viernes, 22 de mayo de 2026

Proyecto Salvación

 


En el principio, como casi siempre, fue la literatura


Proyecto Salvación, dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, está basada en la novela Proyecto Hail Mary, de Andy Weir, escritor californiano de ciencia ficción. La novela más famosa de Weir es El marciano, también llevada al cine en 2015 con el título de Marte y la dirección de Ridley Scott. El guionista de ambas es Drew Goddard.

 

¿Se ha consagrado Ryan Gosling?

Ryan Gosling es el protagonista absoluto de este film y es también su productor. El tipo se ha producido un film a su medida, a su servicio y para su entero lucimiento como actor. Es omnipresente, está en todas o casi todas las escenas y recorre varios registros interpretativos. Supongo que el bueno de Gosling creía que con esta peli lo iba a petar. ¿Lo ha conseguido? Me da que no.

 

¿Otra historia de salvación del planeta?

Sí, otra más. Con sus peculiaridades, pero sí. Ooootra vez varios elegidos deben viajar durante años en sueño inducido en una nave que se llama Hail Mary. Hail Mary en español es Ave María y a mí me hace pensar en Heilige Maria, que es Santa María en alemán, porque se me ocurre que han querido poner a esta nave el nombre de una de las de Colón en su viaje de 1492 hacia lo que luego fueron las Américas.

La peli está llena de referencias  y juegos de palabras. Seguramente no los habré pillado todos y tampoco voy a registrar todos los que he pillado, porque me quedaría un artículo pesadete.

 

¿Una película de viajes espaciales tiene que durar inevitablemente dos horas y media?

Sí. Porque la historia lo requiere y lo agradece. Porque hay que relatar décadas, distancias infinitas, planetas varios y eso exige tiempo, lentitud y desarrollo narrativo.

No me molesta la duración. Quizás Proyecto Salvación tenga escenas y subtramas enteras que sobren, pero la parsimonia de los viajes interestelares pide longitud fílmica. Esto es así y punto.

 

¿Es una copia demasiado descarada de Interstellar?

De nuevo, sí. Es una copia descarada e indisimulada. Le imita la trama y quiere imitarle (espóiler: se acerca, pero no lo logra) escenas de silencio y de pura poesía cósmica. Le imita la banda sonora, pero en esto ni se le aproxima.

Tiene, no obstante, ciertas características que la diferencian notablemente. En primer lugar, el tono de humor. Gosling se complica la vida actoral con el personaje de científico despistado torpón que salva al mundo por casualidad y por ser buena persona. Insertar el humor en los viajes espaciales es una apuesta arriesgada que no acaba de triunfar del todo. Y, en segundo lugar, está la ciencia; o, mejor dicho, la ausencia de ciencia. Me explico: en Insterstellar te explican científicamente todo o casi todo. Y tú lo entiendes o, al menos, crees que lo entiendes. Aquí no. Aquí el guion obvia completamente asuntos y giros que necesitarían una base un poco más amplia.

 

¿Imita también a 2001: Una odisea del espacio?

Pues no lo sé, porque hace mucho que no la veo. Debería echarle otro vistazo ahora, que ya soy adulta cinematográficamente hablando, a ver si ya consigo que me guste, pero en mi etapa de inmadurez (o sea, hasta ayer por la tarde) me ha parecido siempre una peli pretenciosa y aburrida.

Así y todo, por lo poco que recuerdo, diría que sí la imita en algo o en bastante. Y añadiría que hoy es casi imposible hacer una peli de este género y no referirse voluntaria o involuntariamente a 2001: Una odisea del espacio.

 

¿Guiños a la cultura pop americana?

Sí. Muchos. Seguro que la mayoría no los he captado, pero os cuento algunos.

Abundan los guiños musicales. Proyecto Salvación tiene una banda sonora plagada de perlitas pop: entre otras y otros, Harry Styles, Miriam Makeba, Ella Fitzgerald, Scorpions y, por encima de todos, The Beatles, a quienes también homenajea cuando el personaje de Gosling envía a la Tierra cuatro sondas bautizadas John, Paul, George y Ringo.

