viernes, 27 de enero de 2023

Tom, la última estrella del cine

Hace un par de días salieron las nominaciones a los premios de la Academia, o sea, los "Óscar" de toda la vida. Como ya sabemos, estos premios desde hace unos años no son un reflejo del cine, sino de lo que "toque" en el momento. Así, fueron hace unos años una muestra del poder del ahora caído en desgracia Harvey Weinstein, cuando Miramax dominaba la gala, mientras que en los últimos tiempos, hemos visto como se volvían "políticamente correctos", algo que no sólo les afectó a estos premios, provocando galas tan "afines" a la política correcta, que aparte de la polémica del reparto de premio, hacían que la fiesta se volviera larga y tediosa...la verdad, es que quien supo retratar mejor que nadie esta época que vivimos fue Ricky Gervais en su última presentación de los Globos de Oro (verlo en los premios de la Academia hubiera sido impensable).

Entre las nominaciones, ha habido sorpresas, y una de ellas, ha sido el "supuesto" reconocimiento de los miembros a los "blockbusters", con nominaciones a las secuelas de Ávatar y Top Gun, dando valor a que son los films, independientemente de su valor cinematográfico, que han logrado mover a los espectadores a las salas de cine tras la terrible pandemia.

Me quedo con la secuela de Top Gun, porque de las dos, es la que he visto, y siempre he sentido reticencia por ese James Cameron "Zen" que nos contó Pocahontas con seres azules. Y me quedo con este "Maverick" para hablar de su protagonista: Tom Cruise.

Y es que Top Gun: Maverick, al contrario que la original que fue una hija de su generación (clásico producto videoclipero y ochentero de Tony Scott), se nos ofrece un espectaculo básico pero más atemporal, que cae directamente sobre los hombros de Cruise, al que considero la última "gran estrella" del cine actual, una "rara avis", que se pone encima el peso y control de la producción para ofrecer al público un espectaculo, que aunque sea una secuela, rompe las reglas del Hollywood actual (superhéroes, corrección), mientras que por otro lado, sigue la estela del mismo (continuaciones, nostalgia), con una historia poco "original" que emociona si te dejas llevar por ella, como en todo buen blockbuster.

Tom sigue estando aquí, aún a sus 60 años, como la "estrella" con la que tienes cierta seguridad que si entras a ver una película, disfrutarás. Con una carrera bien asentada, y con roles de lo más diversos y emblemáticos, desde los años 80, mayoritariamente como héroe (La Tapadera, Mission Impossible, Algunos Hombres Buenos), alguna experimentación (Magnolia, Eyes Wide Shut) o con villanos emblemáticos (Entrevista con el Vampiro, Collateral), sabemos que podemos confiar en él, como en esos héroes que nos regala los últimos años, para rescatar el cine.

Aunque eso no quiere decir que su trayectoria no haya tenido batacazos en los últimos años como ese intento de resurrección del "Universo de los Monstruos" con su temible Momia, sus Jack Reachers; al final ganan ahí sus momentos de ciencia ficción como Oblivion, o Al Filo del Mañana, donde además, se reía de su faceta de "all American heroe", protagonizado a un cobarde que sólo quiere sobrevivir, al menos al principio. Y es que quizá, la comedia más pura es lo que vemos menos en la carrera de Cruise, y eso que lo intentó con un cruce con su clásico "héroe" en la divertida y ligera Noche y Día de Mangold (que quizá aquí a algunos les gusta poco por lo que le vuelve a hacer a Sevilla tras Mission Impossible II). Lo que está claro es que sus mejores momentos cómicos han sido el cameo de "Austin Powers: Miembro de Oro" o su secundario Les Grossman en la descacharrante Tropic Thunder (que quizá sea una buena representación de lo que se esconde en el Hollywood más oscuro y babilónico).

Tom es por tanto, y casi siempre, el valor seguro para ver al héroe y la aventura, y sobretodo cuando lo vemos hacer sus propias secuencias de acción, que nos hacen dudar de su cordura, como nos ha mostrado en los últimos rodajes de Mission Impossible (que personalmente espero con ganas, ya que su colaboración con McQuarrie ha conseguido que esta saga sea lo que James Bond debería ser en el siglo XXI sino viviera con traumas). Su locura por el cine y por el espectador, como el mismo ha explicado muchas veces, es su motivación, por dar lo que quiere el público cuando coge sus palomitas y su refresco al entrar en una sala de cine y pasar un momento emocionante. Esto llego a ser muy claro cuando se hizo público un enfado del último rodaje de esta saga, en la que explicaba las implicaciones de paralizar un rodaje (por no respetar lo acordado en medidas contra el Covid), de cara a la industria y al público.

