viernes, 8 de septiembre de 2023

Mientras dure la guerra.

 Alejandro Amenábar, cineasta español de origen chileno, dirigió hace un par de años una película que intentaba condensar en hora y tres cuartos las tribulaciones del escritor, intelectual y rector de la Universidad de Salamanca Miguel de Unamuno. Este señor tuvo fama de cascarrabias y pleiteador, no en vano fue desterrado a Fuerteventura por criticar al rey. Hombre culturalmente inquieto, se pasó la vida cambiando de parecer; fue vasquista, españolista, católico, agnóstico, ateo, comunista, socialista y finalmente coqueteó con el fascismo, como se puede vislumbrar en esta pincelada histórica que es esta peli llamada “mientras dure la guerra”.


La cinta empieza el diecinueve de julio del 36 en la majestuosa plaza mayor de Salamanca, cuando el ejército sublevado empieza a dictar normas y a detener al alcalde de la ciudad. Unamuno (Interpretado por Karra Elejalde) un señor septuagenario, hace lo de todos los días a pesar del ambiente turbio que se respira, va en busca de sus compañeros de tertulia para hacer sobremesa en el café Novelty de la plaza mayor. Sus amigos son Atilano Coco (Luiz Zahera), un pastor protestante criado en una de las pocas familias protestantes que había a comienzos del siglo XX, y Salvador Vila (Carlos Serrano-Clark) un joven intelectual salmantino, antiguo alumno de Unamuno y a su vez rector de la universidad de Granada que se hallaba veraneando en su localidad natal cuando se da el golpe de Estado.


Elejalde haciendo de Unamuno

A la par que Unamuno y sus amigos discuten sobre lo que este golpe de Estado representa: Unamuno se muestra partidario de la mano dura del ejército, Vila, socialista y conocedor de lo que representa el nazismo ya que estudió en Alemania en pleno apogeo hitleriano, se siente indignado y el reverendo intenta poner paz, la cinta de Amenábar nos muestra a los generales golpistas y sus desconfianzas entre ellos. Francisco Franco (Santi Prego) se muestra como un hombre con poco carisma, sin demasiadas simpatías entre el resto de los militares sublevados, asistido en todo momento por su hermano Nicolás (Luis Bermejo).


Los contertulios con poco futuro

El que tiene un papel bombón es Eduard Fernández que representa al histriónico general Millán-Astray. Tuerto, cojo, manco, brutal, apasionado, exagerado y peligroso. Así aparece arengando a las tropas y contando charcarrillos a los soldaditos. Otros generales como Cabanellas (Tito Valverde) se muestran desconfiados con ese líder improvisado que quieren imponer en la figura de Franco. Se supone que el general Mola (Luis Callejo en la peli, al que no acabo de encontrar parecido alguno con quien fue “el director”) tampoco es que fuera devoto del gallego africanista, pero Amenábar así lo ha contado en su peli.


Eduard Fernández haciendo del legionario.

Y eso es lo malo de tratar un hecho histórico relativamente reciente y que aún levanta ampollas en una peli. Amenábar intenta hacer funcionar un montón de hechos presumiblemente desligados y seguro que aburridos en una historia lineal y además que eso enganche a la audiencia. Así a Franco se le ocurre un buen día a él solo cambiar la bandera de la República, bandera bajo la que también luchaban al principio los sublevados, por la monárquica y a Millán Astray, en ese momento, se le ocurre azuzar a un soldado para que cante la marcha real (El himno oficial de España hoy día). La secuencia es curiosa porque cada uno empieza a cantar la letra que se sabe, hay varias, aunque la mayoría, como hoy, se dedican al consabido “lo, lo, lo” actual (Y sé que estáis pensando en la letra popular que habla del color de las posaderas del caudillo, pero dejemos el tema). Quizá Amenábar debiera haber zanjado la secuencia aquí, pero, no. La alarga enlazando la melodía a los colores de la bandera elegida por el golpismo, lo cual ha levantado cierta polémica ya que algunos piensan que esa escena es entre insultante y “bienqueda” para con el tufillo revisionista actual.


