viernes, 29 de noviembre de 2019

Los miserables

Los chavales protagonistas

Llevaba yo unos días un poco mustia. Estoy de obras en casa y hace más de un mes que estoy asilada en casa de unos amigos. Si habéis hecho obras alguna vez, ya sabéis que los gremios son un mundo hostil que se dedica a torturar a sus clientes con frases del tipo: “no han llegado los azulejos” o “con este tiempo no se seca la pintura, señora”. Yo me acordaba de la película Mi vida como un perro e intentaba pensar que peor lo pasó la pobre perrita Laika cuando la mandaron al espacio, pero no me consolaba. Ir a ver Los miserables me ha colocado en mi sitio.
Ladja Ly es un director francés de origen maliense que se ha criado y aún vive en un barrio de París igual al que muestra su película. No es casualidad que la película se llame como la obra de Victor Hugo, también aquí nos muestra a un grupo de desheredados de la tierra que responden con violencia a una situación injusta que les hace vivir en unas condiciones cercanas a la miseria.
El director es un hombre comprometido. He leído que había hecho mucho trabajo documental y que incluso subió a internet un video que mostraba la paliza de unos policías a un joven esposado, lo que condujo a una investigación y la posterior expulsión de los responsables. También ha organizado una escuela de cine en su barrio porque considera que las escuelas oficiales son clasistas por su elevado precio.
Antes de rodar este largo hizo un corto con el mismo título que mostraba a una patrulla de la policía en una jornada por las calles de la banlieue parisina. Es la misma idea alrededor de la que gira la película.
El comienzo muestra a todos los jóvenes del barrio que acuden al centro de París para celebrar una victoria de Francia en un partido de fútbol. Envueltos en banderas, con la cara pintada de azul, blanco y rojo, cantando la Marsellesa. Son breves momentos en los que hasta los miserables sienten orgullo de ser franceses. La historia nos muestra luego a Pento, un policía en su primer día de trabajo, que acaba de incorporarse a la brigada que patrulla por las calles de Montfermeil. El policía nuevo está sorprendido por la actitud chulesca y agresiva de sus compañeros, pero no estamos en una historia de buenos y malos al uso.
Ladj Ly

Hubiera sido fácil, incluso resultón, retratar a un grupo de polis desalmados y a unos pobres buenísimos. No es eso lo que Ladj Ly pretende. Es una mirada mucho más realista, que muestra muchas facetas de la ira, la desesperación y la violencia que rodean a los protagonistas. Hay violencia policial, por supuesto, pero también hay racismo y violencia entre gitanos y negros, solidaridad entre mujeres que se prestan dinero para hacer frente a cosas como una boda o un viaje a su país de origen, Hermanos musulmanes que intentan llegar a los jóvenes (aunque no se menciona nada político) y muchas cosas más. Tengo que decir que el tema de la vuelta al islamismo me ha resultado interesante. Ya digo que no se menciona para nada la radicalización política, pero me parece que da pistas del auge que experimenta. En un lugar tan caótico, degradado y agresivo, alguien que ofrezca un mundo más estructurado por fuerza ha de conseguir adeptos. Hace poco vi la última película de Ken Loach (del que soy súperfan) y me pareció un poquito maniquea, aunque la visión política sea similar a la que subyace en Los miserables,la explicación en blancos y negros resulta más ingenua, menos eficaz. Esto no pasa aquí.
 El germen de esta historia es su propia experiencia vital (el director sufrió su primer cacheo a los diez años) y los sucesos de 2005 en los que tuvieron lugar violentas protestas después de que la policía matara a dos jóvenes. En una entrevista, Ladj Ly comenta que el estado solo toma en consideración los problemas cuando la violencia le obliga a enfrentarse a ellos. Considera que los chalecos amarillos, aunque representan otra realidad, han comenzado a tenerse en cuenta cuando han cometido actos violentos.
La brigada policial

Pero, además de todo el contenido social, Los miserables es buen cine, una excelente película, con un ritmo trepidante y unas actuaciones estupendas. Te mantiene en vilo durante más de cien minutos y te vuelve a la memoria todo el tiempo después. No es de extrañar que haya ganado el premio del jurado en el Festival de Cannes.
En resumen, una peli para no perderse, para verla, comentarla y reflexionar sobre la frase de Victor Hugo que cierra la historia: "Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores”.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Señoras del (h)A.M.P.A.


