viernes, 1 de febrero de 2019

Heridas abiertas (Sharp Objects)


No voy a caer en el tópico cuñao de criticar el cambio de título del inglés al castellano (porque es un CAMBIO de título, no una traducción), pero así y todo, no puedo resistir las ganas de decir que "Objetos punzantes" también era un buen título para esta miniserie televisiva (ocho episodios de aproximadamente una hora) basada en la novela homónima, de 2006 (en español salió en 2015 ya como “Heridas abiertas”), de Gillian Flynn, la primera que publicó esta autora. No he leído esta novela y, sí, en cambio, la famosísima "Perdida" ("Gone Girl"), que no me llenó precisamente de entusiasmo.

Sí me entusiasmó, por el contrario, “Big Little Lies”, otra miniserie dirigida por el canadiense Jean-Marc Vallée, que también firma “Heridas abiertas”.

Os cuento un poco de qué va "Sharp Objects". Camille Preaker es una periodista treintañera de San Luis que regresa a su pueblecito natal, el imaginario Wind Gap del estado de Misuri (sí existe un Wind Gap en Pensilvania, aunque las localizaciones del pueblo se filmaron en otro de Georgia), con el encargo de escribir varios reportajes sobre una adolescente asesinada y otra desaparecida en el intervalo de pocos meses, lo cual, para un pueblo en el que nunca pasa nada, es pasar mucho.

Camille cumple a regañadientes la tarea que le encomienda su jefe (muy paternal y protector con ella el gran Miguel Sandoval), porque la relación que mantiene y siempre ha mantenido con su madre no es para nada sana. Una vez en Wind Gap, a Camille le resucitan todos los demonios que la hicieron marchar de allí un día.

Así, el relato se centra en los conflictos internos y externos de la protagonista y deja en un segundo plano, aunque no del todo arrinconada, la investigación criminal. Este segundo plano narrativo viene encarnado por Richard Willis, un policía forastero (en el pueblo le llaman cariñosamente "el de Kansas", con el noble propósito de recordarle continuamente que no es uno de los suyos) encargado de las pesquisas, que anda un poco perdido entre gente que, en el mejor de los casos, no le hace ni puñetero ídem y en el peor, le insulta o agrede. Camille Preaker, que, como él, es una outsider y poco menos que una indeseable en su propia villa, le coge aprecio (no obviemos tampoco el hecho de que el poli es Chris Messina; o sea, que tiene un físico pinturero y las windgapianas de todas las edades lo desean no siempre en silencio) y así se establece entre ellos una relación... una relación... A ver cómo os lo explico: quien busque una historia de amor convencional, que vaya a ver otra serie. Aviso.

Por ponerle un pero narrativo a la serie diría que a una fan del género negro como servidora este plano criminal le sabe a poco. Aunque (repito) no queda del todo abandonado, tampoco avanza y los encuentros entre Camille y Richard giran continuamente sobre sí mismos sin adentrarse en otros territorios. Por el contrario, en el otro plano, el de los problemas psiquiátricos de Preaker, sí avanza el relato y poco a poco se nos van revelando detalles que nos explican por qué la pobre está como está.

En los últimos episodios se precipitan los acontecimientos de ambos planos y suceden cosas que darían para rellenar tesis doctorales sobre relaciones maternofiliales, enfermedades femeninas, la morbosidad en los cuidados y asuntos que dan mucho miedo.

Así que mejor vamos ahora con lo bueno, de la serie. Nombro nada más la banda sonora, que merece todo un artículo para ella sola, y os cuento que, aunque ciertos personajes un tanto planos y estereotipados, hay, en cambio, un puñado de ellos perfectamente trabajados, cincelados; son complejos, poliédricos, y además vienen magistralmente interpretados por auténticas fieras como estas tres que os he puesto en la foto de uproxx.com: Amy Adams (Camille, la prota), Patricia Clarkson (la madre, un icono; para quitarse el sombrero) y Eliza Scanlen (la hermanastra, inquietante seminiña semiadulta), con la inestimable colaboración de la magnífica Elizabeth Perkins como secundaria de lujo.

Dejo para el final lo mejor de la serie: la atmósfera, la ambientación, impregnada de los delirios mentales de Camille Preaker, que hace bailar las letras impresas y pone niñas muertas en casi todas las esquinas. 

A Gillian Flynn se le nota que es de Misuri y se le da muy bien el sur profundo de la América profunda, más aún en la era Trump o pre Trump, cuando la culpa de todo la tienen los mexicanos y los gays, así que, de su mano, nos dejamos sumergir en ese calor húmedo, pegajoso, esas axilas cercadas de sudor, esos ventiladores en el techo, esos agradecibles toques a lo "Twin Peaks", esas ruinas humanas que crían cachorros de ruinas humanas, ese feísmo cultivado de la "basura blanca", esos mundos cerrados sobre sí mismos y traspasados por todos los -ismos destructivos del universo.


Ficha técnica (cinemagavia.es):

Título: Heridas Abiertas
Título original: Sharp Objects
Reparto:
Amy Adams (Camille Preaker)
Patricia Clarkson (Adora Crellin)
Chris Messina (detective Richard Willis)
Eliza Scanlen (Amma Crellin)
Taylor John Smith (John Keene)
Will Chase (Bob Nash)
Catherine Carlen (Deeanna)
Madison Davenport (Ashley Wheeler)
Elizabeth Perkins (Jackie O’Neill)
Wes Robertson (Jack)
Sophia Lillis (joven Camille)
Año: 2018
Director: Marti Noxon, Jean-Marc Vallée
Guion: Marti Noxon, Scott Brown, Ariella Blejer, Dawn Kamoche, Vince Calandra, Alex Metcalf (Novela: Gillian Flynn)
Fotografía: Yves Bélanger, Ronald Plante
Género: Thriller. Drama
Distribuidor: HBO España




Noemí Pastor

3 comentarios:

Estibaliz Burgaleta dijo...

Yo no pude pasar del capítulo 2 de "Heridas abiertas" o "Sharp objects" o, como la llama mi amiga Carmen "objetos cortantes". A la tercera vez que me quedé dormida decidí que no seguía. Me daba la sensación de película independiente que ya he visto: la vuelta al pueblo, la mala relación con la familia, la América profunda... y todo con un ritmo lento que no salva ni Amy Adams.

Doctora dijo...

A mí tampoco me gustó, aunque yo sí acabé de verla.
Me pareció una de esas series en las que prácticamente no pasa nada, los capítulos se suceden sin que la trama avance apenas. El pasado de la prota no aporta nada y luego en los momentos finales se dan varios giros sin sentido, con decisiones bastante estúpidas e incomprensibles por parte de los personajes.

Me gusta Amy Adams, pero...

Noemí Pastor dijo...

Hola. Pues estoy de acuerdo con ambas. Es cierto que al argumento le faltan cosas, le falta alimento para seguir en pie. Yo también tuve la sensación de que la acción no avanzaba. Así y todo, como digo, me cautivó la ambientación, ese rollo a lo "Twin Peaks", esa demonización de la América profunda, que me parece peligrosísima. Ay, que me creo socióloga o algo. Saludos.