viernes, 10 de abril de 2020

Siempre hay una Emma para tí



El día 17 de abril debería estrenarse en los cines españoles Emma de Autumn de Wilde, debut de la directora de videoclips sobre la novela homónima de Jane Austen. La llegada del Covid-19 ha paralizado nuestro modo de vida, si hemos tenido suerte y no lamentamos pérdidas de familiares y de amistades. Es por ello que los estrenos de este año se vean en la cuerda floja, relegados a fechas posteriores o a una llegada en formato digital.

El film del que hablamos, ha sido recibido en ese formato en algunos países, y por tanto, de alguna manera a todos lados. Esperando su llegada oficial, puedo aseguraros que es una película muy simpática y que puede ayudar a olvidar durante dos horas, el horror en el que nos hayamos, encerrados en casa o trabajando sin descanso ayudando a los demás. En la web El Sitio de Jane, que regento junto a mi hermana Almudena, ya podéis leer la crítica que ella ha hecho.

Creo que Emma es una de las adaptaciones literarias con más suerte que conozco. Jamás se han hecho "horrores" con ella al llevarla a la pantalla (de cualquier tamaño), al contrario que en otros casos, y puedo decir, que ya sólo con las películas y series hechas, por mucho que Emma nos pueda desagradar al comienzo como heroína sumamente imperfecta que es, siempre hay alguna que te acerque a la historia cuando no quieras meterte a leer la novela. Para ello, voy a hacer un breve resumen cronológico de las adaptaciones disponibles, de las que sólo me falta una por ver.

Emma 1967 - TVE
Encuadrada dentro del espacio Novela, es una versión de 5 capítulos para la cadena española. Es muy limitada en cuanto a recursos y es casi ver teatro en la pantalla, pero frente a esta escasez de medios, brilla con su regusto hispánico. Un Mr Knightley paternal pero atento, un Mr Woodhouse que es una comadre encantadora con brillo de abuelita de pueblo, y una Emma "lista" en el sentido más español y picaresco, que en manos de Lola Cardona, brilla con picardía.

Emma 1972 - BBC
De nuevo, una adaptación para televisión, pero con más medios, pero quizá no tan bien aprovechados. Aunque sabemos que las adaptaciones de ese momento eran acartonadas, los buenos guiones y los actores solían salvarlas (Norte y Sur 1975, Sentido y Sensiblidad 1971), pero aquí no se da el caso. Dora Godwin muestra una Emma cercana a la psicopatía, con un Mr Knightley que parece ser un "abuelo" y demasiado "encorsetadamente" inglés como para brillar. Curioso que sólo Frank Churchill parezca natural. Ni siquiera aprovecha bien el largo metraje, que pierde momentos fundamentales.


Clueless - 1995
El momento de la Austenmanía por autonomasía llegó en los 90, y esta adaptación al universo juvenil y cine de instituto colaboró fuertemente. Una versión libre de la historia movida a Beverly Hills, a través de Cher, una Emma en estado de gracia de la mano de Alicia Silverstone en todo su esplendor. Un guión perfectamente hilvanado, que pese a los cambios y giros para llevarlo a un nuevo mundo, no olvida la historia de la que proviene. Acompañada de un gran elenco, es una obra de culto en la actualidad.


Emma 1996 - Miramax Pictures
Tras Clueless y la oleada de adaptaciones de Jane Austen que se acercaban, los Weinstein de Miramax, pensaron en un vehículo de lucimiento perfecto para Gwyneth Paltrow, su nueva starlet. La película dirigida por Douglas McGrath (con su propio guión) y lleno de jóvenes promesas del momento (Toni Collette, Ewan McGregor...), es un reloj perfectamente engranado en torno a su protagonista, y cuenta con gracia y encanto su historia. El espectador, cual Jeremy Northam en su interpretación de Mr Knightley, sólo puede contemplar de forma paternalista a Emma, y luego, caer rendido a sus pies...siempre y cuando guste la miel que sale a veces de los bordes de la cinta.


Emma 1996 - A&E e ITV
El mismo año, una película se realizó para televisión, con un elenco británico, y el mismo equipo de producción y guión de Orgullo y Prejuicio 1995. La Emma interpretada con encanto, pero también con cierta mala idea, por Kate Beckinsale, resulta mucho más realista que todas las anteriores, y de igual manera lo es su mundo. Bien secundada por Samantha Morton como Harriet, aquí se equilibran más las partes de la historia entre ésta y la de Jane Fairfax (maravillosa Olivia Williams), y el señor Knightley (gran Mark Strong), abandona su lado más amable por uno más masculino y agresivo, enamorado de una vecina que le da demasiados quebraderos de cabeza. Es quizá mi preferida para ver la historia rápidamente.


