miércoles, 3 de marzo de 2021

Nuevo orden

 

Nuevo orden es una película de Michel Franco, guionista, director y productor mexicano, que obtuvo el premio a la mejor dirección en el Festival de Venecia del pasado año. Estuvo también en la sección Perlas del Festival de San Sebastián, pero no la vi. El tráiler, que he visto varias veces en las últimas semanas, me pareció atractivo y allí nos fuimos.

Muy bien los actores

La película muestra una distopía en México D.F. Son tiempos de revuelta, la abismal diferencia de clases ha hecho que estallen violentos conflictos en las calles. En el domicilio de una familia de clase alta se celebra la boda de la hija que sufrirá el asalto de los revolucionarios, aunque más que una revolución parece una revuelta causada por la desesperación de los que no tienen nada que perder. Pronto el ejercito tomará las calles para restablecer el orden o, quizás, para crear un nuevo orden. Hasta aquí os puedo contar del argumento sin destripar la película. Lo del asalto en la boda sale en el tráiler, de manera que no es spoiler.

Impresionantes imágenes de la ciudad destrozada


La película es sin duda cine de calidad: buenos actores, las escenas de las revueltas son impresionantes, el tema es interesante, pero… a mí me ha decepcionado. Para empezar, la parte de la boda. Está muy bien, nos enseña montones de cosas: la zona del servicio y la zona noble de la casa y el jardín; unos novios enamorados (la escena del baile me pareció muy sensual); los invitados con sus sobres de dinero para los novios, alguno que llega manchado de pintura verde porque ha topado con los disturbios… Creo que son unas escenas que, si las ves varias veces, observarás nuevos detalles, pero es demasiado larga. Es posible que muchos de los detalles sean aún más reveladores si conoces esa sociedad de México D.F. y que a Michel Franco le haya dado pena meter la tijera, pero creo que la película queda desequilibrada. Y que conste que la película no es para nada larga, 88 benditos minutos (aplauso al director).

Los de arriba y los de abajo


A partir del asalto a la boda nos metemos en la parte más de acción, que aborda diferentes situaciones a las que se enfrentan miembros de la familia y del servicio y se supone que vamos descubriendo quién maneja qué y en qué consiste el Nuevo orden. Digo se supone, porque en mi opinión el guion tiene lagunillas. Estábamos tres amigos en el cine y cada uno sacó diferentes conclusiones, para mí que no estaba muy bien explicado. Seguro que vendrán varios listos a decir que el director ha querido hacer una cosa abierta para que cada cual reflexiones sobre el significado, pero yo no soy nada partidaria de esas cosas. Yo quiero entender lo que el director quería decir. Tampoco me parece que la historia sea muy original o sorprendente. Temas como las diferencias sociales, la injusticia, la violencia y la corrupción se han tocado muchas veces en el cine y con más profundidad y sutileza que en esta película.



La verdad es que no había visto nada de este director con anterioridad. Pese a que es un hombre joven (para mi 40 años es casi un menor) ha obtenido varias nominaciones y premios con sus anteriores películas. Así, por ejemplo, Después de Lucía, una película que muestra una historia de acoso escolar, ganó el premio Un certain regard de Cannes y Las hijas de Abril, una historia de relaciones entre madres e hijas, el premio del jurado en la misma sección de ese festival y, como ya he comentado Nuevo orden ganó el premio a la mejor dirección en Venecia. De modo que estaremos atentos a la carrera de Michel Franco, aunque esta peli no haya sido muy de mi gusto.

 

viernes, 26 de febrero de 2021

La lengua de las mariposas, 1999

Moncho es un niño muy inteligente y despierto que tiene miedo a ir al colegio porque ha oído que los maestros pegan. Así  se nos presenta el inicio de la película “la lengua de las mariposas”, dirigida por José Luis Cuerda en 1999. La peli está basada en tres relatos recogidos en el libro “¿Qué me quieres, amor?” ( En gallego original “¿Que me queres, amor?)” del escritor  Manuel Rivas. No es la primera vez que se llevan los relatos de Rivas al cine ya que de su obra “o lapis do carpinteiro” (El lápiz del carpintero”)Antón Reixa rodó una película ambientada en el mismo difícil período histórico que la peli de Cuerda.

Cartel de la peli. La fuerza dramática de la última escena cargada en la foto del niño.