Escena de la banderita y el himno.


Y la peli va acentuando la gravedad de lo que parecía una breve algarada militar de verano y observamos como Unamuno comienza a darse cuenta de que lo que él creía que iba a apaciguar las cosas las ha empeorado, sobre todo cuando empiezan a desaparecer sus amigos. Supongo que a estas alturas no hago ningún espóler cuando explico que al pastor protestante y al joven rector universitario de izquierdas los detienen. Los personajes, para quien quiera conocerlos, son reales y tuvieron un final fatal a manos de los fusiles franquistas. Por cierto, esto no sale en la peli, pero os lo digo yo y lo podéis buscar. Perdonad si me explayo en algo externo a la peli, pero el contexto me lleva a ello y yo escribo apasionadamente y del tirón. Al joven Salvador Vila que menciona el fusilamiento de García Lorca ante lo que Unamuno cree un bulo, lo acabaron asesinando en el mismo barranco de Víznar, Granada, ya que Vila era rector de la universidad de la ciudad nazarí. Aún la cosa fue más cruel. Vila conocía el mal del nazismo porque lo vivió en la Alemania donde estudió. Casó con una joven alemana de familia hebrea, al dictarse leyes antisemitas los suegros de Vila vinieron a vivir a España y el miserable gobierno franquista los expulsó al poco de ser fusilado el joven rector universitario. La suegra de Vila murió en un pogrom en Viena. El suegro sobrevivió a Dachau. A la esposa de Vila, Gerda Leimdörfer, la detuvieron, la torturaron, la encarcelaron y la obligaron a convertirse al catolicismo con el nombre de María Angustias, quién sabe si con doble intención el nominativo de marras.

Unamuno en el Paraninfo y el horror de la violencia

Volviendo al film, Unamuno, disgustado, anciano, enfermo y vencido, es invitado, según la peli, con cierta dosis de mala leche por parte de Millán Astray, al acto en honor al día de la raza, 12 de octubre, en el paraninfo de la universidad salmantina. Es aquí, punto álgido de la peli después de intentar no aburrirnos con una sucesión de acontecimientos anodinos mezclados con el dramatismo de las escenas con las esposas, pero viudas, del alcalde y del pastor Coco (Nathalie Poza y Ainhoa Santamaría respectivamente) cuando Unamuno, mientras se suceden los ardientes discursos españolistas, encuentra la carta que la esposa del pastor protestante había querido hacer llegar a las autoridades para que soltaran a su esposo. Es entonces cuando Unamuno da el discurso famoso, aunque algo tergiversado, según dicen, en el que resuena el “venceréis pero no convenceréis” y tiene que salir de la mano de Carmen Polo, esposa del caudillo, porque si no los exaltados guerreros quizá lo hubieran, si no tiroteado, apalizado. El pequeño papel de Mireia Rey haciendo de Carmen Polo es breve, pero muestra al personaje como ese Pepito Grillo rancio de la España nacionalcatólica.



Échame una mano, prima.


Y la peli acaba mientras a Franco le pintan un óleo y nos cuenta que a los amigos del filósofo vasco se los cargó el franquismo por desafectos (Ser uno masón y protestante y el otro, izquierdista) que Franco mandó hasta su muerte, que las primeras elecciones libres fueron en 1977 y que Unamuno murió de un ataque al corazón en la nochevieja del 36, cosa que es muy cuestionable, ya que hay quien dice que pudiera haber sido envenenado. Recomiendo el libro "la doble muerte de Unamuno". Una pena haber hecho filigranas para entretener a la gente con una historia tan difícil de contar y acabar soltando la el mismo tipo de trola habitual de la transición que no fue.

Juli Gan



viernes, 7 de julio de 2023

Imitación a la vida


 No soy yo precisamente una superfán del melodrama. Lo considero un género terriblemente arriesgado. Para que me guste, tiene que ser mesurado y a la vez incisivo; debe conseguir un equilibrio verdaderamente difícil entre la emoción y la ausencia de ñoñería y, en mi humilde opinión, pocas producciones lo logran.