Emma 2009 - BBC
Pasaron muchos años, y a principios de la primera década del siglo XXI, hubo otro revival austeniano, y finalmente, la BBC decidió hacer una serie para contar en detalle las aventuras de Miss Woodhouse. Romola Garai es una elección perfecta para una Emma más rústica y aniñada, que juega con todo Highbury. Jonny Lee Miller la acompaña, poniendo caras como para una competición de GIFs, pero mostrándose encantador a la par que corrector de esta criatura que, pese a sus cualidades, no aprende. Acompañados por Jodhi May, Michael Gambon y el resto del elenco, cuentan la historia con más tiempo y detalle que en otras versiones, lo que la hace ciertamente muy atractiva.


Emma Approved - 2013 - Webserie
Esta serie web de 2013, siguió la estela de The Lizzy Bennet Diaries (tienen los mismos responsables), en actualizar y contar por un medio no tradicional, una historia de Jane Austen. No he podido verla, aún, aunque puede que alguna vez me ponga, y cuenta la trama como si Emma fuera una youtuber. Según  me han comentado, es una adaptación muy fresca.


Emma 2020 - Focus Features
La última Emma en llegar es sencillamente impresionante en lo que se refiere a vestuario o ambientación. No he visto jamás una adaptación de esta autora con esta riqueza. Afortunadamente, la historia, pese a cortes y concesiones al público más joven, también hace justicia a la novela en la que se basa. Anya Taylor-Joy, como Beckinsale, muestra una Emma "mandona", que sabe que está en la cima de Highbury, pero también llena de corazón, y tambíen como en la versión de TV de 1996, el Mr Knightley de Johnny Flynn, es varonil y no se queda callado ante las locuras de su vecina. Bien acompañados por los demás actores (salvo Callum Turner, que está mal elegido, como su historia como Churchill no muy bien llevada), esta versión, en general, es como un teatro de marionetas rico y lujoso, que puede hacer las delicias del público durante dos horas.



En fin, elige tu Emma, y quédate con la que más te guste, pero no olvides a las demás.

Carmen Romero

Nota: más información sobre estas adaptaciones aquí.