Tom podrá gustar o no, podremos juzgarlo a nivel personal, o lo que queramos, pero lleva 40 años como la promesa que se hizo el héroe, el actor y la que espero que no sea "la última estrella del cine". Como le recriminan en Top Gun: Maverick: "El fin es inevitable, Maverick. Tu especie se va a la extinción", a lo que él responde: "quizá así sea. Pero no hoy".

Y así lo espero yo.

Carmen R

viernes, 20 de enero de 2023

Benditos atracos

Hay temas que suponen un plus a la hora de elegir una película o una serie. Por ejemplo, si salen nazis para mí ya tienen un punto positivo. Las de juicios o periodistas me atraen siempre, los asesinos en serie/psicópatas varios también son de mi gusto. Y, por supuesto, siempre me han fascinado las de atracos a bancos. Desde las clásicas, tipo Rififí o Atraco perfecto, hasta las más comerciales como Ocean’s eleven. Creo que es un tema de gusto universal y que siempre nos hace ponernos a favor de los ladrones. Supongo que se mezcla el sueño de riquezas con la rabia que nos dan los bancos. Por eso recientemente he visto no una, sino dos series de atracos.
La primera es una serie colombiana creada por Pablo González basada en un caso real: El robo del siglo. Consta de seis episodios y narra el atraco al Banco de la República en Valledupar. Cuando pienso en atracos, siempre imagino a gente guapa y muy inteligente con habilidades casi mágicas para eliminar alarmas, abrir cajas fuertes, disfrazarse de lo que sea, con mucha elegancia y buen rollo entre los miembros de la banda. Me gusta que incluyan una escena donde van vestidos de etiqueta a una fiesta donde beben champán y hacen cualquier cosa relacionada con el golpe. Me temo que tengo a George Clooney grabado en el cerebro. Bueno, pues el robo del siglo es todo lo contrario y, según creo, mucho más parecido a cómo es un atraco de verdad. Es verdad que hay gente que sabe hacer cosas complicadas, pero viendo la preparación y la personalidad de los componentes de la banda, sería milagroso que pudiera salir bien. Cada vez hay más gente implicada, necesitan dinero para organizar el golpe, pagar sobornos a policías corruptos que, además, son idiotas. Hay rencillas entre los miembros de la banda, gente muy cruel y peligrosa con la que deberán enfrentarse, tipos que se emborrachan cuando no toca o que se van de la lengua. Un caos. No voy a hacer spoiler, pero tampoco es tan importante el final como el desarrollo de la trama. Los actores están fenomenal y resulta interesante, aunque si buscáis glamur, esa no es vuestra serie.
La otra que he visto es una serie de Estados Unidos creada por Eric García que se llama Caleidoscopio. Tiene ocho episodios y lo más peculiar es que no están numerados del uno al ocho, sino que tienen nombre de colores: Amarillo, Verde, Naranja, Violeta, Azul, Rojo, Rosa y Blanco. Se pueden ver en cualquier orden, aunque recomiendan ver Blanco en último lugar. Hay capítulos con la acción antes del atraco, durante y después. Aunque pueda parecer complicado lo de verlos en cualquier orden, no lo es. La trama se sigue perfectamente, aunque vaya dando saltos en el tiempo. Por supuesto, esta es mucho más de gente lista, casi con poderes paranormales. Me encanta esto de tener a un falsificador, uno experto en armas, otro que conduce como si fuera piloto de carreras y una experta en explosivos. Además, hay una trama de venganza contra un malo muy malo. Lo del buen rollito en la banda aquí tampoco se da, pero es mucho más glamurosa. Las imágenes tienen toques relacionados con el color del episodio y resulta bonita visualmente. Hay partes de la trama que están un poco cogidas por los pelos y hay que hacer algún acto de fe, pero resulta amena. El reparto funciona bien, especialmente, Giancarlo Espósito y Paz Vega. No os voy a decir que ninguna de las dos sea una maravilla, de esas de no perderse bajo ningún concepto, pero cada a una a su manera resultan interesantes y si sois, como yo, fans de los atracos, os pueden gustar.

