viernes, 11 de junio de 2021

A propósito de Henry

Iba a escribir que siempre me ha gustado esta peli, pero seré más fiel a la verdad si escribo que siempre me ha resultado agradable de ver, porque, así y todo, le encuentro muchos defectos.

Luego hablaré de los defectos. Ahora, para empezar, os diré que se trata de una peli muy de los ochenta y noventa, típica de las dos últimas décadas del siglo XX. ¿Por qué? Por dos de sus características. La primera, que puede englobarse dentro del cine de yuppies, grupito en el que también se encuentran, entre otros muchos filmes como Wall Street, Armas de mujer (del que ya os hablé en Zinéfilaz) o La hoguera de las vanidades (de la muy buena novela de Tom Wolfe; la película, en cambio, no es tan buena). Ahora que acabo de escribir esta minilista, me doy cuenta de que algunos intérpretes se repiten. ¿Casualidad? No creo.

La segunda característica es que A propósito de Henry (en adelante APDH) podría definirse también como una high concept comedy. Aunque no se suele citar como ejemplo, sí creo que puede responder a este tipo de filmes.

¿Qué es una high concept (en adelante, HC)? Según la Wikipedia, una creación artística (en este caso, una peli) que puede formularse sencillamente en una frase breve y llamativa. Así, APDH se formularía así: un desalmado yuppie neoyorquino, un amo del universo, recibe un disparo en la cabeza y su vida se desmorona en todos los sentidos.

Los argumentos HC responden a la pregunta global “¿qué pasaría si..?”. El ejemplo más claro de película HC es Parque Jurásico, que respondería a “¿qué pasaría si clonaran a los dinosaurios?”. Esta pregunta a menudo da pie a una reflexión sociopolítica sobre el futuro de nuestro mundo.

Así, en el caso de Henry el HC se amplía y se precisa: en realidad, la vida de Henry no se desmorona, sino más bien se vuelve del revés, porque la bala en la cabeza la pone frente a un espejo que muestra que no era lo que parecía; tenía una parte destruida que se restaura, a la vez que se desploma lo que parecía sólido: el trabajo, la economía y los privilegios de hombre blanco hetero urbano adinerado.

Se supone que una película HC es capaz de llegar a una amplia audiencia al basarse en una idea fácil de captar. Y sí, en esto APDH encaja perfectamente, porque presenta un buen repertorio de ideas simples (e incluso simplonas) que constituyen uno de los defectos de los que antes os hablaba y que ya ha llegado el momento de tratar.

Veamos. Lo primero que no me gusta de APDH es la abundante dosis de ñoñez, con niña y perrito incluidos, y ciertos personajes arquetípicos entre los que destaca el del enfermero que cuida a Henry en su larga y lenta recuperación tras el disparo y que interpreta Bill Nunn. Es este un personaje típico de teleserie de sobremesa: el profesional abnegado que se deja el alma en el cuidado de sus pacientes, no solo en lo físico, sino también y sobre todo en lo espiritual. Y para ello se vale de su propia experiencia, de su propia tragedia, porque, tras su apariencia alegre, se oculta un sufrimiento pasado que deja en nada lo padecido por cualquier pijoque caiga en sus manos. Es su as en la manga, su arma secreta; cuando nada le funciona, cuando ya ha agotado todos los demás cartuchos, ¡pum!, saca la artillería: su tremenda desgracia personal. Y entonces todos los pacientes se dan cuenta de que lo suyo es una minucia y se recuperan. Milagro americano. Ya está.

¿Cómo mejoraría yo APDEH? Pues creo que habría ayudado al guion haber desarrollado algo más la parte anterior al disparo que cambia la vida de Henry. Yo me habría recreado cual cochino en charca de lodo en ese vivir opulento, regalado; un poco superficial, sí, vale, pero de calidad sin duda. Esos apartamentos de avenida céntrica neoyorquina, con terrazas en las que cabe mi casa entera, salones desmesurados, pasillos kilométricos, ascensores privados… Esa limusinas, esos restaurantes de exquisita decoración y no tan exquisita cocina; esos modelitos de las señoras, sobrios y carísimos. Yo me habría extendido algo más en esos ambientes suntuosos que nos deleitan a los pobres, porque, cuando ahonda en esa parte lujosa y fake, es cuando APDH saca lo mejor de sí misma, con la inestimable ayuda, por supuesto, de dos tótems de Hollywood como son Harrison Ford y Annette Bening.


Y con la ficha técnica de filmaffinity.com se despide vuestra amiga Noemí Pastor.

Título original  Regarding Henry

Año  1991

Duración  107 min.

