lunes, 9 de octubre de 2017

65 Festival de cine de San Sebastián


Quizás os preguntéis por qué, con toda la gente que sabe de cine en este blog, yo que no escribo más que tonterías parece que voy de festival en festival. La respuesta es que la vida es injusta y que supongo que el resto de chicas de Zinefilaz no han pedido acreditación. Bueno, el caso es que mi hija y yo creamos el blog niu de mones con la única misión de conseguir acreditarnos para el festival de Donostia y desde entonces andamos comentando todas las películas que vemos porque le hemos cogido afición a esto del blog.
Voy a intentar haceros un resumen de esta 65 edición del festival y resaltar las películas que más me han impactado. Hay mucha gente que, año tras año, cogemos vacaciones para poder disfrutarlo a tope y tenemos amigos que vienen de otras ciudades, amigos que hemos hecho en las colas y nos vamos juntando y separando según la selección de las películas. Creo que es la semana más intensa del año, meterte en tantas historias, desayunar con una película francesa, hacer el aperitivo con una rumana, tomar café con una chilena y luego compartir cervezas y bocadillos con los amigos para aconsejar “esta no te la pierdas”, “esa es un rollo”. Es como vivir veinte vidas en unos días. Te da la oportunidad de ver películas que luego no estarán en la cartelera o disfrutar antes que nadie de joyas de otros festivales.
Ver a Darín de cerca es
otro aliciente
El festival, para los que no hayan estado, consta de varias secciones:
La sección oficial, con las películas que entran a concurso; Perlas, que incluye películas premiadas en otros festivales; Nuevos directores, donde puedes descubrir talentos desconocidos; Horizontes latinos, películas realizadas total o parcialmente en latinoamerica, o de directores de alguno de esos países; Zabaltegi es una sección abierta que incluye cortos, largos, documentales o animación; Culinary zinema presenta películas relacionadas con la gastronomía que en algunos pases se acompañan de una cena; Savage cinema se compone de películas de deporte y aventuras, de ficción o documentales; Zinemira es una muestra de cine vasco; Made in Spain presenta películas españolas del último año; y por último, cada año hay una retrospectiva dedicada a un director, en esta ocasión a Joseph Losey.
Úrsula Corberó,
protagonista del corto de
Isabel Coixet
Comprenderéis que cuando tienes el programa en las manos te entra un ataque de ansiedad. Empiezas a marcar en fosforito las películas que quieres ver, a intentar cuadrar horarios, a pensar que si renuncias a comer y a dormir a lo mejor consigues ver la mitad de lo que quieres. Con los años me he ido relajando. Me apetece disfrutar de la ciudad y los amigos, ir a alguna rueda de prensa, asistir a algún coloquio y ver las que pueda. Suelo ser poco arriesgada, película rumana de tres horas me da un cierto miedo. A veces me aventuro por la foto del folleto o la sinopsis y así he visto maravillas y espantos de Lepanto. Este año se me ha escapado Muchos hijos,
Isabel Coixet
presentó su corto
La llave
un Mono y un Castillo
de Gustavo García Salmerón, que según todos los que la han visto es divertidísima. Estad atentos porque igual es un estreno que pasa desapercibido.
Y vamos con mis recomendaciones:
The Disaster Artist, de James Franco, ganadora de la Concha de oro, es una divertida historia sobre el rodaje de The room, a la que se ha llamado “la peor película de la historia”. James Franco dirige y protagoniza. Está genial en el personaje de Tommy Wiseau.
El autor, de Manuel Martín Cuenca. Y tengo que reconocer que iba con miedo porque su anterior película, Caníbal, no me gustó. Es la historia de un hombre que quiere ser escritor contra viento y marea y ante la falta de inspiración decide espiar a sus vecinos. Antonio de la Torre borda el papel de profesor de un taller de escritura. Quizás le sobran 15 o 20 minutos, pero está muy bien (¿por qué todo el mundo hace pelis tan largas?, 90 minutos era una medida ideal).
Le sens de la fête, de Olivier Nakache y Éric Toledano. Otra comedia, impensable hace unos años en la sección oficial donde todo eran historias dramáticas y terribles. Los directores son los de Intocable y Samba, de manera que iba bien predispuesta. No me defraudó. Vemos una boda, que debería ser idílica, desde el punto de vista de todos los que trabajan: el organizador, cocineros, camareros, músicos. Un grupo heterogéneo que debe intentar que todo sea perfecto, aunque las cosas se complican.
Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri, de Martin MacDonagh. No había visto nada de este director pero la película había recibido premios en Venecia y Toronto (aquí también ha conseguido el premio del público) y no me sorprende. Me ha encantado, es una historia original, bien contada, con unos intérpretes magníficos (Frances McDormand se sale en el papel de madre que quiere vengar el asesinato de su hija). Para mí lo mejor del festival.
Jusqu’a la garde, de Xavier Legrand. Este ha sido el festival del cine francés, he visto un montón de pelis francesas. Esta aborda la violencia de género y el sufrimiento que puede generar en un niño. Quizás no es un tema original pero está muy bien tratado y con un clima de tensión creciente que te encoge el alma.
The Florida Project, de Sean Baker. Una historia de perdedores que viven al lado de Disneyworld. La mirada de los niños le aporta un punto muy bonito.
Call me by your name, de Luca Guadagnino. Pese al título es una producción italo-francesa. Una preciosa historia de amor, del descubrimiento de la sexualidad de un joven de 17 años y de un verano de esos que se recuerdan toda la vida.
Ex Libris- The New York Public Library, de Frederick Weisman. Es el tercer documental que veo de este director y todos me han encantado. Dura 197 minutos y ya sabéis que yo no soy de ese típico público estoico que aguanta rollos largos y aburridos. No es nada pesada, es apasionante y tuvimos la suerte de tener un coloquio con el director.
Os juro que ese señor que no se ve
es Frederick Weisman
Bueno, con lo escueta que soy, me he enrollado muchísimo. Para terminar os voy a desaconsejar dos películas: Mademoseille Paradis de Barbara Albert que me aburrió soberanamente y Sollers Point de Matt Porterfield que no cuenta nada que no hayan contado antes mil veces y con más interés.

