viernes, 24 de marzo de 2017

Auge y caída de un ídolo: Max Linder

Hubo una vez, en la Francia que había inventado hacía nada el cine, un actor, un cómico, un artista admirado por miles de personas. Una de las pirmeras estrellas del cine: Max Linder.


Max Linder, arquetipo del dandy de principios de siglo XX

Maximilien Gabriel Leuvielle nació en diciembre de 1883 en la Gironda francesa, cerquita de Burdeos, zona vitivinícola. Tanto que su familia se dedicaba a producir vinos, aunque según algunas referencias, como el wikipedia, digan que su familia era de orígen hebreo, otras, en cambio, hablan de un orígen cristiano-católico, lo cual no importa para el personaje porque se dedicó al teatro, music-hall y cine, y no a la religión.

Primer plano con chistera

Linder era un tipo que gustaba mucho a las féminas de la época. De figura esbelta, atlético, con el bigotillo que lucían los mozos hace cien años. Sus aventuras en el celuloide hacían que fuera adorado como un dios del Olimpo. En 1905 mientras se pasaban imágenes a ritmo de pianola, Linder era el héroe que todos veían. Pierre Étaix, colaborador de Jacques Tatí, cuenta en una entrevista sobre la época que nos ocupa que Max Linder buscaba innovación y efecto. Relata que en famoso Olympia de París, al empezar una función, un presentador se excusaba porque Linder no había llegado al lugar, acto seguido, sonaba un teléfono, la pantalla del Olympia se iluminaba y salía la imagen de Linder con el teléfono pegado a boca y oreja  con ambas manos(Era un modelo antíguo), cuelga y sale de la casa corriendo, haciendo mil acrobacias y jugándose el tipo para llegar a su cita con el público del teatro. Monta en un globo que aterriza sobre el tejado del teatro, se cuela por la chimenea y aparece en vivo sobe el escenario. Un golpe de efecto espectacular para la época. La gente que asistía al Olmpia irradiaba sorpresa y admiración. Efectos magistrales -de entonces- como estos lo convertían en un ídolo, aunque cada vez tiraba más hacia el celuloide.


¿Es Errlo Flynn, es Clark Gable? No, es el adorado Max ¿Quienes son los otros?

Llegó a rodar en Barcelona hacia 1912 y para ello congregó a 10.000 personas en la plaza de toros. El film se iba a titular "Max, toreador", que ya se sabe que los franceses, Bizet lo sabe, a los toreros los llaman toreadores. Para rodar, Linder contrató una corrida de toros de verdad, y salió vestido de luces al albero (La imagen de Linder vestido de torero es la que recuerdo de toda mi vida). En aquella época no se tenía cuidado del protagonista ni había especialistas. Linder toreaba, como Cantinflas, aunque fueran vaquillas. Linder no dejaba de rodar sus aventuras de dandy alocado. 



Linder vestido de luces en Barcelona

Su éxito fue inmediato en los cinematógrafos de medio mundo. Charles Chaplin llegó a decir que era su discípulo.Pero no todo fue tan fácil en una carrera de artista adorado, pronto Linder se ve envuelto en un efecto mariposa. Si una mariposa en Sarajevo bate sus alas cercana a un atentado con bomba, se monta la primera guerra mundial. 

En plena escena

Linder es llamado a filas a defender la línea Maginot y fue intoxicado de lo lindo con gas mostaza. Ya se sabe la maldita manía de los que inventan las guerras de probar agentes químicos que destrozan las vidas de los enemigos y de los miembros de las tropas propias, además, claro de sufrir los horrores varios de la miserable trinchera, Linder nunca se recuperó del todo, siempre le quedaron secuelas de tanta exposición, que unidas al horror de aquella guerra tan sanguinaria (No hubo familia francesa que se librara de rezar un funeral por algún familiar muerto en combate) marcaron el resto de su vida con  problemas psíquicos. Corría el rumor de que había muerto en las trincheras y sus seguidores se mostraban desconsolados. Ya se sabe que en aquella época los monstruos del cinematógrafo tenían unos "fanes" que ya los quisiera Lady Gagá.

Una de sus escenas, que a todos agradaba

Licenciado del servicio y después de recuperarse de las heridas menos graves -las físicas- como combatiente, fue enviado a los EEUU para seguir con su carrera hacia 1916, donde conoció por fin a su devoto linderista Charles Chaplin. No le fue demasiado bien la aventura transoceánica, y volvió a su país recién pacificado en 1918.

Aquí, con el amigo y admirador Chaplin

A partir de esos años protagonizó algunos largometrajes, siempre con su impecable frac, su peinado cuidado, su bigotillo bien recortado y su aire de dandy, pero las depresiones postbélicas de Linder le llevaron al consumo de drogas para poder soportar su vida, decidió cercenarse las venas junto a su esposa un día gris de otoño de 1925. Este ídolo del cine mudo murió a los 41 años aún joven. Como muchos otros famosos artistas de la época del mudo, su memoria fue olvidada, aunque su hija Maud Linder hizo verdaderos esfuerzos para reivindicar su nombre.


El libro de su hija Maud

Linder cayó en un olvido injusto, como otros muchos actores que hicieron soñar a un par de generaciones, quizá porque era francés y no yankee, quizá porque se quitó la vida joven, harto de los problemas que la guerra le causó y que no supo resolver, pero el actor al que Chaplin admiraba y que otros copiaban fue un día el actor más querido y admirado del joven cine.