Vivimos en la era de oro de las series para televisión. Las innumerables plataformas nacidas entre la tele por cable y la fibra óptica son fecundas y cada canal saca sus propias producciones además de comprar material a otras cadenas generalistas o a productores independientes surgidos al calorcito del youtube. En España las producciones propias de la cadenas generalistas no suelen tener un nivel demasiado elevado y tampoco suelen ser de interés para el mercado internacional, aunque de vez en cuando se da la campanada como con “la casa de papel” (A3media)  e incluso la idea original de “los misterios de Laura” de la tele pública (RTVE) que se vendió en los EEUU y Debra Messing iba por ahí interpretando el papel que en España dominara María Pujalte.  

Cuatro protagonistas dispares: Maite (Toni Acosta), Amparo (Mamen García), Virginia (Nuria Herrero) y Lourdes (Malena Alterio) unidas por el A.M.P.A. y los crímenes.

Las cadenas generalistas que producen las series de televisión en España tiene la maldita manía de cargárselas de una manera impenitente. Es verdad que muchas series que empiezan no tienen para más que una temporada, pero en España sistemáticamente las cadenas se encargan de matar a sus hijas. La tele pública ha destrozado innumerables producciones, entre ellas “Mujeres” del tándem Ayuso-Sabroso, o la propia “los misterios de Laura”, y parece que Telecinco quiera deshacerse de una serie fresca y vivaracha como es “Señoras del (h)ampa”.

Cameos de todo tipo en una timba de brisca. Asun (Ana Fernández), libre de madre,  en primera fila.


Porque de esto va mi  publicación de la jornada, de una serie que arrancó con humildad, que trata con gracia y humor negro las desventuras de una serie de madres de barrio trabajador. Mediaset (Telecinco) echó a rodar la serie que fue acogida con gran aceptación por su agradable frescura y sentido negrísimo del humor. Hace virtud de la humildad de los personajes, sus situaciones y sus sorprendentes  giros de guión. Pero Telecinco, enseguida empezó a maltratar la serie con un paro de emisión antes de verano, para introducir otras historias y con aplazamientos inconcebibles a costa de bodrios inaguantables como GH Vip.  No obstante hay quien asegura que el paro se debió a que estaban en negociaciones con Amazon Prime para la compra de la serie por parte de esta última y al fin de los trece capítulos de la primera temporada parece que había confirmada una segunda, aunque, quién sabe si echarán a perder la serie. Dicen que Netflix ha comprado los derechos de la serie. Ya veremos qué pasa.

Escena costumbrista. En una cocina de piso obrero a medio desahuciar, una demostración de la Turbothunder 2000.


Esta serie narra las vicisitudes de un grupo de mujeres trabajadoras y madres. Una historia femenina de mujeres que sobreviven en sus vidas de clase obrera con sus problemáticas cotidianas a las que se viene a sumar una serie de incidentes fortuitos que desencadenan numerosas peripecias dotadas de desbordante humor negro. Las protagonistas principales son cuatro mujeres que tiene su nexo de unión en ser miembros de la A.M.P.A. (Asociación de madres y padres de alumnos) del colegio público de barrio obrero de la populosa capital del Estado. El colegio, humilde y obrero se llama como una mujer humilde y de clase obrera. No podía tener mejor nombre que "colegio Gloria Fuertes".

Convención de la Turbothunder con la jefa de zona, Begoña (Nuria González)


Maite Soldevilla (Toni Acosta) es una mujer con dos hijos separada de su marido que malvive vendiendo robots de cocina (los famosísimos Turbothunder 2000). El trabajo, claro, es una basura, debe hacer demostraciones de cocina a domicilio para poder llevarse un magro sueldo a casa. Por si eso fuera poco debe disputarse un puesto en la empresa de robots de cocina con una compañera, Elvira (Marta Belenguer) que, además, es la presidenta de la A.M.P.A. del colegio, porque ella también vive en el barrio, aunque constantemente remarque su superioridad de clase.

