viernes, 17 de enero de 2020

Ennio Morricone o la guinda mediterránea del western.

¿Qué sería de los westerns sin la aportación italiana? Bueno, va, la mayor parte de las pelis rodadas de este tipo no pasan de ser pura anécdota, pero las hay que brillan con luz propia, como esa trilogía dirigida por Sergio Leone. ¿Y qué sería de esas pelis sin la magia que infunde en ellas su gran música? Hay que reconocer que fue un italiano  el que le puso carácter a la melodía del western de los años sesenta. Todo el mundo reconoce el sonido de la flauta de "el bueno, el feo y el malo", y la trompeta del duelo final en el cementerio, que no está en Almería sino en Burgos en ese duelo a tres. Todo el mundo sabe cómo suena la armónica de "hasta que llegó su hora". La música original, celebrada y reconocible de Ennio Morricone, que aún, nonagenario sigue dedicado a su oficio.

Ah, id pinchando, si os agrada la música, en los enlaces que son las letras de color azul.

Dirigiendo.

Morricone hubiera preferido ser médico o ajedrecista, pero su padre, trompetista, se empeñó en que si él se ganaba la vida con aquél instrumento, su retoño debía dedicarse a lo mismo. Y Morricone entró en el conservatorio más por su padre que por propia convicción. En esto de poner música a las películas se dedicó más adelante, hacia finales de los años cincuenta, dedicándose al cine de su país, hasta que un día Sergio Leone lo convenció, después de mucho darle la lata, para que compusiera las melodías de "Por un puñado de dólares" (1964)

Morricone y Leone, del spaghetti western al mundo entero.

La casualidad quiso que el día que se vieron por fin para hablar de ello se reconocieran como los dos críos que habían ido al mismo colegio  y jugado a las orillas del Tíber. Aunque Leone pretendía que Morricone imitara la música de western auténtico como las del compositor ruso Tiomkin, se tuvo que dar por vencido y aceptar las partituras del gran Ennio. Por cierto, Morricone firmó esta peli con el seudónimo de Dan Savio y Leone, a su vez,  con el de Bob Robertson. Cosas de parecer menos italianos de lo que eran, claro.

Leone y Morricone, compañeros de colegio.

Después de la primera peli, la trilogía del dólar se completó con "la muerte tenía un precio" (1965) y "el bueno, el feo y el malo" (1966). Un par de años después volvió a colaborar con Leone en "hasta que llegó su hora", pero esta vez su héroe silencioso no era Clint Eastwood sino Charles Bronson y el malo no era Lee van Cleef, sino Henry Fonda. En esta película, cada personaje tenía su tonada, así cada vez que "Cheyenne" (Jason Robards) aparecía en escena, sonaba el sincopado banjo que le representaba, cosa que también ocurría cada vez que Jill (Claudia Cardinale) entraba en escena.

Cheyenne (Jason Robards) tiene su melodía propia.

Pero no sólo hizo pelis del oeste con sabor mediterráneo que impactaron hasta en los EEUU, sobre todo porque con ellas se dio a conocer el duro Clint Eastwood, hasta entonces, mero confidente de la mula Francis. La música original de estas originales pelis llevaron a Morricone a ser un compositor de fama para el cine, aunque el óscar se le resistió, a pesar de haber sido nominado con auténticas obras maestras como la banda sonora de La Misión (1986) de Roland Joffé o Los intocables de Elliot Ness (1987) de Brian de Palma.


Gabriel's oboe (La misión), una composición exquisita.

Pero no todo es musicar cine para los americanos. Afortunadamente Morricone es italiano, algo que beneficia al cine europeo al regalarnos cosas como esa memorable banda sonora de ese film tan del gusto de los amantes del séptimo arte que es "Cinema paradiso " (1988) de Giuseppe Tornatore.

Óscar tarantiniano, niano, niano, naaaá.

Y, sin embargo, no fue hasta después de ganar un óscar honorífico por su vasta producción musical, hito acontecido en 2006, cuando lo ganó, por derecho propio, con un western, cómo no. Una cinta de ese mitómano fervoroso que es Quentin Tarantino. Con "los odiosos ocho", Morricone ganó su óscar en 2015.

Unos yankees por Burgos.