Moncho aprende pronto que el maestro es un hombre bondadoso y justo que enseña con ilusión a sus alumnos. Moncho, ávido de aprendizaje, se empapa de todo lo que les enseña este buen maestro, personaje encarnado por Fernando Fernán Gómez. Maestro y discípulo se hacen grandes amigos en aquél curso del año 1936 en esa Galicia rural donde las orquestas amenizaban las fiestas de los pueblos.  


Escuela rural donde este maestro no pega reglazos.

La película es encantadora tanto por las historias como por el paisaje. Cuerda repite historias rodadas en Galicia, como hiciera doce años antes con “el bosque animado”, donde filma relatos de Wenceslao Fernández Flórez.


Imagen de la última escena de la peli. El padre de Moncho obligado a traicionar sus ideas, disfraza su congoja de ira.


Decía que la película es encantadora hasta que deja de serlo cuando se desencadena el odio más feroz de unos violentos que no desean ni paz, ni igualdad, ni justicia y reprimen con saña y crueldad a unos enemigos declarados por unos glopistas el aciago verano de 1936. Lo peor de todo es que en Galicia ni siquiera hubo guerra, aunque represaliados, sí.

Moncho comparte cuarto con su hermano Andrés, que entra en la orquesta azul y está intentando tocar "en el mundo".

José Luis Cuerda era capaz de hacer películas serias, aunque siempre con cierto toque de humor, y películas fetiche como “amanece, que no espoco”, auténtica antología del humor absurdo de la que ya dejé constancia eneste blog. 

Gran escena dramática.


También participó en la producción y en el equipo artístico de la ópera prima de Alejandro Amenábar, “tesis”, donde hace de profesor de Ángela (Ana Torrent), cosa que aprovecho para retomar y es que si hay una mirada infantil en el cine español esta es la de Ana Torrent en “el espíritu de la colmena”, seguido de cerca por la mirada de Moncho (Manuel Lozano).

Un hombre bueno y justo que no entiende por qué es maltratado.


Si alguien aún no ha visto aún esta peli, se la recomiendo, sobre todo si es fan de las pelis que hablan sobre la escuela. Y porque esta peli es todo un homenaje a los maestros y maestras rurales que llevaron la cultura básica a tanta gente humilde, a pesar de las contrariedades del poder y de los tiempos.

viernes, 19 de febrero de 2021

Rifkin's Festival


Un poco lo mismo de siempre, pero algo peor

Decía Laura Balagué hace unos meses, poco después de su estreno, que Rifkin’s Festival (en adelante, RF) es una peli para incondicionales de Allen y sí, estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo y precisamente eso  quiero decir con este subtítulo un poco más malvado: que no encontraremos en este film nada o casi nada que no haya hecho Allen en otros anteriores; por ejemplo: artistas extravagantes y misóginos, amores platónicos o no tan platónicos con muchachas jóvenes y hermosas a las que la vida no trata tan bien como se merecen, bajezas morales de supuestas élites culturales, reflexiones ligeras pero punzantes sobre la vida, el amor y la muerte…

Coincido con Carlos Martínez, crítico de laverdad.es, en que RF no llega a la altura de la mejor de sus últimas películas, Wonder Wheel, de 2017 (la cual tampoco alcanza ni de lejos su última cumbre, que para mí fue sin duda Blue Jasmine), pero es mejor, sin duda, que Tarde de lluvia en Nueva York y, en general, que el resto de las recientes.

 

Dos por el precio de uno

En casi todas las pelis de Allen hay un personaje que identificamos (o creemos identificar) con el propio Allen. A veces no es solo un personaje, sino dos; o tres, como pasa en Hanna y sus hermanas. En Rifkin’s Festival tenemos algo parecido:  Allen se desdobla en dos personajes masculinos. Y me surge la duda: ¿alguna vez ha sido Allen un personaje femenino? Diría que sí, pero tendría que investigarlo con un poquito más de tiempo y calma y lo guardo para otro artículo.

Volviendo a los personajes masculinos, se desdobla Allen, como digo, en, por un lado, un laureado director, intérprete musical que se quita importancia a sí mismo y dice amar la subcultura, cuando lo que ama de verdad son las mujeres y, por otro, en el inconformista, anhedonio que ve que su esposa se pirra por un presunto don perfecto y no puede hacer nada para evitarlo.

Este segundo adora el cine europeo “culto” y el otro, en cambio, lo desprecia.

