viernes, 17 de marzo de 2017

Tallulah aleluya


(Wikimedia Commons)

Tallulah Bankhead, actriz y celebrity, nació en 1902 en Alabama y murió en 1968, a los 66 años y todavía en activo, en Nueva York. Trabajó en cine (con Cukor y Hitchcock, entre otros), en radio y televisión, pero donde verdaderamente brilló y disfrutó fue en el teatro.
Escandalosa, coleccionista de amantes y bisexual, fue pionera multimediática, celebrity televisiva, princesa del pueblo e icono gay.


NuevaYork, Londres, Hollywood, Las Vegas...

Tallulah Brockman Bankhead nació a comienzos del siglo XX en Huntsville, una pequeña localidad de Alabama, en el seno de una distinguida familia de destacados políticos demócratas.

Con quince años comenzó a trabajar en obras de teatro de Huntsville y alrededores. Con dieciséis ganó un concurso de belleza y se trasladó a Nueva York, decidida a triunfar en Broadway.

En Nueva York participó en varias películas, pero, como su verdadera vocación era el teatro, con veintiún años decició probar suerte en Londres, donde permaneció durante cuatro años y trabajó en veinticuatro obras; entre ellas, Fallen Angels, de Noël Coward.

En la década de 1930, contratada por Paramount Pictures, se trasladó a Hollywood. Allí rodó varios films y destacó especialmente en Honor mancillado (Tarnished Lady,1931) de George Cukor.


(classicfilmlover.ecrater.com)

Luego regresó a Broadway, obtuvo un enorme éxito con The Little Foxes, de Lillian Hellman, y en 1944, de nuevo dedicada al cine, rodó Náufragos (Lifeboat) con Alfred Hitchcock.

Hacia 1950 se aventuró en un medio nuevo para ella, la radio. En la NBC fue la maestra de ceremonias de The Big Show, una “extravaganza” de 90 minutos a la que invitaba a actores y cantantes de la talla de Marlene Dietrich y donde Tallulah pudo dar rienda suelta a su enorme ingenio para la conversación. Por esta época también intercaló algunos bolos en los escenarios de Las Vegas.

Su último trabajo como actriz fue para la televisión: representó a la Viuda Negra en la serie Batman.


Posteriormente trabajó en diferentes y exitosos shows televisivos y se despidió de las pantallas por todo lo alto: siete meses antes de morir compartió el plató de The Tonight Show nada más y nada menos que con Lennon y McCartney.




Flap

Tallulah fue de todo menos convencional. Empapada de los aires de libertad femenina de los años 20, fue transgresora, deslenguada y desinhibida y disfrutó con ello.

Hablaba de sexo abiertamente, en público y sin ningún reparo, protagonizaba escándalo tras escándalo con drogas, excesos y alcohol en una era sin clínicas de desintoxicación y nos dejó bonitos ejemplos de su ingenio en frases como estas:

Si volviera a nacer, cometería los mismos errores, pero mucho antes.

La cocaína no crea adicción. Lo sé porque llevo muchos años tomándola.

Mi padre me advirtió sobre los peligros de los hombres y el alcohol, pero no dijo nada sobre mujeres y drogas.

Ya durante su primera estancia en Nueva York, sin haber cumplido los veinte años, quiso la casualidad que se alojara (junto con su tía Louise, a quien el señor Bankhead había encomendado la vigilancia de la jovencita) en el hotel Algoquin, que era entonces el lugar de reunión favorito de actrices, actores, artistas y demás miembros de la élite cultural. Tallulah brilló en aquel ambiente y salía de fiesta siempre que podía dar esquinazo a la pobre tía Louise.

Impresionó especialmente a Rachel Crothers y Zoë Akins, que escribían para teatro y cine. Crothers escribió una comedia, Everyday, expresamente para Bankhead; por su parte, Akins se inspiró en ella para crear el personaje de Eva Lovelace en la pieza Gloria de un día, que luego se convirtió en un film (Morning Glory) en el que el personaje de Lovelace fuen encarnado por Katherine Hepburn, la cual obtuvo su primer óscar gracias a este papel.



Icónica y pionera

Tallulah encarna el espíritu de la celebrity actual, contradictoria y multimedia.