Elvira (Marta Belenguer) es la peor pesadilla de todos, incluido su marido (Fernando Cayo)

Una mala noche ocurre un accidente que da con toda sus vidas al traste...O eso parece. Sus vidas se ven mezcladas con un cadáver, unos mafiosos, una vecina que las chantajea...Es decir, innumerables complicaciones de sus anodinas vidas, con giros cada vez más insospechados y grandes dosis de humor negro.

Amparo(Mamen García) y el toque final.

Quizá sea esa una de las virtudes de esta serie, que parecía otra cosita sin importancia y, sin embargo, su mala leche y su humor negro la han convertido en algo bastante especial. Una de sus originalidades más significativas es que no se limiten a poner una voz en off que diga "en capítulos anteriores..." sino que sea una de sus protagonistas, Lourdes (Malena Aletrio), en sesión con el psicólogo o, mi favorita, la abuela Amparo (Mamen García) contando las peripecias a su marido vegetal en la residencia de la tercera edad la que retome el hilo de la historia para desmemoriados.

La mala de antología, Carmona (Gloria Muñoz)

La serie no será espectacular, ni derrochará argucias magistrales, porque ni tiene pasta de superproducción ni cuenta una historia de lujos que no nos suena haber vivido un poquito. Todas nos podemos sentir algo identificadas con las miserias de la vida de estas señoras del (h)ampa. Hasta el juego de palabras es humilde, y, sin embargo, algo fresco ha de tener, aparte del buen hacer de las cuatro protagonistas, y de otras excelsas actrices como Gloria Muñoz, Carmen Balagué o Neus González, si Netflix la ha comprado y Amazon también se quiso hacer con ellaa tanto como para que Telecinco decidiera borrar sus capítulos de su plataforma online Mitele.

El dolor del secuestro.

Esta serie incide en una tónica ya habitual de colocar a gente corriente de clase trabajadora en situaciones límite que rayan con la delincuencia, como hemos visto en "breaking bad" o "good girls" por poner un par de ejemplos de series de los últimos tiempos, y es que atrae bastante ver a gente corriente, como somos la mayoría, atrapados en situaciones límite constitutivas de delito. Se deja ver con gusto, saca alguna risa y eso es lo que cuenta. 

La Turbothunder 2000, arma letal.

La serie será humilde y dará pereza a muchos, pero las actrices están soberbias, destacando, además que es una serie de señoras, ya que todos los personajes principales son mujeres; buenas mujeres; grandes mujeres.

A más ver,





viernes, 15 de noviembre de 2019

Un mal rato muy bien invertido: Quien a hierro mata

Fui a ver "Quien a hierro mata" al cine en cuanto se estrenó y me gustó. Mucho. Comencé el borrador de una entradita sobre ella para este blog y ¡zas!, mi compañera zinéfila Laura Balagué se me adelantó con una estupenda reseña. Pero como en Zinéfilaz tenemos vía libre para repetir pelis y lo que queramos (no sé si os habéis dado cuenta, pero este es un blog maravilloso, hermanas), yo añado mi opinión a la suya y, si quiero, puedo plagiarla descaradamente. Que no; que es broma.

Repito que me gustó. Mucho. Si tuviera que ponerle estrellitas (gracias a los dioses, aquí en Zinéfilaz no tenemos que hacerlo; oh, qué gran blog), le pondría casi todas. Sin embargo, me apetece empezar a contaros qué no me gustó de “Quien a hierro mata” y luego me extenderé con lo que sí.
 

No me gustó el título. No sé cómo han descartado “Alcalde” o “Buenas noches, alcalde”. Quizás porque “Quien a hierro mata” es más presentativo del argumento, más de thriller vengativo, quizás.
 

Tampoco me gustó que, sobre todo en los comienzos, abusara de los primeros planos de Tosar. Tosar es inmenso, lo sé. El director, Paco Plaza, en una entrevista, lo califica de “sobrenatural” y estoy bastante de acuerdo. Pasa de ángel a satánico con un simple arqueo de ceja. Y lo clava. Da mucho de sí, debe de ser una gozada filmarlo, pero con medida. También se repiten demasiado las mismas imágenes sobre su pasado como protagonista.
 

Y ya que hablo del comienzo, añado que quizás tenga esta peli dos partes diferenciadas: la primera demasiado contenida y la segunda más acelerada. Habría agradecido un ritmo más sostenido durante todo el metraje. También hacia muy el final alguna escena clave se alarga de forma innecesaria. En esto coincido con Laura Balagué.
 

