viernes, 24 de junio de 2011

Forajidos

Dos asesinos a sueldo se presentan en un pueblo y asesinan al empleado de una gasolinera. Un don nadie. Sin intento de robo. Sólo querían asesinarlo. ¿Por qué?

La víctima les espera. No huye. No se asusta. Simplemente los espera porque dice que hizo algo mal en cierta ocasión. Es así como se deja asesinar. ¿Por qué? ¿Qué ha hecho para tener este final del que no desea escapar?



The Killers
(Forajidos)
1946 
Director Robert Siodmak
Guión Anthony Veiller (Relato: Ernest Hemingway)
Música Miklós Rózsa
Fotografía Elwood Bredell 
Reparto Burt Lancaster, Ava Gardner, Edmond O'Brien, Albert Dekker,
 Sam Levene, Vince Barnett, Virginia Christine...
Productora Universal Pictures
Duración 103 minutos


Con este arranque inicial, el espectador se queda enganchado sin remedio. Nos presentan entonces al agente Riordan (Edmond O’Brien), de la compañía de seguros donde la víctima tenía una póliza. Por propia curiosidad, Riordan empieza a investigar la muerte de ese hombre al que llamaban El Sueco. Es a partir de este momento cuando vamos conociendo el argumento desde dos posiciones: el presente (en los años 40) y el pasado (pocos años atrás). Para describirnos el pasado, el director Robert Siodmak, utiliza secuencias de planos largos y una gran cantidad de flashbacks -creo que son once- y es así como vamos conociendo la vida de El Sueco, personaje interpretado por Burt Lancaster.


Sólo uno de esos flashbacks es objetivo, real. Y es aquel momento en el que uno de los personajes lee un suceso en un periódico. Con ese texto leído en voz alta, las imágenes nos van mostrando los hechos reales que tuvieron lugar. Sin embargo, el resto de los flashbacks son subjetivos, lo que quiere decir que las secuencias que vemos son aquellas cosas que su narrador, y testigo del momento, recuerda.


Alrededor de El Sueco, giran diferentes personajes de su pasado, desde la señora de la limpieza de un hotel, hasta un amigo de la infancia que ahora es policía pasando por un compañero de celda o la chica de la que se enamora pero que pertenece a otro hombre, etc…

Forajidos es la primera y compleja adaptación de la historia corta titulada The killers escrita por Ernest Hemingway que había sido publicada en 1927. Es una narración complicada que en su momento muchos espectadores no comprendieron pero que a día de hoy es una de las mejores películas del llamado cine negro (film noir), que se desarrolló en Estados Unidos en la década de los 40 y los 50 y cuya primera obra maestra es El halcón maltés (1941).


Característico del cine negro son la violencia y el crimen en un lugar donde el héroe no es tan bueno ni su enemigo es tan malo. Tanto con uno como con otro, siempre está presente la mujer fatal -femme fatale- que es capaz de llevar a la perdición al protagonista o a cualquiera que ella se proponga. Pero lo que más llama la atención de cine negro es la intensidad de contrastes en la iluminación.


La magnífica fotografía, que corre a cargo de Elwood Bredell, intensifica la narración. Es muy abundante la casi ausencia de iluminación de algunas escenas o incluso en los rostros de los personajes que están hablando en un momento determinado. Escuchamos lo que dicen, pero apenas intuimos sus rostros. 


También la genial banda sonora compuesta por Miklós Rózsa (Perdición (1944), Recuerda (1945), Ben-Hur (1959)) es muy apropiada para complementar esos claroscuros que llenan la película constantemente.

El director de origen alemán Robert Siodmak (La escalera de caracol (1945), A través del espejo (1946), El temible burlón (1952)) cuenta con dos actores que con el tiempo se convertirían en grandes mitos del cine pero que en aquel momento estaban comenzando sus carreras: Burt Lancaster y Ava Gardner.

Fue la primera película de Burt Lancaster, en la que hace un tipo de personaje muy alejado a aquellas películas de aventuras con las que comenzaría a ser popular tras el éxito de Forajidos pocos años más tarde, como son El halcón y la flecha (1950) o El temible burlón (1952), hasta llegar a consolidarse poco a poco con los grandes personajes de De aquí a la eternidad (1953) o Atlantic City (1980).