viernes, 3 de abril de 2020

GILDA


Con esto de la cuarentena tengo la cabeza como un bombo. Leo, veo series, oigo audiolibros y recibo un constante bombardeo de mensajes, videos y artículos. Unos serios, profesionales; otros graciosos, y otros aborrecibles y apocalípticos. Pero no he visto muchas pelis. Ayer, de pronto me acordé de Gilda. No la había vuelto a ver desde la infancia, pero hace unos días(cuando éramos libres y felices sin saberlo), en el encuentro de novela negra de Villanoir, un grupo de músicos nos ofreció un concierto con músicas de película y me entraron muchas ganas de volver a ver todas esas pelis en blanco y negro con las que crecimos. Al oír Amado mío, me acordé de Gilda y ahora, aprovechando el parón de la actividad, la he vuelto a ver.
Brillando con luz propia
Tengo que decir que la película dirigida por Charles Vidor me ha decepcionado un poco. La trama policíaca del tungsteno, los nazis y demás me ha parecido bastante floja. Y vayamos con la historia de la pasión arrolladora de los protagonistas, ese amor maldito que parece condenarlos al sufrimiento. ¡Madre del amor hermoso! ¡Con qué historias nos han educado! No pretendo en absoluto juzgar las películas de los años cuarenta con los ojos de ahora. Gilda refleja un tipo de relación de pareja, de historia de amor romántico, que estuvo presente en nuestras vidas y que, afortunadamente, hoy nos escandaliza. De todas formas, hay machismos y machismos. La idea del amor de los boleros y rancheras es un horror: los celos, la desesperación, el amor como centro del universo. Qué pereza… Será la edad que me hace verlo así. Pero a lo que iba, del mismo año que Gilda es El sueño eterno y el personaje de Lauren Bacall tiene otra fuerza, otro poder.
El amor, ¡ay, el amor!
Las únicas armas de la pobre Gilda son la belleza y la sensualidad, bueno, y al final la decencia porque para poder acabar con el chico tenía que ser buena. Ella hace algunos gestos de rebeldía, coquetear con hombres y decir cosas como: “Si yo fuera un rancho, me llamaría Tierra de nadie”. Pero siempre es un objeto en poder de un hombre: Glen Ford o su marido. Es la quintaesencia de la mujer fatal, de la que todos se prendan, pero a la que no respetan. Bellísima, fumadora, siempre vestida con brillos y transparencias hasta la apoteosis final: la interpretación de Put the blame on Mame en la famosa escena del guante que, en la España franquista, se suponía el inicio de un estriptis que la censura nos había robado.
Hay que decir que me parece que Rita Hayworth era preciosa y cantaba y bailaba de forma muy seductora. De hecho, Glen Ford no me parece un partenaire adecuado para Gilda. Tiene cara de ensaimada y no da para el tipo duro que pretende representar. Sinceramente, la famosa bofetada a mí me hizo pensar que si ella se la devolvía, le saltaba un diente.
La famosa bofetada
La pobre Rita debió tener una vida tan complicada como el personaje de la película. Su verdadero nombre era Margarita Carmen Cansino y era hija de un bailarín español que le hizo trabajar como su pareja de baile, fingiendo que era su mujer. También la sometió a abusos sexuales, lo que ya son muy malas cartas para comenzar a andar por la vida.
Pese a que siempre digo que me hubiera gustado probar los terribles problemas que acarrea la belleza, creo que en el caso de muchas de estas actrices fascinantes es totalmente cierto. Rita Hayworth comenzó a trabajar muy joven en películas de la serie B. Su primer marido, Edward Jason, le consiguió un contrato con Columbia. A partir de Solo los ángeles tienen alas  despegó su carrera, que incluye varios musicales, cuyo punto culminante es Gilda, que la consolidó como sex-symbol. Trabajó con grandes directores de la época, como Charles Vidor, Rouben Mamoulian u Orson Wells. Tuvo como compañeros de reparto a Fred Astaire, Tyrone Power o Gene Kelly.
No se puede estar más divina
Por supuesto, también tuvo varios matrimonios, entre otros con Orson Wells, con quien rodaría, al año siguiente de Gilda, La dama de Shangai. Se dice que la relación con Wells comenzó a deteriorase durante el rodaje de Gilda y que el director la obligó a cortarse la famosa melena pelirroja y teñirla de rubio. Se atribuye a la actriz la frase “Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo”, lo que da una idea de que su vida amorosa no fue precisamente feliz. Se casó en cinco ocasiones que terminaron en divorcio. Tuvo que dejar el cine bastante pronto, con apenas cincuenta años, por problemas de memoria y de carácter que se achacaron al alcoholismo, aunque luego se descubrió que padecía Alzheimer. Murió con sesenta y ocho años.
La verdad, queridas amigas, es que estar en el centro de las fantasías y del deseo no te augura para nada la felicidad, más bien al contrario. Estoy mucho más resignada a no haber sido un bellezón ni a los veinte.

viernes, 27 de marzo de 2020

La Trinchera infinita y el fenómeno de los topos

La alarma sanitaria nos tiene confinadas en nuestras casas, pero podemos salir a la ventana y/o terraza a que nos de el aire para ver el paisaje y que nos vean. En España en los días inmediatos al final de la guerra civil hubo un numeroso grupo de individuos que se vieron obligados a esconderse en sus propias casas por haber perdido la guerra. A estos hombres se les conocería como "los topos", tal y como quedó recogido en un libro donde sus autores, Jesús Torbado y Manu Leguineche, se dedicaron a recoger los testimonios de estos enclaustrados entre sus propias paredes por miedo a ser encerrados en cárceles previa tortura o ser fusilados.

Cartel 

Basándose en el libro y centrándose en la historia de Manuel Cortés,  alcalde de Mijas (Málaga), Manuel H. Martín dirigió en 2011 un documental titulado "30 años de oscuridad". El documental, que ganó el Goya en su categoría, es narrado por el alcalde, al que presta su voz Juan Diego y su esposa, cuyo hilo narrativo es interpretado por Ana Fernández, que lleva la presión de saber a su marido encerrado y aún así tener que enfrentarse a la vida real en medio del franquismo más cruel. La cinta, además, cuenta con las aportaciones de Jesús Torbado, uno de los periodistas que dio a conocer el fenómeno de los encarcelados en sus propias casas, Ronald Fraser, autor de "escondido", la biografía de la reclusión del alcalde de Mijas y María de la Peña, nieta del alcalde, que explica el miedo que se vivía en su casa y el peso de guardar el secreto de tener un abuelo escondido.