Esta, del gran Douglas Sirk, es ya un clásico, así que no me voy a poner yo ahora tiquismiquis con si se le va o no la mano con todas las dosis que requieren un pesaje estricto. Sirk merece un respeto y una admiración. Sí os diré, en cambio, que es otra cosa la que me ha impresionado desde siempre de Imitación a la vida.

¿Qué es? Pues que, sin dejar de ser un melodramón tremebundo, plantea uno de los asuntos raciales más bestiales que haya visto yo jamás en la ficción. En colores rutilantes, con estrellas destelleantes en el reparto, vestuarios carísimos, escenarios lujosos y todo el glamur del Hollywood de los años cincuenta; sí, pero superbestia.

Me acordé de esta peli recientemente porque releí la novela Un extraño en mi tumba, de MargaretMillar, una obra muy recomendable en la que, al igual que en Imitación a la vida, son protagonistas dos pares de mujeres: madre e hija y madre e hija.

La buena de Millar hace aparecer en esta novela, publicada en 1960, a una madre y una hija blanquitas y de clase más o menos media que viven en California y, por otro lado, a otra pareja de madre e hija, estas chicanas, mexicanas, que viven en la misma ciudad californiana, son bastante más pobres (menuda sorpresa) y han llevado una vida bastante más azarosa y novelesca.

Los caminos de ambas parejas se cruzan y entrecruzan y luego va a resultar que ni la vida de las unas era tan perfecta ni la de las otras tan canalla. Bueno. Leed la novela, que merecerá la pena.

Como digo,  este esquema me trajo a la memoria la historia de Imitación a la vida, película estrenada por parecidas fechas (1959) y protagonizada por una madre y una hija blanquitas y rubitas y otra madre y otra hija de raza negra. Ambas madres se conocen un día por casualidad y, desde entonces, unen sus vidas, ocupando, eso sí, cada una su lugar: blanquita ama y negrita sirvienta.

Una novela me llevó, pues, a revisitar Imitación a la vida, que está basada en otra novela, del mismo título. Es una novela bastante desconocida, al igual que su autora, Fannie Hurst, quien en su tiempo gozó de cierto crédito, ya que, basadas en sus novelas, se rodaron, entre los años 20 y los 70 del siglo pasado, un total de quince películas.

Entre esas quince debo destacar una anterior versión de Imitación a la vida, de 1934, también con cambio de preposición en español, Imitación DE la vida, dirigida por John M. Stahl y protagonizada por Claudette Colbert.

No he visto esta primera versión, pero seguro que Colbert lo hacía mejor que Turner. De hecho, una pega que le pongo a esta peli es que su protagonista, Lana Turner, nunca fue una buena actriz, con lo que queda un personaje principal que podía dar mucho de sí, pero se queda en poco más de la preciosa estampa de la bellísima Lana.

Y, ya que cito a Lana Turner y a su hija en la ficción (la inefable Sandra Dee), que en Imitación a la vida se enamora del pretendiente de su madre, no puedo dejar de ver cierto paralelismo con la historia real de la verdadera hija de de Lana Turner y el asesinato del gángster Stompanato, amante de su madre, es decir, de Lana Turner, por si os he liado.

No creo que nadie desconozca esta historia, pero, por si acaso, os la resumo.

El 26 de marzo de 1958, en la casa de Turner en Beverly Hills, esta y su amante Johny Stompanato, que la había agredido más de una vez anteriormente, comenzaron a discutir en el dormitorio. Stompanato amenazó con matar a Turner y a su hija Cheryl. Cheryl, que tenía quince años y estaba en la casa, en una habitación contigua, temió por la vida de su madre agarró un cuchillo de cocina, apuñaló a Stompanato en el estómago y lo mató.​ En el juicio Turner y su hija fueron exoneradas de cualquier delito.

