viernes, 5 de junio de 2026

Flores para Antonio

 



«Si pudiera olvidar

Todo aquello que fui

Si pudiera borrar

Todo lo que yo vi

No dudaría

No dudaría en volver a reir…».

                                  Antonio Flores.

 

Todo en esta película es hipérbolico, un exceso precioso. Emocionante, llena de ternura y de historia. Igual que es hiperbólica la inteligencia de Alba Flores para plantearse realizar este documental. Según he podido leer  en alguna entrevista, ella se sentía enfadada con su padre y, en un momento dado, tuvo la necesidad de saber más de todas aquellas cincunstancias que rodearon su muerte.

 

Cuando Alba investiga, ¿qué sale a la luz?

 

Que la familia Flores es una piña. Una familia en la que rebosa el amor sincero, espontáneo y generoso. Y no solo entre ellos, salta a la vista que sus amigos y allegados sienten ese mismo afecto y son correspondidos. Te entran ganas de que te adopten.

 

Que durante muchos años, desde la muerte de Antonio, han vivido tras un velo de silencio. Por respeto al dolor de los demás nadie hablaba del tema. No se detecta ninguna intención de ocultar, solo el propósito de no ocasionar más dolor enredando en heridas todavía abiertas.

 

Que son una gente que, además de saber querer, saben vivir la vida exprimiendo la alegría. Con visión de futuro, pero sobre todo con visión de presente. Hedonistas con los pies en la tierra.

 

Que siguen guardando cariño y respeto a la matriarca del Clan, La Faraona, a la que ellos llaman cariñosamente «Ole Ole», el apodo que le puso precisamente su nieta Alba. Resulta sorprendente como se han metido en el bolsillo al público tantas generaciones. Lola Flores era una estrella incontestable, muy relacionada con el poder en el franquismo, y es curioso ver como sus hijos y nietos han evolucionado y no se les relaciona para nada con esa etapa tan terrible. Algo habrán hecho bien.

 

Que la madre de Alba Flores y mujer de Antonio, Ana Villa, merece una mención aparte. Alba ha tenido la mala suerte de crecer sin padre, pero la madre que le ha tocado vale por diez. Todas sus intervenciones son dignas de admirar. Chapeau.

 

Que los veinteañeros de los ochenta y noventa fueron una generación baqueteada por la heroína. Jóvenes de todas las extracciones sociales sucumbieron a la adicción del caballo arruinando a sus familias económica y emocionalmente, y destruyendo sus propias vidas. Si no habéis visto la serie «Fariña», os aconsejo vivamente que lo hagáis. Además de ser estupenda, ilustra también esa etapa, que, por cierto, se está replicando en nuestros días con las apuestas deportivas y on line.

 

Que Antonio Flores fue un gran músico y compositor. Un artista sensible, sin duda, innovador y con voz propia, mucho más allá de ser el hijo de Lola Flores. El documental muestra documentos gráficos impagables de actuaciones antiguas de Antonio, Lolita y Rosario de jovencillos que animan a pensar «qué bien han evolucionado».

 

La guinda del documental son las imágenes del concierto «Arriba los corazones», que se celebró en 2023 en el Palacio Vistalegre de Madrid,  en donde un cartel de lujo —Antonio Carmona, Sole Giménez, Miguel Ríos, David Summers, Melendi, Victor Manuel, Rozalen, …, y, por supuesto, sus hemanas Lolita y Rosario —homenajeó al artista

ante unas ocho mil personas.

¡Que lo repitan, por favor!

 

Almudena Fernández Ostolaza

 


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