Documental de 2014

Hace unos tres años, el cineasta Elio Quiroga, produjo un documental sobre Linder titulado "el misterio del rey del cinema" basado en las películas y las memorias de Maud Linder sobre su padre. Cien años después, algunos pocos intentan redescubrir su nombre. 


He aquí este modesto homenaje al "roi du cinema".


Por Juli Gan.

viernes, 17 de marzo de 2017

Tallulah aleluya


(Wikimedia Commons)

Tallulah Bankhead, actriz y celebrity, nació en 1902 en Alabama y murió en 1968, a los 66 años y todavía en activo, en Nueva York. Trabajó en cine (con Cukor y Hitchcock, entre otros), en radio y televisión, pero donde verdaderamente brilló y disfrutó fue en el teatro.
Escandalosa, coleccionista de amantes y bisexual, fue pionera multimediática, celebrity televisiva, princesa del pueblo e icono gay.


NuevaYork, Londres, Hollywood, Las Vegas...

Tallulah Brockman Bankhead nació a comienzos del siglo XX en Huntsville, una pequeña localidad de Alabama, en el seno de una distinguida familia de destacados políticos demócratas.

Con quince años comenzó a trabajar en obras de teatro de Huntsville y alrededores. Con dieciséis ganó un concurso de belleza y se trasladó a Nueva York, decidida a triunfar en Broadway.

En Nueva York participó en varias películas, pero, como su verdadera vocación era el teatro, con veintiún años decició probar suerte en Londres, donde permaneció durante cuatro años y trabajó en veinticuatro obras; entre ellas, Fallen Angels, de Noël Coward.

En la década de 1930, contratada por Paramount Pictures, se trasladó a Hollywood. Allí rodó varios films y destacó especialmente en Honor mancillado (Tarnished Lady,1931) de George Cukor.


(classicfilmlover.ecrater.com)

Luego regresó a Broadway, obtuvo un enorme éxito con The Little Foxes, de Lillian Hellman, y en 1944, de nuevo dedicada al cine, rodó Náufragos (Lifeboat) con Alfred Hitchcock.

Hacia 1950 se aventuró en un medio nuevo para ella: la radio. En la NBC fue la maestra de ceremonias de The Big Show, una “extravaganza” de 90 minutos a la que invitaba a actores y cantantes de la talla de Marlene Dietrich y donde Tallulah pudo dar rienda suelta a su enorme ingenio para la conversación. Por esta época también intercaló algunos bolos en los escenarios de Las Vegas.

Su último trabajo como actriz fue para la televisión: representó a la Viuda Negra en la serie Batman.


Posteriormente trabajó en diferentes y exitosos shows televisivos y se despidió de las pantallas por todo lo alto: siete meses antes de morir compartió el plató de The Tonight Show nada más y nada menos que con Lennon y McCartney.




Flap

Tallulah fue de todo menos convencional. Empapada de los aires de libertad femenina de los años 20, fue transgresora, deslenguada y desinhibida y disfrutó con ello.

Hablaba de sexo abiertamente, en público y sin ningún reparo, protagonizaba escándalo tras escándalo con drogas, excesos y alcohol en una era sin clínicas de desintoxicación y nos dejó bonitos ejemplos de su ingenio en frases como estas:

Si volviera a nacer, cometería los mismos errores, pero mucho antes.

La cocaína no crea adicción. Lo sé porque llevo muchos años tomándola.

Mi padre me advirtió sobre los peligros de los hombres y el alcohol, pero no dijo nada sobre mujeres y drogas.

Ya durante su primera estancia en Nueva York, sin haber cumplido los veinte años, quiso la casualidad que se alojara (junto con su tía Louise, a quien el señor Bankhead había encomendado la vigilancia de la jovencita) en el hotel Algoquin, que era entonces el lugar de reunión favorito de actrices, actores, artistas y demás miembros de la élite cultural. Tallulah brilló en aquel ambiente y salía de fiesta siempre que podía dar esquinazo a la pobre tía Louise.

Impresionó especialmente a Rachel Crothers y Zoë Akins, que escribían para teatro y cine. Crothers escribió una comedia, Everyday, expresamente para Bankhead; por su parte, Akins se inspiró en ella para crear el personaje de Eva Lovelace en la pieza Gloria de un día, que luego se convirtió en un film (Morning Glory) en el que el personaje de Lovelace fuen encarnado por Katherine Hepburn, la cual obtuvo su primer óscar gracias a este papel.



Icónica y pionera

Tallulah encarna el espíritu de la celebrity actual, contradictoria y multimedia.

En su vida privada no fue conservadora; en sus proyectos profesionales, en cambio, fue muy selectiva. Así y todo, supo librarse de prejuicios, acomodarse a su tiempo y decidirse a trabajar en televisión. Tampoco lo hizo empujada por problemas económicos, pues siempre fue rica, y no solo de familia, ya que invertió con acierto en prósperos negocios y llegó a amasar una fortuna de dos millones de dólares ¡en la década de 1960!

Buena parte de esa fortuna la donó a asociaciones protectoras de animales y de la infancia.