No coincido, en cambio, en cuanto al personaje de la esposa de Tosar. Me supo a poco, a mil veces visto y a descuidado. Ya son demasiadas y demasiado tópicas las esposas angelicales, dulcísimas, todo amor, todo sonrisa, reposo del guerrero y salvación de hombres atormentados. La sobredosis de azúcar llega de la inesperada mano de Julio Iglesias en una escena que Paco Plaza convierte sabiamente en amarga.
 

Y vuelvo a coincidir en lo que respecta a la trama china. Flojuna. Ay, esas narcotraficantas como salidas de Kill Bill, volumen gallego.
 

Tampoco me gustó el efectismo de ciertas escenas. Demasiado fácil.
 

Bueno, ya está. Vamos ahora con lo que sí me gustó. Y tengo que empezar con las interpretaciones, que son inmensas. De Tosar no voy a decir nada porque ya está todo dicho y escrito, pero no puedo dejar de nombrar a Xan Cejudo, monstruoso y genial, a quien se le podía haber sacado, sin embargo, más partido. La película está dedicada a él, que, además de actor, fue también director y escenógrafo y murió en septiembre de 2018.
 

Son un acierto como personajes los hijos del narco. Si no fuera por los teléfonos móviles, viendo sus outfits podría deducirse que “Quien a hierro mata” se desarrolla varios lustros antes. Está muy logrado ese aire retro macarril que tan bien y tan de cerca conozco.
 

El guion es más que notable. El relato principal y el secundario aparecen bien ensamblados, bien superpuestos, incidiendo el uno sobre el otro para alimentarse y enriquecerse mutuamente.
 

“Quien a hierro mata” guarda un puñado de escenas antológicas, destacables y memorables por su originalidad, su novedad, su crudeza e incluso su lirismo. No entro a describirlas porque quizás destriparía bastante. Solo añado que la selección musical juega muy a favor de su composición; hasta podría decirse que en ocasiones la música se hace del todo protagonista; y no lo digo solo por Julio Iglesias.
 

Resultan divertidos y relajantes los homenajes a los clásicos del thriller y el noir. Yo, al menos, los agradezco, porque me distraen de la historia durita (muerte, venganza y odio), me recuerdan que estoy viendo una peli, que no es la realidad. Me autoengaño, como veis, porque lo necesito, porque ciertas escenas me hicieron cerrar los ojos (soy una moñas) y desear que transcurrieran rápidamente. Se nota que el director viene del género de terror: sabe hacer pasar miedo; lo certifico, porque con “Quien a hierro mata” pasé, de verdad, un mal rato, pero un mal rato muy bien invertido.

Noemí Pastor

Ficha técnica (filmaffinity.com)
Título original  Quien a hierro mata
Año  2019
Duración  107 min.
País  España
Dirección  Paco Plaza
Guion  Juan Galiñanes, Jorge Guerricaechevarría
Música  Maika Makovski
Fotografía  Pablo Rosso
Reparto  Luis Tosar, Xoán Cejudo, Enric Auquer, Ismael Martínez, María Vázquez, Dani Currás, Pablo Guisa Koestinger, Marcos Javier Fernández Eimil, María Luisa Mayol, Víctor Duplá, Alberto Abuín
Productora  Vaca Films / Atresmedia Cine / Film Constellation / Playtime Production
Género Thriller | Drogas. Venganza

viernes, 8 de noviembre de 2019

Joker


No soy del mundo del cómic,es un género que me es bastante indiferente,todo ello que en alguna ocasión,en un intercambio de mutuas concesiones, más de un estreno me he visto en salas de cine,a modo de complacer a mi mejor amigo,sin olvidar que él por mi ha hecho el mismo "sacrifio" yendo a ver pelis de Isabel Coixet, por ejemplo o películas como "Brokeback Mountain" que le dejaron frito en la butaca durmiendo plácidamente en la tal vez mal escogida sesión golfa,para un largometraje de tan extensa duración.

Pero no nos desviemos del tema central.En el momento en que varias personas te recomiendan efusivamente ir a ver una película,generalmente sólo por curiosidad,soy de las que sucumben a la tentación.