Una Ava Gardner, el animal más bello del mundo (apelativo que nació en 1954 como eslogan publicitario para La condesa descalza, y que la propia Ava odiaba), en todo su esplendor de belleza, sensualidad y, esta vez también, perversidad es Kitty Collins, la mujer fatal. Aunque aparezca en los títulos de crédito junto con su compañero, pienso que su personaje es más secundario porque su aparición es bastante breve. Hechizadora pero breve. En su primera aparición, al igual que le pasa a El Sueco, no podemos apartar los ojos de ella.

Al contrario, pienso que Edmond O’Brien (genial en La condesa descalza (1954) donde coincidiría de nuevo con Ava Gardner) no es tan secundario como parece. Es el motor que hace que nos interesemos por los hechos. Nos convertimos en sus compañeros de investigación.

La película estuvo nominada a cuatro Premios Oscar: mejor director, mejor guión, mejor banda sonora de drama o comedia y mejor montaje, el año en que Los mejores años de nuestra vida (1946) de William Wyler se convirtió en la película del año arrasando en los premios.

Su estreno tuvo lugar en Nueva York el 28 de agosto de 1946. En 1964, se realizó una segunda versión de The killers, dirigida por Don Siegel (Harry el sucio (1971)) y protagonizada por Lee Marvin, Angie Dickinson, John Cassavetes, y Ronald Reagan que lleva por título Código del hampa. Se convirtió en la última película del futuro presidente Reagan.



Forajidos tiene muchas escenas magistrales que poder comentar sin embargo no me gusta desvelar momentos importantes del argumento, por respeto a aquellas personas que no la han podido disfrutar todavía. Aunque me gusta visionar varias veces las buenas películas clásicas considero que aquella primera vez que se ve, es quizás la más impactante ya que se desconocen los hechos. Posteriormente, se ve con otros ojos, fijándote en esto y en lo otro más concretamente y viendo las cosas con esos otros ojos que ya saben cómo van a acabar las cosas.

Un clásico imprescindible tanto para los que amamos el cine como para aquellos que sólo quieren visionar una buena película del cine negro.


viernes, 17 de junio de 2011

El jovencito Frankenstein

Me considero una cinéfila clásica. Y debo confesar que probablemente los dos géneros que más me gustan son la comedia y el drama. Hoy tenia ganas de comentar una buena comedia, y dentro del cine clásico hay muchos títulos de los que podría hablar , con genios como Chaplin, Lubitsch, Wilder o tantos otros, me seria difícil poder escoger una película, pero hay una cinta que me tiene el corazón robado desde que la vi por primera vez (y la he revisado muchas más!): El jovencito Frankenstein de Mel Brooks, sin duda, para mi, su obra maestra.

Es una película que simplemente pensar en ella me hace sonreír, parodia basada en Frankenstein de Mary Shelley está llena de momentos absolutamente brillantes, con un guión llevado a la perfección, un blanco y negro que la hace clásica (y es de 1974), con unos personajes inolvidables... Es una cinta en que todo funciona, encantadora!.

El argumento es conocido, el Dr. Frankenstein (él se hace llamar Fronkonstin por que reniega de su abuelo) recibe el legado de su predecesor y debe ir a Transilvania. Allí se encuentra con su nueva ayudante, la atractiva Inga ; su enigmática ama de llaves, Frau Blücher y Igor, el jorobado con la peculiaridad de que en cada escena su joroba cambia de omóplato. Deciden buscar los diarios privados del abuelo e intentan llevar a la práctica su trabajo: revivir el cuerpo de un criminal ejecutado.

Pero nada sale como debía... Igor al ir a robar el cerebro en el depósito se equivoca y en vez de coger el de un científico coge el de un “anormal” (una de las escenas más divertidas! ), problema inmenso cuando reviven al monstruo porque evidentemente no tiene dos dedos de cerebro!!!!!. El monstruo se escapa y vaga por el campo teniendo diferentes aventuras, con una niña y con un ciego ermitaño (interpretado por Gene Hackman) en otra de las escenas más buenas de la cinta. No explicaré el final porque no es igual que el clásico de Whale, tiene más que ver con el final de King Kong, pero en todo caso , el final es espectacular!!!

Gene Wilder, colaborador asiduo de Mel Brooks , ayudó en la escritura de este fantástico guión (me los imagino a los dos escribiendo y petándose de risa!), interpreta a el Dr. Fronkonstin, intentando ser serio durante toda la película pero es que ninguno de sus compañeros le permiten hacer nada bueno de su trabajo.