sábado, 14 de enero de 2023

El día que murió la música

 El tres de febrero de 1959 es recordado como "el día que murió la música". Fue un hecho trágico. Un accidente en el que perdieron la vida cuatro jóvenes, tres de ellos, músicos de éxito de la corriente del efervescente rock and roll. El mayor de ellos, justo el que no tiene película biográfica, apenas contaba 29 años. El más joven, 17. Ellos fueron leyenda del rock justo cuando empezaba su carrera. Sus cortas vidas dieron para sacar muy celebrados temas de rock  que se han hecho famosos en el mundo entero y a Don McLean le dio para parir un himno en 1971, "american pie". Un himno cuya partitura en subasta se vendió por más de un millón de dólares. Pero volvamos al cine. Hoy dos biografías rockeras que acaban en tragedia: "La historia de Buddy Holly" (1978) y "la bamba" (1987).


"The Buddy Holly Story" (1978) 

Esta peli fue rodada para televisión y está protagonizada por el rubio Gary Busey. Busey hace de Charlie Hardin Holley, que fue un joven y talentoso músico texano conocido familiarmente como Buddy. Buddy Holly nació en una familia texana muy melómana. Desde muy niño dominaba varios instrumentos y solía tocar con sus hermanos piezas estilo country. 

Gary Busey es Buddy Holly, detrás el antiguo doble de Troy Donahue.

Buddy y un par de amigos, Don Stroud, que, por cierto, comenzó en el cine haciendo de doble de Troy Donahue, y Charles Martin Smith (El contable bajito de "los intocables de Elliot Ness"), fundan "The crickets" (Los grillos) Un conjunto con aires de música para jóvenes, es decir, menos country y más rock. 

Camino hacia el éxito

El trío va haciéndose conocido, no sin dificultades, ya que a la gente mayor el rock le parece una abominación y acaban grabando y teniendo éxito. Ello les lleva a Nueva York donde les ficha un productor para que toquen en el teatro Apollo. El santuario de la música afroamericana. Ahí está la gracia porque, por la radio, creyeron contratar cantantes negros y corrieron un riesgo para tocar en un lugar donde nunca antes había tocado un blanco. Momento de éxito. En la actuación aparecen otros artistas. Uno de ellos, del que hablaré después, ya que, curiosamente aparece en las dos pelis, y el grandioso cantante Sam Cooke. Del que se hacen colegas y con el que se van de gira.

Sam Cooke a la derecha con los Crickets detrás.

Estabilidad y consolidación:

Tras desavenencias en el trío, Holly decide quedarse en Nueva York y el resto de los crickets se vuelve a Texas. Holly ha conocido a una empleada de la casa de discos con la que se casa. Graba, compone y sale de gira por todo lo largo y ancho de los EEUU, porque el rock es un éxito y se hinchan a dar conciertos.

Buddy y María


Tragedia:

Invierno en el frío del medio Oeste. El rock por la noche hace que suba la temperatura. La música suena genial pero el traslado se hace en un autobús cuya calefacción está estropeada. Fletan una avioneta para que tres de sus músicos puedan viajar rápido y dormir en una cama en un hotel en el destino siguiente. En principio, Big Bopper (El músico del que no conozco biopic) no iba a viajar, pero, como iba afectado por una gripe, Waylon Jennings, de la banda de Holly, le cedió su plaza. La última escena de la peli es Holly  dándolo todo en su último concierto la noche anterior a su muerte. Todo un éxito. Sobre su imagen sonriente y satisfecha un letrero que nos cuenta el fatal accidente aéreo que acabó con su vida.

Último concierto.


"La Bamba" (1987)

Recuerdo que se hizo promoción de esta peli y de su banda sonora interpretada por Los Lobos. esta peli sí llegó a estrenarse en los cines de manera internacional. Cuenta la historia del adolescente Ricardo Valenzuela, conocido universalmente como Ritchie Valens. En la peli el nombre del actor aparece al final del reparto como " Y presentando a Lou Diamond Pillips como Ritchie Valens". En esta peli quienes tiene peso específico son la madre del prota (Rosanna de Soto) y Bob, el hermano mayor, con sus conflictos (Esai Morales). Ritchie era un chaval californiano de orígenes mexicanos. Un loco de la guitarra que aún va a la escuela. La peli comienza con una escena un poco desasosegante. Unos chavales jugando en el patio de un insti al baloncesto y dos avionetas que se estrellan en el aire. es una pesadilla de Ritchie de la que luego nos cuentan más, pero ahí está la fatalidad del destino.