Así descubrí Joker,  de Todd Phillips(2019), interpretada por el aquí descomunal :  Joaquin Phoenix. 

Como siempre digo, no haré spoilers, pero profundizaré en algunas reflexiones que para mí emergen a raíz de la película, quien no quiera análisis previo, que postergue la reseña y vuelva una vez vista la película. 
El argumento gira en torno a la vida de Arthur ( Joaquín Phoenix) que vive con su madre en Gotam.



Su aspiración en la vida es convertirse en cómico, pero su salud mental se convierte en un serio obstáculo para él. De la inocencia y la protección que de alguna forma le otorga su desorden mental , Arthur irá poco a poco reaccionando de forma cada vez más disruptiva ante una sociedad que no solo le ignora sino que además le rechaza y le ridiculiza.

De este modo, con un lenguaje visual y sonoro potentísimo, el director nos lleva de la mano para abrirnos las puertas a un mundo oscuro y perturbador, un doble viaje, en realidad, el de la mente de Arthur que se adentra en una espiral de exclusión y violencia, y el de su entorno más próximo, el familiar, el laboral y el social, como un pasaje plagado de trampas y golpes dificilmente asumibles para una persona con unos pilares tan poco sólidos.

Es así que este Joker, lanza una crítica certera a un sistema social putrefacto, maquillado con un sistema de bienestar social que en realidad es un colchón hueco y vacío para frenar la revolución.



¿ es Arthur una víctima? ¿un criminal?¿ambas cosas a la vez? ¿un producto del primer mundo que da la espalda por sistema al fracasado y deja el caldo de cultivo idóneo para el desarrollo de todo tipo de desórdenes mentales?


Son muchas las preguntas que deja en el aire Jocker, porque está claro que la  maldad es un rasgo que ha protagonizado mil historias desde tiempos inmemorables en el cine, pero aquí la reflexión no es sólo psicológica sino también social.


Por eso Joker resulta incómoda, excesiva y sus voces más detractoras la acusan de hacer apología de la violencia. Lo que está claro es que Joker no es una película para niños/as ni tampoco para adolescentes, pero no por ello deja de resultar a mi modo de ver tremendamente educativa para jóvenes acompañados con los cuales desentrañar los porqués de un comportamiento finalmente tan asocial.

No quisiera en modo alguno dejar de resaltar la grandiosa interpretación de Joaquín Phoenix, no sólo por el proceso de transformación física y el complejo entrenamiento al que se sometió para configurar un personaje tan complejo como Arthur.

Siempre que como espectadora me quedo asombrada ante una interpretación tan soberbia y una película tan impactantes, me pregunto:

¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar para que el cine nos ofrezca una interpretación tan memorable? ¿ y cuanto tiempo para una película como ésta que ya seguramente se va a convertir en un clásico del cine contemporáneo?

Hay escenas que se quedarán para siempre en nuestra retina, y que se están despertando un auténtico furor turístico en torno a los escenarios reales en los que se rodaron:





mítica por ejemplo la escena de la escalera o el baile frente al espejo en los sórdidos baños públicos.
Ésta es la grandeza del cine que hace historia, ése en el que tiene tirón comercial, pero al mismo tiempo  deja satisfecha a la crítica más exigente.
Incluso sin ser fan del género del cómic, te entran ganas de revisar los Jokers anteriores y descubrir qué papel juega Batman en toda esta saga.
Otro aspecto que me parece remarcable del Joker de Phillips es su absoluta falta de condescendencia con todas las ideologías, todas las podemos ver reflejadas en la película con ninguna de ellas parece comulgar la película, pues la figura del líder queda siempre cuestionada , venga de la élite más acomodada o corrupta ,venga de la rabia encarnizada del pueblo que ensalza como líder a un criminal superviviente de un sistema que lícitamente lo ha sometido a la exclusión más deshumanizada.




Ninguna figura parece ser digna de representar los valores humanos que la sociedad ha olvidado, los derechos fundamentales que han sido desterrados en favor del individualismo más exacerbado, la absoluta falta de empatía y protección hacia los más vulnerables. 
Estamos ante una auténtica distopía que debería servir de sacudida para despertar conciencias, por eso es tan relevante que el mensaje llegue bien argumentado a los jóvenes que por supuesto, han de verla bien acompañados, por adultos que les guíen de la forma más crítica y pedagógica posible.

