viernes, 17 de mayo de 2013

En la casa


 


Comienza un nuevo curso escolar con innovaciones que no son del agrado de todo el claustro. Los alumnos vestirán uniforme “para la igualdad”.



Sobre la mesa del salón se amontonan los papeles. Bajas calificaciones y el tedio del profesor, incapaz de inculcar la pasión por la literatura. En medio de tanta mediocridad surge el texto que llama de inmediato su atención. Lo lee junto a su esposa y ambos muestran su entusiasmo.



Casado con una galerista que en el plazo de un mes ha de reinventarse para que las herederas de su jefe no cierren el local. Tendrá que buscar algo que llegue al fondo del corazoncito de dos gemelas nada aficionadas a lo abstracto, lo metafórico, ni a las creaciones más vanguardistas.



Claude se sienta en la última fila y pasa totalmente desapercibido. En su redacción sobre lo sucedido el fin de semana refleja de forma meticulosa su entrada en la casa de un compañero de clase. Finaliza con un intrigante “continuará”.


Será el propio maestro el que lo impulse a seguir el relato.

Y con una premisa tan simple se despliegue todo un abanico de posibilidades y temáticas.



Irónico y despectivo se cuela de lleno en las vidas ajenas para contarlo. Y su público, ávido de más, devora cada una de sus entregas. Pronto los espectadores forman parte de la narración, y se pierden por completo los límites entre ficción y realidad. Proceso creador, trama que va creciendo, intriga, puntos de inflexión; el poder inmenso de quien junta las palabras. ¿Hasta dónde llega la invención? ¿Qué propósitos persigue? Una personalidad capaz de encontrar las debilidades de los demás y sus carencias afectivas. ¿Cómo emplea esta habilidad?


Un psiquiatra diría que se evade de su trágica existencia, y busca un modelo de familia y de vida mejores que los suyos. ¿Lo encontrará o sacará a la luz todas las pequeñas miserias de la convivencia?



La familia espiada, y personajes centrales de sus observaciones, está formada por un empleado que ambiciona el poder y las ganancias de su superior. Un “entendido” en China, y defensor a ultranza de lo que él considera “respeto”. La abnegada mujercita sueña con redecorar su dulce hogar, y así se le pasan las horas, días, semanas... El retoño no entiende nada de números y será Claude, disfrazado de amigo, quien le va a echar una mano. Maquiavélico, mirón, inquietante…..



En resumen:

Escritor frustrado se erige como mentor.

Lo ideal deja de serlo, tan pronto lo conocemos de cerca.

Invasión de la intimidad sin el más mínimo sentimiento de pudor. (Lo mucho que nos cuesta reconocer ese lado cotilla que todos llevamos dentro, bien arraigado).


Literatura y arte no nos enseñan nada.

Dañinos discursos de pedagogos.

Un guión poderoso y unos actores soberbios. Una propuesta que engloba diferentes estilos, ágil y con un desenlace estupendo. Original y atrevida.


Título original Dans la maison. Director François Ozon. Guión François Ozon (Obra teatral de Juan Mayorga). Música Philippe Rombi. Fotografía Jérôme Alméras. Reparto Fabrice LuchiniErnst UmhauerKristin Scott ThomasEmmanuelle SeignerDiana StewartDenis MénochetJean-François BalmerFabrice ColsonBastien Ughetto,Stéphanie CampionYolande Moreau. Francia 2012, 105 min. Premiada en Toronto y Concha de Oro mejor película, mejor guión en el Festival de San Sebastián.

Eso es todo amig@s desde la costa noroeste del mapa, donde hoy celebramos el Día de las Letras Gallegas.


LU 

  

viernes, 10 de mayo de 2013

Washington Square - La Heredera - Washington Square


No podría decir cuando vi "La Heredera" por primera vez pero sí sé que era pequeña y que me produjo un gran impacto.