Un adolescente californiano

Camino al éxito:

Un día prueba con un grupo,"The shilouettes, y es admitido como guitarrista. El líder tiene una reacción recelosa porque percibe que es bueno. Valens acaba cantando y componiendo. Un cazatalentos le pone a grabar. Valens se empieza a hacer una celebridad, menos para el padre de su novia del insti, aunque lo pintan más como celoso de la seguridad de su hija negándose a que salga con un músico que como racista. Tampoco es que les diera mucho tiempo a sus dieciéis o diecisiete años.

Concierto en la tele


Estabilidad y consolidación:

Valens es un joven que crece en una familia coya madre es muy importante. Tiene un hermano buscavidas que es como el personaje antagónico con el que mantiene una relación de altibajos. Valens tiene miedo al avión pero debe cogerlo para ir al este a cantar en la tele y dar conciertos en Nueva York. Por ahí sale un amuleto que le da un chamán para que lo proteja (La superstición como elemento infalible). Su progresión es exitosa y se suceden los conciertos. Si en la peli de Holly salía Sam Cooke, en la de Valens sale Jackie Wilson.

Big Bopper y Valens a punto de subirse a la avioneta

Tragedia:

La gira del rock de invierno por el medio oeste es dura. Hace frío y media caravana está incubando la gripe. En esta peli Valens es aceptado a pie de avioneta como pasajero jugándosela a cara o cruz. Es Buddy Holly el que tira la moneda. Por otro lado, en una bronca navideña, peleando con su hermano Bob, este arrancó el amuleto protector de Ritchie sin querer. Ya sabemos que eso, en el cine, es científicamente catastrófico. Llanto inconsolable en el pequeño universo de Ritchie enterados del accidente por la radio. Llora su cuñada, sus compañeros del insti, su manager, su novia Donna y, sobre todo su madre abrazada a su hermano. La escena final es la de un Bob abatido gritando el nombre de su hermano dándole un puntito dramático, al ¿verdadero prota? de la peli.

Ritchie y su hermano Bob de resaca en Tijuana


Curiosidades:

En la peli de Buddy Holly, al final sale un tipo morenito con unas maracas, quizá es Valens. Big Bopper sale un poquitín más y tiene frase. En la bamba, Holly sale tocando un segundo y tiene frase en la escena del avión. Big Bopper sale también en esta segunda. El personaje, leyenda del rock, que sale en ambas con sendas piezas de rock cantadas es Eddie Cochran. Fatales casualidades de la cochina vida Cochran murió un año después en un accidente de tráfico en el Reino Unido, cuando estaba de gira europea.

Esta ha sido la historia de dos leyendas del rock que fallecieron prematuramente cuyas vidas dieron para sendas pelis....Y el resto es rock and roll.


Juli Gan. (En los enlaces azules hay pelis y, sobre todo, música)

viernes, 16 de diciembre de 2022

Único testigo


No es la primera vez que publico algo sobre esta peli. Sin dedicarle, como ahora, un artículo entero, la nombré hace unos diez años, cuando regresé de un viaje por los Estados Unidos y recopilé en un post todas las pelis que me habían venido a la cabeza durante mi estancia en Filadelfia. 

 Ahora, tras haberla visto por millonésima vez en la tele y no aburrirme nunca, me pregunto por qué nunca le he dedicado más líneas, siendo como es una de mis pelis favoritas de siempre.

 Pero empezaré explicando por qué es mi favorita; o una de mis favoritas.

 En primer lugar, por su protagonista, Harrison Ford (una debilidad que tengo); luego, por su director, Peter Weir, a quien debo otras dos pelis que me gustan mucho (“El show de Truman” (enlace) y “Matrimonio de convivencia”) y otras muchas más que no me gustan tanto; por su guion y su high concept, tan originales; y por la escena del baile en el garaje mientras suena Don't Know Much About History, de Sam Cooke.

 Sea como sea, ahora me apetece hablar, para empezar, un poco, de su reparto, en el que voy a destacar a dos estrellas malogradas y un debutante.