Esto sí que es un melodramón. O más que un melodramón, una historia muy negra, un escandalazo en la época y una constante fuente de chismorreos que no ha dejado de manar durante décadas. Así y todo, creo que nunca se ha adaptado al cine y tampoco le conozco ningún tratamiento literario digno de mención. Y, si me equivoco, corregidme, por fa.

Y esto es todo, amigas. He comenzado con un cierto cuestionamiento del melodrama y he acabado constatando que la vida misma es todavía más melodramática. Recibid un cariñoso saludo de vuestra amiga

 

Noemí Pastor

viernes, 30 de junio de 2023

Sherwood

“La belleza es verdad; la verdad, belleza. Esto es todo lo que sabes sobre la tierra, y todo lo que necesitas saber”. John Keats. Un asesino que dispara flechas con una ballesta; una tragedia que ocurrió muchos años atrás, cuando los protagonistas eran muy jóvenes; las huelgas de los mineros de carbón en la era Thacher; dos hermanas que siendo vecinas no se dirigen la palabra; la boda de una concejala conservadora que intenta, afanosa, arañar votos en un barrio tradicionalmente minero; un misterioso infiltrado; la rivalidad entre la policía de Londres y la de Nottingham… Este es el escenario en el que el sargento detective Ian St Clair y el inspector Kevin Salisbury se enfrentan a dos desconcertantes casos de homicidio, basados, sin embargo, en hechos reales. Producida por la BBC y creada por James Graham, quien conoció de niño los sucesos que inspiran la serie, goza de una ambientación impecable tanto en la época actual como cuando viaja a los 80 y un excelente reparto encabezado por David Morrissey y Robert Glennister, que encarnan a los protagonistas, y seguido por Lesley Manville, Adeel Aktar, Claire Rushbrook, Joanne Froggatt y otros muchos, porque en esta serie aparecen un montón de personajes secundarios igual de bien retratados e interpretados que el dúo principal. Por una parte, como buena historia policial, la investigación criminal se desarrolla llena de suspense y acción. Poco a poco van apareciendo elementos que relacionan los crímenes con sucesos del pasado, de manera que es inevitable revisar aquellos oscuros hechos e intentar esclarecer el papel que jugó cada uno y repartir culpas y responsabilidades. Pero cuenta mucho más. En los seis capítulos que dura la primera temporada, tiene la habilidad de introducir otros temas a través de múltiples personajes, familias y subtramas diversas. En el ámbito local, habla de la fractura social y del precio personal y familiar que se pagó por los enfrentamientos entre esquiroles y huelguistas en un sistema que estaba sentenciado a muerte. No hay nada más fácil que sembrar el odio y la escisión en una comunidad. Reconstruir, pacificar y tender puentes es otra historia. En un enfoque más universal trata otros asuntos como la difícil convivencia familiar y adaptación intergeneracional en el estilo de vida actual (y me imagino que también en cualquiera del pasado o del futuro) “Deberíamos haber hablado más, aunque eso sí que da miedo porque no sabemos”. O el inevitable ajuste de cuentas con la vida que, quien más, quien menos, se ve obligado a hacer a determinada edad. Dos detalles remarcables: el error que lleva a la solución de una de las cuestiones es ingeniosísimo y salva con gracia la inevitable referencia a Robin Hood. Almudena Fernández Ostolaza.

sábado, 24 de junio de 2023

8 PELIS Y SERIES LGTBI +

 


Hoy se celebra el día del Orgullo. En medio de un clima político y social convulso y reaccionario, hoy habrá manifestaciones en muchas ciudades de España para visibilizar y defender los derechos de un colectivo históricamente denostado. Por eso, desde este pequeño reducto de expresión, no podría dejar escapar la ocasión para traer un ramillete de pelis y series pro LGTBI+ ,como ya hice en esta ocasión 7 fotogramas LGTBI+. No estarán todas, y seguramente se queden en el tintero más de una, así que podéis ir añadiendo a la lista ,los títulos que puedan enriquecerla.

