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viernes, 5 de julio de 2019

El lobo de Wall Street

Que quede claro desde el principio: El  lobo de Wall Street es una de las mejores noticias cinematográficas, uno de los mejores regalos, una de las mejores sorpresas que he recibido en las salas en los últimos años. 

En el momento de su estreno fue recibida con reacciones extremas: o aplausos entregados o críticas destructivas y feroces. Yo ya lo he dicho: estoy del lado de los fans y la disfruto como si me tomara un verdadero caramelo picante y sabroso que me durara tres buenas horas, aunque (en esto sí coincido con sus detractores) podría durar algo menos y no perdería su gracia.


Scorsese se propuso hacer una parodia y le salió una peli muy entrenetida y divertida, pero que no quiere ser cómica, porque lo que nos narra una voz en off como la de Uno de los nuestros no tiene maldita la gracia; sería más bien una comedia negra y tremendamente cínica, amarga, epustuflante (se queda una perpleja ante semejante catálogo de estulticia humana), excesiva, esperpéntica y de lo más vándalo y macarra tras Jo qué noche.


¿Y por qué quiso Scorsese hacerla así? Pues porque quizás no haya otra manera de relatar cómo fueron aquellos años (¿solo aquellos?) en que la suerte de miles de personas estaba en manos de unos auténticos tarados analfabetos que no tenían ni idea finanzas ni de nada y que hasta su edad madura se comportaron como adolescentes salidos y descerebrados:
 
«A Robbie Feinberg le llevó cinco años terminar la secundaria. Alden Kupferberg ni siquiera se graduó. Chester Ming era un chino depravado, pero logró graduarse gracias al arte del chamtzui. El más listo era Nicky Koskoff: fue a la escuela de Derecho».
El lobo contiene léxico grosero, quintales de mal gusto, sexo degradante, escenas efectistas, personajes grotescos, extravagancia a chorros, sí, pero insisto: ¿hay un modo más eficaz de narrar la construcción de un imperio económico con cocaína, masturbación y prostitutas en las bases y el dinero y nada más que el dinero en el horizonte?

No comulgo,como digo, con quienes no ven tras esta sátira excesiva un discurso crítico. No creo que la ausencia de moralina equivalga a aceptación ni a complacencia. Yo veo ese discurso crítico; le quito el voluntariamente exagerado envoltorio de la parodia y lo veo, lo sigo y lo compro claramente, sobre todo cuando acompaño a casa en su viaje en metro al agente del FBI que retiró de la circulación al lobo y que, sumados todos los sueldos de su carrera funcionarial, jamás alcanzará los ingresos de un solo día de la era de esplendor de Jordan Belfort.
 

El lobo es la tercera peli de Scorsese centrada en un individuo inmoral y en su entorno, su carrera hacia el éxito, sus días de gloria y su caída a los infiernos.  Las dos anteriores fueron, como todo el mundo sabe, Uno de los nuestros y Casino. En El lobo Scorsese nos ofrece una revisión actualizada de sus viejos clásicos, pero con otro, muy otro, tono y con otros ingredientes que suponen grandes aciertos.

Precisamente uno de esos aciertos de Scorsese fue convertir en protagonista a otro tipo dedelicuente que se separa bastante del gángster tradicional. El tal Jordan Belfort fue y es uno de esos tipos deleznables, estilo Trump o Berlusconi, al que la mitad de la población (me refiero a los hombres) detesta y envidia a partes iguales. De ahí el hecho de que muchos críticos vean en El lobo una cierta apología de determinado modo de vida y no una sátira crítica: los Ferraris y las rubias despampanantes convenientemente operadas ejercen una atracción demasiado fuerte; ¿quién no querría una vida así?
 

Pero no. Jordan Belfort encarna la peor versión del sueño americano: puedes ser pobre y carecer de formación, pero si eres lo suficientemente miserable, podrás ganar mucho mucho dinero y ser ese patán que siempre has querido ser. Belfort no es un hombre, como se ha escrito, al que la codicia hace olvidar sus principios; no; es un hombre que no ha tenido principios jamás.
 

Y termino ya citando brevemente otros tres grandes aciertos de esta peli. El primero, que Scorsese sabe inspirarse, además de en sus propios clásicos y en otros fimes consagrados como Wall Street, de Oliver Stone, en pelis no tan conocidas como Boiler Room o Margin Call

El segundo, que reúne a colaboradores de auténtico lujo, como Matthew McConaughey (¿alquien ha conseguido olvidar su escenita?), Spike Jonze, Jean Dujardin, Joanna Lumley, Jon Favreau, Rob Reiner y el propio Jordan Belfort.