A lo largo de los años, la he vuelto a ver varias veces más y siempre me ha encantado, así que esto me llevó a leerme la novela de Henry James en la que está basada: "Washington Square", ignorando dos cosas que ahora sé.

La primera es que la película no está basada en la novela, sino en una obra de teatro que la adaptaba llamada también "La Heredera" y firmada por Ruth y Augustus Goetz.


Y la segunda que sufro de intolerancia extrema a la prosa de Henry James, como me volvería a demostrar la (farragosa) lectura de "Otra vuelta de tuerca", alentada esta vez por los sufrimientos de Deborah Kerr en "Suspense" la gran película de Jack Clayton.

Quizá conozcáis ese chiste que contaba Hitchcock en la famosa entrevista que le hizo Truffaut:

Una cabra está comiendo de la basura el celuloide de una película basada en un best seller y otra se le acerca y le dice:
- ¿Qué tal está?
- Pst, me gustó más el libro.

Pues esta entrada trata precisamente de lo contrario, de un caso en el que a mí (por lo menos) me gustó muchísimo más la película. Algo que como acabo de mencionar, me ha pasado por lo menos en otra ocasión con "Suspense". Es más, hablo de un caso que bajo mi punto de vista la obra cinematográfica se independiza de la novela y crea su propia ficción, de muchas más entidad que el original.

En el caso concreto de "Washington Square" más que un problema con el estilo literario del autor, es que la historia en sí me produjo una gran decepción, al no encontrar en ella apenas rastro de todas las complejas relaciones entre los personajes protagonistas que se describen magníficamente en la película de William Wyler.

Los personajes en cuestión son el Doctor Sloper (Ralph Richardson), un reputado médico con exitosa consulta en una zona exclusiva de Nueva York en el siglo XIX. Su hija Catherine, sin ningún pretendiente a la vista a pesar de ser la única heredera de la cuantiosa fortuna de su padre, la tía viuda y pariente pobre oficial de la familia (Miriam Hopkins) que ahora intenta hacerse un hueco en casa de sus familiares más acaudalados y por último un joven atractivo, bien educado y ¡oh, casualidad! pobre (Montgomery Clift en su mejor momento físico e interpretativo) .

Revisando en estos días críticas y reseñas de "La Heredera", me ha sorprendido encontrar en casi todas  similares comentarios negativos sobre el físico de la protagonista "una joven heredera poco agraciada físicamente" como la describe la carátula de mi DVD, a la que por cierto pertenecen la foto que acompaña a esta entrada.

La actriz que la interpretó fue Olivia de Havilland, conocida por muchas cosas como ser la novia eterna de las películas de la mejor época de Errol Flynn o por ser la sufridísima Melania de "Lo que el viento de llevó" pero desde luego, no por ser "poco agraciada físicamente".

Entonces ¿por qué interpreta a una mujer tan poco agraciada? ¿Es por la habitual costumbre de Hollywood de que los personajes femeninos "poco agraciados" los interpreten actrices atractivas, si acaso afeadas con unas gafas (¡Oh, cielos, gafas! ¡Qué horror), un mal peinado, o (Dios no lo quiera) con horas de maquillaje que eviten que alguna vez veamos a una actriz "poco agraciada" en pantalla?

En este caso y por una vez, la actriz escogida tiene el físico que corresponde al personaje y lo creo porque en pantalla yo no veo una mujer "poco agraciada físicamente". Que ¿cómo la describe Henry James? Pues de una forma muy cansina seguro, pero no, no recuerdo si dice que es guapa ni fea, ni pienso buscarlo, porque como he dicho al principio, preferiría comerme una lata de película que volver a leer nada de James.

Lo importante de la película es que realmente se siente poco atractiva y muy poco segura en sociedad ya que además no domina nada de lo que la haría brillar como bailar o coquetear. En definitiva no importa su físico, sino cómo se ve a sí misma y cómo la ven los demás: insegura, tímida, vestida de forma inadecuada.