1) 

MOONLIGHT ( 2016)

Moonlight, una película extraordinaria, repleta de sensibilidad e inteligencia, un título que nos habla de resiliencia ,de búsqueda de identidad, de vidas quebradas que en algún momento se rinden a la esperanza.

2)Carmen y Lola ( 2018)

Arantxa Echevarría dirige una historia en la que dos adolescentes gitanas se enamoran en un contexto poco o nada facilitador. Un título que en su día supuso un debut y una primicia, ya que es una temática a la que no estamos acostumbrad@s a ver en el cine, todo un "Romeo y Julieta" en su versión "Julieta y Julieta".

3) Tierra de Dios ( 2017)



Francis Lee nos deja el relato de unos granjeros que en medio de un paisaje inglés tan bello como casi inhóspito, vive una historia de amor insospechada, un brack mountain a la inglesa que nos deja buen saber de boca que es justo lo que necesita un colectivo con referentes escasos y no siempre bien tratados.
4) Madres Paralelas (2021)




Almodóvar y su particular universo, siempre hipnótico y repleto de mensajes, nos traslada una personal mirada ,siempre intensa y nada convencional de la maternidad. En medio de un sin fin de contrariedades, las dos madres de esta película, Ana y Janis se encuentran y el curso de sus vidas variará para siempre. 

5) Transparent  ( 2014 - 2019)



Una extraordinaria serie en la que nos hablan del clan Phefferman, una familia judía y acomodada de los Ángeles que tendrá que redescubrir su pasado y replantearse el futuro cuando el padre, recién jubilado, transmite a sus tres hijos ya adultos que en realidad siempre se sintió mujer y que se ha cambiado el nombre a Maura. Cada uno de los hijos, reaccionará de modo diferente. Extraordinarias interpretaciones y una serie hermosa ,divertida, dramática, profundamente humana y nunca aburrida.

6)Vida ( 2018)

Ambientada en los Ángeles, se centra en la vida de dos hermanas méxicanas-norteamericanas, una de ellas lesbiana. Es una serie fantástica donde se perciben los diferentes mosaicos culturales que la familia compone. Una serie que nos habla de los secretos familiares, del legado, la identidad, la necesidad de mantener vivos los vínculos, de integrar nuestro linaje y a vez ser fiel a uno mism@.

7)Smiley ( 2022)


Diminuta serie que nos engancha al estilo de "love actually" pero en modo LGTBI+
Más referentes positivos en el histórico sombrío que los personajes LGTBI + han tenido en el cine o el teatro. Es preciso seguir creando referentes simbólicos no marcados por la mala suerte o la tragedia.

8) Genera+ion ( 2021)




Un grupo diverso adolescentes con orientaciones diferentes que ponen a prueba las convicciones más conservadoras de la sociedad norteamericana más reaccionaria.
El personaje de Chester se expresa claramente queer y es un deportista becado al que le importa poco lo que puedan pensar de él.
Un guion escrito por un adolescente que no tiene desperdicio y que nos engancha de principio a fin.
Tal cual conté aquí la serie:

Genera+ion nos habla de amistad,de alianzas incondicionales,de corazones rotos,de dificultades en la comunicación con los padres, de soledad, de aislamiento en la paradoja de la conexión prácticamente permanente a través de las redes sociales. Nos habla de una generación Z de la que tenemos sin duda mucho que aprender.


Feliz fin de semana y feliz y visible Orgullo.

Troyana



viernes, 16 de junio de 2023

Spider-Man: a través del multiverso y del tiempo


Se ha estrenado hace nada la continuación de Spider-man: Into the Spider-Verse, ganadora más que merecida del Óscar de animación en su momento, y una propuesta original en un universo, el nuestro, que parece más que desgastado para superhéroes en general, y para el Hombre Araña en particular. Y es que desde que Sam Raimi nos trajo su versión interpretada por Tobey Maguire en 2002, hemos visto en pantalla al personaje diez veces en películas propias, sin contar cameos o apariciones prestadas. Por no decir que ha tenido las caras de Maguire, Andrew Garfield y Tom Holland en las películas de "carne y hueso". Cualquier diría que ésos son suficientes "Spider-Men" para varias generaciones, pero admitamos que la historia del "empollón" convertido en héroe de masas, aunque incomprendido, siempre nos ha atraído.