.. Madeleine Khan, la obsesiva novia americana del doctor y que acaba con el monstruo, era una actriz y cantante famosa sobretodo en los escenarios de Broadway en la que ganó un premio Tony, (¿Qué me pasa doctor?, Luna de Papel, las dos con Ryan O'Neal son dos de sus más conocidos trabajos a parte de éste); Martin Feldman actor británico por el que siempre será conocido gracias a este maravilloso Igor de joroba móbil. Teri Garr, actriz americana que ha trabajado con grandes como Coppola en La conversación, After hours de Scorsese, Tootsie de Pollack, Pret a porter de Altman o Encuentros en la tercera fase de Spielberg.

Creo que Peter Boyle ha sido el mejor monstruo cómico de la historia de cine, su interpretación en El jovencito, fue sencillamente genial! También trabajó con Robert de Niro haciendo de taxista en Taxi driver de Scorsese.

Frau Blücher o mejor dicho Cloris Leachman , para mi, la mejor de todos!. Todavía en activo y con una larga trayectoria tanto en cine como en televisión, hace de su maravillosa interpretación las mejores escenas y hace temblar a todos los caballos del pueblo con su voz, cada vez que habla, los caballos se esconden...

No sabría decir cual es mi escena preferida, hay tantas, de hecho cada secuencia es una sonrisa o una carcajada, quizás la del cementerio cuando Igor y el doctor están recogiendo cadáveres y les pasa de todo, el jorobado dice.... “podría ser peor.... podría llover!” y empieza a llover a cántaros!!

Por más que la veo no me canso nunca, y aun sabiendo que escena va a venir me río igualmente

En fin, si tenéis un día tonto, un día triste, con ganas de sentaros en el sofá y deprimiros.... no lo dudéis disfrutar con El jovencito Frankenstein , es la mejor terapia que nadie os puede recetar.

Hasta la próxima,

Bargalloneta

sábado, 11 de junio de 2011

Midnight in Paris


Midnight in Paris, 2011. Dirección y guion: Woody Allen. Interpretación: Owen Wilson (Gil), Marion Cotillard (Adriana), Rachel McAdams (Inez), Kathy Bates (Gertrude Stein), Michael Sheen (Paul), Adrien Brody (Salvador Dalí), Nina Arianda (Carol), Mimi Kennedy (Wendy), Kurt Fuller (John), Carla Bruni (guía del museo), Léa Seydoux (Gabrielle). Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Jaume Roures. Fotografía: Darius Khondji. Dirección artística: Anne Seibel. Vestuario: Sonia Grance.

Si queréis ponerme en un aprieto, solo tenéis que preguntarme cuál es mi película favorita de Woody Allen y entonces me veréis debatirme dolorosamente entre Annie Hall, Manhattan, Interiores y Hannah y sus hermanas. Pero si me sometéis a la tortura de tener que elegir una y solo una, puede que me quede con La rosa púrpura de El Cairo.

Si queréis ponerme en otro aprieto, podéis preguntarme también por mi rincón favorito del mundo (de los que conozco, claro, que una no es precisamente Marco Polo) y entonces me veréis debatirme dolorosamente entre las Islas Canarias y las Azores. Pero si me sometéis a la tortura de tener que elegir un lugar y solo un lugar, puede que me quede con la ciudad de París.

Así que, con esas predilecciones, no he tenido más remedio que disfrutar enormemente este último Allen que me junta en la misma historia la mejor ciudad del mundo (comienza el film con un homenaje a la ville que está a la altura del que hacía a la city de Manhattan en Manhattan) y otra de sus fábulas sobre las vidas que no vivivmos, pero soñamos vivir y, al soñarlas, es como si las viviéramos un poquito.

Allen es único para mofarse de las cosas y a la vez tratarlas con cariño: admira a las figuras míticas de la cultura europea de principios del siglo XX, pero al mismo tiempo no puede dejar de reírse de esa mitificación, que, como toda mitificación, acaba resultando un poco tontaina.

El cartel me gusta tanto que no me importaría hacerme con una copia para colgarla en una pared de casa. ¿Alguien sabe cómo me la puedo agenciar?

Y, para acabar, señalo otro par de cosas que tengo en común con Allen: a mí también Hemingway me parece un sinsustancia pendenciero y no estoy completamente de acuerdo con quienes dicen que los miembros del Tea Party son todos unos zombis tarados criptofascistas.

Saludos cuasiveraniegos de vuestra amiga

Noemí Pastor

sábado, 4 de junio de 2011

De "Los amigos de Peter " a "Pequeñas mentiras sin importancia"






Siempre me han gustado las películas que hablaban de amistad.Por eso,cuando escuché hablar por primera vez de "Pequeñas mentiras sin importancia" me dije: "ésta,no se me escapa" ,más cuando en "Días de cine" la comparaban con una película que en su día me encantó "Los amigos de Peter"(1992).