Morricone ha compuesto centenares de partituras para centenares de pelis y series de televisión. Morricone sigue componiendo, aunque el año pasado diera una gira mundial para colgar la batuta. Morricone se ha ganado, por derecho, ser parte inmortal y fundamental de la historia del cine.

Juli Gan.

viernes, 10 de enero de 2020

Ed Wood


Ed Wood es el tierno biopic de Ed Wood, considerado, también con enorme ternura, el peor  director de cine de todos los tiempos. Ese título le otorgó, al menos, el libro The Golden Turkey Awards, publicado en 1980, solo dos años después de la muerte de Wood, por los críticos de cine Michael y Harry Medved.


Tim Burton estrenó Ed Wood en 1994, a partir de un guion escrito por Larry Karaszewski y Scott Alexander, especialistas en biopics de personajes «peculiares» (Man on the Moon, El escándalo de Larry Flint). Este guion estaba, a su vez, basado en la biografía Nightmare of Ecstasy, de Rudolph Grey.


Acreditada ya para entonces su querencia por el friquismo, Burton consigue en esta película el tono adecuado, emotivo pero no ñoño, para hacernos querer a rabiar a este personaje al que trata con humor pero sin crueldad y del que hace sátira pero no escarnio.


En realidad, Burton se apiada mucho de Wood; cuenta su vida durante los rodajes de sus primeras películas y nos ahorra sus peores años, cuando continuaba escribiendo algo y filmando poco, pero todo lo que ganaba se lo gastaba en bebida, cuando no pudo pagar el alquiler y tuvo que mudarse a la casa de un amigo y vender su máquina de escribir para conseguir alcohol. Wood murió a los 54 años, enfermo por la bebida y totalmente arruinado.


Tragedias aparte, si tengo que elegir lo mejor de esta película, elijo, sin duda, a Martin Landau en el papel del legendario Bela Lugosi. Landau está sencillamente sublime. Podría incluso decirse que Ed Wood es también el mejor trabajo como actor de Johnny Depp, cuando todavía se lavaba el pelo, nos caía bien y no se había echado a perder en mierdas como los piratas del Caribe o la abominable Enemigos públicos, por no citar asuntos bastante más preocupantes de su vida personal.


Voy más lejos y me atrevo a decir que Ed Wood, que no se comió nada en la taquilla en su estreno en los USA, es, para mí, la mejor película de Tim Burton y que una de sus mejores bazas, además de las interpretaciones, es la tremendamente patética y conmovedora relación entre Wood y Bela Lugosi. Wood idolatraba a Lugosi y Lugosi, en su sobrecogedor desamparo, se dejaba cuidar y proteger por Wood. Dicen que Tim Burton reflejó en este vínculo la relación que él mismo mantuvo con Vicent Price y que la elección del blanco y negro para esta película fue un homenaje personal de Burton a Lugosi, al que nadie nunca había visto en el cine en color.


De hecho, el empeño de Burton por filmar Ed Wood en blanco y negro le acarreó graves problemas a la hora de encontrar productor. En esto se debió de sentir Burton muy cercano al bueno de Wood. Aunque el presupuesto del biopic no era muy elevado (18 millones de dólares, cien veces más de lo que costaron todas las películas de Wood juntas), pocos estudios se animaron a asumir el riesgo del blanco y negro, hasta que finalmente Burton consiguió la confianza de Touchstone. 


La alegre cuadrilla galáctica de Ed Wood




Ed Wood es la historia de un perdedor que a ratos nos saca de quicio y a ratos nos llena de ternura; en ocasiones nos hará reír y en ocasiones nos conmoverá su patetismo. Además, quienes nos deslumbramos con los outsider y lo trash, no podemos permanecer impasibles ante su cuadrilla galáctica de amigos y compañeros tremendamente fieles: además del decadente Lugosi, el excéntrico y (para su época) peligrosamente antisocial Bunny Breckinridge, el poco atinado adivino Criswell, la presentadora de televisión Vampira y el luchador Thor Johnson.