Dirección  Mike Nichols

Guion  J.J. Abrams

Música  Hans Zimmer

Reparto  Harrison FordAnnette BeningMichael HaleyStanley SwerdlowJulie FollansbeeRebecca MillerBruce AltmanElizabeth WilsonDonald MoffatKamian AllenAida LinaresJohn MacKayMary GilbertPeter AppelHarsh NayyarJohn LeguizamoHarold HouseRobin BartlettCynthia MartellsJames Rebhorn

 Productora  Paramount Pictures

 




viernes, 4 de junio de 2021

Los Ricos también Lloran

El ser humano desde siempre ha sentido fascinación por la vida ajena, y por claramente el chismorreo, algo que quizá nació cuando el Homos Sapiens adquirió las capacidades lingüísticas para hablar no sólo de lo que le rodeaba, si no también, de los que tenía a su alrededor. Y así evolucionó desde las crónicas romanas como la Historia Augusta, que se leen más como una columna de cotilleos de la prensa amarilla, hasta llegar a la Edad Media, en donde los campesinos se servían del chismorreo en procesos judiciales o conflictos de repercusión pública.

El ser humano siempre ha tenido  avidez por estos chismorreos, y aunque no surge la palabra "cotilla"  como tal, hasta el siglo XVI en castellano, o el término "gossip" con la Comedia de los Errores de Shakespeare, existir han existido.

The Boys from Siracuse, adaptación musical de 1940 de Shakespeare

La fascinación por conocer las vidas ajenas, y ver cómo afectan las pasiones más humanas a todo hijo de vecino, siempre ha resultado fascinante, y por supuesto, era natural, que la literatura acabara recogiendo este tipo de elementos, que llegaron a su grado máximo en los conocidos "folletines" del siglo XIX, novelas populares, que se originaron en Francia, pero que acabaron extendiéndose por todo el mundo. De hecho, Alberto Villegas Cedillo, reconoce una suerte de “movimiento literario” basado en la gran producción de folletines en Latinoamérica desde mediados del siglo XIX y principios del XX, y  advierte sobre una consideración negativa asociados a ellos: “Algunos consideran que este movimiento literario no es digno de tomarse en cuenta por carecer de calidad literaria y suelen llamarle: subliteratura,  infraliteratura o literatura de segundo o tercer orden".

Los medios y la popularización de estos libros, dieron lugar a las novelas románticas y populares, a las fotonovelas, radionovelas y finalmente, telenovelas, que se expandieron principalmente desde los años 70 a España, y que en la actualidad, se ven dominadas por producciones turcas.

Corrin y Josh O'Connor como un casting ideal de los Príncipes de Gales

¿Pero qué pasa cuando el "culebrón" tiene un número de capítulos limitados, y está hecha con una producción lujosa, actores reconocidos y solventes? Pues que esta historia que nos cuenta pasiones muy terrenales acaba alcanzando "status" de culto. Bien conocidos son las adaptaciones de "El Pájaro Espino", por ejemplo, que sigue siendo recordada por encima de otros productos del momento, o incluso hasta cierto punto, la serie "The Crown", que aunque histórica y de una factura excelente, no deja de entrar en el terreno de la murmuración.

Netflix nos ha traído dos nuevos ejemplos en el último mes: la miniserie "Halston" y una nueva temporada de "Luis Miguel", y por supuesto que el espectador quedará enganchado, porque cuenta historias de figuras más o menos conocidas (según seas un apasionado de la música melódica o de la moda), contadas con buen presupuesto, actuaciones correctas y sobretodo, morbo y cotilleo.

"Halston" un gran vehículo para el lucimiento en particular de Ewan McGregor, cuenta la historia de la subida y descenso a los infiernos del diseñador americano del mismo nombre. Una figura controvertida, rodeada de la farándula estadounidense de los años 70, con la gloria de vestir a la mujer americana del momento y poder "toser" a la "haute couture" (o más bien, prêt-à-porter francés), y sobretodo, salpicada por los escándalos del Studio 54: drogas, sexo desinhibido y glamour neoyorkino. Y admitámoslo, como si se tratara de un accidente a cámara lenta, la serie es muy probable que te enganche, pues está hecha con cierta factura clásica y buena planificación, aunque al acabar te preguntes, si ha podido ser lo que deseabas ver o no.

McGregor como Halston

McGregor y Ryan Murphy, el creador de la serie, han adaptado un polémico libro de Steven Gaines sobre la figura del diseñador, y ahora la familia, se queja del retrato realizado. Debemos entender que cualquier adaptación sobre una figura pública puede ser objeto de una posible "mitificación" o un "arrastre por el barro". Está claro, que mientras más escandalosa pueda ser la historia, más podrá impresionar al público. ¿Es el Halston de la serie el real? Bastante poco probable, pero no será difícil decir qué imagen quedará en la cabeza de los telespectadores, cuando el "relato" acabe con el "dato".

"Luis Miguel" es un caso curiosísimo en este tipo de "biopics". Está producida por el mismo artista, teniendo que cambiar nombres de personas reales, para evitar pleitos, y la vendió como un modo "contar su historia", algo que siempre había evitado.