Por eso, querid@s  zinéfil@s, Joker es de visión más que recomendable, porque lejos de un producto de mero entretenimiento,deja los ingredientes para que se abra un auténtico debate en torno a la ética, la moral, los dilemas a los que nos enfrenta diariamente una sociedad hipertecnológica que nos empuja paradójicamente a la distancia con el otro, cuando el otro es un nadie, un enfermo mental, un inadaptado social.
No puede sorprendernos la reacción de los oprimidos, sin justificar en modo alguno la violencia, es de urgente premura, abordar las causas, el origen de esa locura y prevenirla.

Os invito a continuar el debate junt@s y a quienes la hayáis visto ya, a que compartáis con nosotras, vuestras escenas o diálogos favoritos ¿hay algo que en vuestra opinión le sobre o le falte a la película?

No os quedéis con las ganas de comentar y si todavía no habéis visto la película, id al cine, porque es una película espectacular.
Feliz fin de semana zinéfil@s,


Troyana.




viernes, 25 de octubre de 2019

Agua de otra época: Un día de Lluvia en Nueva York

Existe gente que va a ver películas de Woody Allen como un ritual: van cada año, no importa cual.

Hay otros que siguiendo el ritmo de la política social del momento: las boicotean, sin molestarse.

Otros mostramos interés, y si conviene, vamos.


Con esto dejo claro, que Woody Allen es un director de referencia para mí, pero desde hace ya bastantes años, me cuido de, al menos, saber ligeramente de qué va a ir lo que voy a ver. Aún recuerdo con espanto aquella pesada Melinda y Melinda, o el nihilismo irritante de Si la Cosa Funciona...y viendo que pocas cosas suyas pueden volver a tener la magia de antaño, salvo excepcionalmente Midnight in Paris, me las planteo como películas de sobremesa, y voy si parece que vayan a resultarme entretenidas, como ya me sucedió con Magia a la Luz de la Luna. Así, un sábado por la tarde, en un día frío y lluvioso, muy común donde vivo, pedí mi entrada para la última del realizador neoyorkino: Un día de Lluvia en Nueva York, un título que presagiba que seguiría con humedad dentro del cine, pero al menos sin necesidad de mojarme los pies.


Woody volvía a Nueva York después de una tournée obligatoria por tierras extranjeras. Aunque había visto su serie de Amazon, que sucedía en la Gran Manzana de los años 60, parecía que esta última cita con su ciudad, nos iba a ser vetada porque vivimos en tiempos feroces, y a veces justificados, del #MeToo, y sin entrar en polémicas con una persona que incluso ha ido a los juzgados, finalmente el film ha sido estrenado en Europa.


Rodeado de un casting solido con el nuevo It-Boy de Hollywood, Timothée Chalamet, rodeado de Elle Fanning, la otrora niña-actriz Selena Gómez, y los más veteranos Liev Schreiber, Jude Law, Diego Luna y la habitual Rebecca Hall, Allen nos cuenta una historia sencilla, sobre dos jóvenes universitarios (Chalamet y Fanning), que con inocencia deciden ir a Nueva York por una entrevista que ella debe hacer, y pasar un día en la ciudad.


Lo que comienza de forma sencilla, con un protagonista masculino que es la clásica reencarnación de Woody Allen, y un personaje femenino que es parte de los tópicos de la rubia poco inteligente, nos hacen viajar a un mundo extraño, porque se ve como el actual, pero su corazón quizá está más en los años 50, con un balance que se mueve entre la ingenuidad y el candor, hasta cierto gusto a antaño, que resulta poco habitual en las pantallas de hoy en día.

Esto no resulta negativo, si no más bien lo contrario, pues nos aleja de lo que normalmente nos encontramos en el cine. Es una especie de fabula irreal, de cuento dulce con algún golpe un poco amargo..


Los personajes no son muy profundos, y muchas veces son retratados con brocha gorda, cayendo dentro del tópico. Quizá se escapan de esta imagen, como se puede suponer claramente, el protagonista, Gastby Welles, que con ese nombre homenajea al chico de barrio rico que es, con mucha imaginación y cierta propensión a despreciar sus orígenes, pero sin dejar de aprovechar sus privilegios en cierto grado, como incluso le recrimina la protagonista femenina, una antigua conocida, que también es el otro personaje que está bien retratado: Shannon, que es un buen descubrimiento, porque aunque crees que será la "Manic Pixie Girl" de turno, acaba siendo mucho más profunda e intersante.