Durante sus años en Londres, se convirtió en el ídolo de las mujeres de clase baja, para quienes representaba la encarnación de sus fantasías de belleza, lujo y glamur.

Las fans le rendían culto y copiaban su ropa, su peinado e incluso su personalidad. Asistían a sus representaciones varias veces a la semana, la esperaban durante horas a las puertas del del teatro y la recibían al grito de “¡Tallulah aleluya!”. La prensa escribía a menudo sobre este fenómeno de las fans: las llamaba las “gallery girls”.

Y Tallulah se prestaba a esta adoración. Era un icono accesible. Saludaba a sus fans, les preguntaba por su familia y amoríos y les firmaba autógrafos. Una de estas fervientes seguidoras, Eddie Smith, se convirtió en su empleada; trabajaron juntas durante treinta años.


El legado

 
Por culpa de su vida desordenada y sus adicciones, Tallulah perdió unos cuantos papeles golosos en el cine; por ejemplo, el de la protagonista de Eva al desnudo, de Joseph L. Mankiewicz, a pesar de haber bordado el papel en la versión teatral y de que el personaje de Margo Channing parecía estar inspirado en la propia Bankhead y en la relación que mantuvo con Lizabeth Scott.

Estos dos personajes femeninos fueron mucho después retomados por Pedro Almodóvar en Todo sobre mi madre, que ya desde el título nos devolvía ecos del original en inglés, All about Eve, y encarnados por Marisa Paredes y Candela Peña.

La imagen global de Bankhead, como arquetipo de los locos años 20 y los tóxicos años 30, dejó huella en muchas posteriores estrellas del rock, protagonistas de portadas, divas cool y socialities con aires de clase alta.


Y a todo esto debemos añadir un legado involuntario, ya que, al parecer, inspiró unos de los personajes más interesantes y perdurables de la cultura popular: la Cruella de Vil de 101 dálmatas.

Noemí Pastor

viernes, 10 de marzo de 2017

La la land y Moonlight


LA LA LAND

Anoche por fin en pantalla grande vi "La la land" y qué placer tan gozoso como inesperado.
Porque ya lo dijo Billy Wilder:

 “Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces el Cine ha alcanzado su objetivo.


Aviso,que ahondaré ligeramente en la trama,como siempre indico,quien no haya visto la película y quiera ir completamente en blanco a verla,mejor postergue esta reseña aquí, tanto para La la Land como para Moonlight.


El argumento gira en torno a Mia y Sebastian.Mia (Enma Stone) es una aspirante a actriz que lucha en los Angeles para llegar a ser una gran estrella mientras trabaja como camarera.Sebastian ( Ryan Gosling)es un pianista que se gana la vida haciendo bolos con una banda mientras sueña con montar su propio local de jazz.


Los guiños al cine y las claves argumentales en torno a la capacidad de la superación y a las cosas que podrían haber sido y no serán,son los dos ejes que particularmente me han hechizado por completo.

El musical ,un género en desuso,más de otra época que de la nuestra,resurge fresco y glamuroso  en 2016  con La la land gracias al director Damien Chazelle,que ya había dejado patente su amor por el jazz con su anterior película " Whiplash"en 2014.


El cine dentro del cine nos deja constantes guiños hacia otros títulos del pasado:

- Cantando bajo la lluvia
- Casablanca
- West Side story
-"La tentación vive arriba"(Marilyn Monroe)
- Moulin rouge
- Rebelde sin causa
-Sombrero de copa


........ y  a mí particularmente la escena del planetario me recordó a Magia a la luz de la luna  y el desenlace cargado de nostalgia también me ha recordado a  Café Society   ambas de Woody Allen.

Vuelve en "La la land " el misterio que envuelve la vida,los destinos que se cruzan,la imposibilidad de vivir dos vidas a la vez y la extraña sensación de que es injusto,de que decidir es siempre descartar,y no siempre nos quedamos satisfechos con la elección.



 MOONLIGHT


....y ahora ya sí, una película maravillosa que bien ha merecido el Oscar a la Mejor Película en 2017.

Dirigida por Barry Jenkins (2016) "Moonlight" basada en una historia de Tarrell Alvin McCraney, escrita y dirigida por Barry Jenkins, es drama honesto tratado con una inteligencia y sensibilidad extrema. Estamos ante un relato contado en 3 partes,como si de tres capítulos de un libro se tratara: la infancia,la adolescencia y la época adulta.

Para quienes crean que el cine ya no nos puede sorprender,que ya está todo contado y que no hay nada que inventar,les sugiero vean "Moonlight" como una relevadora narración sobre la complicada infancia, adolescencia y madurez de un chico afroamericano que crece en una zona conflictiva de Miami.

Ese pequeño "little" ( increible el debutante actor Alex R. Hibbert ) va creciendo en ambientes deprivados,con una madre adicta al crack ( (Naomie Harris), y de alguna manera desprotegido.
Tal cual ocurre a veces,el amor se encuentra en los lugares más insospechados descubriendo figuras que ejercen de "padre" o "madre" :el traficante cubano de crack del barrio, Juan (Mahershala Ali) y su novia, Teresa (Janelle Monae), aunque no necesariamente haya vínculos consanguíneos de por medio.