Como se ve es mucho más difícil describir, sobre todo con la economía narrativa que lo hace "La Heredera", a una persona así, que decir de ella que es ¿cómo era? "poco agraciada" y despachar así, cuáles son los problemas de nuestra protagonista y como todos parecen solucionarse para ella, con la aparición del pretendiente soñado.

Pero ¿es realmente un joven tímido que se ha enamorado realmente de la bondadosa Catherine o solo le interesa su cuantiosa fortuna? Ante esto el doctor Sloper rápidamente tiene una opinión y no duda ni por un segundo en que sus intenciones no son sinceras y que es totalmente imposible que se haya podido enamorar de su hija. Al contrario que la tía de Catherine, que actúa de celestina entre ambos y apuesta por el pretendiente desde el principio.

¿Por qué el padre está tan seguro de que es un cazafortunas y por qué la tía parece creer - y atención a que digo "parece creer" - ciegamente en todo lo contrario?

Y Catherine ¿por qué se siente tan sumamente insegura si el joven, rica y más agraciada de lo que las maledicentes carátulas insisten en asegurar?

Y es aquí donde retomo el tema de la decepción que me supuso la lectura de Washington Square, que no sea nada sutil, que simplemente presente una historia de una mujer que no consigue casarse hasta que encuentra a un hombre que parece perfecto, pero sobre el que se cierne la duda de si su verdadera intención no será el dinero que va a heredar, y que una vez resuelta la duda, no deja más poso.

Si antes hemos hablado de la novela publicada en 1.881 por Henry James, de la obra de teatro que la adapta "La Heredera" y de la  película del mismo nombre dirigida en 1.949 por William Wyler, para completar el círculo en el año 1.997 Agnieszka Holland dirigió una versión cinematográfica de la novela de James (no un remake de La Heredera) y que justamente se título igual que la novela "Washington Square".

Y en ese aspecto, la versión de Holland es muy fiel al original, así tenemos una (horrible) escena en los primeros minutos en la que la protagonista, siendo una niña, cuando debería ser el centro de su fiesta de cumpleaños, se orina delante de todos los invitados para indicarnos el miedo que le produce la gente y su propio padre que la observa desaprobador.

Tampoco es precisamente ambigua la elección de la actriz protagonista: Jennifer Jason-Leigh, una intérprete a la que cualquiera asociaría con la imagen de una mujer dura y resentida, además de la peor compañera de piso posible.

En fin, que si quieres saber, sin mucho esfuerzo, cuál va  a ser el destino de Catherine, puedes ver "Washington Square" o leer "Washington Square". Y que veas "La Heredera" si te interesa más plantearte, incluso después de ver la película una y otra vez, cuál es el hilo con que ha tejido el doctor Sloper las relaciones con su hija. O si la verdad, además de hacernos libres, nos hace siempre más felices. O si la tía de Catherine es una ingenia romántica, o una mujer muy práctica que sabe que detrás de un buen matrimonio no siempre hay amor sincero y pajaritos, y que conoce en sus carnes lo difícil que es no tener marido en la época que le tocó vivir. O si el adorable pretendiente es pobre e idealista, o un arrivista sin escrúpulos, o un arrivista sí, pero con sentimientos encontrados.

Yo, por mi parte os invito para ver, o volver a ver "La Heredera", y sus magníficas interpretaciones, la delicadeza y ambigüedad de sus gestos, de sus miradas, los detalles que tienen más importancia que las grandes declaraciones, en una película en la que no sobra absolutamente nada, y en que cada objeto (un bordado sin acabar, unos guantes de buena calidad) y cada gesto (una criada que alaba un vestido que jamás podrá tener, un hombre que toma un cigarro sin que se lo ofrezcan) esconde tantas interpretaciones como uno le quiera dar.