Este escalofriante documental sirvió de punto de apoyo para que el trío Garaño, Arregi y Goenaga montaran el film "la trinchera infinita". Este trío ya había realizado en tándem alguna otra obra como "80 egunean"o "Loreak" (Goenaga y Garaño)y la aplaudida "Handia" (Arregi, Garaño), de esta última, nuestra compañera Noemí, hizo un espléndido articulo.

Historia real 

Los vascos vuelven a crear un ambiente casi literario para contarnos la historia de Higinio (Antonio de la Torre) escondido por su esposa Rosa (Belén Cuesta), la cual las pasa canutas para sobrevivir en un ambiente opresivo y amenazante guardando la vida de su marido enclaustrado. Belén Cuesta se llevó el merecidísimo Goya a la mejor interpretación protagonista. No es la primera vez que una actriz encasillada en papeles cómicos sorprende para bien en un duro papel dramático. No nos olvidemos de que María León se llevó el premio a mejor actriz revelación por otro papel de víctima, torturada y sufridora derrotada de la guerra en "la voz dormida".

El documental

Pero la trinchera infinita no es la única peli que ha contado la historia de un topo. En 1986 Fernando Fernán Gómez dirige y protagoniza "Mambrú se fue a la guerra"en la que él es un comandante respublicano escondido bajo la pila de lavar de su casa, un invento ingeniosísimo. A la muerte de Franco su esposa revela a la familia la existencia viva de Emiliano, padre, suegro y abuelo. Toda la alegría de la "resurrección" se truncará por la ambición cochina de unos familiares encabezados por el yerno machista y vocinglero (Agustín González) y la hija de débil carácter (Emma Cohen) que ven que continuar con el enterramiento en vida del viejo republicano les reporta más beneficios ya que la "viuda", que no lo es, María Asquerino, tiene derecho a cobrar viudedad de mando militar con atrasos incluidos, y eso no puede acabar bien.

La peli de Fernan Gómez

Esta peli de Fernán-Gómez se llevó el Goya a mejor interpretación protagonista por este papel en la primera entrega de estos premios donde este director y actor presentaba otra peli, "el viaje a ninguna parte", que le reportó el triunfo en las categorías de mejor peli, mejor dirección y mejor guión, basado en una novela suya.

Miedo por tu vida

Mientras "la trinchera infinita" narra la angustia y el miedo de las décadas de encierro y cómo mina la vida de un matrimonio que vive con un peso insoportable, sobre todo, Rosa, en "Mambrú se fue a la guerra", el drama empieza cuando la esposa revela a la familia la supervivencia del topo. Hay muchas otras diferencias entre ambas películas, claro está. No es lo mismo realizarla once años después del fallecimiento del dictador que al haber pasado ya casi medio siglo. En la historia de Fernán Gómez el topo decide salir, por miedo,  una vez haya muerto Franco (noviembre de 1975), mientras que en la película del trío vasco el topo sale al cumplirse la amnistía de los llamados treinta años de paz (abril de 1969). Al final lo terrible es que fue cierto que hubo un  grupo de individuos escondidos en sus casas por miedo a las represalias que tomaran los vencedores de la guerra hacia ellos. A estos individuos se les llamó "los topos".

Desde el confinamiento, Juli Gan.

viernes, 20 de marzo de 2020

María Antonieta

 

Me gusta el cine de Sofia Coppola. Mucho. Y todo, aunque, si me apuráis, quizás seleccione, de todas sus películas, Las vírgenes suicidas y María Antonieta, que, en mi humilde opinión, tienen mucho en común.

 A Las vírgenes suicidas puede que le dedique en el futuro un poético y lánguido artículo, pero tendría que revisitarla antes, que hace mucho que no la veo. Este de hoy va a ser sobre María Antonieta (en adelante, MA), el personalísimo y delicadísimo biopic de Sofía Coppola sobre la última reina consorte de Francia, así que me veo obligada a comenzar hablando de…

Ciertas cuestiones históricas 

Sofía Coppola se documentó exhaustivamente antes de filmar MA. Entre otras fuentes, consultó a la historiadora Évelyne Lever, especialista en María Antonieta (ahora MA, sin cursiva), la cual declaró posteriormente que los hechos relatados en el film distan mucho de la realidad histórica: “Sofía Coppola y yo no tenemos la misma profesión. Yo soy historiadora; ella es creadora y ha plasmado en su película su propia visión de María Antonieta”.