Uno tiende hacia mujeres mayores y otro, hacia jóvenes, un poco para compensar esos dos yoes, para equilibrarlos.

De los dos, es más protagonista el viejo cascarrabias Morty, al que en otros filmes habría encarnado el mismísimo Allen. Aquí no. Aquí lo encarna otro actor y eso le roba cierta gracia al conjunto.

 

El corazón partío once again

Como apuntaba antes, en RF no solo se desdobla Allen en dos personajes diferentes, sino que se divide también en dos en su actitud crítica y sus sentimientos hacia el cine europeo, pues lo parodia y lo homenajea a la vez. Parodia y homenajea a la vez, con distintos grados (unas veces es más burla cariñosa y otras, más declaración de amor incondicional) a Bergman, Buñuel, Fellini, Godard y Truffaut. Y mete en el saco de sus parodias-homenajes al mismísimo Orson Welles, que, aunque no era rigurosamente europeo, sí quería serlo y casi lo consiguió.

Como digo, no trata igual a todo este cine europeo: hace parodias más descacharranres (esos primeros planos descarnados en blanco y negro, esos rostros tan serios que recitan insustancialidades) y otras más sentimentales y no puede ocultar, por ejemplo, su devoción por Truffaut.

 

San Sebastián tiene cosas…

Sí, como dice la canción popular, “San Sebastián tiene cosas que no tiene el mundo entero”. Así y todo, Allen no alcanza a amar la ciudad. Se le nota. Lo intenta, pero no lo consigue y solo se refiere a ella con los tópicos más manidos que te puedas imaginar: es preciosa y se come muy bien.

Es evidente que Donostia no le hace vibrar, no le fluye la admiración, como le sucede cuando habla de París o de Manhattan. Y tampoco le importa que se dé cuenta todo el mundo de que estos periplos suyos europeos son totalmente alimenticios, meros intercmabios comerciales a los que muestra simplemente un poco de gratitud. Y ya. Ni siquiera diría yo que se esmera sacando el mejor partido a la ciudad. No. Ni siquiera eso.

Lo dejó claro en la rueda de prensa con la que presentó la película. Allen participó desde Nueva York mediante videollamada, declaró literalmente estar encantado de encontrarse en Manhattan y añadió que lo mejor de la película es que le había permitido pasar unos agradables días de vacaciones con su familia.

Porque de Allen se pueden decir muchas cosas, pero que sea pelota, complaciente y bienqueda no.

 

Ficha técnica (www.filmaffinity.com):

Título original  Rifkin's Festival

Año  2020

Duración  92 min.

País  Estados Unidos

Dirección  Woody Allen

Guion Woody Allen

Música  Stephane Wrembel

Fotografía  Vittorio Storaro

Reparto  Wallace ShawnGina GershonElena AnayaLouis GarrelChristoph WaltzSergi LópezRichard KindNathalie PozaDouglas McGrathSteve GuttenbergEnrique ArceTammy BlanchardDamian ChapaGeorgina AmorósYan TualBobby SlaytonAndrea TrepatBen TempleLuz CipriotaKarina KolokolchykovaElena SanzCarmen SaltaManu FullolaIsabel García LorcaKen AppledornRick ZingaleGodeliv Van den BrandtNatalia DicentaStephanie FigueiraNick DevlinYuri D. BrownJohn Sehil

 

Es un artículo de Noemí Pastor

sábado, 13 de febrero de 2021

WE ARE WHO WE ARE



 Me llega esta maravillosa serie de HBO a través de la recomendación de varios amigos que siempre están muy al día en series y son todo un referente para mi.

"We are who we are" es una coprodución italoestadounidense del 2020 y cuenta solo con 8 episodios.

Su director,que es italiano esLuca Guadagnino  y el argumento gira en torno al paso a la mayoría de edad de dos jóvenes estadounidenses que viven en una base militar en Italia.

Era de obligado cumplimiento seguir la trayectoria de este director después de ver "Call me by your name" que dirigió en 2018 y que en su día recibió significativas nominaciones, entre ellas óscar a la mejor película y Bafta al mejor director.

Con estos antecedentes llego a "We are who we are" interpretada entre otros por Jack Dylan Grazer, Jordan Kristine Seamon, Alice Braga y Chloë Sevigny.