Mi minuto de glamour con Eneko Sagardoy,
protagonista de Handia

5 comentarios:

Juli Gan dijo...

¡El Zinemaldia! ¡Qué recuerdos!. Cuando era joven y vivía en Donostia me agenciaba un bono de entradas, me pillaba un programa, otrora, gratuito, y me dedicaba a seleccionar cosas que me apetecían por entre las secciones. A veces había buenas retrospectivas de vetustos cineastas y te veías un porrón de ellas, o de Zabaltegi, para ver cosas premiadas en otros festivales. Jo, si hasta en la Resi (La ciudad sanitaria de Donostia) ponen ciclos de pelis para los internos que puedan ir a verlas. Quien pueda gozar de un festival de cine, el que sea, tiene opción a ver películas que, de otra manera, jamás serán exhibidas en los cines convencionales. No desaprovechéis la oportunidad.

Mona Jacinta dijo...

Pues sí, es un disfrute. Para mí es una semana mágica.

Yolanda Noir dijo...

¡Me ha encantado tu crónica! Destila disfrute de la vida y del cine. Y tomo muy buena nota de tus recomendaciones.

TRoyaNa dijo...

Pues oye,habrá que plantearse pedir la acreditación para el año que viene desde Zinéfilas,no¿;)
Gracias por esta entrada tan fresca y tan instructiva.El año pasado estuve en el Zinemaldia y me encantó la experiencia.
De todas las pelís que mencionas,me ha despertado especialmente la curiosidad la de Francis Mcdorman.

Mona Jacinta dijo...

Claro, vamos a organizar un lobby de blogueras en el festival. Y no te pierdas Three billboards outside Ebbing, Missouri (no sé cómo traducirán ese título endemoniado cuando la estrenen)