La primera temporada, con un más que correcto Diego Boneta, quedaba eclipsada por el maravilloso Óscar Jaenada, que se comía al resto del reparto intepretando al padre más malvado de la historia de la televisión iberoamericana: Luisito Rey. La segunda parte adolece de la trama fuerte de la primera y de este personaje malévolo, pero sigue dejándose ver si estás interesado en el cantante o el momento y ambiente donde se desarrolla.

Oscar Jaenada y Diego Boneta como padre e hijo

El problema de "Luis Miguel" es que, obviamente, estás viendo la visión del propio artista, que está "arreglando" cuentas con su pasado, pero a la vez, te preguntas cómo puede estar mostrando partes de su vida donde no queda como la persona más brillante o inteligente, e incluso, por motivos de llamar la atención del espectador, muestra una cierta carencia de escrúpulos o nos meten "escenas subidas de tono", incluso alguna protagonizada por la "hija" del mismo con su novio. El artista se está mostrando "cómo es", dando detalles que podrían ser excesivos si se le considerara como una figura verdaderamente real.

Pero no, el Halston o el Luis Miguel que vemos ahí, por motivos admitidos o no, no es la realidad: esto  que ves es un culebrón, una nueva muestra de como decía aquella telenovela de los años 80, "los ricos también lloran", de apelar a nuestro morbo, cotilleo y ganas de murmuración, y la productora lo sabe. Porque la vida es la realidad, pero la ficción es un campo para la imaginación que acabará influyendo en el recuerdo de lo que es cierto.

Carmen R.

Fuentes:

- Alonso, Guillermo. Breve Historia del Chismorreo y la Murmuración: de los neardertales a 'Sálvame'. Vanity Fair, 2014.

- Cameron, Averil. El Bajo Imperio romano (284-430 d. de C.). Encuentro, 2001.

- De Bustos, Rosa. ¿Por qué chismorreamos desde hace 70.000 años?. La Vanguardia, 2020.

- Risco, Ana María. El folletín como producto de la cultura popular en la prensa de fines del siglo XIX. Entre el estereotipo y el reconocimiento de un género en el diario El Orden. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica (CONICET) - Universidad Nacional de Tucumán (Argentina), 2012.

viernes, 28 de mayo de 2021

Libro y novela: como un huevo a una castaña

El tema de las adaptaciones siempre da juego con sus comparativas y versiones según el medio al cual querramos llevar esos libros en pantalla. De hecho, ya le dediqué una entrada al mismo hace algún tiempo con "Juzgando por la cubierta". En el artículo de hoy, quiero hablar de aquellos casos donde el libro y la obra se intentan parecer pero acaban separándose escandalósamente, mediante el ejemplo de tres películas que se basan en novelas conocidas de su momento, y que en general, ahora se recuerdan más por su adaptación.

Cambiando el formato: Lo que el Viento se llevó

Basada en la novela de Margaret Mitchell, y producida por Selznick, es un ejemplo de cómo mantener una gran fidelidad con la novela, aspirando a recoger a los personajes y contar la historia en un formato diferente, pero manteniendo la esencia.

Suavizada en algunos aspectos para evitar la polémica (aunque hoy en día, en tiempos puritanos, el film sea emitido con advertencias en algunas cadenas), que generaba el tratamiento del papel de los del norte y la pérdida de los del sur, así como eliminación de tramas secundarias o fusión/eliminación de personajes, el alma de la novela sigue estando ahí, creando un clásico atemporal, parte ya de la historia del cine.

Se cambia el medio y su formato, pero la historia permanece. Otro ejemplo de este tipo es Sense & Sensibility de Ang Lee.



Cambiando el género: Lady L

Lady L es una novela francesa de finales de los años 50 de Romain Gary, que quizá haya caído en el olvido. Cuenta la vida de Lady L, una alta dama de la sociedad inglesa de origen francés, y su relato y confesiones cuando cumple 80 años, lo que nos da lugar a conocer la angustia mental de una mujer que sólo quiere sobrevivir en un ambiente de dominación masculina y obsesionado con el anarquismo del siglo XIX.

En la versión para el cine, el actor Peter Ustinov (que también se reserva un pequeño papel) dirige a un trío maravilloso que se ajusta a sus personajes como un guante: Sofía Loren, David Nive y Paul Newman. Mantienen la picardía francesa y el humor de corte británico que está en el papel, pero decide mover la historia de la tragedia a la comedia. Es así, como una historia que en el libro te desasosiega, en la pantalla, te da una risita complice, y se minimiza el daño que Lady L sufre y también inflige. De esta forma, la historia, como en el caso anterior, permanece a pesar de estos cambios, pero el tono es totalmente diferente (algo reforzado con dos finales distintos, diferentes en su tono, pero con fondo extrañamente similar).

Es una adaptación que resulta ciertamente infiel, pero con una infidelidad extraña y cómplice. Ves casi lo mismo, pero a través de una perspectiva diferente. Es uno de esos casos, que no recuerdo haber visto tanto en el proceso de novela al cine, salvo quizá cuando se trata de teatro a pantalla (West Side Story VS Romeo y Julieta), o genialidades como Apocalypse Now (basada en la novela El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad), que aún así, siguen manteniendo los finales originales.