 Me extrañó mucho leer esto, porque sabía (los títulos de crédito del film lo dicen) que la peli de Coppola está basada en la obra que la también historiadora Antonia Fraser escribió sobre la soberana de Francia.

 En fin, que yo, vista la firma de Fraser, había creído que más o menos todo lo que sucede en el film era rigurosamente histórico, pero ahora resulta que puede que no sea del todo exacto. Sea como sea, quería yo destacar un par de cosas de la biografía de MA.

La primera es que fue víctima de las fake news de la época, que, como dice Fito Rodríguez en su libro Fake newsak ez dira atzo goizekoak, no se inventaron ayer. La reina fue en su época motivo recurrente de vilipendio en los falsos rumores que circulaban y se publicaban sobre ella.

Y la segunda cosa que quiero destacar, causa directa de la primera, es que también fue víctima de la misoginia. La criticaban por tener amantes, cuando su abuelo político, el rey Luis XV, se paseaba con la condesa Du Barry por todas partes y con todo descaro. Le criticaban sus excesivos gastos en la corte de Versalles, cuando el grueso de las pérdidas las provovaba la Guerra de Independencia americana.

Su matrimonio con Luis XVI tardó siete (¡siete!) años en consumarse: se casaron siendo unos críos; ella tenía catorce años y él, quince. En consecuencia, no acababan de traer al mundo al ansiado heredero al trono de Francia. Pero la culpa era de ella, nunca de él.

El sublime arte del anacronismo 

Cuando vi MA en una sala de cine, poco después de su estreno, recuerdo que comenzó a proyectarse la peli, sonó su banda sonora de pop-rock y un tipo sentado detrás de mi le dijo en voz bien alta a su acompañante: “¡Nos hemos equivocado de película!”

Y lo mismo habría pensado yo si no hubiera leído antes que la banda original de MA contenía tanto piezas clásicas (sobre todo de Vivaldi y Rameau) como otras de grupos como Bow Wow Wow, Siouxsie and the Banshees, New Order, Adam and the Ants o The Strokes.

Y no es este el único anacronismo del film: durante una escena en la que se suceden los innumerables pares de zapatos de MA (diseñados, por cierto, por Manolo Blahnik), en segundo plano pueden verse un par de Converses.

Pues sí, señoras, porque lo mejor que se puede hacer para evitar los gazapos históricos es cometerlos conscientemente.

Y la gloriosa adolescencia 

Sofia Coppola quiso cometer tales anacronismos deliberados porque quiso hacer una película sobre la adolescencia; mejor dicho, una segunda película sobre la adolescencia, porque ya habia hecho una antes: Las vírgenes suicidas. Opino humildemente que estos dos filmes tienen mucho en común (además de la protagonista, la sublime Kirsten Dunst) y que ese espíritu adolescente es la clave para entender MA.

Coppola en ambas películas capta bellamente la liviandad terrible de esos años tontos, su fervor trágico. El crítico francés David Honnorat lo expresa así: “Coppola posa su mirada sobre esa primera juventud que acaba tan temprano como acaban las fiestas en Versalles y deja el doloroso sentimiento de haber perdido lo más preciado. Tras su primera noche de amor (¿por qué dicen “amor” cuando quieren decir “sexo”? Esto lo digo yo, no David Honnorat) aparece un plano de Kirsten Dunst que se tiende sonriente sobre la fresca hierba y nos hace recordar la escena de Las vírgenes suicidas en la que amanece sola sobre el césped de un terreno deportivo, tras otra noche de amor”.

Reparto no menos glorioso 

Acabo destacando en el poblado reparto de este film a, por supuesto, Kirsten Dunst en el papel protagonista; a Jason Schwartzman, perteneciente a la familia Coppola (todo queda en casa); a la genial Judy Davis como la condesa de Noailles; a Rose Byrne en el papel de la duquesa de Polignac; Asia Argento, Madame du Barry; Marianne Faithfull, emperatriz Maria Teresa de Austria, madre de MA; y a Jamie Dornan, el de las 50 sombras de Grey, ya apuntando maneras, como el conde Fersen, amante de MA.

Os saluda con una reverencia versallesca vuestra amiga

Noemí Pastor

viernes, 13 de marzo de 2020

A propósito del Coronavirus : "A ciegas"



A raíz del impacto social que está causando la pandemia de Coronavirus en nuestro país, estos días me acordé de la película "A Ciegas" del brasileño Fernando Meirelles.