Loque

viernes, 3 de mayo de 2013

Mil gritos tiene la noche (1981)


Hoy quiero hablaros de una de mis películas favoritas: “Mil gritos tiene la noche” (“Pieces”). Dirigida en el año 1981 por el gran cineasta español Juan Piquer Simón, uno de los directores que más ha contribuido a desarrollar el género fantástico en España.

Este director y guionista valenciano que nos dejó hace dos años, nunca fue lo suficientemente reconocido ni valorado, ya que dedico su vida y su talento al género fantástico, un género que nunca ha sido lo suficientemente reconocido ni valorado, pero que merece tanto reconocimiento y valor como eso que llamamos “cine de autor”. J. P. Simón incluso tuvo que crear su propio estudio de efectos especiales para que trabajara en sus película, ya que en los años 70 y 80 en España no había, porque no se daba ninguna importancia, ni se tenía ningún interés por hacer películas que no fueran sobre señores con boina.




Os recomiendo este libro

Entre sus más de 20 películas se encuentran “Viaje al centro de la Tierra”, “Slugs” y “La Grieta” por las  que gano un  Goya para cada una por los efectos especiales, “Supersonic Man” o la peli sobre la que va este post.

Sí, en "La Grieta" sale Pocholo
Póster U.S.A. En EE.UU. se habló muy, muy mal de esta película,
sin embargo la semana de su estreno se colocó en el nº 1 de las películas más vistas.
El póster inglés es uno de mis favoritos. 
En la película un asesino en serie se dedica a coleccionar partes de cuerpos de mujeres  que consigue  descuartizando a chicas de un campus universitario. Mary Riggs, una mujer policía interpretada por Linda Day (ganadora de un Globo de Oro por su trabajo en la serie “Misión: Imposible”) se hace pasar por profesora de tenis, para lograr atrapar al asesino. Durante su investigación contará con la ayuda de un alumno de verdad, llamado Kendall.

Circula una versión censurada de esta película, en la que eliminaron el prólogo, que resulta transcendental para entender la obsesión del asesino, y en la que también aparecen cortadas todas las escenas gore, con lo cual la peli pierde la gracia. En ese prólogo vemos como un niño (futuro asesino) está jugando con un puzzle de una mujer desnuda, pero su madre, cuando ve con lo que está jugando comienza a reñirle a gritos, y el niño la mata y la despedaza con un hacha y con una sierra que había en el salón, porque ¿quién no tiene un hacha y una sierra en el salón?

El puzzle que desencadena todo
Cómo veis el  “guión” es el típico de cualquier película de terror, y pongo “guión” entre comillas porque según reconoció el propio Juan Piquer Simón la película carecía de guión propiamente dicho. Por ejemplo, las escenas gore eran ideadas por el propio Piquer-Simón y las escribía antes de rodarlas, luego las hilvanaba con diálogos casi improvisados.

¿Quién será el asesino?
“Pieces” cuenta con varios referentes a películas que ya se han convertido en clásicos del género, como por ejemplo “Viernes 13”, de la que aparece un póster en un momento de la película, o “La matanza de Texas” de Tobe Hopper, ya que el asesino lleva a cabo la mayor parte de los descuartizamientos con una moto-sierra, al igual que Leatherface. En la escena del principio, en la que un flashback nos muestra como se desencadenó la psicopatía del asesino, podemos ver una clara referencia a “Halloween” de Jonh Carpenter y no olvidemos las muchas similitudes que tiene con “La Residencia” de Chicho Ibáñez Serrador.