Para quienes no conozcan " Peter´s friends" ,dirigida por el también actor Kenneth Branag, nos hablaba la historia de Peter(Stephen Fry)que después de diez años sin ver a sus amigos de la escuela,decide invitarlos a su mansión para celebrar la Nochevieja.Una vez juntos,saldrán a la luz secretos,mentiras,tanto en los que van con pareja como en los desemparejados,todos esconden algo(rencores,romances,amores platónicos o imposibles....)en todos hay fisuras,en todos corazones que como los girasoles giran en busca del calor del sol.

Durante ese fin de semana: ríen,lloran,recuerdan,bailan,cantan,comen,besan,recuerdan,se confiesan,mantienen algún escarceo sexual,beben,pasean,gritan,se enfadan,se abrazan,se engañan,se acercan,hacen el amor,se alejan,discuten,recuerdan....... pero nada podrá sacudirles y conmoverles tanto como el secreto que Peter se guarda para el final.






La banda sonora,por cierto,es una auténtica maravilla,con un buen recopilatorio de lo más variopinto de los 90 donde se dan cabida algunas perlas de: Nina Simone,Bruce Springsteen,The Pretenders,la maravillosa "Give Me Strength " de Eric Clapton,Cyndi Lauper,Queen...etc.


En el reparto de amig@s de Peter,tenemos entre otros a Emma Thompson y Kenneth Branagh.Ah! y lo olvidaba,Hugh Laurie, al que todos recordaremos por haber dado vida al doctor más sarcástico y mordaz de las series habidas y por haber: el doctor House,eso sí, aquí algo más jovenzuelo aquí y desde luego,con un personaje mucho más condescendiente;)



Y girando sobre la misma órbita de la amistad, llegamos hasta "Pequeñas mentiras sin importancia", una película francesa dirigida por Guillaume Canet en el 2010, nos habla también de un grupo de amigos que ronda los 40,casados,solteros,con y sin hijos,que pasan juntos unas vacaciones mientras un amigo común que acaba de sufrir un accidente permanece ingresado en el hospital.Esa decisión planeará sobre el ambiente como un aire invisible y por momentos,espeso.




Teniendo como escenario la playa, a la luz,como en "Los amigos de Peter", saldrán todo tipo de miserias y también grandezas humanas: culpas,decepciones,alegrías,sueños rotos,esperanzas,traiciones,atracciones prohibidas e inconfesables....toda una galería de secretos y mentiras que quedarán veladas por un momento catártico con el que nadie contaba.



Me llama la atención cómo en una sociedad con tantos avances tecnológicos, la era de las redes sociales,la gente en general,está o estamos más incomunicados que nunca.Es visible en esta película,donde tod@s están físicamente próxim@s en verano y sin embargo,lejos,completamente extraños los unos para los otros.



También es verdad que en el caso de "Pequeñas mentiras sin importancia" el grupo se reúne cada verano,no como en el caso de "Los amigos de Peter" que hacía 10 años que no se veían.Por ello,esperamos de los personajes de la cinta francesa tal vez más proximidad,más intimidad,más confianza,más transparencia.








Pero no,salvando las distancias,encontramos reservas,farsas,algunas mentiras que afloran y otras que permanecerán ocultas al menos de cara a la galería.
Por cierto,¿cómo reaccionaríais si un amig@ de vuestro mismo sexo os dijera que no es gay pero que siente sólo por ti una inexplicable atracción que va más allá de la admiración ?



En otros casos,el orgullo masculino herido dará pie a ocultar incluso una ruptura sentimental que a fuerza de infidelidades,menos el propio afectado,todos veían venir.


Pérdidas y reencuentros,porque la vida caprichosa,también se encargará de devolverte como si de una marea se tratara, lo que en su día se arrojó por la borda.



Hay momentos por otra parte,en los que no estamos a la altura de algún amante que contra todo pronóstico,quiere o necesita mayor implicación emocional.Pero aunque nuestro cuerpo esté ahí,dando y recibiendo placer,nuestro corazón está en otra parte,tal vez en alguna sala de hospital,debatiéndose entre vivir o morir.
Para quienes se hayan quedado prendad@s de Marion Cotillard en "Medianoche en París" de Woody Allen,aquí la pueden volver a encontrar en un personaje dulce y esquivo a la vez,en un momento de su vida que no sospechará será crucial y marcará un antes y un después.