 Una de las estrellas malogradas es Alexander Godunov. Nacido en la extinta Unión Soviética en 1949, fue una de las más grandes estrellas del ballet Bolshoi, hasta que en 1979, cuando tenía treinta años, durante una gira, pidió asilo político en los Estados Unidos y no regresó a su país nunca más. En América continuó su carrera de bailarín y seis años después debutó en el cine, precisamente con esta peli, Único testigo. Tras este éxito, participó en otros cinco filmes más, incluida una entrega de La jungla de cristal, y en 1995, con tan solo cuarenta y cinco años, murió de una cirrosis provocada por su adicción al alcohol. Dios lo tenga en el paraíso de los hombres bellos y desdichados.

La otra estrella malograda, aunque no tanto (al menos sigue viva), de Único testigo, es Kelly McGillis. De hecho, Único testigo fue la segunda peli de esta actriz californiana que luego brilló en Top Gun y en Acusados y ahí se acabó la historia, porque el resto de los filmes que hizo pasaron sin pena y sobre todo sin gloria. No porque McGillis no tuviera talento ni presencia, no porque no fuera una maldita reinona ni un hermoso animal cinematográfico, sino porque, según dicen, se declaró públicamente lesbiana, se lio con Madonna (eres mi ídola, Kelly, cariña), se negó a operarse para parecer más joven y eso a los señoros productores de Hollywood no les hizo gracia. Pues nada, que Dios tenga a McGillis algún día muy lejano en el paraíso de las señoras que merecen mucho la pena.

 Y, para acabar, el debutante, como todo el mundo sabe, es Viggo Mortensen; de los tres que he destacado, sin duda el más estrella y el que mejor currículum ha hecho, sí, pero en 1985 era todavía un pipiolo sin demasiado lustre. Nacido en Nueva York de familia danesa, vivió mucho tiempo en Argentina y por eso habla castellano mejor que yo y tiene una pareja española. Como digo, debutó en el cine con Único testigo en un papelito mínimo, pasó igualmente desapercibido en Pánico en el túnel y en La teniente O’Neil, pero luego llegó El señor de los anillos y de ahí en adelante todo fue triunfar.

Único testigo recibió ocho nominaciones al Oscar y ganó dos. Tuvo mucho éxito, pero su principal repercusión no fue cinematográfica, sino turística.

La película dio a conocer al mundo (y quien dice al mundo dice a mí, que soy una inculta) que en estado de Pensilvania, cuya capital es Filadelfia, existía una comunidad religiosa rural, la de los amish, caracterizados principalmente por su vida sencilla, sus vestimentas modestas, recatadas y tradicionales y su resistencia a adoptar tecnologías modernas, incluida la electricidad.

Nacidos como comunidad religiosa en Suiza, en el siglo XVI, y arribados a América en varias oleadas de inmigración, ya a finales del siglo XX, a la comunidad amish no le hizo gracia Único Testigo. Su Comité Nacional se temió que sus pueblos fuesen inundados por turistas, cosa que efectivamente sucedió, a pesar de que, poco después, el gobernador de Pensilvania renunció a promover más rodajes en los pueblos amish.

Así y todo, yo piqué. Cuando estuve por aquellos lares, me di una vuelta por el condado de Lancaster y me encontré con una cierta infraestructura turística a su alrededor y a paisanos que se tapaban la cara al acercárseles un coche, para no salir en las fotografías. Conseguí retratar algunos de sus famosos y peculiares carros de caballos y unas cuantas de sus típicas vestimentas tendidas al sol a las puertas de una granja. Podéis verlas en el post sobre Filadelfia que os he citado antes, pero aviso que no son gran cosa. No pude hacer grandes fotos. Y lo acepto. Los amish no me deben nada y no son monos de feria.

Y esto es lo que me apetecía contaros sobre Único testigo. Hasta la próxima vez que la den en la tele y que la vuelva a disfrutar, se despide vuestra amiga