Cambiando la obra: Marnie, la Ladrona

Cerramos este artículo sobre parecido en libros y películas, con uno de esos casos de parecidos nada razonables, como es el caso de la conocida Marnie, La Ladrona, clásico de Hitchcock que ha hecho olvidar a su original literario, Marnie, de Winston Graham (conocido por su saga Poldark).

Quizá este caso, es el que más nos solemos encontrar, y por eso, siempre decimos ese clásico de que el "libro y la película no se parecen, así que lee el libro antes o el libro es mejor", por lo que a veces, es más tranquilizador hasta desconocer un origen literario del film a ver.

Ya sabemos que Hitchcock había recurrido a novelas en algunos de los casos de la filmografía, notablemente con Los 39 Escalones de John Buchan, o la conocidísima Rebecca de Daphne du Marier. En este caso, tomó la obra de Graham, y además de cambiarla de país (de Inglaterra a EEUU), Hitchcock aprovecha una polémica novela (especialmente para el momento) sobre una protagonista que es una criminal, y narra su historia y su problemática relación con los hombres, para vertir ahí sus propias obsesiones con las mujeres.

Aquí el conocido director, terror de las rubias, se confirmó como pesadilla para su protagonista, Tippi Hedren, que ya lo había sufrido un año antes con Los Pájaros. Convierte a Marnie en un ser miedoso y psicótico, muy diferente al personaje multidimensional del papel, que tiene sus obsesiones, pero también una fuerza y un extraño feminismo que lo hace muy atractivo en su narración en primera persona. Eliminó personajes clave, añadió otros para reforzar sus obsesiones (la cuñada), y toma a Mark, el protagonista para convertirlo en un macho alfa salvador, frente al taciturno e introvertido, pero no por ello menos contudente, personaje original. Así se van sucediendo los cambios hasta llegar a un punto en el que libro y película se dan un aire pero cambian por completo.(*)

Resumiendo, este caso es el que con más frecuencia nos encontramos en el cine, que el libro se ajusta para el supuesto público, aunque aquí, sirve como excusa al director (o productor, o guionista, el que sea), para llevar a cabo sus propias reescrituras sobre el original.


viernes, 21 de mayo de 2021

El padre

Dudé bastante antes de ir a ver El padre. Sabía que el tema era el Alzheimer y, siendo enfermera, a veces estoy saturada del lado oscuro de la vida, o por lo menos del que se relaciona con la vejez y la enfermedad, y me da pereza verlo en las pantallas. Por fin me animé y me alegro de haberlo hecho. Me hubiera perdido una excelente película. No me sonaba de nada el director, Florian Zeller, pero en este caso no es tan raro porque es su primera película. Es un hombre joven, 41 años, escritor y dramaturgo. De hecho, El padre fue primero obra de teatro y algo se nota en la película (sin que suponga ningún inconveniente). Uno de los grandes aciertos de la película es la elección de intérpretes: Anthony Hopkins y Olivia Colman, ahí es nada. Yo no sé qué hacen en Reino Unido para tener actores tan buenos, debe ser que representan Shakespeare en el colegio y algo se les queda.
Vamos con el tema. El Alzheimer es una enfermedad atroz porque parece despojarte de tu propia naturaleza. Es tremendo para el paciente y para los cuidadores que van viendo como la persona a la que quieren se va convirtiendo en alguien cada vez más alejado, hasta que llegado un punto ni siquiera los reconoce. Un tema que puede calar tan hondo ha sido llevado muchas veces a la pantalla. ¿Quién no recuerda El hijo de la novia? En esa película de Campanella, tres actores soberbios: Ricardo Darín, Norma Aleandro y Hector Alterio mostraban de una forma tierna y con toques de humor cómo mantener el amor cuando la razón ha desaparecido. Hay otras películas en las que el Alzheimer tiene un papel principal que me han conmovido. Una es Poetry, una de mis películas favoritas de todos los tiempos. La protagonista se enfrenta a su diagnóstico mientras debe ocuparse de un nieto problemático y, a la vez, se pregunta qué es la poesía. La sensibilidad no se pierde con el deterioro que conlleva la demencia.
Otra película preciosa es Amor, de Haneke. No estoy muy segura de si la protagonista sufría de Alzheimer o el deterioro estaba causado por otra patología, pero el tema era el mismo: el amor, el cuidado y la pérdida de capacidades. El director aborda con una enorme ternura y sin pizca de sensiblería ese momento terrible en una pareja en el que uno de los dos ha dejado de ser quien era. Lo más frecuente cuando se habla de demencia es poner el foco en el cuidador, porque es muy difícil ponerlo en el paciente, pero Zeller se ha atrevido a mirar desde los ojos de una persona con Alzheimer. Era arriesgado. Nadie sabe cómo es exactamente estar en ese lado, qué se siente, cuánto se sufre, cómo se defiende uno de la confusión que lo rodea. Los que hemos tenido familiares aquejados de esa enfermedad sabemos de sus constantes demandas de querer ir a casa, aunque lleven viviendo en el mismo lugar cincuenta años; de la confusión de hijos con padres; de la inquietud al anochecer. Intuimos el sufrimiento, intentamos recolocarlos en la realidad, pero en realidad no sabemos nada de ese territorio oscuro por el que se mueven. El personaje de Anthony Hopkins es un hombre de carácter fuerte, en absoluto dócil o fácil de llevar. Quiere seguir manteniendo el control sobre su vida y consigue que se vayan todas las cuidadoras que su atribulada hija contrata. Ver la realidad a través de los ojos del protagonista desconcierta al espectador, que deberá ir reconstruyendo la historia y percibirá con fuerza el dolor y la angustia del anciano y de la hija. Me parece todo un logro del director conseguir que sintamos compasión, e incluso afecto, por un personaje que no resulta nada simpático. A la vez nos ponemos en el lugar de la hija, en ese debate interno entre cuidar de su padre y el derecho a vivir su vida. Es interesante para cualquiera, pero los que tengan padres mayores se sentirán especialmente conmovidos.
No es de extrañar que la película haya cosechado tantos premios: Oscar al mejor actor y al mejor guion adaptado, Goya a la mejor película europea, BAFTA al mejor actor y al mejor guion adaptado, Premio del Público en el Festival de San Sebastián… En resumen, una película imprescindible en este año de sequía cinematográfica.