Ya en la adolescencia, empieza a ser llamado por su nombre Chiron interpretado por Ashton Sanders, tampoco se escapa del amor romántico,y poco a poco va descubriendo quien es,construyendo una identidad propia haciendo frente a la diferencia,agravada por el contexto marginal en el que va creciendo.


Es tal vez en el tercer capítulo,el de la madurez,cuando se dan a mi modo de ver los momentos más emotivos,el reencuentro con una madre arrepentida que no dejó de querer nunca a su hijo,pero no supo darle el acompañamiento que tod@ niñ@ necesita.Este Chiron pasa a llamarse Black y está interpretado por Trevante Rhodes.

Es por eso "Moonlight" un relato íntimo sobre la condición humana,la vulnerabilidad que se desprende de una base familiar poco sólida,la búsqueda de una identidad personal y también,ese alegato sutil de la resilencia.

Y para acabar voy a destacar los momentos que para mí están cargados de más magia y emotividad:
 Infancia:

- cuando el narcotraficante Juan enseña a nadar a "pequeño".Es un momento cargado de luz donde el espectad@r se deja llevar por la música y casi nos sentimos mecer por las olas como "pequeño" y quien sin saberlo,está ejerciendo de padre con él.


-   cuando se descubren los jugadores de fútbol a ritmo de música clásica,,,,,,es un momento que parece insignificante pero que está cargado de belleza.

- la escena en la que la cámara enfoca en el pasillo a la madre gritando y se quita el sonido,y pequeño permanece inmovil sólo viendo gesticular a su madre,mientras la música se vuelve a adueñar del momento.

Adolescencia:

- el momento del cruce de miradas entre agredido y agresor,en el momento en el que se llevan detenido a Chiron.
 -Chiron agredido frente al espejo.Momento de enorme fuerza visual.

Madurez: 



- La escena más dura y a la vez  una de las más emotivas puede que sea el reencuentro con la madre en lo que parece ser una clínica de desintoxicación.Magníficas interpretaciones que sólo por esta escena ya merecen una mención aparte.

- el momento en que Black va conduciendo e irrumpe la voz de Caetano Veloso......sobran las palabras....

- .....y como no podía ser de otro modo,el desenlace que no desvelaré.....el cierre de un círculo casi perfecto,tal cual la trasformación de gusano en mariposa, ahora Black nada tiene que ver sólo en apariencia con ese frágil niño que fué, su corpulencia es la máscara perfecta en un oficio que sigue a modo de relevo como quien no tiene más legado que seguir.

Ese black sigue siendo en realidad ese pequeño niño perdido,falto de amor,buscando entre la niebla un poco de luz,alguna pista qué seguir que le guíe por muy incierta que sea,hasta el ser humano que en realidad es y no se permite ser.


Y así es como a través de una llamada de teléfono,se cumple una vez más aquella consigna del reciente fallecido Leonard Cohen, de que en todo,hay una grieta por la que entra la luz,incluso en vidas tan oscuras como la de Black.


Féliz fin de semana zinéfil@s,

Troyana.






viernes, 3 de marzo de 2017

Dramas de la BBC: Norte y Sur 1975

En los años 70, las televisiones públicas tendían a dar a conocer al público los grandes clásicos de la literatura a través de series de una duración determinada. Esta tradición, existía en España, aunque parece estar algo perdida en los últimos años, pero en otras cadenas como la BBC, siempre ha sido una “marca de la casa”. Las miniseries “British” style, se han ido realizando con una calidad muy correcta desde los inicios de la cadena pública británica, de manera, que incluso hallaban emisoras fuera de las Islas Británicas, dispuestas a emitirlas. La televisión pública PBS en Estados Unidos, siempre resultó ser una aliada, pero también otras cadenas que no hablaban el idioma de Shakespeare. 

Así, las recordarán muchos lectores, pues fueron llegando a España a través de TVE o las televisiones autonómicas clásicos como Yo, Claudio, La Joya de la Corona, Regreso a Brideshead o ya fuera del periodo de la transición, Las Aventuras de Sherlock Holmes, Orgullo y Prejuicio o Middlemarch, entre otras.


La producción literaria inglesa es amplia y la BBC se ha dedicado a la dominación cultural anglosajona, a través de estas miniseries.


El plan de dominación de la TV con dramas de época se debió fraguar en un salón británico.

La serie de la que nos hacemos eco, lamentablemente, nunca pasó por TVE. De hecho, el libro, aunque publicado en España antes de la Guerra Civil, no volvió a parecer hasta los años 90. Es Norte y Sur de Elizabeth Gaskell, que no confundir con la trilogía de John Jakes que ocurre en Estados Unidos.

Se trata de un drama social con tintes románticos, que muestra el crecimiento personal de Margaret Hale, una aristocrática joven criada en el ambiente opulento de Londres, que debe mudarse a Milton (sinónimo del Manchester victoriano) por la conciencia de su padre; la ciudad está dominada por las fábricas y los comerciantes.

Aunque ya conocía el clásico en su versión de 2004, protagonizada por Richard Armitage (El Hobbit), hace unos años, tuve el placer de ver una versión anterior, de 1975, gracias a una reedición para el mercado de habla inglesa. (*)


Margareth de visita por Milton.