Realmente, a mí me sorprendió muchísimo que Sony se lanzara a seguir "exprimiendo el limón" mediante la animación, y ni siquiera le presté atención, pero aquella "Into the Spider-Verse", escrita por Phil Lord y Rodney Rothman (los que habían resucitado 21 Jump Street de forma maravillosamente divertida), hacían lo imposible, que un personaje que estaba más que "explotado" nos volviera a resultar atractivo, con una película con mejor guion que la mayoría de superhéroes de aquel 2018. Y lo mejor es que lo hacía no a través de Peter Parker, el clásico Hombre Araña, esta vez era Miles Morales, el protagonista, aunque rodeado del mismísimo Peter Parker, Gwen Stacy (Spider-Woman), Spider-Ham, Peni Parker (con su robot) y un Spider-Man Noir. Mezclar la fantasía del multiverso era una idea que había rondado por las cabezas de los responsables de las películas de superhéroes, puesto que era una herramienta habitual en los tebeos, pero sin mucha suerte hasta ese momento (estábamos más interesados en "juntar" diferentes personajes como habían mostrado The Avengers).

La película, además de por aquella historia que era un claro guiño y homenaje a los lectores de los cómics, además, permitía, al ser animación, una maravillosa puesta en escena que hacía que más que una película de dibujos tradicional, sintieras el vértigo de lo que se expone en el papel, pero con el movimiento que permite el cine. Y además de imagen e historia, se escogieron a unos buenos actores para todos los personajes (Shameik Moore, Hailee Steinfeld, Jake Johnson, Liev Schreiber, Nicolas Cage y más) y se acompañó con una maravillosa banda sonora, cuyos temas originales y orquestales estaban compuestos por Daniel Pemberton (al que yo descubrí en Operación UNCLE, cuya BSO es genial).

Dicho esto, el éxito de la película permitió a Sony, y la productora Amy Pascal, volver a reinar en la propiedad que es el Trepamuros, y por supuesto, no soltarlo por mucho que Marvel/Disney insistieran. Además, aprendieron la lección e hicieron lo imposible, trasladar con éxito el concepto del "multiverso" a su Spider-man real en el éxito de 2021 Spider-man: No Way Home, que demostraba que pese al Covid y los servicios de Streaming, los espectadores querían seguir teniendo un espectáculo, y ahí se lo dieron: cerraban la trilogía (de momento) de Tom Holland, sin romper el universo creado con sus préstamos de personaje a Disney, y tiraban con fuerza del efecto nostalgia con la aparición de Tobey Maguire y Andrew Garfield (que incluso se redimía de aquellas películas que vivió), incluyendo a los villanos de los films de estos dos. ¿Cómo no iban a tener éxito si estarían Willem Dafoe y Alfred Molina con ellos también?. Y para más inri, el Spider-man de Holland dejaba de ser el "Iron-boy" "nerd" y guay, con su traje de fantasía, y por fin abrazaba el camino de la madurez de lo que significa ser Peter Parker y Spider-Man.

 

Naturalmente, con los 384.3 millones de dólares que generó Into the Spider-Verse, frente a los 90 que costó y superando al mayor éxito de animación de la compañía que era Hotel Transylvania 2, la secuela se puso en marcha. ¿Y qué puedo decir de esta película que ya vi este fin de semana? Pues sinceramente que hace lo imposible, que es que visualmente supera a la primera, con la que se conecta bien, que es aún más un homenaje a los tebeos, a los fans y al mundo del Hombre Araña, pero que también, resulta que su historia no está tan bien hilvanada, y sientes que te han dado demasiada "madeja" para el resultado que ves al final. Y es que aquí está el problema, al acabar con un "cliffhanger" que no se resolverá hasta la próxima película (Spider-Man: Beyond the Spider-Verse, que llegará en marzo del año que viene), tienes la sensación de que ha habido demasiado desarrollo para tan poco resultado, y sientes que la película ha sido algo inflada. Pese a esto, la sensación de espectáculo continua y es muy disfrutable.