Wood es un bicho raro al que no entedemos, pero que nos fascina. Es un personaje como el escribidor de Vargas Llosa, que desciende a lo más bajo (ya he contado que, tras su muerte, fue considerado el peor director de todos los tiempos, gracias a la dirección desastrosa de películas como Glen o Glenda y Plan 9 del espacio exterior) y se alza a lo más alto (actualmente es valorado como director de culto y se le considera el precursor del cine bizarro y del subgénero Z). 

Es un hombre que ama el cine por encima de todas las cosas y ese amor lo ciega hasta el punto de incapacitarlo para ver su flagrante falta de talento. Produce cosas mediocres, pero está hecho de la misma pasta de los genios. De hecho, en la escena en que se encuentra con un genio “oficial” como Orson Welles, este se nos aparece mucho más necio, más engreído, más pavo en su seriedad tontuna. Nos quedamos con Wood de largo.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Vida Perfecta



Hay series que vienen cuando más las necesitas.

A mi me pasó eso con "Vida perfecta"  (2019) de Leticia Dolera ( " Requisitos para ser una persona normal "2014 )  Elena Martin  y  Ginesta Guindal . En época de sequía televisiva y seriéfila, la descubrí por casualidad husmeando por las redes y sorpresa, resultó ser divertida y original.

"Vida perfecta" es una web serie de solo 8 episodios  que se centra en la vida de tres mujeres que pasan de los 30 y por una razón u otra, se encuentran en plena crisis existencial.

Aviso que ahondaré en algunos aspectos del perfil de los personajes y sus devenires, si alguien no quiere detalles ,sugiero postergue la reseña aquí.

Una a una, l@s protagonistas son:



- Maria ( interpretada por Leticia Dolera ) es una dentista bastante cuadriculada que necesita tenerlo todo planeado y no le gusta salir de su zona de confort. Está a punto de firmar una hipoteca con su pareja pero nada sale como tenía previsto ,su novio agobiado ante tanta planificación ,le deja y  ella en consecuencia, decide soltar todas las riendas y dejarse llevar. Es así como se queda embarazada de un rollo pasajero, Gari, que además resulta tener discapacidad intelectual.



- Gari ( Enric Auquer) es el futuro padre del hij@ de María. Tiene una discapacidad intelectual pero eso no le define. Es una persona sincera y leal, dispuesto a formar parte de la vida de su hij@ y es esa gran noticia la que supone un antes y un después en su vida.

 Este actor es la gran revelación de la serie, él y la química que hay entre los personajes femeninos ,son una de las grandes bazas de "Vida perfecta".




- Esther (Aixa Villagrán) es la hermana de María. Es pintora pero no logra vivir de su pintura. Es lesbiana y no le importa lo que los demás piensen de ella, vive su sexualidad libremente, es un espíritu libre e indomable, pero en muchas ocasiones, se niega a crecer y parece la eterna adolescente.

Esta actriz está extraordinaria ,es otro de los puntos fuertes de la serie. Te ríes con ella , pero también te emociona su imperfecta humanidad, llena de confusión ,dudas y por momentos caos.


- Cristina ( Celia Freijerio) es una abogada con éxito que supuestamente está felizmente casada y con dos hijas.Para muchas personas, ella encarnaría la viva imagen de la perfección pero ella se siente perdida y vacía.


"Vida perfecta"( se rodará la segunda temporada al parecer, debido al éxito de la primera) es una web aparentemente ligera y divertida sin embargo Leticia Dolera , tal cual hizo en 2014 con "Requisitos para ser una persona normal", vuelve a dejar al espectador una comedia que esconde más meollo del que aparenta,abordando cuestiones como la presión social, el sentido de la vida, las expectativas propias y ajenas la capacidad de empezar de cero con independencia de la edad que se tenga y la importancia de los vínculos afectivos y en este caso amistosos  como tabla de salvación ante las dificultades que la vida nos plantea.



De forma transversal, además ,hace una ejercicio de educación social ,en torno a temas como la inclusión de las personas con discapacidad, o la visibilidad de mujeres lesbianas que viven su vida sexual  con total naturalidad.

Una vez más, los guionistas Manuel Burque y Leticia Dolera nos llevan a reflexionar en torno a la idea de que es inútil perseguir la vida perfecta, porque eso sencillamente no existe y de que la premisa imprescindible eso sí, para vivir es la autoaceptación ,con todas las imperfecciones que cada uno de nosotros arrastre.