Un año después de su estreno(2008), le dediqué una entrada en historias troyanas ( A Ciegas ) y hoy ante la situación que estamos viviendo no sólo aquí en España ,como todos sabéis, me parece vuelve a estar en vigor muchos de los frentes que aborda.


La película adapta la novela de premio novel  José Saramago "Ensayo sobre la ceguera" y el argumento gira en torno a una inexplicable epidemia de ceguera que se propaga por todo el país.
A raíz de este suceso, las primeras personas afectadas son recluidas en un hospital sin recibir explicaciones, manteniéndoles aislados en una vigilada cuarentena.


En esta atmósfera, hay una mujer (Julianne Moore)que se infiltra entre las victimas aún pudiendo ver, para estar al lado de su marido, un oftalmólogo que se ha quedado ciego ( Mark Ruffalo)


Dentro del hospital, la película (cuyo guion al parecer es bastante fiel al texto de Saramago),se impone la ley del más fuerte, tal cual la teoría de Darwin.


En ese pequeño micro-cosmos que es el hospital, se darán todo tipo de atrocidades y abusos y el lado más oscuro de la humanidad saldrá a flote, pero al mismo tiempo, también saldrán a la luz otro tipo de fortalezas que hasta ese momento estaban latentes o escondidas: la sororidad, el valor de la unión de los oprimidos, la resiliencia, la capacidad ilimitada del ser humano de resistir y sobreponerse por encima de las adversidades.
Mientras tanto, en las calles de la ciudad, reina el caos y el terror.



Me interesaba ahora rescatar este título ya que estamos ante una pandemia que nos empuja a tomar medidas como permanecer en las casas,sin salir, cuidando nuestra salud,la de nuestros familiares,la de las personas que nos importan,salir de la piel de individualismo y de la prisa,del correr todo el día,del stress y la ansiedad que devoran la vida.

Y sí, en tiempos de crisis, no lo dudéis siempre habrá quien opte por sacar partido cual buitres carroñeros de las dificultades ajenas, pero también habrá personas que se superen a sí mismas y encuentren en la imparable fuerza de la solidaridad, incluso en el marco de una distopía indeseable ,energías renovadas para sobrevivir enfrentándose a sus peores miedos.



No es mi intención hacer una paralelismo ni científico ni matemático, sólo hay palabras estos días que me han llevado a establecer ciertas analogías: cuarentena, aislamiento, miedo, autoridad, ciudadanía.....De nosotros, dependerá al final, superar esta crisis que de algún modo nos lleva a la introspección, al cuidado, a la atención plena en las relaciones con los más próximos, al encuentro, a la resiliencia y la paciencia, a la calma.

En el 2009, terminé la entrada dedicada "A Ciegas" de este modo:

"Estamos ante una obra que disecciona al ser humano en circunstancias límites, al borde del abismo, donde la ceguera quizá sea símbolo de " redentora maldición" y donde la capacidad de ver nos conduce a otro aislamiento menos físico pero más espiritual, donde el ser humano se refugia en el egoísmo, el individualismo y en las distancias que le separan del otro. De este modo, la ceguera que físicamente les limita, les condiciona y les incomoda, espiritualmente les salva, les acerca, les hace sentirse grupo, genera al margen de los lazos sanguíneos, cohesión, confianza, acercamiento. Una vez más, aun cuando surjan individuos que intentan sacar beneficio propio dentro del caos social y abusar del poder y someter a los mans@s, a los seres humanos a pesar de las diferencias, siempre hay algo, incluso  más profundo e indeleble que la sangre, que irremediablemente les une."

Todo desafío al final dependerá del enfoque que le queremos dar.
Hoy dejo aquí estos apuntes a modo de reflexión....el cine, es ese mágico lenguaje que también nos invita a hacernos preguntas, a establecer metáforas, a imaginar otros desenlaces....

Me gustaría saber vuestra opinión de la película si la habéis visto y si no la habéis visto, os la recomiendo para estos días que se avecinan en los que seguramente pasaremos bastante tiempo en casa.