En su vida privada no fue conservadora; en sus proyectos profesionales, en cambio, fue muy selectiva. Así y todo, supo librarse de prejuicios, acomodarse a su tiempo y decidirse a trabajar en televisión. Tampoco lo hizo empujada por problemas económicos, pues siempre fue rica, y no solo de familia, ya que invertió con acierto en prósperos negocios y llegó a amasar una fortuna de dos millones de dólares ¡en la década de 1960!

Buena parte de esa fortuna la donó a asociaciones protectoras de animales y de la infancia.

Durante sus años en Londres, se convirtió en el ídolo de las mujeres de clase baja, para quienes representaba la encarnación de sus fantasías de belleza, lujo y glamur.

Las fans le rendían culto y copiaban su ropa, su peinado e incluso su personalidad. Asistían a sus representaciones varias veces a la semana, la esperaban durante horas a las puertas del del teatro y la recibían al grito de “¡Tallulah aleluya!”. La prensa escribía a menudo sobre este fenómeno de las fans: las llamaba las “gallery girls”.

Y Tallulah se prestaba a esta adoración. Era un icono accesible. Saludaba a sus fans, les preguntaba por su familia y amoríos y les firmaba autógrafos. Una de estas fervientes seguidoras, Eddie Smith, se convirtió en su empleada; trabajaron juntas durante treinta años.


El legado

 
Por culpa de su vida desordenada y sus adicciones, Tallulah perdió unos cuantos papeles golosos en el cine; por ejemplo, el de la protagonista de Eva al desnudo, de Joseph L. Mankiewicz, a pesar de haber bordado el papel en la versión teatral y de que el personaje de Margo Channing parecía estar inspirado en la propia Bankhead y en la relación que mantuvo con Lizabeth Scott.

Estos dos personajes femeninos fueron mucho después retomados por Pedro Almodóvar en Todo sobre mi madre, que ya desde el título nos devolvía ecos del original en inglés, All about Eve, y encarnados por Marisa Paredes y Candela Peña.

La imagen global de Bankhead, como arquetipo de los locos años 20 y los tóxicos años 30, dejó huella en muchas posteriores estrellas del rock, protagonistas de portadas, divas cool y socialities con aires de clase alta.


Y a todo esto debemos añadir un legado involuntario, ya que, al parecer, inspiró unos de los personajes más interesantes, inspiradores y perdurables de la cultura popular: la Cruella de Vil de 101 dálmatas.

Noemí Pastor

8 comentarios:

Juli Gan dijo...

Síii. Un personaje fascinante. La primera vez que supe de ella fue devorando el "Hollywood, Babilonia" de Kenneth Anger. Una mujer tan increíble y tan poco conocida fuera de los EEUU, quizá porque era demasiado libre, y como tal, su comportamiento podría contagiar a otras mujeres, lo cual era un peligro. Excelente entrada. :)

lola dijo...

Hola, he visto poco de ella pero como Náufragos es mi película preferida de Hitchcock digamos que la he visto repetida unas cuantas veces.

Noemí Pastor dijo...

Hola, Juli. En Reino Unido también fue muy conocida. A mí me sorprende hasta qué punto se adelantó a su tiempo y fue precursora de los iconos actuales.

Noemí Pastor dijo...

Hola, Iola. Pues yo hace muchísimo que no he visto "Náufragos", así que me la voy a apuntar para próximas vacaciones o así. Un saludo.

Yolanda Noir dijo...

¡Vaya personaje interesante! No sabía nada de ella, más allá de recordar su buena interpretación en Náufragos. Me encantaría leer una buena biografía de ella.

Noemí Pastor dijo...

Hola, Yolanda. Tiene una autobiografía, pero solo la he encontrado en inglés:
https://www.amazon.es/Tallulah-My-Autobiography-Southern-Icons/dp/1578066352
En Internet hay también bastante material sobre ella, pero todo en inglés.
Si te enteras de algo que yo no sepa, me dices, por fa.

TRoyaNa dijo...

Noemí,
gracias por arrojar luz sobre esta mujer tan interesante,transgresora y pionera.
Vi Naufragos hace tiempo,pero no conocía en aquel momento nada sobre ella.
De qué manera además,los cineastas actuales,como Almodovar,beben de los clásicos e introducen guiños sobre sus fuentes.
Un abrazo

Noemí Pastor dijo...

De nada, TROYANA, querida. Gracias a ti por ser tan amable. Yo tengo que agradecerle a Almódóvar muchos descubrimientos placenteros. No precisamente este de Tallullah, pero sí muchos otros. Mira, me da para un post: "Lo que le debo a Almodóvar".