No la dejéis escapar porque todos sabemos que en el cine es más difícil hacer reír que llorar y aquí tenéis una comedia que como poco, os hará sonreír.

Feliz fin de año y mejor entrada en el 2020.

Troyana.



viernes, 13 de diciembre de 2019

¡Feliz Navidad, cinéfilos!

Luces de colores, adornos, belenes y árboles, villancicos, hasta cuatro velas por semana si vas a una iglesia, tiendas vendiendo con grandes adornos rojos y campanillas de cartón, turrones en las estanterías y en nuestra barriga, y polvorones que llevas comiendo desde que el niño del vecino llegó en octubre para recoger dinero para el viaje de fin de curso, son todos símbolos inequívocos de que está ahí, de que está a punto de llegar: viene la Navidad.

Esta familia nunca está tranquila
Personalmente, soy una gran fan de esta época del año por motivos plenamente personales. Y es que lo de montar los adornos en casa, visitar mercadillos navideños o incluso mandar postales, me gusta. Es mi manera de compartir la luz y alegría del mundo, que también tenemos. Lo que ya no es tanto de mi gusto, y creo que no lo será es ese atracón que lleva años preparándonos Lifetime o Hallmark y ahora Netflix. Pasamos de las animadoras con novio criminal o madrastra antigua niñera, a kilos incesantes de azúcar y pastelillo, del señor con nueva esposa ex-niñera, al principe del escondido reino europeo donde parece que hay un Corte Inglés montado por sus calles.

Es por ello, que en esta entrada de Zinéfilas, la última del año, os queremos mandar los buenos deseos con una selección de películas de Navidad, escogidas con un criterio totalmente subjetivo, y es por ello, que puedes devolver nuestros sentimientos, dejándonos en los comentarios, vuestros films imprescindibles en fiestas.

Los clásicos: Qué bello es Vivir (It's a Wonderful Life)
El clásico de Capra que no tuvo éxito pero que obviamente acabó haciéndose hueco a nivel mundial. Una bonita fábula sobre vivir la vida y hacer lo que podemos.


Otras: Navidades Blancas-White Christmas (todos a cantar), La Gran Familia (¡Chencho!).

La acción: la Jungla de cristal (Die-Hard)
En países como Alemania o Austria, la emiten tanto como Qué Bello es Vivir, ya sea el día de Nochebuena o el de Navidad, y no nos sorprende. Y es que no hay nada más navideño que ver a John McClane matando terroristas para poder volver a casa junto a su mujer y ver a sus hijos.


Otras: Iron-Man 3 (Tony viviendo una aventura festiva en un mundo con mentiras), Batman Vuelve (Burton da una Navidad triste y realista, en la versión más gótica del murciélago de Gotham).

Los clásicos revisitados: Los fantásmas atacan al jefe (Scroodged)
Hay millones de adaptaciones del Cuento de Navidad de Charles Dickens, pero quizá ésta le gana a todas, pues es pura comedia de los 80 con cierta tragedia del momento y un Bill Murray en estado de gracia.


Otras: Los Teleñecos en Cuento de Navidad (otra gran versión).

Las comedias: Sólo en casa (Home Alone)
Una de las grandes. Y es que se olviden de uno en estas fiestas puede tener sus ventajas, hasta puedes acabar entendiendo lo que significan estas fiestas y defender tu casa de los cacos.


Otras: Vacaciones de Navidad-National Lampoon's Christmas Vacation (una gamberrada familiar en fiestas), Un Padre en Apuros-Jingle all the way! (consumismo y locura por regalos muy bien avenidos).

Las inesperadas: Millions
Y es que Millions es una joya escondida, que va hacia la parte más espiritual de las fiestas, en forma de cuento moderno de la mano de Danny Boyle. Una grata sorpresa.


Otras: Plácido (vale, es de Navidad, pero se convierte en una brutal crítica a la caridad y la sociedad) o Eduardo Manostijeras (otro cuento gótico de bonitas intenciones, aunque en una universo suburbano).

Las románticas:The Holiday (Vacaciones)
De éstas hay muchas, incluso obviando esas de televisión de las que hablé antes, y The Holidays es un bonito cuento, no sólo sobre enamorarse, si no sobre conocerse a una misma, y es por eso que acaba teniendo una fuerza inesperada.