Feliz y sereno fin de semana

Troyana


viernes, 6 de marzo de 2020

El Sistema contra Richard Jewel


Ya hace años que se dice en mi casa que el día que se vaya Clint Eastwood nos habremos quedado sin un tesoro planetario, sin el último de los grandes directores del Hollywood clásico, sin la estela de un cine diferente. Sí, ya sé que aún tenemos a Scorcesse dando vueltas, y alguno más, pero el nivel de multitarea del director-actor-compositor-productor-guionista y no sé que más, es un hecho incomparable y muy pocas veces logrado por otros artistas.

De un actor de televisión secundario, a un viaje por la polvorienta Almería italianizada, una figura de autoridad con su propia ley, pasamos a un mayor control de su propia persona que nos dibujó una América Redneck, y algún bolo patriótico, a una figura que da igual donde se encuadra es la lucha del individuo frente a los elementos. Y es que el cine más personal de Clint, nos ofrece eso, la grandiosidad del individuo que se resiste a ser engullido por el sistema, el "outsider" que revoluciona el entorno establecido, el ser humano frente a los demás. Una suerte de mezcla entre el elemento de Joseph Conrad y el de Graham Greene, en lo personal.

Siempre influído por sus dos padrinos cinematográficos (Leone y Siegel), Clint tiene su estilo personal y recoge ese Hollywood clásico de John Ford y Frank Capra, como ocurre, una vez más con El Caso Richard Jewel.

De nuevo, Clint se pone a dirigir un nuevo caso del ciudadano contra el sistema. Un hecho real en esta ocasión, que no guioniza (lo hace Billy Ray, basándose en el libro de Marie Brenner), y con una producción en la que también destacan Johan Hill y Leonardo DiCaprio (alejado de sus políticas más verdes). El relato sirve una vez más para que el director cuente una historia que se repite a lo largo de sus películas: ¿tiene libertad el ciudadano cuando el sistema lo elige como víctima?

Los héroes anónimos, simples, sencillos, que no tienen poderes, que son negados por un público que espera las versiones oficiales (El Intercambio), los momentos de humanidad que se deciden en un momento (como en las inferiores Sully o 15:17: el tren a París) sin importar si va la vida en ello (la maravillosa Gran Torino), por el hecho de hacer lo correcto.

Richard Jewel es una pesadilla angustiosa, es la historia real de un guardia de seguridad algo sencillo, que vive en la treintena con su madre, y no es el prototipo de héroe, pero acaba siéndolo. ¿Y qué pasa en estos casos? Que la sospecha crece, que es más fácil dejarse llevar por los prejuicios a verificar lo más sencillo. Una cuenta atrás se lanza, y no importan los medios porque se ha elegido a un culpable. Y lo peor es cuando la misma víctima ni siquiera se plantea que los poderes pueden estar equivocados.

Aunque el sistema, representado por la prensa el y el FBI queda esbozado con algo de brocha gorda aquí (no por las interpretaciones de John Hamm y Olivia Wilde, que son más que correctas), quizá porque ésa es la intención para mostrar claridad, el peso de la película lo llevan principalmente Sam Rockwell en estado de gracia como abogado desecantado y cascarrabias, Kathy Bates como la madre de Jewel, y sobretodo Paul Walter Hauser, como el protagonista, que sencillamente lo borda.

La salida del film se vió salpicada por la polémica, dado que el personaje interpretado por Wilde, Kathy Scruggs, queda dibujado de manera negativa, y aunque Scruggs y Jewell habían fallecido cuando la película fue estrenada, el medio en el que trabajaba criticó el retrato de la periodista en la misma. Sobre esto, sólo puedo decir, como he señalado antes, que se retrata a la misma de una manera negativa, como a todos los poderes que se muestran. El carácter que se da al personaje no da favor a verla desde una perspectiva positiva, pero suponemos que es algo intencional debido a los hechos que se cuenta. Igual que la superficialidad dada por los agentes del FBI y especialmente el de Hamm, que quedan retratados de forma nada favorable.

El caso Richard Jewell es una película sencilla y grande a la vez. Un film para ver y que debería ser más que conocido, por su historia y por su realización. Una gran película.

Tito Clint, quédate más años.