Y también hay guiños cinematográficos. Principalmente dos: a Encuentros en la tercera fase (se oyen las famosas cinco notas musicales y los extraterrestres son criaturas entrañables) y a Rocky (bautiza así a su amigo extraterrestre porque parece una piedra).

 

Entonces, a fin de cuentas, ¿qué?

Proyecto Salvación es un film ambicioso y arriesgado que no ha salido del todo bien. No ha tenido una promoción tremebunda y en taquilla no ha sido un pelotazo, pero parece que, sobre todo en EEUU, ha funcionado bastante bien, hasta el punto de que Amazon Prime ha retrasado su estreno en streaming.

A mí no me deja la sensación de haber visto un producto redondo, pero sospecho que quizás lo aprecie más cuando lo vuelva a ver, con calma y con otros ojos, un domingo tontorrón por la tarde en una cadena generalista, interrumpida quince mil veces por la publicidad. Hasta entonces se despide cariñosamente vuestra amiga

 

Noemí Pastor

viernes, 15 de mayo de 2026

Toda la verdad

 


«Cuando la funcionaria judicial me sonrió la mañana del juicio, supe que estaba jodido».

 

Siempre que aparece en pantalla un tribunal del «profundo sur», me da la impresión de que Atticus Finch me guiña un ojo, escondido en algún lugar de la sala. Este es un buen thriller judicial ambientado en Lousiana, dirigido en 2016 por Courtney Hunt, quien dirigió también, entre otras, la versión americana de la serie «En terapia». El guion es de Nicholas Kazan, responsable de la adaptación de la aclamada «El misterio von Bülow» y autor del guion de «Fallen».

 

Uno de los puntos fuertes es la trama:  un abogado (Keanu Reeves, con un aire impasible que recuerda al agente Cooper de «Twin Peaks») debe defender a un adolescente (Gabriel Basso) acusado de asesinar a su padre multimillonario. Pero como las cosas no pueden ser tan fáciles, se encuentra con el obstáculo añadido de que el joven se niega a hablar de lo sucedido, ni siquiera con el abogado.

 

Enseguida comienza un puzzle de luces y sombras sobre la personalidad de la víctima (James Belushi), con los testimonios de una serie de personajes secundarios que quizá tengan más relevancia que la que aparentan: la viuda (Renée Zellweger); los vecinos que, como es natural, saben pero callan; o los empleados del multimillonario dispuestos a silenciar sus desmanes por no perder el empleo o quizá por otros motivos. También resulta interesante, y a mi modo de ver un poco desaprovechado, el papel de la abogada ayudante (Gugu Mbatha-Raw), experta en detectar cuándo la gente miente. He comenzado hablando de la trama porque en alguna crítica he leído que la consideran previsible. A mí no me lo ha parecido, juzgad vosotros mismos.

 

El arranque de la película es muy ágil y dinámico. Los juegos de cámara, con planos rápidos desde distintos puntos de vista, contribuyen a configurar el espacio del juzgado como una inmensa telaraña, laberinto o, en cualquier caso, un sitio horrible en el que resulta imposible encontrar la salida. La banda sonora de los hermanos Evgueni y Sacha Galperine, entra con fuerza  e imprime la dosis de emoción necesaria. El intercalado de escenas del pasado, solo presentes en la mente de los personajes, proporciona al espectador más datos que los que posee el juzgador, información que se va completando poco a poco a medida que avanzan los testimonios y de manera subjetiva, dependiendo que quién sea el declarante en cada momento. La narración en primera persona del abogado contribuye a hacernos una idea de las dificultades de esa extraña defensa. Aquí no se trata de ver si ganarán los buenos o cómo lo conseguirán, sino del juego psicológico de esclarecer la culpabilidad del muchacho que se niega a hablar, al estilo de «El juez», «Presunto inocente» o «Anatomía de una caída».