Otras: El Diario de Bridget Jones (siempre la considero de esa época por su comienzo y final y porque los sueños se cumplen), Love Actually (una mezcla desigual de historias, con adeptos desde la primera vez que se emitió en un mundo necesitado de esperanza).

Y para terminar, os dejo otra recomendación navideña en forma de serie: Cranford. No va exactamente sobre esa fecha del año, pero sí que va del cariño entre personas, la sencillez, el drama pero también la alegría.

¡Feliz Navidad a todos!

Carmen R

viernes, 29 de noviembre de 2019

Los miserables

Los chavales protagonistas

Llevaba yo unos días un poco mustia. Estoy de obras en casa y hace más de un mes que estoy asilada en casa de unos amigos. Si habéis hecho obras alguna vez, ya sabéis que los gremios son un mundo hostil que se dedica a torturar a sus clientes con frases del tipo: “no han llegado los azulejos” o “con este tiempo no se seca la pintura, señora”. Yo me acordaba de la película Mi vida como un perro e intentaba pensar que peor lo pasó la pobre perrita Laika cuando la mandaron al espacio, pero no me consolaba. Ir a ver Los miserables me ha colocado en mi sitio.
Ladja Ly es un director francés de origen maliense que se ha criado y aún vive en un barrio de París igual al que muestra su película. No es casualidad que la película se llame como la obra de Victor Hugo, también aquí nos muestra a un grupo de desheredados de la tierra que responden con violencia a una situación injusta que les hace vivir en unas condiciones cercanas a la miseria.
El director es un hombre comprometido. He leído que había hecho mucho trabajo documental y que incluso subió a internet un video que mostraba la paliza de unos policías a un joven esposado, lo que condujo a una investigación y la posterior expulsión de los responsables. También ha organizado una escuela de cine en su barrio porque considera que las escuelas oficiales son clasistas por su elevado precio.
Antes de rodar este largo hizo un corto con el mismo título que mostraba a una patrulla de la policía en una jornada por las calles de la banlieue parisina. Es la misma idea alrededor de la que gira la película.
El comienzo muestra a todos los jóvenes del barrio que acuden al centro de París para celebrar una victoria de Francia en un partido de fútbol. Envueltos en banderas, con la cara pintada de azul, blanco y rojo, cantando la Marsellesa. Son breves momentos en los que hasta los miserables sienten orgullo de ser franceses. La historia nos muestra luego a Pento, un policía en su primer día de trabajo, que acaba de incorporarse a la brigada que patrulla por las calles de Montfermeil. El policía nuevo está sorprendido por la actitud chulesca y agresiva de sus compañeros, pero no estamos en una historia de buenos y malos al uso.
Ladj Ly

Hubiera sido fácil, incluso resultón, retratar a un grupo de polis desalmados y a unos pobres buenísimos. No es eso lo que Ladj Ly pretende. Es una mirada mucho más realista, que muestra muchas facetas de la ira, la desesperación y la violencia que rodean a los protagonistas. Hay violencia policial, por supuesto, pero también hay racismo y violencia entre gitanos y negros, solidaridad entre mujeres que se prestan dinero para hacer frente a cosas como una boda o un viaje a su país de origen, Hermanos musulmanes que intentan llegar a los jóvenes (aunque no se menciona nada político) y muchas cosas más. Tengo que decir que el tema de la vuelta al islamismo me ha resultado interesante. Ya digo que no se menciona para nada la radicalización política, pero me parece que da pistas del auge que experimenta. En un lugar tan caótico, degradado y agresivo, alguien que ofrezca un mundo más estructurado por fuerza ha de conseguir adeptos. Hace poco vi la última película de Ken Loach (del que soy súperfan) y me pareció un poquito maniquea, aunque la visión política sea similar a la que subyace en Los miserables,la explicación en blancos y negros resulta más ingenua, menos eficaz. Esto no pasa aquí.
 El germen de esta historia es su propia experiencia vital (el director sufrió su primer cacheo a los diez años) y los sucesos de 2005 en los que tuvieron lugar violentas protestas después de que la policía matara a dos jóvenes. En una entrevista, Ladj Ly comenta que el estado solo toma en consideración los problemas cuando la violencia le obliga a enfrentarse a ellos. Considera que los chalecos amarillos, aunque representan otra realidad, han comenzado a tenerse en cuenta cuando han cometido actos violentos.
La brigada policial