El eje central, en este caso,como tantas otras veces en el cine( y podríamos enumerar decenas y decenas de películas),vuelve a ser la amistad,ésa que bien entendida,la que venciendo paranoias y resistencias,forjamos descubriéndonos vulnerables y también indefensos,es la que nos salva de lo trágico,lo caótico y lo vacío, el abandono,la pérdida,la soledad no buscada ni deseada, convirtiéndose en una auténtica tabla de salvación.


Troyana

domingo, 29 de mayo de 2011

Bebés

DIRECTOR: Thomas Balmes. MÚSICA Bruno Coulais (conocido por Los chicos del coro). FOTOGRAFÍA Jérôme Alméras, Frazer Bradshaw y Steeven Petitteville. Francia 2010, 79 min. WEB OFICIAL

4 bebés, desde el nacimiento hasta que comienzan a dar sus primeros pasos.

Ponijao, la menor de un total de diez hermanos, pertenecientes a la tribu Himba (Opuwo – Namibia).

Bayarjargal, a la que llaman Bayar, (Mongolia, cerca de Bayanchandmani).

Mari, hija única de una pareja dedicada a la moda (Tokio – Japón).

Hattie, hija única de padres ecologistas (San Francisco - Estados Unidos).

"No quería hacer una caricatura de cada país. De la familia africana, me interesa su desconexión completa de las cosas materiales; de la japonesa, su hipertecnología.”

Idea original de Alain Chabat, quien "quería rodar un documental de animales pero con bebés". Balmes empieza a dar forma a esta peculiar propuesta:


"Mi película se basa en los milagros de la existencia, que no se pueden poner en escena. No hay ni un solo plano de la película que pudiera escribir yo en un guión. Eso es lo original y lo que le da la fuerza. Antes de empezar, ni siquiera sabía adónde podía llevarme el proyecto".

A pesar de vivir inmersos en culturas muy diferentes, les une ese afán por descubrir lo que les rodea y por ganarse los mimos maternos. Todos gatean, balbucean y expresan con sonrisas y muecas su contento o enfado.

“Los niños de Namibia y Mongolia son capaces de divertirse con un rollo de papel higiénico, con el viento en la cara, observando moscas durante toda la tarde. Me gustaría que mis hijos tuvieran eso."

A mi me fascinó la familia de Mongolia, ese baile al final del embarazo, esa forma de arroparlo, envuelto, con dos lazos, ambos padres con el bebé en la moto, un gallo a su lado dentro de la casa, su expresión facial ante los cantos, sus lloros intermitentes y ese hermanito mayor que tanto le hace rabiar.

Resultan muy divertidas las variopintas relaciones con los animales, el gato casero, el ganado en el campo, un perro bonachón que recibe las “caricias” infantiles, el espanto ante las jaulas del zoo.

Excelente documental que provoca sonrisas, ternura y sorpresa. Con una banda sonora repleta de piezas deliciosas.





Al final, con los créditos, vemos a los pequeños y sus familias en el momento actual.

Las declaraciones entrecomilladas de Thomas Balmes están extraídas de una entrevista publicada en La Vanguardia.

LU

viernes, 20 de mayo de 2011

Marty

Aquel fin de semana había ido al cine a ver una película dirigida por Robert Redford que se titulaba Quiz Show. El dilema (1994). Su argumento giraba en torno a un concurso de preguntas y respuestas de cultura general. Una de los cientos de preguntas que se realizaban en el concurso giraba en torno a una película de la que, en aquel momento, yo nunca había oído hablar. Se tratada de:





Marty
1955 

Director Delbert Mann
Guión Paddy Chayefsky (Historia: Paddy Chayefsky)
Música Roy Webb
Fotografía Joseph LaShelle (B&W)
Reparto Ernest Borgnine, Betsy Blair, Esther Minciotti, Joe Mantell, Karen Steele, Jerry Paris
Productora MGM / United Artists
Duración 91 minutos

Marty es un carnicero solterón que todavía vive con su madre. Suele salir con frecuencia con sus amigos por la noche, intentando encontrar a alguna chica con la que compartir el futuro.





Es muy curioso como, a partir de películas actuales, podamos descubrir grandes películas pasadas. Me llevó un tiempo encontrar Marty, pero al final pude verla y quedar cautivada por su ternura y sensibilidad. Aún hoy me pregunto todavía porqué esta película no ha llegado a ser más popular.