¿Deberías verla? Si eres fan del Trepamuros, o te gustó la primera o bien disfrutas de una animación espectacular, o una película para no dejar de mirar en ningún momento porque es increíble en ese aspecto, es una de las buenas opciones que tendrás este verano, aunque eso sí, ya me han dicho que la evites doblada al español, pues ahí no han hecho las mejores elecciones. En cualquier caso, disfrutad del aire acondicionado de las salas en los próximos meses de calor, a ver qué clásicos, independientes o blockbusters vemos.

Carmen R

viernes, 9 de junio de 2023

La diplomática

Me gustan las series políticas, de muy diferentes estilos. Disfrute mucho con House of cards, con esos malos tan malísimos que ya no sabías qué más podías maquinar o a quién más podían asesinar. De un estilo totalmente distinto, también me gustó mucho Borgen, que me resultaba mucho más realista, con personajes de carne y hueso. La diplomática la situaría entre las dos. Tiene tanta acción, pasan tantas cosas en tan pocos días que supongo que es increíble, pero consiguen que te resulte verosímil. El argumento es el siguiente: Kate Wyler es una diplomática de carrera que se ha movido principalmente en Oriente Medio. Tiene mucha experiencia en países como Afganistan o Irán, pero, para su sorpresa, la envían a Londres como embajadora de EE. UU. Su marido, Hal, también es diplomático, pero en esta ocasión solo actuará como cónyuge, tendrá el papel de “la esposa”, rol que con frecuencia ha ejercido su mujer, aunque a Hal le va a costar adaptarse. El momento político es muy delicado: un portaviones inglés ha sufrido una explosión que ningún grupo ha reivindicado. Las sospechas recaen en Irán y no está clara la respuesta que dará Reino Unido ni cómo se implicará Estados Unidos. Como veis, la trama inicial ya promete. Además, en cada capítulo crecen las complicaciones y las tensiones, tanto políticas como personales. Los personajes resultan muy interesantes. Keri Russell está espléndida en el papel de la embajadora que no quiere ser un florero y lucir bonitos vestidos en fiestas. Es una mujer inteligente, comprometida y honesta que trata de hacer su trabajo lo mejor posible. El marido (Rufus Sewell) es un manipulador nato. Nunca sabes cuáles son sus verdaderas intenciones, pero es muy atractivo, inteligente y eficaz, a su manera, claro. La relación de la pareja pasa por un momento muy difícil y parecen abocados al divorcio, pero las cosas no están tan claras. Otros personajes son el ayudante de la embajadora (Ato Essandoh) y su novia, un alto cargo de la CIA (Ali Ahn); el ministro de exteriores británico (David Gyasi) y el primer ministro (Rory Kinnear). Es de esas series que no puedes dejar de ver y termina tan en alto que estamos todos suspirando por la segunda temporada. Para mi tranquilidad, Netflix ha anunciado que habrá segunda temporada. Se me va a hacer largo esperarla. Lo malo es que igual, para cuando la estrenen, se me ha olvidado de que iba la primera. La creadora, que también forma parte del equipo que dirige la serie y de los guionistas, es Deborah Cahn. Ya podíamos sospechar que la serie iba a tener gancho si consideramos que series anteriores suyas son: Homeland, Anatomía de Grey o El ala oeste de la Casa Blanca, todas muy de mi gusto. De hecho, no he citado Homeland entre las series políticas que me han gustado porque la tengo más en la categoría de espías, que es otro género que también me fascina. Estoy deseando ver Caballos lentos (recientemente comentada en Zinefilaz) y os recomiendo mucho Oficina de infiltrados, una serie francesa de espías buenísima. Creo que me gusta todo lo que tiene que ver con el lado oscuro. Debería hacérmelo mirar.

viernes, 2 de junio de 2023

La banda nos visita (2007)

Esta es una curiosa peli israelí del año 2007. A la puerta de un polvoriento aeropuerto de oriente próximo (Por mucho que participen en Eurovisión, Israel está en el mapa donde está) llega un octeto uniformado. Son la orquesta ceremonial de la policía de Alejandría (Egipto).