 Noemí Pastor

viernes, 9 de diciembre de 2022

Calderero, sastre,soldado, espía

Esta serie, producida por la BBC en los 70, sigue siendo una joya. Está basada en una novela del mago del espionaje John le Carré, El topo –que también inspiró la película homónima de 2011– y cuenta con un reparto de excepción con Alex Guinness, como protagonista, a la cabeza. En plena guerra fría, Control, todopoderoso número uno del MI6, encarga al veterano Jim Prideaux una misión tan secreta que no debe enterarse nadie en el “Circus” (nombre familiar de la institución). Viajará a Checoslovaquia donde un oficial del ejército checo, resentido contra la invasión rusa, está dispuesto a revelar la identidad del topo de la KGB infiltrado en las filas británicas. Control pide a Prideaux una sola palabra entre estas cinco: TINKER, TAILOR, SOLDIER, POORMAN o BEGGARMAN. Los nombres en clave de los cinco sospechosos. ¿Quiénes son? Percy Alleline, TINKER, director de operaciones. Bill Haydon, TAILOR, jefe de personal. Roy Bland, SOLDIER, jefe de operaciones del telón de acero. Toby Esterhase, POORMAN, jefe de los “faroleros” (encargados de tareas de vigilancia y grabaciones). Y Georges Smiley, BEGGARMAN, mano derecha de Control (ni la serie ni las novelas lo dicen claramente, pero parece que Smiley era el número dos). En suma, la cúpula del Circus, después del propio Control. Por circunstancias que es mejor no contar, Smiley, apartado del servicio, tendrá que continuar la búsqueda iniciada por Control, con la ayuda del fiel Peter Guillam. Mientras, los otros cuatro sospechosos triunfan a los ojos del gobierno con su propio topo muy cercano Karla, –cabeza de la KGB–: un agente doble cuyo nombre en clave es Merlín. Desde el punto de vista formal, se compone de escenas muy largas de extensos diálogos, descripciones y profusión de datos y personajes con un estilo muy fiel a la novela. La complejidad del argumento y el suspense mantienen la tensión, la sensación como espectador es que no hay que dejar escapar nada: cualquier palabra, o incluso gesto, por inocente que parezca puede ser clave. Si desarrollo de la trama es apasionante, algunos adornos muy cuidados también lo son. Lealtades y traiciones forman el nudo central del espionaje y se tratan a fondo como merecen, pero también se presta atención a las meras fricciones entre los personajes: Esterhase no llega a ser aceptado por sus colegas más clasistas por su origen húngaro; las aventuras amorosas de Ann, esposa de Smiley, son siempre una fuente de problemas. Y, por supuesto, las artimañas de espías. Jim Prideaux, retirado del espionaje y reciclado en maestro de una escuela de chicos, convierte al joven inseguro Jumbo en su mejor guardaespaldas sin que el propio muchacho se dé cuenta. “Jumbo, eres el mejor. Nadie sabe observar como tú”. O las artes de Peter Guillam para sacar documentos del edificio del Circus. Por último, siendo excelente la interpretación de todos los actores y actrices, principales y secundarios, me gustaría destacar a Alec Guinness como Smiley: Guinness es Smiley. En una entrevista, John le Carré explica que era una opción tan buena que parecía imposible. Relata cómo vio maravillado la transformación del actor en espía veterano, haciendo suyos los gestos que se intuyen al personaje de la novela e imitando los del propio le Carré. La serie tiene una segunda temporada, tan magnífica como la primera, La gente de Smiley, la lucha contra Karla sigue...

sábado, 3 de diciembre de 2022

LA RUTA

 


Por si había alguna duda, en Zinéfilas somos un grupo de mujeres de diverso origen y procedencia. En mi caso, vengo de Valencia, como decimos por aquí : "la millor terreta del món" y más allá de todos los tópicos y los signos de identidad asociados a nuestra cultura, si algo tenemos los valencian@s es que siempre hemos sabido divertirnos.

Hoy os vengo a hablar de una serie de televisión "La ruta" que intenta dar testimonio de una  década que Valencia pasó  literalmente bailando. Tal cual dice filmaffinity:

" (...)La Ruta" es el viaje de un grupo de amigos de El Perelló ,desde su despedida en una masificada Ruta Destroy en 1993 hasta el día que entraron en Barraca por primera vez en 1981 cuanto tanto ellos como "la fiesta" aún conservaban su inocencia."

A mi la ruta me pilló joven, justo en la edad en la que supuestamente podría haber hecho esa travesía de discotecas y parkings donde la gente se divertía sin descanso de viernes,a veces jueves a domingo. Sin embargo, no la viví ni siquiera de refilón, no como amig@s que sí la transitaron y hoy recuerdan con nostalgia esa magia que se vivía en medio de excesos, excentricidades, transgresiones pero por encima de todo, música y más música, hasta que el cuerpo aguante.

De la serie ,estrenada este año, os cuento que de momento he visto los 4 capítulos disponibles y en mi opinión va de menos a más. Es  un flash-back que arranca desde el año 1993 hacia atrás y nos acompaña en un viaje vital de varios jóvenes que vivieron esa época  con todas sus luces y sus sombras . 