Como podeis comprobar la estética del asesino
es muy parecida a la de el protagonista del cómic "The Shadow"
No nos encontramos frente a una obra maestra, ni frente a un clásico del cine de terror, de hecho se trata de una película bastante mala, un ejemplo perfecto de buen mal cine, por eso es necesario enfrentarse a ella con un gran sentido del humor que nos hagan apreciar unos momentos verdaderamente hilarantes. Por ejemplo, el productor, Dick Randall, estaba produciendo simultáneamente otra película, “The Challenge of the Tiger” (“El duelo del Tigre y el Dragón”), protagonizada por uno de los mejores representantes del “Bruceplotation”: Wong Kin Lung aka Bruce Le, y aprovechando que Bruce Le pasaba por allí, le metieron en la película, aunque no aparece en los créditos. Su escena es una de las escenas más absurdas de la historia del cine. No tiene ningún sentido, no tiene nada que ver con el resto de la historia ni influye en el argumento ni nada, pero es absolutamente maravillosa. Hela aquí (no la he encontrado doblada, pero vamos,en resumen, Mary se encuentra con un chino que la ataca, entonces llega Kendall y dice que no se preocupe que sólo es su profesor de kung-fu se despiden amigablemente y cada uno sigue su camino):



Y para los fans no puede faltar esta escena en este artículo (primero en español y luego en versión original BESTIA/BASTARD)




No os voy a contar el final, pero os aseguro que cuando lo has visto eres incapaz de olvidarlo.









Moniruki













viernes, 26 de abril de 2013

La hermana George sube por la escalera


Hoy tengo el gusto de presentar en Zinéfilas dos películas de los años sesenta, que tienen como característica principal el que tratan de forma directa y protagonista el tema de la homosexualidad. Hasta entonces, tal y como pueden ustedes leer en el excelente post de mi colega la Bruja Truca en este mismo blog, o bien gracias a documentales como “el celuloide oculto”, o buenos libros de referencia como el celuloide rosa o miradas insumisas, la homosexualidad era ese tema tabú y solapado que aparecía “por exigencias del guión” bien en un vigésimo-octavo plano o bien con personajes que morían o vivían agónicamente, tipo “La calumnia” de 1961, donde se dice algo más que en la vieja versión “esos tres” del 36, pero sin hablar de lesbianismo, pero refiriéndose a él, el personaje lésbico, interpretado por Shirley Mc Lane acaba suicidándose, o bien “De repente, el último verano”, de 1959, donde Elizabeth Taylor va contándonos poco a poco el verano donde su primo Sebastian acaba muriendo, dejando caer sus inclinaciones homosexuales. Claro que se partía de una obra de Tennessee Williams, autor magistral, y, casualmente, gay.

Bueno, al lío. Dos films pioneros en eso de tratar de primera mano la homosexualidad femenina y masculina: “El asesinato de la hermana George”, de 1968 y “La escalera” de 1969. Ambas son adaptaciones fílmicas de obras de teatro.

El asesinato de la hermana George (1968), dirigida por Robert Aldrich .


Es la historia de una veterana actriz llamada June Buckridge que interpreta en un serial de la tele a una adorable enfermera religiosa llamada “la hermana George”. Su papel es el de una mujer agradable, pero June, en la vida real es una mujer a las puertas de la vejez detestable, insoportable, dada a la bebida que comparte su vida con su novia, a la que trata muchas veces con gran crueldad.  Su novia, Alice, a la que llama “Childie” (niñita), es mucho más joven, que cuando no trabaja en una fábrica textil, se pasa el día jugando con muñequitas, lo que da a entender que es muy inmadura y con poco carácter. June se pasa la vida controlando a Alice. En cuanto acaba de rodar la llama a casa desde el teléfono de un bar mientras bebe copas sin parar.


La productora del serial está pensando en “matar” el personaje de la hermana George, porque ya no es tan popular.  June, enfadada, decide evadir sus problemas dándose a la ginebra con fruición. Lo malo es que en una de sus borracheras postlaborales  entra en un taxi ocupado por dos jóvenes monjas con las que se propasa y por lo que el taxista sufre un leve accidente por mirar donde no debía. Esto acelera su “muerte”.



La señora Mercy Croft es una productora ejecutiva que se presenta en casa de June y Alice para hablar del escándalo del taxi, que acelera su muerte televisiva. Allá es donde la señora Croft conoce a Alice.