viernes, 14 de mayo de 2021

Mi querida señorita (1972)

Hoy traigo una película curiosa del cine hecho en España. Creí que el tiempo la había tratado peor, pero con el paso de las décadas, y ya va por la cuarta, ahora se ve desde otra perspectiva y no luce mal. Deja ver algunos aspectos de esa sociedad tardofranquista con las tribulaciones de un protagonista que lo hubiera tenido un poquito más fácil en este nuevo milenio. Un poquito nada más. Tampoco vayamos a pasarnos.

Una señorita de buena sociedad de provincias y su criada.

La dirección corrió a cargo de Jaime de Armiñán, un director y novelista que ha rodado no pocas historias con su tempo bien medido. La que hoy nos ocupa acabó compitiendo como mejor película de habla no inglesa en los Oscars. Según Armiñán, si no ganó fue porque la academia hollywoodiense tenía una deuda con Buñuel, perdedor el año anterior, y lo ganó aquél año por mala conciencia de los "oscarienses". No ganó pero George Cuckor dijo de López Vázquez, dada su interpretación, que era el mejor actor del momento. La peli en cuestión trata el caso de la transexualidad desde la óptica misteriosa y pudorosa de los años 70.

El director.

Adela es una señora, instalada ya en la cuarentena, de una ciudad de provincias. Su educación de buena familia, pero sin oropeles, ha sido la propia de las señoras de su condición: Cultura general, algo de música, mucho rezo, mucha beatería y mucho recato. Adela se resignó desde joven a ser una solterona porque se sabía fea y, además, los hombres siempre le dieron igual. 

Hay carteles menos logrados que otros...

Doña Adela, porque es una señora de la época, vestida con recato y algo cursi, vive asistida por una criada joven a la que ella llama "Isabelita". Doña Adela es una mujer decente y pudorosa, como se espera de ella, pero cuando maneja el 600 conduce como el Fittipaldi de la época (Hoy la llamaríamos Hamilton). 

Doña Adela conduce rápido

Doña Adela se reencuentra con un viejo amigo de su edad, Santiago, que ha quedado viudo con dos hijas adolescentes. Santiago, que se siente solo, intenta convencer con ternura a Adela para iniciar un noviazgo con fines serios. Pero Adela no se siente convencida, quizá porque no se siente atraída por el hombre. Además, una bronca con la criada, que se asemeja más a una riña de novias, acaba dejándola sola porque el servicio se despide.

Pretendiente otoñal

Y Adela acude a confesarse con ese cura moderno que predica ese cristianismo nuevo tan comprensivo y "buenrollista" de la época postconciliar. El sacerdote le envía a un especialista médico que le da la sorpresa (Agradable) de su vida.

Dedicada a las labores de su sexo.

Aquí empieza la segunda parte de la historia, saliendo de un túnel de ferrocarril y llegando a una estación madrileña donde le llaman "señor". Porque Adela ahora atiende por Juan y aunque gasta bigote recortado y lleva traje con corbata sus gestos y sus manos siguen siendo femeninos.

Las manos de Juan lo dicen todo.

Busca una pensión dirigida por dos intransigentes mujeres (Dos conocidas actrices que son Lola Gaos y Chus Lampreave pre-Almodóvar). También busca un empleo, pero dónde puede ir sin un DNI donde figure un nombre y un sexo que ya no son el suyo.