Lo que más puede llamar la atención de esta serie, cuando se contempla la carátula, es ver a su protagonista, el archiconocido Patrick Stewart (el Profesor X en la saga X-MEN, Picard en Star-Trek, y muchas otras), con pelo. Es un poco risible, que lo que más nos sorprenda sea este hecho, pero por todos es conocida su famosa alopecia. Sería triste, que nos quedaramos en ese detalle, de modo jocoso, o que su aspecto no sea el de un rompecorazones.

Profesor (no X) y alumno.
Y es que lo importante de esta serie es que como adaptación de la novela, sabe plasmar, sin necesidad de recursos artificiosos, el espíritu de la obra original. Estamos acostumbrados a una televisión en los últimos tiempos, más obsesionada por las formas, y por sorprender al espectador, que de un espectáculo inteligente. Norte y Sur, en su versión de los años 70, trata la historia de Gaskell con inteligencia, sin obviar temas que son ignorados en la versión posterior, como la religión, o sin caer en discursos de buenos y malos, y con buenas interpretaciones, que suplen la falta de medios, música evocadora (**), o preciosos planos-secuencia.

La serie, que se hizo para la BBC2, es una versión muy teatral, debido a esa carencia de medios. Aunque los protagonistas saben aportar mucho de los personajes en su actuación, siendo, como no, Patrick Stewart una copia casi perfecta del carácter de John Thornton, protagonista literario. Los secundarios, están prácticamente arrancados de las páginas de la novela, y se agradece que los pequeños cambios que hay, estén tratados desde el respeto.


Margaret intentando comprender el dilema moral de su padre.


Eso no quita para que haya ciertamente algunos desbarajustes, sobre todo, entre los extras, que en alguna escena dramática, ponían caras de estar en una fiesta (recordemos a Gladiator), o algún corte importante en el desarrollo de la novela (lo sucedido minutos antes a la estación del tren). 

Sobre este último hecho, hemos de considerar que en los años 70, debido al rol de la mujer, se pudo creer que no hacía falta añadir este trozo (que puede explicar futuros sentimientos de la protagonista), lo cual es irónico, si consideramos, que la novela es de la época victoriana, y es muy explícita sobre esto. Y es que la respuesta se podría buscar en la duración de la miniserie: 4 capítulos. En los 60, David Turner, guionista de la versión de los 70, ya había escrito una adaptación para la BBC que se realizó en 1966. Dicha serie constaba de 5 capítulos, y por tanto, es probable, que con un capítulo más, contara más cosas. Al hacer la versión del 75, un capítulo quedó por el camino, pero no lo sabremos, porque esta serie del 66, sí que parece perdida para siempre…


Momento muy dramático en la relación entre protagonistas (y no sólo por la sangre).

Esto nos permite comentar esa vieja costumbre que sucedía en los comienzos de la televisión. Muchas veces, las series se emitían en vivo o bien si se grababan, pero debido al valor del material, las cintas se reutilizaban para grabar otras series. Esta es la explicación de por qué TVE perdió una versión patria de Orgullo y Prejuicio de 1966. Pero mejor dejemos eso para otro artículo.

Volviendo a Norte y Sur de 1975, si se es fan de la televisión de los 70, se ama a la literatura victoriana y no se tienen prejuicios por la falta de bonitos exteriores con una música que hechice, es una serie que no debería perderse.


Margaret de visita en casa de John, su hermana y su madre.


Junto a Stewart, están Rosalind Shanks, con una Margaret que nos terminará por atrapar. Igualmente, participan conocidos secundarios de películas y televisión británicas como Rosalie Crutchley (que acompañaba a Audrey Hepburn en Historia de una Monja, y está soberbia como la madre John Thornton), Kathleen Byron (otra conocida monja en Narciso Negro), Norman Jones, Ian Marter y Robin Bailey, dirigidos por un experto en el arte de las miniseries “made in BBC” de ese momento, Rodney Bennett. 

Así, si tienen la oportunidad, no se la pierdan.

 

Me despido agradeciendo esta oportunidad de empezar en Zinéfilaz y espero colaborar con más dramas de época, o lo que se tercie.


Carmen Romero (también Elizzyb o @salonjaneausten).
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(*): si buscan el DVD doblado o subtitulado en castellano, no se cansen, lamentablemente, no está disponible.


(**): la música está casi limitada a la cortinilla de la serie, que por cierto, no está nada mal. 

viernes, 24 de febrero de 2017

La noche del cazador


“¡Cuelga, cuelga, ahorcado! ¡Mirad lo que hizo el verdugo! ¡Cuelga, cuelga, ahorcado! ¡Mirad cómo se balancea el ladrón! ¡Cuelga, cuelga, ahorcado! ¡Mi canción ha terminado! (La noche del cazador, 1955)

Quizás esta cancioncilla perversa, que unos niños crueles cantan a otros que han perdido a su padre a manos del verdugo, resonó alguna vez en la cabeza de Charles Laughton para recordarle el triste final de sus ilusiones como director cinematográfico.

En 1954, Laughton, aunque no estaba ya en el cénit de su carrera, conservaba todavía un inmenso prestigio como actor. En esa época estaba asociado con un joven y entusiasta agente, Paul Gregory,  con el que había logrado importantes éxitos en una gira de lecturas bíblicas y  en varias obras teatrales dirigidas por el propio Laughton.