Hay una escena muy larga con la pareja disfrazada de Stan y Oli (El gordo y el flaco) en el afamado pub lésbico londinense conocido como “Gateways”, donde acaba apareciendo la señora Croft para comunicar a June que su personaje será atropellado por un camión. Sin embargo, le ofrece un papel de actriz de doblaje dándole voz a una vaca de guiñol de un nuevo programa infantil.



En la cena de despido del rodaje, June arremete contra todo, hasta contra su novia, que decide abandonarla. Para hacer las maletas, la señora Croft acompaña a Alice, a la que ha conseguido una audición con el fin de seducirla.  Mientras recoge sus cosas, la señora Croft consigue su objetivo sexual. Así las pilla June. Alice abandona a June en medio de una desagradable bronca llena de reproches y dolor. Al final, June, termina en el estudio mugiendo como el personaje de la vaca marioneta a la que dará voz.



FICHA TÉCNICA:

The killing of sister George.(1968)

Director: Robert Aldrich

Reparto:  
  • Beryl Reid: June Buckrigde/ hermana George
  • Susannah York: Alice Mc Naught/Childie
  • Coral Browne: Mercy Croft


Duración: 134'



Género: Drama

Nacionalidad: EEUU


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La escalera (1969) Stanley Donen



La presentación de la película lleva el sello danzarín de Donen. Dos drag queens, en un escenario de cabaret, nos cantan una canción explicándonos que la vida es una escalera que se sube.




Cuenta la historia cotidiana de una pareja de maduros peluqueros formada por Harry (Richard Burton) y Charlie ( Rex Harrison).  Harry es el dueño de la peluquería y cuando conoció al actor fracasado Charlie, además de formar pareja  le enseñó el oficio de barbero. Viven con la madre de Harry, una anciana artrítica que no se mueve de su cama a la que su hijo cuida con verdadero esmero.



Charlie no duda en ser cruel casi todo el tiempo con un vulnerable Harry que, encima, cubre su cabeza con una venda para ocultar su alopecia, cosa que parece ser, arruinaría su negocio. La relación entre los dos hombres, después de tantas décadas, está llena de reproches, puyas y comentarios ácidos, aunque, muy en el fondo se entrevé el cariño que se tienen. Pero muy en el fondo. Los comentarios tienen su guasa, entre ellos el que le dedica Harry a Charlie: “Si los doce apóstoles volvieran, tú los convertirías en un grupo pop”. Y una de las muletillas de Charlie más características: “Que Dios nos ayude a todos y a Óscar Wilde”
Charlie vive temeroso porque espera una citación del juzgado por escándalo público (Se vistió de mujer, y fue denunciado) y encima viene a visitarlo su hija, a la que no ve desde hace 20 años. Está divorciado de una mujer con la que apenas convivió.



La película está llena de cambios de impresiones entre la pareja, como paseos por el campo, recordando Harry su época de monitor de boy scouts, o la pelea por el peluquín de Harry, o cuando Charlie se trae un joven a casa sólo para molestar a Harry.



Llega el día del juicio, y, a pesar de que durante toda la película se tratan como el perro y el gato, Charlie, asustado, llama desde la esquina de la calle a Harry para que lo acompañe al tribunal, ya que el miedo no le deja continuar.



FICHA TÉCNICA

Staircase (1969)

Director: Stanley Donen

Reparto:
  • Richard Burton: Harry
  • Rex Harrison: Charlie
  • Cathleen Nesbitt: Madre de Harry

Duración: 96'




Género: Drama

Nacionalidad: EEUU


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Estas dos películas, pioneras de las historias homosexuales contadas en primer término, tienen en común, además de ser de finales de los 60, y ser norteamericanas, el que se rodaran en Londres con actores británicos todas ellas. Como si en el fondo, este fuera un “problema” inglés, alejado del país que las produjera.