Si veis el primer episodio ,os sugiero que avancéis, porque aunque sea flojito, la serie va tomando pulso en los siguientes, dejándonos escenas memorables que nos ponen los pelos como escarpias, como el momentazo del  joven cura vistiéndose para dar la misa con los cascos puestos escuchando la música de la ruta y dándolo todo bailando en medio de crucifijos, santos y todo tipo de ornamentación religiosa. Memorable.


No digo que sea una gran serie, de hecho aquí ya se vive con mucha controversia el rigor en muchos aspectos del relato ,cómo se hacían los controles policiales por ejemplo ¿ está reflejado tal cual fue realmente? La historia siempre será interpretable y manipulable, por lo que imagino la serie se ciñe a los testimonios de quienes vivieron la ruta y la contaron. Aún con todo, sí es recomendable en mi opinión darle una oportunidad porque es parte de nuestra historia, con mayor o menor sesgo y con mayor o menor acierto en el casting , deja constancia de un pedacito del imaginario colectivo que de alguna manera ha dejado su impronta en tod@s nosotr@s.

La dirección de la serie corre a cargo de Borja Soler, Carlos Marqués-Macet y Belén Funes y entre el reparto de actores y actrices encontramos a  : Àlex Monner, Elisabert Casanovas, Claudia Salas, Guillem Barbosa, Ricardo Gómez, Sonia Almarcha, Nao Albet, Luis Bermejo, Josep Manel Casany y Rosana Espinós.

Tal cual se recoge en Espinof : " (...). Más allá del musicote, del "máquina total " y " las pastis", hay muchísimo corazón puesto a la hora de retratar ese mundo, ese desfase discotequero como válvula de escape de una (o varias) generaciones, como forma de expresión."

Creo que es importante remarcar la cuidada producción, los detalles y la huida de una idealización de la época  ofreciendo en cambio una mirada  de cómo era la Valencia de los 80 y los 90 al menos desde la óptica de estos personajes inspirados en  quienes sí vivieron la "movida valenciana".

No quiero destripar nada ni hacer spoiler pero hay una ausencia anunciada de uno de los personajes que es clave en el guion y el relato, nos deja ver lo esencial que fueron los DJ del momento, las masas que movían y cómo algunos eran auténticos DIOSES en los tempos como Barraca, Chocolate, Puzzle, Don julio, NOD, Espiral....etc

La serie nos absorbe en una espiral de experiencias humanas ,que al final de cada episodio nos dejan con ganas de más. Espero la disfrutéis tanto o más como la estamos disfrutando aquí. Si le dais una oportunidad, me encantaría dejarais algún comentario para compartir impresiones y conversar.

Feliz fin de semana.

Troyana


viernes, 25 de noviembre de 2022

La Ciencia Ficción según Nolan

Cuando generalmente hablamos de Nolan, pensamos casi de inmediato en el director Christopher Nolan, olvidnado en muchas ocasiones a su hermano Jonathan, que también contribuyó de forma sólida al éxito del cineasta. Así, la conocida Memento, que fue su película revelación a nivel mundial, fue obra de ambos, pues el guión se basaba en una historia corta de Jonathan.

Nos guste o no, Memento es una obra muy interesante para saber lo que el director traería después: personajes solitarios (sus parejas están fallecidas o desaparecidas), que no se fían de la realidad que les rodea, porque el mundo es un lugar ajeno y desconocido, tan poco fiable, como sus propias mentes. Algo que veremos repetirse una y otra vez, incluso en adaptaciones de personajes tan populares como el de Bruce Wayne, en la maravillosa trilogía del Caballero Oscuro de Gotham.

Suponemos que movido por las presiones de la introducción de Christopher en Hollywood, Jonathan no colaboró ni en Batman Begins ni en Imsomnio, pero sí en el resto de la trilogía de Batman y en el Truco Final, ese guiño a la magia y al engaño protagonizado por Bale, Johansson y Jackman. Volverían a colaborar en Interestellar, una entrada en la ciencia ficción espacial, que viviría de gozosos momentos en estos años con The Martian, Arrival o Gravity ,entre otras obras.