Las dos arpías de la pensión

Por casualidades del destino, Isabelita, su antigua criada, vuelve a cruzarse en su vida. Primero el pánico le hace huir pero poco a poco comienza una relación con ella como jamás se hubiera atrevido en su vida anterior. A su edad aún no ha besado a nadie. Es Isabel quien toma la iniciativa porque Juan no sabe cómo actuar. No olvidemos que una señorita de su reputación debía ser casta hasta el matrimonio. Cosas de la educación rancionalcatólica.

Noviazgo

Para Juan no es fácil tirar hacia adelante. Sin oficio ni beneficio, ¿Cómo, si hasta hace nada fue una señora bien con unas pocas rentas? decide volver a su tierra a vender lo poco que le queda para emprender su nueva vida, aunque lleno de miedos.



Gracias a una vecina de la pensión, y chica de alterne (Mónica Randall), Juan decide iniciarse en el sexo, pero la cosa es un desastre y huye despavorido. Escena fastuosa de López Vázquez (Durante toda la peli, habría que decir) mirando con angustiosa nostalgia las mantillas de los escaparates.

La "mala" mujer de buen corazón y el asustado Juan.

Juan está sumido en una pesadilla. No sabe cómo tirar hacia delante. Isabel se presenta en su casa hecha todo dulzura y amor. La última escena es memorable (Atención: Spoiler). Ambos, desnudos, en la cama, Juan le anuncia "Un día de estos tengo que contarte un secreto", a lo que ella responde sin pensar "¿Qué me va a contar, señorita?".  

El mejor actor del momento, según Cuckor, con Liza Minelli que lo acaba de petar con Cabaret y Charlton Heston, Juan Luis Borau, detrás.

Una historia poco frecuente, la de la transexualidad, y más aún, la masculina, en una época en que "de estas cosas no se hablaban". Una historia bien contada interpretada de manera brillante por  José Luis López Vázquez (Juan) y también por Julieta Serrano (Isabel). Lo único que chirría de la peli (Ya me chirrió cuando la vi de jovencita) es el doblaje del personaje de Doña Adela siendo mujer. Aunque la actriz de doblaje era una consumadísima actriz (Irene Guerrero de Luna) y esposa de otro gran actor como fue Félix Fernández, la voz no le pega nada al personaje. La voz en la peli, por muy graciosa que le quedara a Sophia Petrillo en "las chicas de oro", le da aspecto de vieja bruja a doña Adela.

Juli Gan.

viernes, 7 de mayo de 2021

La nueva ola española de época

La Templanza, disponible en Prime Video

La llegada de las plataformas digitales nos ha sumido en una llegada sin precedentes de nuevo material audiovisual constante y en enormes cantidades. Como decía Scorcesse, hay una obsesión por la creación de contenido, y yo ya digo a nivel personal, que todas las semanas veamos anunciada la "serie o película de la década o el siglo", que cambia tan pronto como se pasa del domingo al lunes. Como el que va a un restaurante de comida rápida, recibimos de seguido un nuevo plato en forma de novedad semanal, que puede venir de cualquier parte del mundo, pero nos preguntamos si lo que empezamos a "comer" se convertirá en algo más para devorar rápidamente, dejar de lado, o degustar con ganas.

Porque todos los días sale algo nuevo, algo aparentemente "imperdible", pero que a las 2 o 3 semanas puede quedar mortecino y frío en una esquina de nuestra "lista de pendientes".

A raíz de esto, la aparición de plataformas hispanas, y el éxito internacional de productos que en principio eran locales, como "La Casa de Papel", los productores de "contenido" han visto un filón en el producto nacional, y desde "Antidisturbios" a las chicas de "Sky Rojo", cada día sale algo nuevo. De este nuevo "filón" se ha recuperado un producto típicamente español, las "series de época".

Antidisturbios, producto actual de Movistar

Las series de época estaban basadas en las ya famosas "radio novelas" cuando no existía televisión, o en las colecciones populares de clásicos o biografías que pulularon desde antes del Franquismo, y que luego supusieron uno de los valores seguros de los primeros años de la dictadura en el mercado cultural y librero. Cuando llega Televisión Española, el paso natural era trasladar esto a la pantalla, y es cuando nacen los espacios de "Estudio 1" y "Novela". Fueron años y años de biografías, teatro, historias originales y también clásicos, que provocaron gran conmoción en el público del momento, como por ejemplo con la adaptación del Conde de Montecristo de 1968 (disponible en el Archivo de TVE).

El Conde de Montecristo, Pepe Martín, que generó una legión de fanáticas entorno al actor

El aspecto acartonado de las adaptaciones, y el cambio de la técnica, así como el fin de la dictadura, dieron lugar a una menor cantidad de productos, pero los pocos que habían se centraban en la adaptación de clásicos nacionales, con lujo y detalle, así como aspecto cinematográfico. Es ahí cuando llegan las grandes series clásicas españolas como "Fortunada y Jacinta", "Ramon y Cajal", "Los Pazos de Ulloa" o "La Regenta", que gozan de un gran éxito de crítica y público. Las series espaañolas se intercalan con producto de fuera, series de éxito en el extranjero como "Poldark" o "Raíces".

