martes, 27 de enero de 2026

La Reina Cotilla: Gossip Girl (2007-2012)

Aunque hay una gran cantidad series que ver, y cada día aparece una nueva, siempre acaba una volviendo a aquellas "cositas" de juventud que se nos pasaron en su día, y que fueron bastante conocias. En mi caso, cuando lo lógico hubiera sido ver al fin 'Supernatural' o 'Smallville', o revisitar la maravillosa 'Veronica Mars' (que me gustó hasta su final, pero que niego su 'resurección' posterior), decidí moverme hacia el 'culebrón' más conocido de la mitad de la década del 2000: Gossip Girl.

Gossip Girl, como las otras series anteriormente cietas, era un producto de la cadena de televisión CW, que se estrenó en 2007, basado en la serie de libros young-adult de Cecily von Ziegesar , y desarrollada para televisión por los creadores de The O.C. Josh Schwartz y Stephanie Savage. De hecho, The O.C., era el precedente de las series de 'pobres niños ricos' en la misma cadena,  junto con otros éxitos adolescentes como 'One Tree Hill' o 'Dawson crece', porque la cadena The CW dominó la ficción para los jóvenes desde finales de los 90, con una variedad que incluía 'The Gilmore Girls', 'Sabrina' o 'Buffy', y que son parte del imaginario colectivo de una mayoría de Millenials actualmente.


En este caso, nos centramos en  la vida de la élite adolescente y adinerada del Upper East Side de Manhattan, narrada por un personaje invisible y omnisciente cuyo nombre es 'Gossip Girl' (la Reina Cotilla), doblada en inglés por la actriz Kirsten Bell (la popular Veronica Mars que acababa en ese momento), que tiene un blog que es seguido por los personajes.

Básicamente, todo arranca con la llegada de Serena, interpretada por Blake Lively, y vistas sus polémicas personales, bien escogida, como el "espíritu libre" que sólo quiere solucinar y dar amor, pero que aprovecha su origen acomodado, y resulta bastante 'chica mala' queriendo mejorar. Su mejor amiga es Blair, que gracias a la encantadora interpretación de Leighton Meester, nos ofrece una de las 'villanas' que quieres amar, siguiendo la estela de actrices como Joan Collins en 'Dinastía'. Las dos jóvenes, que quieren controlar, cada una a su manera y con diferentes motivaciones, la vida del instituto elitista donde están, y guardar secretos que implican a sus compañeros, entre los que están el inocente Nate (Chace Crawford) y un atractivo 'bad boy', pobre niño rico, que es Chuck Bass (Ed Westwick), o el poco afortunado socialmente, Dan Humphrey (Penn Badgley) y su hermana Jenny (Taylor Momsem), que son de Brooklyn. Todos están acompañados por sus padres y sus dramas, así como alguna amiga de los Humphrey, Vanessa (Jessica Szorh), y la llegada de personajes cuyos arcos variaban, intepretados por ahora actores bien establecidos o conocidos como Sebastian Stan, la tristemente desaparecida Michelle Trachtenberg (cuya 'villana' es una delicia), Elizabeth Hurley, Hugo Becker, William Baldwin o Wallace Shawn. Y jamás olvidar al personaje de Dorota (Zuzanna Szadkowsk), la criada personal de Blair, casi una madre para la misma.

La serie recibiría buenas reviews, pero también críticas de asociaciones de padres por sus polémicas campañas de publiciad. No es mi objectivo aquí hablar las estrategias de marketing, ni resumir las seis temporadas de la que consta la serie, distribuidos en 121 capítulos, en el que la calidad, de la serie depende del momento, hay tramas que se abandonan, personajes que desaparecen aunque fueran de gran importancia (por petición de la actriz involucrada, lo que generó tensiones con los productores), o actuaciones, que según lo inspirado del actor en el momento, y su grado de teatralidad, dejan incluso algo que desear, porque no olvidemos, que se trata de un 'culebrón', con sus defectos, pero también, cualidades para el entretenimiento: hijos secretos, asesinatos, sociedades malvadas, familiares inesperados, antiguos amantes, el esnobismo cultural neoyorkino, monarquías europeas, romances imposibles (y también sorprendentes tipo Joey y Rachel en Friends, porque aveces los guionistas ya no saben como 'liar' a los personajes), y mucho más estarán presentes a lo largo de serie. Y sabiendo que vas a ver esto, debes entrar en el juego, y disfrutar...aunque la tercera temporada, donde los personajes deben estar en la universidad, pero los acaban alejando de la misma porque la serie parecía haber perdido completamente el norte.