Para la fecha de esta última colaboración fraternal (de momento), Jonathan Nolan, llevaba ya varios años como productor, de una serie que el mismo había creado: Person of Interesest (Vigilados), emitida por una canal generalista como es la CBS, donde se pueden ver otros "procedimentales" como NCIS o el CSI. Person of Interest, avalada por la producción ejecutiva de J. J. Abrams (el "niño de oro" del momento) se unía a esta parrilla con una propuesta sencilla como la de las series anteriormente nombradas: se ayudaba a alguien en el episodio y se pasaba página hasta la semana siguiente. Pero Person of Interest, aunque superficialmente parecía hacer eso, era otra cosa muy distinta. Estaba perfectamente protagonizada por Jim Caviezel y Michael Emerson, dando vida a Reese y Finch, dos personajes complementarios: el primero era un operativo militar desencantado y caído en desgracia, y el segundo, un genio de la informática, que se había cansado de lo que había visto en este mundo, y que había creado una Inteligencia Artificial (La Máquina) para predecir crímenes a través de las imágenes y sonidos captados por las cámaras de seguridad. Finch, que odiaba que no se ayudara a la gente corriente, contrataba a Reese (con una vida traumatizada desde el 11S) y socorrían, cual Equipo A, a las personas de la calle. Así que teníamos una trama con una especie de Batman atormentado, con su Alfred Pennyworth en un papel más activo, a la que se unía la tenaz detective Carter (inolvidable Taraji P. Henson) y otros secundarios espectaculares. Pero todo era una tapadera.

Según fueron avanzando los capítulos y temporadas, la historia pasó de tratar de crímenes de la mafia, de familias o incluso políticos, a la aparición de una agencia misteriosa, complots mundiales y la evolución de la Máquina, así como de la aparición de otra Inteligencia Artificial. El relato de crímenes de la cadena CBS, se había convertido en una serie de ciencia ficción muy alejada de sus otras producciones, que hablaba de los poderes que no se ven, el sentido de la privacidad y la ilusión de la libertad en el siglo XXI, en un relato esperanzador pero a la vez crudo, sobre la lucha entre el bien y el mal, y el sabor agridulce de la derrota y el sacrificio por la humanidad. La ficción fue un caballo de Troya perfecto de Nolan, aunque CBS acabó guillotinándolo en su quinta última (y reducida) temporada.

Lo que vino a continuación fue Westworld para la televisión por cable HBO, y por tanto sin tantas cortapisas de censura de un canal generalista. Esta vez produjo junto a  su esposa Lisa Joy, (guionista en Criando Malvas o Último Aviso). Basada en la obra de Michael Crichton, planteaba desde sus primeros episodios, una clara discusión moral entre el "alma" un grupo de robots que creen que son personas, y los humanos reales, que se comportan como entes vacíos de cualquier espíritu o pensamiento elevado. En este caso, y confesando que sólo he visto la primera temporada, me pareció un planteamiento inteligente, aunque por lo que he leído, parece que las siguietnes temporadas fueron perdiendo fuelle, debido al excesivo retorcimiento de tramas (algo muy propio de Nolan y que se acusaba desde la primera temporada), y el desgaste del producto, pese a un casting muy espectacular que comprendía a Evan Rachel Wood, Thandie Newton, Jeffrey Wright, James Marsden, Rodrigo Santoro, Ed Harris, Anthony Hopkins, Ben Barnes, Clifton Collins Jr. o Tessa Thompson.

Tras la producción de Reminiscencia, dirigida y escrita por Joy, con Hugh Jackman y Rebecca Fergunson, y que pasó con más pena que gloria, el matrimonio vuelve ahora, en este caso sólo a producir, la última apuesta de ciencia ficción de Prime Video: The Peripheral, una serie basada en la novela cyberpunk de William Gibson, creada por Scott B. Smith, y que nos trae un relato en dos mundos sobre una mujer (interpretada por Chloë Grace Moretz) intentando ayudar a los suyos, interfiriendo en un mundo real, pero que a ella se le presenta como virtual. La serie de momento, parece entretenida y pese a la complejidad, prima la acción sobre las discusiones más filosóficas (que también las hay), y nos preguntamos si en esta ocasión, la plataforma alcanzará el éxito que ha buscado tras los intentos de Night Sky u Outor Range, y el descalabro de Los Anillos del Poder.

¿Qué tiene por delante Nolan? Pues seguirá con la ciencia ficción y la adaptación del videojuego Fallout con el competente Walton Goggins, o la miniserie The Son con otro estupendo actor: Jake Gyllenhaal. Pero veremos si más que adaptar, vuelve a sorprendernos con una historia más personal como fue Person of Interest, o una nueva colaboración junto a su hermano, en la que notemos claramene su sello.

Carmen R.