Cartel con la banda de la poli de Alejandría esperando el autobús.


Llegan a Israel porque han de dar un concierto para la inauguración de un centro cultural árabe de un localidad, pero nadie se ha dignado en ir a recogerlos. Como pueden, uno de ellos, Khaled, busca información y consigue billetes para el autobús de línea que les dejará en el lugar.

Polis de azul celeste y un polvoriento desierto.

Quien sabe si debido a la berrera idiomática, el conjunto musical de la policía alejandrina acaba en un pueblo perdido del desierto israelí donde gracias a Dina, la solitaria dueña de una cafetería local, el conjunto uniformado puede saciar su hambre, descansar y hasta comunicarse, muy someramente, con la población local.

Itzik, Dina y Papi mirando a los forasteros.

Dina convence a Itzik, un vecino, de que se lleve a un par de músicos y ella hace lo propio. Los demás quedan acomodados en la cafetería para pasar la noche, ya que no hay otro medio de transporte. Durante la noche Dina y el teniente coronel Tawfiq comparten intimidades, Itzik se atreve a mostrarse hospitalario con el policía Simon, aunque eso hunda más la crisis con su esposa, y Khaled enseña al apocado Papi a acercarse a una chica.

De derecha a izquierda: Khaled enseñando a Papi cómo acercarse a Yula.

Al día siguiente la banda marcha para dar su concierto en el lugar correcto y las vidas de todos vuelven a lo cotidiano.

Dina aprendiendo qué se siente al dirigir como Tawfiq

Esta peli se estrenó hace un buen puñado de años aunque no es habitual encontrarnos con pelis de países tan pequeños como Israel. La historia es, también, igual de pequeñita pero está contada con un esmero muy digno. Los actores principales son bastante conocidos fuera de sus países. Por cierto, aunque haciendo de egipcios, todos son israelíes, bien descendientes de familias hebreas o árabes.

Simon tiene una sinfonía inacabada.

El papel de Dina lo lleva Ronit Elkabetz, malograda actriz y directora que falleció joven. RonitElkabetz dirigió y protagonizó una soberbia peli llamada "el divorcio de Viviane Amsalem". Puede que algún día hable de esta peli y de lo angustiosa que resulta que una mujer pida el divorcio (Algo casi imposible) en un estado confesional como es Israel, ya que eso de divorciarse en ese país es como aquél coñac viejuno: "Cosa de hombres". La dictadura de los sanedrines rabínicos no es, precisamente, igualitaria en lo que respecta los derechos de las mujeres.

Una cena un tanto incómoda en casa de Itzik.

El papel del teniente coronel Tawfiq Zacharya lo encarna el actor israelí Sasson Gabai. Parece un señor muy envarado y ceremonioso, sobre todo cuando se encara con el joven policía Khales, pero en el fondo es un señor bondadoso. Por cierto, Gabai, en la película que dirigió Elkabetz, hacía de su marido y ahí sí que se le coge manía...Por lo bien que desempeña su papel.

Eran Kolirin, dire de la peli.


Los otros papeles son menores, pero si algún actor es conocido es Saleh Bakri, el joven policía Khaled, actor palestino que alguna cosa ha hecho para pelis francesas o con la actriz y directora libanesa Nadine Labaki, que estrenó por aquí la simpática "Caramel".

La banda nos visita es una película simpática y fácil de ver. Para aquellos que tienen curiosidad por las maneras de ver la vida que tienen en otras orillas del mare nostrum.


Juli Gan.