Y, el tercero, hablando de escenitas, además de la de McConaughey, no puedo resistirme a nombrar otras impagables como la de los lemmons (solo por esta DiCaprio ya merece tres óscars seguidos) o la de la tormenta en el Mediterráneo.


Os dejo, como casi siempre, con la ficha técnica. Recibid un abrazo de vuestra amiga

Noemí Pastor







Ficha técnica (filmaffinity.com)
Título original
The Wolf of Wall Street
Año
Duración
179 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Guion
Terence Winter (Libro: Jordan Belfort)
Fotografía
Rodrigo Prieto
Reparto
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Productora
Paramount Pictures / Red Granite Pictures / Appian Way. Productor: Martin Scorsese

viernes, 25 de septiembre de 2015

Uno de los nuestros


"Que yo recuerde desde que tuve uso de razón quise ser un gangster".




Título original: Goodfellas 
Año: 1990
Duración: 148 min.
País: Estados Unidos
Director: Martin Scorsese
Guión: Nicholas Pileggi, Martin Scorsese
Novela: Nicholas Pileggi
Fotografía: Michael Ballhaus
Productora: Warner Bros

Reparto:
Ray Liotta, Robert De Niro, Joe Pesci, Lorraine Bracco, Paul Sorvino, Chuck Low, Christopher Serrone, Debi Mazar, Gina Mastrogiacomo, Frank Sivero, Illeana Douglas, Tony Darrow, Frank DiLeo, Frank Vincent, Mike Starr, Catherine Scorsese, Michael Imperioli, Welker White, Suzanne Shepherd, Margo Winkler, Samuel L. Jackson, Elaine Kagan, Beau Starr


Sinopsis
Henry Hill, hijo de padre irlandés y madre siciliana, vive en Brooklyn y se siente fascinado por la vida que llevan los gángsters de su barrio, donde la mayoría de los vecinos son inmigrantes. Paul Cicero, el patriarca de la familia Pauline, es el protector del barrio. A los trece años, Henry decide abandonar la escuela y entrar a formar parte de la organización mafiosa como chico de los recados; muy pronto se gana la confianza de sus jefes, gracias a lo cual irá subiendo de categoría.



Considerada una de las mejores películas dentro del género de la mafia, Uno de los nuestros cumple 25 años.

Hijo de emigrantes italianos, Martin Scorsese, se crió conociendo de cerca el mundo de la mafia. Un mundo que ya había reflejado en 1973 en Malas calles. Basado en hechos reales, Uno de los nuestros está considerada una obra maestra.

Y es que no sólo está bien dirigida sino que todo en ella es extraordinario. Todo está cuidado hasta el mínimo detalle, algo habitual en el cine de Scorsese. Durante todo el metraje, escuchamos la voz en off del protagonista Henry Hill, que es el narrador de la historia. Todo ocurre sin un momento para el descanso.

Ray Liotta da vida a Henrry Hill, que desde niño se siente atraído y fascinado por sus vecinos mafiosos, que hacían lo que querían y lograban todo aquello que se propusieran. Ellos poco a poco lo irán integrando a su grupo. El jefe de todo está interpretado por Paul Sorvino cuya imponente presencia física, maneras pausadas y parco en gestos nos trae a la memoria a Vito Corleone.

 Compañero inseparable de Henry desde niños es Tommy deVito, interpretado por Joe Pesci, que es uno de esos gángsters parlanchinos y alocados que dispara primero y pregunta después. Pesci recibió el Premio Oscar al mejor actor de reparto por este papel. El trío lo completa el gran Robert de Niro que con un pequeño gesto, con una mirada ya nos lo dice todo. Siempre he creído que el papel de gangster le sienta estupendamente bien a de Niro.

Como curiosidad puedo decir que la propia madre de Scorsese interviene en la película dando vida a la madre de Tommy, el personaje de Joe Pesci


Tachada siempre de película violenta y de lenguaje mal sonante – la palabra “joder” se oye en más de 300 veces-. Al principio no gustó mucho a los italoamericanos algo que tampoco es de extrañar.

No solo son estupendas la dirección las interpretaciones y el guión sino que los decorados y el vestuario están cuidados hasta el más mínimo detalle. La banda sonora está formada por canciones de las diferentes épocas en las que se van desarrollando los hechos.



Uno de los nuestros ha sido declarada de Importacia Cultural en Estados Unidos y seleccionada para su preservación por la Biblioteca de los Estados Unidos.


Uno de los nuestros. Rápida, excesiva, minuciosa, trepidante, violenta, detallista, mal hablada…Hay sexo, fiestas, alcohol, drogas, lujo, familia... mafia. Una gran película.