Pero, además de todo el contenido social, Los miserables es buen cine, una excelente película, con un ritmo trepidante y unas actuaciones estupendas. Te mantiene en vilo durante más de cien minutos y te vuelve a la memoria todo el tiempo después. No es de extrañar que haya ganado el premio del jurado en el Festival de Cannes.
En resumen, una peli para no perderse, para verla, comentarla y reflexionar sobre la frase de Victor Hugo que cierra la historia: "Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores”.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Señoras del (h)A.M.P.A.


Vivimos en la era de oro de las series para televisión. Las innumerables plataformas nacidas entre la tele por cable y la fibra óptica son fecundas y cada canal saca sus propias producciones además de comprar material a otras cadenas generalistas o a productores independientes surgidos al calorcito del youtube. En España las producciones propias de la cadenas generalistas no suelen tener un nivel demasiado elevado y tampoco suelen ser de interés para el mercado internacional, aunque de vez en cuando se da la campanada como con “la casa de papel” (A3media)  e incluso la idea original de “los misterios de Laura” de la tele pública (RTVE) que se vendió en los EEUU y Debra Messing iba por ahí interpretando el papel que en España dominara María Pujalte.  

Cuatro protagonistas dispares: Maite (Toni Acosta), Amparo (Mamen García), Virginia (Nuria Herrero) y Lourdes (Malena Alterio) unidas por el A.M.P.A. y los crímenes.

Las cadenas generalistas que producen las series de televisión en España tiene la maldita manía de cargárselas de una manera impenitente. Es verdad que muchas series que empiezan no tienen para más que una temporada, pero en España sistemáticamente las cadenas se encargan de matar a sus hijas. La tele pública ha destrozado innumerables producciones, entre ellas “Mujeres” del tándem Ayuso-Sabroso, o la propia “los misterios de Laura”, y parece que Telecinco quiera deshacerse de una serie fresca y vivaracha como es “Señoras del (h)ampa”.

Cameos de todo tipo en una timba de brisca. Asun (Ana Fernández), libre de madre,  en primera fila.


Porque de esto va mi  publicación de la jornada, de una serie que arrancó con humildad, que trata con gracia y humor negro las desventuras de una serie de madres de barrio trabajador. Mediaset (Telecinco) echó a rodar la serie que fue acogida con gran aceptación por su agradable frescura y sentido negrísimo del humor. Hace virtud de la humildad de los personajes, sus situaciones y sus sorprendentes  giros de guión. Pero Telecinco, enseguida empezó a maltratar la serie con un paro de emisión antes de verano, para introducir otras historias y con aplazamientos inconcebibles a costa de bodrios inaguantables como GH Vip.  No obstante hay quien asegura que el paro se debió a que estaban en negociaciones con Amazon Prime para la compra de la serie por parte de esta última y al fin de los trece capítulos de la primera temporada parece que había confirmada una segunda, aunque, quién sabe si echarán a perder la serie. Dicen que Netflix ha comprado los derechos de la serie. Ya veremos qué pasa.

Escena costumbrista. En una cocina de piso obrero a medio desahuciar, una demostración de la Turbothunder 2000.


Esta serie narra las vicisitudes de un grupo de mujeres trabajadoras y madres. Una historia femenina de mujeres que sobreviven en sus vidas de clase obrera con sus problemáticas cotidianas a las que se viene a sumar una serie de incidentes fortuitos que desencadenan numerosas peripecias dotadas de desbordante humor negro. Las protagonistas principales son cuatro mujeres que tiene su nexo de unión en ser miembros de la A.M.P.A. (Asociación de madres y padres de alumnos) del colegio público de barrio obrero de la populosa capital del Estado. El colegio, humilde y obrero se llama como una mujer humilde y de clase obrera. No podía tener mejor nombre que "colegio Gloria Fuertes".