El éxito de su asociación, hizo que Gregory gestará un nuevo proyecto: que Laughton dirigiera una película. Hasta ese momento, el actor sólo había dirigido teatro y algunas escenas de una película en la que había participado en 1949: “El hombre de la Torre Eiffel”.

Cuando Gregory leyó las galeradas de una novela, “La noche del cazador", de Davis Grubb, no lo dudó: era perfecta para que su adaptación a la pantalla fuera dirigida por el actor. Lo mismo pensó un Laughton ansioso de recobrar protagonismo en el mundo del cine.


Laughton y Gregory reunieron rápidamente un equipo, al que contagiaron su entusiasmo por el proyecto. Comenzaron a rodar el 15 de agosto de 1954 y en 36 días finalizaron el rodaje, que se benefició de un inusitado clima de buen entendimiento entre quienes participaron en él, convencidos de que estaban creando una obra muy especial  (al parecer sólo  Mitchum y Winters no congeniaron).

Laughton, especialmente, tuvo el mérito de mostrar una gran paciencia durante la filmación, porque como actor tenía fama de provocar serios conflictos con  directores y productores (significativas son las palabras de Alfred Hitchcock: «Nunca se te ocurra hacer una película con animales, ni con niños, ni con Charles Laughton»).

El resultado de los esfuerzos conjuntos de unos grandes profesionales fue una película extraña y muy hermosa, a la que, frecuentemente, en un vano intento de clasificarla, definen como “un cuento de terror”.


Y es cierto que  tiene algo de los cuentos tradicionales europeos, nada infantiles en su origen, popularizados por los hermanos Grimm: dos niños, John y Pearl, (modernos Hänsel y Gretel) tienen que luchar por sus vidas frente al malvado predicador Harry Powell (del que los espectadores sabemos desde el inicio de la película que es un psicópata asesino), que los acosa para hacerse con el botín que el padre de los niños les confió antes de ser ahorcado.

El Predicador tiene mucho del  lobo con piel de oveja de alguno de esos cuentos infantiles. Los niños, ante la estupidez y cobardía de los adultos que los rodean, deberán enfrentarse a él sin más ayuda que la que encontraran finalmente en una peculiar granjera: Rachel Cooper (“Un árbol firme con ramas para muchos pájaros”); la única, junto con el pequeño John, que advierte inmediatamente la maldad del Predicador y la única que ofrece refugio y protección a los niños.

Se habla, frecuentemente, de que la película está recorrida por una veta de misoginia. Excepto ella misma, todas las mujeres que aparecen se atienen escrupulosamente al juicio sumario de Rachel: “Las mujeres son tan tontas…”. Efectivamente, tontas son las mujeres desconocidas que entregaron vida y ahorros al Predicador; tonta es la pequeña Pearl cuando en él busca a un nuevo padre; tonta es la adolescente Ruby;  mucho más lo es la sugestionable Willa, la madre de los niños, cuando entrega al Predicador su vida y sus hijos; y peligrosamente tonta es la anciana Icey Spoon cuando empuja a Willa a los brazos (a la navaja) del asesino.


Pero la película, más que misoginia, lo que muestra realmente, al igual que la novela, es una visión pesimista de la condición humana en general (si la opinión de Rachel sobre las mujeres es dura, la que manifiesta en la novela sobre los hombres tampoco es suave: “¡Los bichos más sucios bajo el azul del cielo!”). Los personajes masculinos (Walt Spoon, el tío Birdie), aunque no estén sometidos al influjo del Predicador, tampoco son capaces de hacerle frente, porque  son, cada uno en su estilo, extremadamente cobardes.

El relato se presenta desde el punto de vista del pequeño John Harper, magníficamente interpretado por Billy Chapin. Precisamente uno de los grandes logros de la película es transmitir al espectador la angustia e impotencia del niño al ver cómo la trampa del Predicador se cierra cada vez más fuertemente en torno a él y a su hermanita, sin que nadie, incluida su propia madre, sea capaz de ayudarlos, hasta que encuentran a Rachel. En realidad, esa es la trama de la película: el terror y desamparo de los niños.


La elección de Robert Mitchum como el feroz predicador Harry Power demostró ser un gran acierto. Esta es una de sus mejores interpretaciones, y seguramente le hubiera sido difícil a Laughton encontrar otro actor tan capaz de vaciarse de su propia personalidad para encarnar al monstruo (cuesta imaginar en el papel a Gary Cooper, que fue la primera opción de Laughton pero que, previsiblemente, lo rechazó).

Mitchum  recordaba que Laughton le llamó para ofrecerle el papel  y le dijo “Hay que interpretar a un monstruo repugnante”. “Presente”, le contestó Mitchum. “Se supone que yo no sé mucho de esas cosas, yo soy un verdadero profesional de lo no monstruoso”, le dijo Laughton.“Déjame a mí al frente de esa sección”, le respondió Mitchum.

Shelley Winters también logró una gran actuación como madre ineficaz, mujer acomplejada, y víctima propiciatoria.

Frente al carácter más irreal de la actuación de Mitchum y Winters, en consonancia con sus personajes, imbuidos por una falsa y estridente religiosidad, la interpretación de Lillian Gish fue mucho más sobria y realista. La escena en la que por primera vez se encuentran Rachel, austera y serena en su interpretación, y el Predicador, lleno de histrionismo, pone de manifiesto las naturalezas totalmente contrapuestas de los personajes.