¿Es consciente Allen de estos hechos?¿Son sólo ellos los que merecen un retrato con más detalle mientras que el resto son más una imagen lluviosa que sirven a la acción solamente? Eso nos parece, porque aunque regalan buenos momentos y alguna divertida línea, no son más que medios al servicio de lo que se quiere contar. Es curioso pues, que al final del film aparezcan dos personajes femeninos secundarios (uno esperado a lo largo del film y otro fortuito), que tienen carisma e impactan en la historia.


El retrato de Gastby y sus vivencias, nos recuerda un poco a su homónimo literario, y como hemos dicho, parece pertenecer a un mundo que no existe. Un mundo entre la realidad de esa "upper class", la universidad elititista, y la neurosis del mundo del cine que se muestran en la historia.

Sólo puede decir una cosa negativa, y es que quizá hay un pequeño problema que se siente a lo largo del film, y es que llama la atención lo poco actual que son los jóvenes que aparecen en el mismo. Ninguno es adicto a las redes sociales o teléfonos, y esto hace que resulten poco reales, pero especialmente, el protagonista, pues es bastante difícil de creer que alguien de su edad, de la generación, ya Z, parezca de tan otra época, tenga una cultura tan basta de cosas de los años 40, porque aunque sepamos que pertenece la élite, eso no explica esa pasión por el pasado.


Pero bueno, si obviamos ese hecho, que no sabemos si es una cosa hecha a conciencia por el director, o simplemente, el reflejo de que el mismo tiene más de 80 años y no está conectado con el mundo más moderno, la película es un buen entretenimiento con poquísimo drama y una reflexión acerca de lo que creemos ser y lo que finalmente somos.

No digo más, sólo que vayais a verla. Os la recomiendo.