En común, también, los problemas con la censura. Mientras Robert Aldrich, que pudo hacer “el asesinato de la hermana George” gracias al éxito de taquilla que le reportó “doce del patíbulo”, tuvo que lidiar con la censura y con la clasificación X, no ya por unos castos besos entre las actrices, cosa que hasta entonces no se había filmado jamás, sino por una escena explícitamente sexual, y eso que lo único que nos muestra la imagen es la cara de éxtasis de Susannah York llegando al orgasmo de la mano (literal) de Coral Browne.

En el caso de la escalera, el problema fue el secuestro de la cinta por parte de la viuda de Burton, que para preservar la imagen de su marido, nos privó de ésta fantástica caracterización de dos grandes actores hasta 2011.

Al menos, La escalera se pudo ver en España en 1976, después de morir Franco, ya que antes, los censores de la guardia pensaban que mostrar esta película podía pervertir a alguien, por lo visto. No tuvo la misma suerte “el asesinato de la hermana George”, ya que esta jamás se ha estrenado en España.



viernes, 19 de abril de 2013

Volver a empezar

La tierra donde se nace siempre tiene algo especial que no tienen otros lugares. Para muchos no es la tierra en la que se nace sino en la que se viven los primeros años de su vida y su juventud. Para mí, esa tierra es Asturias. La tierra donde se recargan las energías. La tierra en la que siempre se puede volver a empezar.

 
Volver a empezar
Año 1982
Director José Luis Garci
Guión José Luis Garci & Ángel Llorente
Música Johann Pachebel
Fotografía Manuel Rojas
Productora Nickel Odeon
Duración 93 minutos
Reparto: Antonio Ferrandis,  Encarna Paso,  José Bódalo,  Agustín González,  Marta Fernández-Muro,  Pablo Hoyos
 
Sinopsis
En 1981 el famoso escritor Antonio Miguel Albajara llega a Gijón, su ciudad natal, procedente de Estocolmo, donde acaba de recibir el premio Nobel de literatura. Durante cuarenta años ha sido profesor de Literatura Medieval en la prestigiosa Universidad de Berkeley (California), donde ha alternado su labor docente con la producción literaria que le ha dado fama mundial.
 
 
 
En su estreno, Volver a empezar tuvo muy mala acogida entre los críticos de entonces sin embargo, fue elegida para representar a España en la carrera hacia el Oscar. Era la décima vez que España lograba una nominación para este premio y se convirtió en la primera película española en lograrlo hace ahora 30 años: el 9 de abril de 1983.
 
En 1980, el director y guionista José Luis Garci, fundaba una productora de cine llamada Nickel Odeón con la que produce y dirige El crack (1981), un claro homenaje al escritor Dashiell Hammett y al Cine Negro. Al año siguiente rodaría Volver a empezar y posteriormente otras grandes películas del cine español como Sesión continua (1984), Asignatura aprobada (1987), El Abuelo (1998) que también fueron nominadas al Premio Oscar.
 

Garci es gran admirador del Cine Clásico, principalmente del estadounidense y así lo ha demostrado en su programa semanal para Televisión Española ¡Qué grande es el cine! Su cuota de pantalla no era buena pero el programa estuvo en antera durante 10 años (1995-2005). Tanto el programa como su director, han sido muy criticados, pero para muchos otros, en aquellos años, era la única manera de poder disfrutar de este tipo de cine. Garci emitía las películas que a él le gustaban. ¿Qué hay de malo es eso? Yo se lo agradezco.
 

 
Las películas de Garci se inspiran claramente en aquellos grandes clásicos, de eso no hay duda. Muchos de sus personajes son grandes fumadores al igual que en todos los grandes clásicos. Suele hacer que los actores se doblen a sí mismos en postproducción, sus películas tienen un ritmo lento y tiene preferencia por el plano y la secuencia. Sus últimas películas no han tenido demasiado éxito.
 