Gish, que había sido una de las grandes heroínas del cine mudo, consiguió en esta película una de sus mejores actuaciones en el cine sonoro (también lograría  interpretaciones memorables en  “Duelo al sol” o en  “Los que no perdonan”…  y en su despedida del cine y, prácticamente, de la vida: la conmovedora “Las ballenas de agosto”, interpretada en 1987 cuando contaba ya con 94 años).

En los aspectos técnicos, la película se caracteriza por ser una fusión de estilos: el expresionismo alemán, el realismo propio del cine norteamericano, el simbolismo del cine mudo (por ejemplo, el tren en marcha como símbolo del peligro que se cierne sobre los niños)… Laughton consiguió conjugar todo y lograr escenas de grandísima perfección estética: el cadáver sumergido de Willa, la huida de los niños por el río Ohio (rodada en interiores y llena de simbolismo), el dúo de Rachel y el Predicador mientras éste espera el momento de atacar a sus presas.


Toda la película está dominada por la dualidad entre el bien y el mal, simbolizada en los tatuajes que el Predicador luce en los dedos de su mano y que le sirven para escenificar su falsa religiosidad: en  la derecha “love” y en la izquierda “hate”.

Dualidad también entre la falsa religión y la falsa bondad de Harry Powell, despiadadamente malvado bajo su atractiva apariencia, y la verdadera religiosidad, bondad y honradez de Rachel Cooper, disfrazada por un tenue barniz de dureza. Y también dualidad entre los sentimientos del pequeño John: odio al predicador y amor al padre perdido.

La historia transcurre en Virginia Occidental durante la Gran Depresión. En la película, el padre de los niños es un parado que, desesperado, comete un atraco y dos homicidios. Esta justificación es menor en la novela, donde Ben Harper es un trabajador que roba y mata porque “estaba rotundamente cansado de ser pobre” (cansado, realmente, de no poder ofrecer lujos a su mujer e hijos).

La importancia del sexo como motor del mal, que tiene un papel fundamental en la novela, no es tan explícita, por motivos obvios de censura, en la película, limitándola a la carga de pecado que tiene para el predicador y que le autojustifica su locura. Actualmente la novela ha quedado casi olvidada, oscurecida por la genialidad de la película; pero lo cierto es que en ella está todo lo que desarrolla la película.


El guion lo realizó el novelista James Agee (guionista también de “La reina de África”, 1951). Robert Mitchum dijo que Laughton lo reescribió por entero. Esto quizás sea una exageración, pero lo cierto es que Laughton realizó un trabajo fundamental sobre él para hacerlo practicable, porque inicialmente tenía 350 páginas.

Las aportaciones de Davis Grubb fueron decisivas. Laughton mantuvo contacto constante con el escritor y éste, además de aconsejarle sobre el reparto, le entregó más de 100 bocetos (era un pintor frustrado por el daltonismo) que fueron básicos para la puesta en escena.

Una baza esencial de la película fue la fotografía de Stanley Cortez, que, con sus violentos claroscuros de tradición expresionista,  consiguió convertir en imágenes el horror de la narración.

La pericia de Cortez se manifiesta por ejemplo en una de las escenas más famosas de la película: la de John en primer plano, mientras observa desde su escondite (“¿Es que él no duerme nunca?”)  la amenazante silueta de Harry Powell sobre un caballo. Como el rodaje en el estudio no permitía lograr la gran perspectiva que la narración exigía y Laughton y Cortez deseaban, se utilizó a un doble muy bajito de Mitchum  montado sobre un poney.


Y como colofón, para potenciar la sensación de peligro que acecha a los niños, la perfecta música  de Walter Schumann.

“La noche del cazador” fue la única película dirigida por Laughton. Tras el fracaso de público y crítica, rompió su relación con Gregory y no volvió a dirigir ninguna otra, rechazando el proyecto, ya iniciado, de llevar a cabo la adaptación de los “Los desnudos y los muertos” de Norman Mailer. Continuó dirigiendo teatro y logrando grandes éxitos como actor: en 1957 creó uno de sus papeles más memorables en “Testigo de cargo, bajo la dirección de Billy Wilder, y el mismo año de su muerte, 1962, triunfó también con “Tempestad sobre Washington”, de Otto Preminger.

Charles Laughton murió sin saber que, con el tiempo, su fama como director de “La noche del cazador” oscurecería, incluso, sus inmensos méritos como actor.

Yolanda Noir

viernes, 17 de febrero de 2017

FESTIVAL DE CINE DE MAR DEL PLATA

Antes que nada, vamos a presentarnos porque es nuestra primera entrada en Zinefilaz. Tenemos un blog que se llama niu de mones y es como nosotras: desordenado, variado, de poco rigor y mucha tontería. Hablamos sobre todo de libros y películas, pero también de viajes y vidas de santos (qué pasa, cosas más raras se han visto). Las monas jefas del Niu somos Mona-Da (la que  hoy rompe el hielo) y Mona Jacinta, mi madre ( y por tanto la súper jefa del blog). Hay otras monas que colaboran más o menos activamente: Pseudomona, Hormona, Ramona, Mona Chita y Jamona (que se ha puesto las pilas en el último año) pero la verdad es que el resto se dedican más a las bananas y a dormitar bajo los árboles que a producir para el blog. Como primera entrada hemos elegido la crónica de un festival porque, para decir toda la verdad, nuestro blog nació como medio para conseguir acreditaciones en el festival de cine de San Sebastián y luego ya le cogimos afición. Esperamos que os guste.