Fortunata y Jacinta, producto de gran calidad de los primeros 80

Es ahí cuando llegan los años 90, y TVE dejó de ser un jugador solitario en las pantallas de los espectadores. La llegada de las cadenas privadas empieza a generar un modelo te televisión diferente, más basado en los shows de espectáculo, la telerrealidad, el famoseo y lo morboso. Es completamente natural, que todos los participantes de la parrilla televisiva prefieren hacer programas que salen más baratos y fáciles de producir, que reportan mejores audiencias que se ven llamadas por el vértigo de un contenido que llama a los instintos básicos y primarios, a la vez que se recogen cuantiosos beneficios publicitarios. Estos hechos no suceden sólo en nuestro país, y cada día hay menos series de época, pues si hacen falta alguan, siempre se puede poner alguna supuesta "superproducción" que se resume en hechos biblicos cuando se acerca la Semana Santa, para llamar a la audiencia más tradicional, y sólo como reemplazo de la programacuión habitual.

Es una época bastante pobre y vacía. Las series sólo se podrán ver en canales muy específicos de la parrilla de pago digital, y se estrenarán de tapadillo, como por ejemplo el éxito de "Orgullo y Prejuicio" a finales de los 90 en Canal Estilo. Otro canal de esa época, el glorioso Album TV, recuperará series antiguas pero de éxito como "Retorno a Brideshead". Es un momento de penurias y en los años venideros, sólo los DVDs y las ediciones domésticas, recuperarán estos seriales o se atreverán a incluir supuestas novedades, que con suerte, sólo iban a canales autonómicos en fin de semana (caso de "Norte y Sur" o "Ana de Tejas Verdes").

Orgullo y Prejuicio, un ejemplo de serie atemporal

La serie de época se considera un programa para la siesta, un culebrón de más o menos bajo presupuesto. Y sólo sobrevive en el siglo XXI, como series interminables tipo "El Secreto de Puente Viejo" o "Amar en Tiempos Revueltos", así como miniseries muy concretas, de ciertos periodos tumultuosos y basadas en obras de éxito literario como "La Señora" o "El Tiempo entre Costuras", que gozan del favor del público.

Llegados hoy a una época en la que las plataformas digitales se pelean por la audiencia, se crea un modelo mixto en un país como el nuestro, donde el consumo televisivo está muy marcado por la edad de la audiencia. Así, se produce mezclando a un canal de televisión en abierto, y a la vez, a un canal digital. Alentados por los best sellers "históricos" y "románticos", o por el éxito de las series citadas antes o aquellas que sin ser adaptaciones de libros, tenían sabor a "culebrón" más serio como "Las Chicas del Cable", "Velvet" o "Grand Hotel" (que incluso tienen éxito en el extranjero), algunos productores se han lanzado a un "revival" de las series de época, diversificando el producto.

Grand Hotel, "culebrón" de gran presupuesto y éxito fuera de España

Así podríamos encontrar dos tipos diferenciados: la de aventuras-histórica y las románticas clásicas (no autoexcluyentes), y en el último año, nos han llegado "El Cid", "Hernán", "Inés del Alma Mía" (entre las primeras) o las adaptaciones de "La Cocinera de Castamar" y "La Templanza". Todas tienen los ingredientes para llamar al público, incluso a nivel mundial, y todas han supuesto un resurgir de las grandes miniseries de antaño, lo cual indica que hay una audicencia para las mismas.

Ahora bien, ya cada una, según los gustos y los conocimientos que se tengan de la época en que se desarrollan, o la historia que cuentan, podrá caer mejor o peor al espectador. En mi caso concreto, he disfrutado bastante con "La Templanza", basada en la novela de María Dueñas (que aún no he leído), especialmente más que por la historia, por actuaciones concretas de algunos actores y por lo cuidado de la presentación y vestuarios. Porque nos guste o no la historia, si al menos está bien realizada, con seriedad, yo creo que algo nos puede atraer. Y hacía mucho tiempo, salvo en las producciones más caras que habíamos visto recientemente, que el cuidado por el detalle, especialmente en el vestuario, no surgía, y en esta serie, con una producción más cercana a las series de "alta calidad" inglesas, y unos vestuarios muy reales, se cumple. Otra cosa es la historia, que ya lo dejo al gusto de cada uno.

Hernán, producción de ambos lados del Atlántico amparada en Amazon

Añado también que en un país donde se rueda una gran cantidad de productos de éxito como "Juego de Tronos" o "The Crown", no hay falta de escenarios. Y si faltan, y si la historia sucede en América, estoy segura de que también se pueden encontrar lugares.

Abierto este camino de "period drama" hispano, sólo espero un poco de valentía por parte de los productores. No hay motivos para avergonzarse de una serie de época española en comparación con otra extranjera, y hay historias más que suficientes en nuestra literatura y en la historia, como para arriesgarse. Y parece se seguirán arriesgando de momento con el anuncio de la nueva miniserie de Magallanes y Elcano.