La serie que es un ejercicio de CINE (así con mayúsculas) en mi opinión magistral  y en sólo 8 episodios aborda temas tan trascendentes como el paso de la adolescencia a la juventud, la búsqueda de la identidad , la amistad y el amor, con la fuerza arrolladora que conlleva cuando lo vives a los 18 años.

Aún sin haber visto toda la filmografía de Guadagnino, me doy cuenta que hay dos cosas que cuida al máximo:

1)- Los impactantes y complejos retratos psicológicos de los protagonistas

2)- el potente lenguaje audiovisual que utiliza en las escenas.

He de decir que este último signo de identidad me ha recordado a otros directores como Gus Van Sant (Elephant ) y Xavier Dolan (Laurence Anyways ), y más recientemente a Sam Levison (su creador) y Augustin Frizzell, los codirectores de la fantástica serie "Euphoria ".


En relación al punto 1, aquí en "We are who we are", los personajes protagonistas son:

Jack Dylan Grazer que interpreta a Fraser un chico tímido e introvertido que se muda de Nueva York a una base militar en el Véneto con sus madres : Sarah ( Chloë Sevigny) y Maggie (Alice Braga) que están en el ejército de los EEUU.


 - Jordan Kristine Seamón encarna a Caitlin, que ya lleva en la base militar varios años y habla italiano.Su hermano mayor es Danny (Spence Moore II).

Caitlin tiene una relación estrecha con su padre Richard (Kid Cudi) y no se comunica bien con su madre Jenny ( Faith Alabi).

A partir de aquí ahondaré algo más en los personajes ,quien no quiera detalles, sobre todo, si no ha visto la miniserie, igual prefiere postergar la lectura de la reseña aquí.

Quien avisa, no es spoiler;)



Fraser y Caitlin (poco a poco Harper) son el eje central de "We are who we are". Ellos no lo saben pero en el momento en que se sus vidas se cruzan, un hilo al principio invisible se tiende entre elllos.


Caitlin además es como el alma mater de su círculo de amig@s y así poco a poco vamos conociendo a Britney ( Francesca Scorsese), Craig ( Corey Knight), Sam (Ben Taylor), que es el novio de Caitlin y hermano de Craig, Enrico (Sebastiano Pigazzi) que está enamorado de Britney y Valentina (Beatrice Barichella).

A la manera de l@s actrices y actores famosos que se han puesto a grabar breves videos de recomendación sobre las series que recientemente se han estrenado, os daré mis propias razones para ver la serie:

1- que la serie no sigue un hilo narrativo lineal, nos muestra la vida bajo la mirada de cada uno de los personajes, cómo si la cámara se dedicara a observar, como si el espectador se encontrara en situación de mirar el mundo y lo que acontece con los ojos de Fraser o de Harper, principalmente.


2- que la amistad ( devenga o no en amor) nos puede cambiar la vida de manera radical, porque es como un microcosmos donde se nos permite expresar nuestra identidad sin cortapisas ni tabús.

3- que hoy en día en pleno siglo XXI ,ni siquiera en una base militar norteamericana , en una institución como el ejército, en relación a la identidad sexual, no hay nada obvio.




Y
así Fraser ,es un joven neoyorquino queer hijo de la coronel Sarah (Chloë Sevigny) y su esposa de origen brasileño Maggie (Alice Braga)y a Caitlin (Harper) hija de un soldado afroamericano seguidor de Trump y de su mujer de origen nigeriano. Ya da igual la orientación sexual, en este microuniverso diverso y variopinto, porque el director parece más interesado en los matices de esa compleja construcción de la propia identidad.

4- que  algunas personas nos enamoramos de almas (esto no lo dejó muy claro Xavier Dolan en Laurence Anyways) y da igual que si la  oruga se transforma en mariposa  en ese camino que aquí va de la adolescencia a la juventud porque como decía el Principito lo que hace que ames a la rosa es el tiempo que pasaste con ella." El tiempo que perdiste con tu rosa es lo que la hace tan importante"



5) el desenlace porque aunque tal vez resulte para algunos incluso convencional,   recuerda aquella frase la  película francesa Pickpocket

"para llegar hasta ti, qué camino más extraño he tenido que seguir"

Féliz fin de semana ,


Troyana


viernes, 5 de febrero de 2021

Tres samurais

Se dicen que las fiestas y vacaciones son momentos para descansar, y para ello, no hay nada mejor que volver a ver a una saga favorita, de entre las tantas que hay. Yo hice esto durante las Navidades, y pude ver más de una, con mayor o menor fortuna al volver a verla, o descubrirla por primera vez. Y una de las que disfruté con más cariño fue la Trilogía del Samurai de Yôji Yamada.