Esta mona llega a Mar del Plata o MDQ el jueves por la noche, a 3 días de finalizar el festival de cine (es lo que tiene ser una mona pluriempleada, que no siempre se tienen las vacaciones que una quiere).




Primer dato de interés sobre esta ciudad de la provincia de Buenos Aires ¿por qué la definen las siglas MDQ y no MDP?
Resulta que MDP estaba pillado para el aeropuerto de Mindip-Tanah, en Indonesia. Así que se buscó la siguiente letra a la P, la Q, para mar del Plata. Y ya se usaron esas siglas en todas partes como abreviatura de Mar del Plata, o Mardel para los amigos.

Este festival de cine es el único de categoría “A” en el continente según la clasificación de la FIAPF. Yo lo viví como un hermano pequeño del festi de San Sebastián, lo cual tiene sus ventajas. Es verdad que el presupuesto del festival es más reducido pero el precio de las entradas es muy barato y la acreditación de prensa es gratuita. Las salas no se llenan como en Donostia, aunque no conseguimos entrar en todas las pelis que nos interesaban. Una recomendación personal para próximas ediciones es que permitan la entrada a las salas a última hora a la gente que se ha quedado sin entradas si éstas no están llenas. Ya que hay acreditados que sacan entradas y luego no siempre las utilizan.

La ciudad, de 600.000 habitantes, me recuerda a algún pueblo de la costa catalana, como Calafell. Es el destino de vacaciones de verano de la mayoría de bonaerenses. Las sedes del festival están unas muy cerca de las otras, en la zona céntrica de la ciudad y pegado a la costa, lo cual te permite tomarte una caña mirando al mar entre peli y peli. (Plan favorito de las monas del niu). Tendremos que probar festivales de interior para comparar, pero me atrevo a decir que Festival de cine + mar, es una combinación inmejorable.



Llegar en el penúltimo día de un festival de cine complica un poco la cuadratura de pelis. A pesar de estudiar a fondo el libretillo, hice elecciones totalmente a ciegas, unas más acertadas que otras. En nuestro blog www.niudemones.com podéis encontrar la crónica de cada película con su debida puntuación de entre una y cinco monas.

Llegué el jueves por la noche a la estación de autobuses. Me fui directa al hotel, que resultó ser el hotel más cutre en el que me he alojado nunca. A pesar de que en mi mente estaba en el lugar perfecto donde rodar la escena de un asesinato de una serie policíaca, conseguí dormir como un ceporro. Porque ser una rata miedica no está reñida con ser una marmota.
Por la mañana pasé del desayuno y huí sin mirar atrás, dirigiendo mis pasos hacia la playa. Parecerá que exagero, pero al ver el mar se me saltaron las lágrimas. Era la primera vez en mi vida que pasaba tantos meses sin verlo, ¿qué queréis?
Me regalé un súper desayuno en terracita mirando al mar, sacando mi vena de mona glamurosa. Faceta que nos gusta explotar en los festivales.
Hice tiempo tomando el sol hasta el check in en el otro hotel que habíamos reservado para el finde una amiga y yo.

Homenajes que se dan la moonas


Una vez liberada de mis maletas hice un poco de investigación, encontré la sala de prensa y me informaron fenomenal de todo. La sala estaba en el Gran Hotel de Mar del Plata. Con lo de “Gran”, se quedaron cortos. El complejo del hotel más el Casino Central forman un frente inmenso frente a una de las playas más céntricas de la ciudad.
Ya que soy la mona arquitecta, os doy el dato de que fueron construidos por Alejandro Bustillo en los años cuarenta, quien parece se inspiró en las fachadas de la Place Vendome de París. A mí el conjunto me pareció un poco bestia, sobre todo como frente marítimo. Aunque reconozco que el espacio público de alrededor resulta agradable y da mucha vida al paseo.


Complejo Gran Hotel y Casino

TeatrAuditorium


Por la plaza de entre los dos edificios se accede al Teatro Auditorium, que viene a jugar el papel de nuestro Kursaal.
El teatro es chulo y aquí vi la primera peli “People that are not me”, que resultó ser una grata sorpresa. Además fue la película ganadora del Astor de oro.
Los premios del MDQFest se llaman Astor y tienen forma de León marino, bicho que convive con los marplatenses. A los leones no los vimos, pero todos las personas con las que interactuamos resultaron ser súper amables. Me pareció que tenían una extraña competición de simpatía, como para ganar el Astor a la ciudad argentina más amable.
No tuvimos casi tiempo de recorrer, pero os recomiendo la placita de la catedral, donde está el Teatro Colón, que también proyecta películas esa semana. Y la zona de la calle Güemes, que está llena de barcitos guays. Para playa, conviene alejarse un poco del centro, aunque yo con un cubo de arena y un charco que me hubieran puesto, ya habría sido feliz.


En resumen, una experiencia fantástica y muy recomendable. A ver cuando nos acreditan para Cannes...