Convención de la Turbothunder con la jefa de zona, Begoña (Nuria González)


Maite Soldevilla (Toni Acosta) es una mujer con dos hijos separada de su marido que malvive vendiendo robots de cocina (los famosísimos Turbothunder 2000). El trabajo, claro, es una basura, debe hacer demostraciones de cocina a domicilio para poder llevarse un magro sueldo a casa. Por si eso fuera poco debe disputarse un puesto en la empresa de robots de cocina con una compañera, Elvira (Marta Belenguer) que, además, es la presidenta de la A.M.P.A. del colegio, porque ella también vive en el barrio, aunque constantemente remarque su superioridad de clase.

Elvira (Marta Belenguer) es la peor pesadilla de todos, incluido su marido (Fernando Cayo)

Una mala noche ocurre un accidente que da con toda sus vidas al traste...O eso parece. Sus vidas se ven mezcladas con un cadáver, unos mafiosos, una vecina que las chantajea...Es decir, innumerables complicaciones de sus anodinas vidas, con giros cada vez más insospechados y grandes dosis de humor negro.

Amparo(Mamen García) y el toque final.

Quizá sea esa una de las virtudes de esta serie, que parecía otra cosita sin importancia y, sin embargo, su mala leche y su humor negro la han convertido en algo bastante especial. Una de sus originalidades más significativas es que no se limiten a poner una voz en off que diga "en capítulos anteriores..." sino que sea una de sus protagonistas, Lourdes (Malena Aletrio), en sesión con el psicólogo o, mi favorita, la abuela Amparo (Mamen García) contando las peripecias a su marido vegetal en la residencia de la tercera edad la que retome el hilo de la historia para desmemoriados.

La mala de antología, Carmona (Gloria Muñoz)

La serie no será espectacular, ni derrochará argucias magistrales, porque ni tiene pasta de superproducción ni cuenta una historia de lujos que no nos suena haber vivido un poquito. Todas nos podemos sentir algo identificadas con las miserias de la vida de estas señoras del (h)ampa. Hasta el juego de palabras es humilde, y, sin embargo, algo fresco ha de tener, aparte del buen hacer de las cuatro protagonistas, y de otras excelsas actrices como Gloria Muñoz, Carmen Balagué o Neus González, si Netflix la ha comprado y Amazon también se quiso hacer con ellaa tanto como para que Telecinco decidiera borrar sus capítulos de su plataforma online Mitele.

El dolor del secuestro.

Esta serie incide en una tónica ya habitual de colocar a gente corriente de clase trabajadora en situaciones límite que rayan con la delincuencia, como hemos visto en "breaking bad" o "good girls" por poner un par de ejemplos de series de los últimos tiempos, y es que atrae bastante ver a gente corriente, como somos la mayoría, atrapados en situaciones límite constitutivas de delito. Se deja ver con gusto, saca alguna risa y eso es lo que cuenta. 

La Turbothunder 2000, arma letal.

La serie será humilde y dará pereza a muchos, pero las actrices están soberbias, destacando, además que es una serie de señoras, ya que todos los personajes principales son mujeres; buenas mujeres; grandes mujeres.

A más ver,





viernes, 15 de noviembre de 2019

Un mal rato muy bien invertido: Quien a hierro mata

Fui a ver "Quien a hierro mata" al cine en cuanto se estrenó y me gustó. Mucho. Comencé el borrador de una entradita sobre ella para este blog y ¡zas!, mi compañera zinéfila Laura Balagué se me adelantó con una estupenda reseña. Pero como en Zinéfilaz tenemos vía libre para repetir pelis y lo que queramos (no sé si os habéis dado cuenta, pero este es un blog maravilloso, hermanas), yo añado mi opinión a la suya y, si quiero, puedo plagiarla descaradamente. Que no; que es broma.

Repito que me gustó. Mucho. Si tuviera que ponerle estrellitas (gracias a los dioses, aquí en Zinéfilaz no tenemos que hacerlo; oh, qué gran blog), le pondría casi todas. Sin embargo, me apetece empezar a contaros qué no me gustó de “Quien a hierro mata” y luego me extenderé con lo que sí.
 

No me gustó el título. No sé cómo han descartado “Alcalde” o “Buenas noches, alcalde”. Quizás porque “Quien a hierro mata” es más presentativo del argumento, más de thriller vengativo, quizás.
 