Carmen

viernes, 28 de febrero de 2020

Solo nos queda bailar

Cartel de la película

Me gustan las películas en las que se baila. Quizás os habíais dado cuenta porque ya he hecho una entrada sobre Bob Fosse y otra sobre Fred Astaire y Ginger Rogers. Por eso, en cuanto vi el trailer de Solo nos queda bailar, decidí que iría a verla. Si bailan, ya me vale. Claro, si además es una buena película, ya doy palmas con las orejas. Tengo que reconocer que, arrastrada por mi pasión por el baile, he visto verdaderos ladrillos (desde el punto de vista cinematográfico).  No es este el caso de Solo nos queda bailar, el baile es un interés añadido, pero es una película que cuenta muchas más cosas.
La historia nos muestra la vida de un joven georgiano bailarín en la Compañía Nacional de Danzas Tradicionales de Georgia. Él está en la segunda compañía y aspira a actuar algún día en la primera, donde los artistas están bien pagados, viajan al extranjero etc.  Por el momento, él y sus compañeros compaginan el baile con trabajos y malviven como pueden, a base de ilusión y sacrificio.  El protagonista mantiene una relación con su compañera de baile, con la que lo emparejaron a los diez años, y que parece un noviazgo infantil: trabajan juntos, toman batidos o salen con amigos. Pero el chico descubre que le gustan los hombres cuando aparece un nuevo bailarín en la compañía del que se enamora perdidamente.
Danzas viriles

Se nos muestra una sociedad homófoba, como era la nuestra no hace tantos años. En el mundo del baile tampoco tiene cabida la homosexualidad. Se considera que son danzas viriles, llenas de firmeza que muestran el ideal del hombre georgiano. A su vez, las mujeres, deben ofrecer un aspecto pudoroso y virginal. En un momento de la película, se comenta que han echado a un bailarían de la primera compañía porque se ha descubierto su homosexualidad. Su familia, avergonzada, lo ha enviado a un monasterio para que lo devuelvan al camino recto.
Y con todo, la vida se abre camino. Es imposible pretender negar lo que existe y, pese al miedo, la presión social y el peligro, la juventud posee una fuerza y una pasión que le lleva a seguir adelante.
Los dos jóvenes protagonistas no habían actuado nunca, son bailarines, pero es su primera experiencia como actores. Nadie lo diría, especialmente Levan Gelbakhiani, que construye un personaje maravilloso: tierno, creíble y con muchos matices.
Tampoco parece fácil ser mujer en Georgia
Su director, Levan Akin, es sueco de ascendencia georgiana, lo que explica su interés y conocimiento del tema. Por lo visto, en el año 2013 hubo un intento de hacer una manifestación por el Orgullo LGBT en Tiflis –capital de Georgia--,  que provocó revueltas y ocasionó numerosas agresiones a los participantes por parte de grupos conservadores y religiosos. Estos sucesos llevaron a Levan Atkin a querer hacer esta película y denunciar la situación en su país de origen.
El proyecto ha debido de ser muy complicado y, según los protagonistas, si ha salido adelante ha sido porque era una producción sueca y francesa. Han encontrado innumerables pegas y rechazos: lugares que ya estaban contratados para rodar y que, al enterarse del tema, se echaban atrás con cualquier excusa; han necesitado llevar escolta; muchos bailarines rechazaron participar en el proyecto, y el coreógrafo solo aceptó trabajar si su nombre no aparecía en los títulos de crédito. De hecho, Levan Gelbakhiani, que interpreta al protagonista, rechazó el papel hasta en cinco ocasiones por miedo a las consecuencias que pudiera acarrearle. Por fin, en parte por militancia, se decidió a interpretar a Merab.
Ternura
Tampoco el estreno ha estado exento de polémica.  Hubo amenazas e incluso fue necesario un cordón policial alrededor del cine. Pese a todo, las entradas se agotaron, lo que muestra que también hay gente en Georgia que piensa de otra manera.
En una entrevista los protagonistas comentaron que la cultura dominante en su país es muy machista y conservadora.  La influencia rusa no contribuye tampoco a mejorar las cosas.
La verdad es que la imagen de la sociedad que muestra la película produce bastante tristeza. Me recordaba a España en mi infancia: bodas de penalti, vecinas que fiscalizan todo, homosexualidad como tabú o tema de chiste y una presencia asfixiante de la religión y la tradición. Incluso el baile, que parece un espacio artístico de libertad, se convierte en un ambiente encorsetado, rígido y falso.
Es una suerte que haya gente valiente como Levan Akin, capaz de enfrentarse al miedo, al odio y al poder establecido para mostrar una realidad dura e intentar dar voz a quien no la tiene.
Creo que también está bien que nosotros colaboremos difundiendo esta película, que además del contenido ideológico, es excelente. De manera que ya sabéis, todos al cine a ver Solo nos queda bailar. Por el baile, por militancia o porque es una buena peli. Motivos sobran.