Muchos identificamos a Antonio Ferrandis como Chanquete (Verano Azul, 1981). Varias veces emitida en televisión quizás haya varias generaciones que la hayan visto. Yo soy de las que la ha visto varias veces y ha llorado con ese final… pero Ferrandis fue un actor de cine y teatro. El verdugo (1963), Mi querida señorita (1972), La escopeta nacional (1978) ó Jarrapellejos (1988). En Volver a empezar es Antonio Miguel Albajara y está grandioso y contenido. En su mirada se puede ver la nostalgia mientras recorre la ciudad recreándose en ciertos lugares que para él son importantes. Vemos en él la añoranza, el recuerdo, la vida pasada…
 

Encarna Paso es una actriz quizás menos conocida entre el público más joven ya que ha trabajado mucho en los míticos Estudio 1 de Televisión Española que comenzaron su emisión en 1965. Con posterioridad a Volver a empezar ha hecho poco cine: La colmena (1982), Sesión continua (1984), El bosque animado (1987)… En Volver a empezar es Elena, amor de juventud de Antonio.
 
 

Ferrandis y Paso, es decir, Antonio y Elena se reencuentran después de 50 años. Juntos recuerdan su época de juventud en alegría, con risas, con tristeza y aclarando situaciones de entonces. La complicidad y el cariño entre ambos, a pesar del paso del tiempo es palpable. Son conscientes de que sólo estarán juntos unos días, ya que Antonio regresará a Estados Unidos y los aprovechan segundo a segundo.
 

 
De entre los secundarios destacan dos. José Bódalo, uno de los grandes de la escena española, interpreta al Roxiu, el mejor amigo de Antonio, compañero de entonces en el Real Sporting de Gijón y actualmente médico de profesión. Bódalo, expresa todo lo que su personaje siente, sin palabras sólo con un ligero gesto o una mirada. ¡Gran actor! La conversación entre éste y el protagonista es uno de los mejores momentos de la película, sin duda.
 
 
El gerente del Hotel Asturias (actualmente todavía existe) donde se aloja Antonio es Gervasio Losada, hombre recto, profesional y servicial hasta el punto de la exageración que perfectamente interpreta Agustín González, eterno secundario de lujo.
 

La otra protagonista indiscutible es Asturias, con su cielo cubierto de nubes. Son muchos los momentos en los que Garci nos muestra la belleza de esta tierra. La cámara se recrea en muchos lugares, que a día de hoy, 30 años después, ya no existen o están rehabilitados para otros fines como son, en Gijón, la antigua estación del tren o el Cine Robledo, pero aunque lógicamente cambiados por el paso del tiempo ahí están el Paseo del Muro en la Playa de San Lorenzo, el Musel, el Puerto Deportivo, la Plaza Mayor, Cimadevilla… Pero también otros lugares emblemáticos del Principado como son los Lagos y la Basílica de Covadonga y también la Cueva de la Santina, Cangas de Onís, Cudillero, etc… en donde no podía faltar un buen culín de sidra asturiana.
 

La dirección artística está a cargo del asturiano y doblemente oscarizado Gil Parrondo (Patton, 1970; Nicolás y Alejandra, 1971) No se puede dejar de lado la música. La canción 'Begin the beguine' de Coler Porter (escuchar aquí), además de sonar en múltiples versiones, musicales o cantadas, da subtitulo a la película, pero también el 'Canon' de Pachelbel que acompaña al protagonista en su recorrido nostálgico y solitario por la ciudad de Gijón  al comienzo de la película (ver aquí).
 

 
Volver a empezar es una película infravalorada en su momento pero que todavía no ha sido reconocida como se merece y no creo pensar así únicamente por estar filmada en mi tierrina.
 
Quiero destacar la especial dedicatoria final de Volver a empezar:
 
 
Esta película quiere rendir homenaje a los hombres y
a las mujeres que empezaron a vivir su juventud
en los años treinta; y en especial, a los que aún
están aquí, dándonos ejemplo de esperanza,
entusiasmo, coraje, y fe en la vida.
 
A esa generación interrumpida, gracias.