Trailer
Carmen R

domingo, 20 de octubre de 2019

67 Festival de Cine de San Sebastián


Este año, como siempre, acudí muy ilusionada a la 67 edición del Festival de Cine de San Sebastián. Comenzó el día veinte de septiembre, mi cumpleaños. Un regalo estupendo que me dedica la ciudad. Fue una buena semana, vinieron amigos que también son habituales del festival y disfruté mucho de esos cafés y esas cañas discutiendo si nos había gustado o no alguna película, qué habíamos entendido de una historia enrevesada y aconsejando a los demás a favor o en contra de alguna peli.
Pero este año me han gustado menos de las películas. No sé si me equivoqué en la selección, si estaba yo poco entusiasta o si el nivel era peor, el caso es que he visto mucho ladrillo, algunas buenas, pero ningún peliculón. Es cierto que no vi La trinchera infinita de la que todo el mundo habló muy bien, ni Pacified, que se llevó la Concha de Oro, pero os voy a resumir un poco mi experiencia, por si os ahorro algún ladrillo y os aconsejo alguna peli pequeña y bonita.
Mientras dure la guerra,
excelente Karra Elejald
Comencemos con la sección oficial. Se inauguró el festival con Blackbird, remake de El corazón silencioso, una película danesa que estuvo en el festival hace unos años.  Es la historia de una mujer con una ELA que decide pasar un fin de semana en familia antes de acabar con su vida. Podría haber sido una historia sensiblera, pero está muy bien contada, tiene un guion excelente y los intérpretes están geniales, especialmente Susan Sarandon y Kate Winslet. Empezaba bien el festival y me vine arriba, pero rápidamente se me bajó la alegría con The audition, de Ina Weisse. Esta película entusiasmó a algunos amigos cinéfilos, pero a mí las vicisitudes de una profesora de violín obsesiva entregada a la formación de un alumno brillante me parecieron soporíferas. Eso sí, Nina Hoss está muy bien y merece la Concha de Plata por su interpretación de profesora loca. Me interesó Adults in the room, película de Costa Gavras que se proyectó con motivo de la entrega del premio Donostia al director. No sé si tanto como película como porque la historia de Varoufakis me parece tan interesante como desoladora. Mientras dure la guerra, de Amenabar, es una buena película, no un peliculón, pero es interesante, muy bien interpretada por Karra Elejalde y, contra muchas opiniones, creo que todavía hay mucho que contar sobre la Guerra Civil. Próxima de Alice Wincour también me gustó. Es la historia de una mujer astronauta que está a punto de partir en un proyecto espacial a Marte que durará un año. La mujer es madre de una niña de unos siete años y, como podéis suponer, no es lo mismo ser astronauta que astronauto. Interesante. Ahora estáis pensando "pues no estuvo tan mal", pero ahora os cuento The other Lamb, de Malgorzata Szumowska.e llevó mi premio a ladrillo del festival. Claro que eso quizás es porque yo no vi Vendrá la muerte y tendrá tus ojos de José Luis Torres Leiva. Mi compañera de blog no la aguantó entera y a todos les que oí les había espant Una peli de sectas, con ovejas, pastores y bosques. Insufrible. El mensaje era obvio, el ritmo lentísimo y sado. Rebordinos dice que a la crítica argentina le ha parecido muy interesante. Vosotros veréis, estáis avisados.
Los corderos, solo en silencio
Vi dos adaptaciones de novelas que había leído recientemente y que me habían encantado, pero me decepcionaron. La odisea de los Giles de Borensztein está basada en La noche de la usina y, pese a tener estupendos intérpretes, no consigue ser la película que el libro merecía. Lo mismo le pasa a Y llovieron pájaros, era difícil captar la poesía de la novela y resulta un poco lenta. A lo mejor, si no los habéis leído, os gustan.
De Zeroville solo puedo decir que a James Franco se le ha ido la cabeza. La historia empieza bien, con un tipo que llega a trabajar a Hollywood el día del crimen de Sharon Tate (está de moda el momento). Es un hombre fascinado por el cine que lleva tatuados en la cabeza a Montgomery Cliff y Elizabeth Taylor. La historia empieza a desbarrar y aquello se convierte en un disparate que no sabe cómo acabar. Huid.
Rocks, adolescentes inglesas
Tampoco me gustó mucho Thalasso, de Guillaume Nicloux. Mete en un balneario a Michael Houllebecq y a Gerard Depardieu que se dedican a hablar y hacer tonterías, a ratos graciosas. Me pareció de esas pelis que son como los chistes de guionistas, muy divertidas para ellos, pero no sé qué nos quería contar. Con dos personajes tan polémicos juntos, esperaba algo de más interés.
He debido sufrir una regresión, porque las películas que más me han gustado en esta edición son todas de adolescentes. Rocks de Sara Gavron nos muestra a un grupo de chicas en un barrio deprimido de Londres. A la protagonista, Rocks, su madre la abandona con su hermano pequeño dejando una nota y un poco de dinero. Es una historia de supervivencia y de lazos de amistad que, aunque es dura, da un poco de esperanza.
Diecisiete,
otra buena película sobre adolescentes
Diecisiete, de Daniel Sánchez Arévalo, es una peculiar road movie de dos hermanos, uno de ellos con Asperger, donde a través de un viaje buscando a un perro se nos cuentan muchas cosas sobre la familia, el amor y la dificultad para encajar.
La tercera joya de adolescentes es La inocencia, esta no era de Sección Oficial, sino de Nuevos directores. Lucia Alemany nos demuestra que con poco presupuesto, un tema sencillo, buenos actores (algunos aficionados) y un poco de gracia se puede contar una historia sobre los problemas de la adolescencia que encandila al público en la sala. Hay mucho talento rondando por ahí…
La inocencia.
Nuevas directoras que molan

Para terminar, porque no me da para contar las otras secciones, Patrick, de Gonzalo Waddington, una historia sobre un joven secuestrado en la infancia que aparece años después y las consecuencias en él y su familia de 12 años de separación. Interesante, aunque un poco lenta y La hija de un ladrón (Belén Funes), por cuya interpretación Greta Fernández se llevó una merecida Concha de Plata. La descripción de la anterior se puede aplicar a esta. El tema es interesante, transmite emociones, pero hay algo en la forma de contarlo que no me acaba de enganchar. Y hasta aquí puedo contar, que con lo amiga que soy del resumen, hoy me he enrollado como una persiana.
Mona Jacinta