Tampoco me gustó que, sobre todo en los comienzos, abusara de los primeros planos de Tosar. Tosar es inmenso, lo sé. El director, Paco Plaza, en una entrevista, lo califica de “sobrenatural” y estoy bastante de acuerdo. Pasa de ángel a satánico con un simple arqueo de ceja. Y lo clava. Da mucho de sí, debe de ser una gozada filmarlo, pero con medida. También se repiten demasiado las mismas imágenes sobre su pasado como protagonista.
 

Y ya que hablo del comienzo, añado que quizás tenga esta peli dos partes diferenciadas: la primera demasiado contenida y la segunda más acelerada. Habría agradecido un ritmo más sostenido durante todo el metraje. También hacia muy el final alguna escena clave se alarga de forma innecesaria. En esto coincido con Laura Balagué.
 

No coincido, en cambio, en cuanto al personaje de la esposa de Tosar. Me supo a poco, a mil veces visto y a descuidado. Ya son demasiadas y demasiado tópicas las esposas angelicales, dulcísimas, todo amor, todo sonrisa, reposo del guerrero y salvación de hombres atormentados. La sobredosis de azúcar llega de la inesperada mano de Julio Iglesias en una escena que Paco Plaza convierte sabiamente en amarga.
 

Y vuelvo a coincidir en lo que respecta a la trama china. Flojuna. Ay, esas narcotraficantas como salidas de Kill Bill, volumen gallego.
 

Tampoco me gustó el efectismo de ciertas escenas. Demasiado fácil.
 

Bueno, ya está. Vamos ahora con lo que sí me gustó. Y tengo que empezar con las interpretaciones, que son inmensas. De Tosar no voy a decir nada porque ya está todo dicho y escrito, pero no puedo dejar de nombrar a Xan Cejudo, monstruoso y genial, a quien se le podía haber sacado, sin embargo, más partido. La película está dedicada a él, que, además de actor, fue también director y escenógrafo y murió en septiembre de 2018.
 

Son un acierto como personajes los hijos del narco. Si no fuera por los teléfonos móviles, viendo sus outfits podría deducirse que “Quien a hierro mata” se desarrolla varios lustros antes. Está muy logrado ese aire retro macarril que tan bien y tan de cerca conozco.
 

El guion es más que notable. El relato principal y el secundario aparecen bien ensamblados, bien superpuestos, incidiendo el uno sobre el otro para alimentarse y enriquecerse mutuamente.
 

“Quien a hierro mata” guarda un puñado de escenas antológicas, destacables y memorables por su originalidad, su novedad, su crudeza e incluso su lirismo. No entro a describirlas porque quizás destriparía bastante. Solo añado que la selección musical juega muy a favor de su composición; hasta podría decirse que en ocasiones la música se hace del todo protagonista; y no lo digo solo por Julio Iglesias.
 

Resultan divertidos y relajantes los homenajes a los clásicos del thriller y el noir. Yo, al menos, los agradezco, porque me distraen de la historia durita (muerte, venganza y odio), me recuerdan que estoy viendo una peli, que no es la realidad. Me autoengaño, como veis, porque lo necesito, porque ciertas escenas me hicieron cerrar los ojos (soy una moñas) y desear que transcurrieran rápidamente. Se nota que el director viene del género de terror: sabe hacer pasar miedo; lo certifico, porque con “Quien a hierro mata” pasé, de verdad, un mal rato, pero un mal rato muy bien invertido.

Noemí Pastor

Ficha técnica (filmaffinity.com)
Título original  Quien a hierro mata
Año  2019
Duración  107 min.
País  España
Dirección  Paco Plaza
Guion  Juan Galiñanes, Jorge Guerricaechevarría
Música  Maika Makovski
Fotografía  Pablo Rosso
Reparto  Luis Tosar, Xoán Cejudo, Enric Auquer, Ismael Martínez, María Vázquez, Dani Currás, Pablo Guisa Koestinger, Marcos Javier Fernández Eimil, María Luisa Mayol, Víctor Duplá, Alberto Abuín
Productora  Vaca Films / Atresmedia Cine / Film Constellation / Playtime Production
Género Thriller | Drogas. Venganza