Gran parte de su éxito se debe a su protagonista masculino, Ernest Borgnine. Su carrera cinematográfica había comenzado solo unos pocos años atrás y había destacado en papeles secundarios dentro de grandes películas como De aquí a la eternidad (1953) ó Johnny Guitar (1954). Se trata de uno de esos secundarios que llegan a destacar tanto como los mismos protagonistas de una película. Todavía, a día de hoy sigue trabajando como secundario más esporádicamente.

La carrera de Ernest Borgnine ha quedado marcada por su físico. Es un hombre corpulento, con exceso de peso y semblante rudo y bruto en un rostro poco atractivo que oculta a un hombre bonachón y amable. Se trata, por tanto, de Marty. Marty Piletti es físicamente más bien feo pero cariñoso y buena persona. A sus 34 años trabaja como carnicero en el Bronx y vive con su madre anciana a la que adora… pero le resulta muy difícil encontrar a una mujer a la que amar y que al mismo tiempo le corresponda. Ernest Borgnine, parece haber nacido para ponerse en la piel de Marty. Logra una portentosa interpretación y hace que nos sintamos identificados con el personaje en cuanto a las dudas y miedos que podamos sentir frente a la persona amada y la felicidad e ilusión que sentimos cuando las cosas nos salen bien.

El destino es muy caprichoso y hace que un día conozca a una chica. Clara es una tímida y nada atractiva maestra que parece tener el mismo problema que Marty. La solitaria Clara está interpretada por la actriz Betsy Blair (Calle Mayor, 1956)– por aquel entonces casada con Gene Kelly- que también encaja perfectamente en el físico de Betsy y que aunque le dio un aire bastante soso supo estar a la altura de su compañero Ernest Borgnine.


Del director Delbert Mann, su película más conocida sea, quizás, la divertida Pijama para dos (1964) o el drama de carácter teatral lleno de grandes actores Mesas separadas (1958), pero su debut como director fue en 1955 con Marty. El director fue elegido por Burt Lancaster y su socio Herbert Hecht –dueños de la Productora Hetch-Lancaster- para que llevara al cine esta historia escrita por Paddy Chayefsky que años atrás, interpretada por Rod Steiger, había sido un éxito en televisión. El presupuesto era de 350.000 dólares. El propio Lancaster eligió a Ernest Borgnine, con el que había trabajado en De aquí a la eternidad. A pesar de esto Lancaster decidió no figurar como productor. Delbert Mann logró una magnífica dirección llena de planos fijos por un lado y zooms lentos por otro.

La buena fotografía de Joseph LaShelle (Laura, 1944) nos muestra un NuevaYork en blanco y negro, en su mayor parte nocturno de forma muy realista y atípica en aquellos momentos.


Parece que se trata de una película de esas tipo chico-conoce-chica, pero no se queda sólo en eso. La invasión de la intimidad es algo que se ve claramente alrededor de Marty. Todos conocen su vida y la critican en público delante de él sin importarles si esas palabras le hieren o no (y le hieren), pero cuando parece que intenta cambiarla, también recibe las críticas y no el apoyo necesario.

En Marty vemos reflejada la frustración pero también el afán de superación, el de mejorar… el intento de progresar. Como ser humano, Marty tiene momentos de desesperación ante su situación personal, pero al final siempre se esfuerza por seguir adelante.


Al margen de la historia principal entre Marty y Clara, con los personajes secundarios se nos muestran diferentes tipos de relaciones entre ellos y entre ellos y el propio Marty. Es aquí cuando se tratan una serie de tramas secundarias que hablan del egoísmo, de la vejez, de la soledad, de la convivencia, de la independencia, de la intimidad o de la hipocresía.


Ganadora en 1955 de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y de los Oscars correspondientes a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Guión (Paddy Chayefsky) fue un éxito tanto de crítica como de público.


Resulta casi imposible ver esta película sin que se te humedezcan los ojos con la cantidad de pequeños grandes momentos de los que Marty es protagonista indiscutible.

Marty tiene encanto. No es sensiblera pero si sensible y llena de emoción. Con Marty se demuestra que el buen cine no está relacionado con los grandes presupuestos ni con las grandes estrellas.


Para mi es un verdadero placer poder disfrutar de los grandes clásicos del cine. No sólo de los que nos son de sobra conocidos, sino de todos aquellos otros que, como Marty, nos vamos encontrando por el camino y que logran llegarnos hasta el corazón.