 

Los personajes, bien perfilados, quizá no se ajustan al estereotipo de los papeles que acostumbran a interpretar Keanu Reeves o Renée Zellweger, pero en esta película encajan a la perfección, con una mención especial para el joven Gabriel Basso que borda su papel.

 

Almudena Fernández Ostolaza

 


viernes, 8 de mayo de 2026

La misteriosa mirada del flamenco




 Aunque el título pueda despistar "La misteriosa mirada del flamenco" nada tiene que ver con el género musical y artístico que se originó en Andalucía y sí con el género de aves de patas largas y plumaje rosado.

El título de la película del director chileno Diego Céspedes tiene su porqué y se debe fundamentalmente a uno de los protagonistas al cual ponen apodo el flamenco.

 La película está protagonizada por Tamara Cortes y Matías Catalán, acompañados por Paula Dinamarca, Pedro Muñoz, Luis Dubó, Vicente Caballero, Bruna Ramírez, Sirena González , Alexa Quijano y Francisco Díaz.



"La misteriosa mirada del flamenco" es una coproducción de Chile-Francia-Alemania-España  y Bélgica y está ambientada en el desierto de Chile de los años 80,sigue los pasos de una niña de 11 años, Lidia que crece en el seno de una familia "queer" que vive en los márgenes de un pueblo minero.

En este contexto social,en el que la familia queer parece ser el origen de todos los males, a ellos también se les culpa de la propagación de una enfermedad que empieza a extenderse y que la creencia popular atribuye el contagio en la mirada cuando un hombre se enamora de otro hombre.


A veces con tintes surrealistas o de realismo imaginario, vemos cómo los hombres del pueblo antes de la epidemia se sentían atraídos por los coloristas looks de los protagonistas queers quienes amenizaban las noches con playbacks en la cantina. Todo se degrada con la extensión de la epidemia y el miedo se instala en una comunidad en la que impera el prejuicio y la superstición.


Lidia se verá violentada por otros niños en el pueblo y se encontrará en el dilema de ser leal al lugar que le ha visto crecer o dar un salto hacia lo desconocido para avanzar en la vida y crecer.

Con un ritmo pausado la estética de la película y la narración no siempre lineal nos deja una película inclasificable con un sello propio,muy peculiar.


Sorprende la juventud del director chileno Diego Céspedes a quien certeramente se le ha comparado con el director canadiense  Xavier Dolan.A Dolan ya le seguimos la pista desde sus comienzos , a Céspedes no podemos perderlo de vista a partir de ahora. 

La ópera primade Diego Céspedes que explora en el western moderno me ha sorprendido , me ha recordado por momentos a Almodóvar y ese número en el que Flamenco interpreta a Rocío Jurado con la canción "Ese hombre"es para mí de las mejores de todo el film.

Diego Céspedes nos deja una película que nos habla de las familias que se generan en los márgenes, de los vínculos que crean red y no tienen porqué ser consanguíneos, de identidades y diversidad y de cómo toda esas familias sobreviven en ambientes inhóspitos y hostiles.

No la dejéis escapar sobre todo si sois buscadores de raras avis que os puedan sorprender por su sensibilidad, su valentía, su estética, su banda sonora y algunas de sus interpretaciones como la de Matías Catalán en el papel de Flamenco o Paula Dinamarca en el papel de la matriarca de toda la familia queer.Hay algo en su cine que también nos recuerda al cine de Pedro Almodóvar, no sólo por los personajes de diversa identidad y orientación sexual sino además por la estética de colores intensos que marcan algunas escenas.

La película me ha sorprendido mucho y también de alguna manera me ha recordado a " Priscilla, reina del desierto" (1994) salvando todas las distancias.

Si le dais una oportunidad  y os apetece compartir impresiones.os leo en comentarios .

Buen fin de semana

Troyana