Lo que sí resalto es que en general, pese a sus pequeños defectos, es una serie sumamente entretenida, con interpretaciones, casi mayoritariamente correctas, y sobre todo, que se tomaba muy en serio su universo, pues el humor, el saber que es un 'culebrón', el esnobismo, el ambiente de los niños millonarios, el mundo del arte (visitas al museo de Orsay y al París real), y las referencias culturales son practicamente perfectas: desde la importancia de la cultura pop, el cine (cada capítulo está nombrado con un juego de palabras de una película, o Blair sueña con películas clásicas de Audrey Hepburn, principalmente), la literatura (con el bohemio Dan), la música (con presencia de rock alternativo que podía ser escuchado por los jóvenes de la época), o la moda, incluyendo cameos importantes, que están entre el 'anuncio de marca', y la realidad de ese mundo. La serie puede considerarse incluso una representación de Nueva York, e incluso el alcalde de la ciudad, visitó el set en el capítulo 100 de la misma.

Aunque la coherencia a veces falle, acabes apoyando más a los villanos que a los buenos, y la identidad de la 'Reina Cotilla' sea un poco chasco al final (la verdad es que deja de tener sentido en cierto punto), si te dejas llevar por lo que se te ofrece, en un envase tan 'bonito', como un perfume perfectamente embotellado, 'Gossip Girl' puede convertirse en tu 'placer culpable' incluso años después de que acabara.

Carmen R.


Nota: hubo un intento de recuperación de la serie con un spin off con el personaje de Taylor Momsem, que no llevó a ningún lado. Igualmente, se producjo una nueva serie por HBO en 2021, que acabaría cancelada dos años después, donde todo era más diverso, y quizá menos divertido.

viernes, 16 de enero de 2026

Father, mother, sister, brother

Siempre que voy a ver una película de Jim Jarmush voy con ilusión. Es curioso porque, al mirar su filmografía, me he dado cuenta de que se me han pasado muchas. Recuerdo especialmente Bajo el peso de la ley, donde me fascinó el personaje de Roberto Begnini. Tengo la imagen de los presos de una cárcel gritando “I scream, you scream, we all scream for ice cream”. No es que recuerde mucho más, pero sé que me gustó mucho. También vi Coffee and cigarettes y Broken flowers, aunque las tengo borrosas. Sin embargo, recuerdo mucho mejor Paterson, que me encantó. Es posible que fuera porque el protagonista es Adam Driver que es un actor que me gusta mucho. En cualquier caso, me sorprendió que ganara el León de Oro en Venecia, porque siempre lo he tenido por un director más bien minoritario. Desde luego, esta película está hecha con muchos medios. El reparto es excepcional: Cate Blanchett, Vicky Krieps, Adam Driver, Mayim Bialik, Tom Waits, Charlotte Rampling, Indya Moore y Luka Sabbat. Y todos están maravillosos. La fotografía es excelente y todo está muy lejos de aquellas primeras películas en blanco y negro de este director. Son tres historias que hablan de la familia y la comunicación. Cada una transcurre en un país distinto. La primera, protagonizada por Adam Driver, Mayim Bialik y Tom Waits, se desarrolla en Estado Unidos. Dos hermanos acuden a ver a su padre con el que tienen muy poca relación. He visto salas de espera de dentista con mejor comunicación entre los pacientes que entre los miembros de esa familia. Creo que hasta el público se revolvía en los asientos, a punto de proponerles temas de conversación. La comunicación entre la madre y las hijas de la segunda historia no fluye mejor. Transcurre en Dublín. Charlotte Rampling es una escritora estirada y distante que una vez al año toma el té con sus hijas. Cate Blanchet está maravillosa como la hija monjil y deseosa de agradar y Charlotte Rampling baja la temperatura varios grados de lo seca y fría que resulta. Sigue teniendo una prestancia espectacular. Por fin el amor y la facilidad para entenderse llegan en la tercera historia, donde unos hermanos mellizos visitan por última vez el piso de sus padres, recientemente fallecidos, en París. Los hermanos se quieren, se entienden, incluso tienen toques de telepatía “cosas de mellizos”, como ellos dicen. En esta película expresa tanto lo que dicen como lo que callan, también las casas y los entornos hablan, hay muchos pequeños detalles sutiles que marcan lo que Jim Jarmush quiere decir. Hay algunos toques que se repiten en las tres historias, como una conexión absurda: los brindis con una bebida que no se presta a brindar, un reloj Rolex o una frase que es algo así como “tu tío se llama Bob”, que no sé si es algún dicho en inglés. También os digo que no es película para todo el mundo. Nosotros fuimos tres personas al cine y a dos nos gustó y otro la aborreció. También he leído críticas dispares, pero yo pasé muy buen rato y no puedo si no recomendaros Father, mother, sister, brother.