Deseando más productos bien hechos, aquí me quedo soñando por las adaptaciones que nunca me llegan, como Valancy Stirling de L.M. Montgomery, o la española "Memorias de un Solterón" y todo el universo de Marineda creado por Emilia Pardo Bazán (estamos este año en su aniversario, y podría darse el milagro).

Carmen R.


viernes, 30 de abril de 2021

Una joven prometedora



 La última película dirigida por Emerald Fennell ( productora y guionista británica de la fantástica serie Killing Eve) es una auténtica sorpresa.

 " Una joven prometedora "nos cuenta la historia de Cassie ( Carey Mulligan), una mujer de 30 años que en sus años universitarios, fue una joven promesa en la carrera de medicina. Sin embargo un hecho traumático y trágico cambió su vida para siempre, abandonando sus estudios y convirtiéndola en una especie de heroína vengadora contra los hombres que abusan sexualmente de las mujeres.

La película de Fennell es una absoluta reinvención del cine de venganza femenino, una rara avis que en realidad no se ajusta a los parámetros standard  de ese subgénero y sí brilla con luz propia por encima de todas sus incoherencias y cabos sueltos o dudosamente resueltos que podamos encontrar en ella.


Carey Mulligan a la que yo siempre recordaré por Shame (Steve McQueen, 2011) está SOBERBIA.

Abran paso, señoras y señores, pues ya sabíamos que esta actriz prometía y aquí sencillamente, está espectacular.

En relación a la película, ya sabéis a estas alturas que tenía 5 nominaciones a los oscars y ha conseguido el oscar a mejor guión original.

Su directora nos deja una película aconvencional y con algún que otro golpe bajo al espectador, que pasará a la historia por hacerse eco de los puntos más oscuros y deleznables en la relación entre hombres y mujeres. Nuestra sociedad, en el marco económico y social que vivimos , pervierte la utópica relación de igual a igual para ir a morir en una relación de abuso de poder. No siempre, por supuesto, pero sí aquí, en "Una joven prometedora" donde se repasan todas las situaciones donde habitualmente la mujer se encuentra en situación de desventaja.

MOMENTOS ESTELARES

-el inicio.......Cassie caminando descalza por la calle , la canción " It´s raining men" con una alucinante versión, convierte a Cassie en gigante, en una heroína que paraliza solo con la mirada a los tres obreros que desde el otro lado de la acera, la acechan y la acosan verbalmente.

-su aparición en la despedida de soltera, su peluca, su vestimenta de enfermera, su paso lento y decidido hacia esa cabaña donde se concentra en ese momento toda la representación del MAL.

PUNTOS FUERTES

- la denuncia de la cultura de la violación, del maltrato  hacia las mujeres en las relaciones entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, pero especialmente en la doble condena a la que la mujer es sometida a nivel social, cuando es víctima de un acto de abuso o violencia sexual, muy en consonancia con el movimiento " ME TOO".

"una joven prometedora" ojo, no es una condena sólo hacia los hombres que alguna vez agredieron a una mujer, por extensión es una denuncia a todas las personas que asistieron a ese acto y consintieron y silenciaron.

- Esa mezcla de drama, thriller e incluso cierto humor por momentos negro, que convierten la película en una película SIN GÉNERO definido.

- ese lenguaje audiovisual, con una banda sonora que nos gusta y una puesta en escena rompedora, con planos de video-clip y una estética que se hace agradable de ver.

PUNTOS DÉBILES

- le perdonamos las incoherencias narrativas, los callejones sin salida, los cabos sueltos y la confusa resolución de algunos trazos narrativos que a veces parece que no van a ninguna parte.

CONTROVERTIDO FINAL ( AVISO SPOILER)

NO le hubiera dado ese final .No, porque una vez que estamos en los últimos 30 minutos de metraje, o en el acto final, el espectad@r ya está rendid@ a los pies de Mulligan y sólo deseas que Cassie ejecute su venganza y por supuesto que todo salga bien.

¿quíen vence? vence Cassi desde el punto de vista simbólico y también si nos ajustamos a lo que es una venganza en sí, pero el precio a pagar es tan alto que te preguntas si todo este periplo mereció la pena.


CONCLUSIÓN PERSONAL 

Película que por desgracia está de plena actualidad y hay que ver sí o sí, porque el feminismo, o lo que es lo mismo, la búsqueda de la igualdad entre mujeres y hombres, sigue siendo la evolución pendiente en una sociedad que sigue sospechando de la víctima cada vez que ésta  ha sido sometida a un acto de agresión sexual, o cada vez que alguien es testigo de un delito de esta índole y mira para otro lado o incluso contribuye a que finalmente no se haga justicia.

A ello añadir  la impecable actuación de CAREY MULLIGAN, que queda ya en la historia de las interpretaciones cinematográficas que nunca ya vamos a poder olvidar.


Feliz fin de semana,

Troyana