Hacía muchos años que no había visto estas películas, que no tienen personajes comunes. Al igual que en la Trilogía del Dólar de Sergio Leone, hay temas comunes, pero no se repiten los personajes. En este caso, veremos samurais de poca "relevancia", en los últimos años del Japón más tradicional, en el periodo Edo, y cómo se verán obligados en un momento de sus vidas, a una lucha que no buscan pero en la que se verán abocados, a la vez, que coincide un momento de sus vidas en las que su corazón también debe tomar decisiones inesperadas, y la personalidad del pueblo japonés, el honor y el clasismo tienen mucha influencia. Todas están basadas en relatos de Shûei Fujisawa.

Yôji Yamada comenzó en el cine a finales de los años 50 y firmó su primera película en 1961, con Nikai No Tanin, habiendo escrito 130 películas y dirigido 90, en sus casi 90 años de vida. Ganador de varios premios, en occidente la irrupción de la primera película de la Trilogía del Samurai, le hizo ganador del Óscar a Mejor Película de Habla No Inglesa en su 76 edición. Hablemos ahora de estos films. Son también conocidos sus films Kâbê (Nuestra madre), Una Familia de Tokio, La Casa del Tejado Rojo o las películas de Tora-San.

El Ocaso del Samurai - 2002

Protagonizada por Hiroyuki Sanada, este film cuenta la vida de un samurai de bajo rango, viudo, con dos hijas y una madre dependiente, que quiere lo mejor para su familia, pero que no cuenta con recursos. Su vida tranquila y pobre, en la que sufre las burlas de sus compañeros de trabajo, se ve cambiada, cuando llega Tomoe, una antigua amiga de la infancia que ha divorciado. El protagonista, se verá imbuído en un conflicto sobre lo que desea su corazón, y lo que puede hacer, mientras que recibe órdendes para asesinar a otro samurai caído en desgracia.

La Espada Oculta - 2004

En este caso, el papel del samurai recae en el actor Masatoshi Nagase, que interpreta a Munezo Katagiri, un samurai con una posición modesta, que vive feliz con su hermana, su madre y una joven criada, Kie. Al pasar el tiempo, y quedánsose Munezo solo, decide ayudar a Kie, que se casó y vive maltratada. Esto provoca las murmuraciones, a la vez, que otra circunstania, la caída de un amigo en desgracia, lo obligan a tomar decisiones duras para él.

Amor y Honor - 2006

Dos años después, se cierra la trilogía. En este caso, el protagonista es un casado, interpretado por Tayuka Kimura, que vive con felicidad junto a su mujer. Como samurai menor, se dedica a ser catador, pero una alimento mal hecho, hará que se quede ciego, y su felicidad, que era modesta pero plena, desaparezca, creando un conflicto son su esposa.


Como podemos ver, todas la historias, están interpretadas por samurais que no se dedican a grandes y épicas batallas, como pensaríamos al evocar el cine japonés, pero eso no los aleja de unas batallas finales en las que desembocan todas las películas, y motivadas, más allá de por la sed de venganza, o el orgullo del guerrero, por la obligación o el concepto del honor. La motivación de estos hombres, es siempre el amor a sus "mujeres" y su familia, en un concepto muy diferente a los miembros del Shogun a los que tienen que "sufrir", y que les imponen tareas, en principio tediosas, y luego terribles.

Los films, aunque tranquilos, y calmados, poseen una belleza excepcional, y una atracción hipnótica para aquellos que gusten de las buenas historias contadas con lujo de detalles, pero de forma poco evidente. Son de una estética delicada, dulce y profunda, en la que aunque nos podamos estar alejados por el tiempo y la cultura, podemos navegar y disfrutar.

Si queréis ver una buena historia universal, sobre el amor y el honor, no os perdáis la Trilogía dle Samurai.


Carmen R


viernes, 29 de enero de 2021

Deseando amar

 

Necesito un qipao (y una faja Soras, me temo)
Después de casi un mes sin ir al cine, nos animamos a volver y elegimos Deseando amar. No sé por qué motivo no la vi cuando se estrenó, veinte años atrás. Quizás no teníamos canguros o por algún problema de ese tipo, porque recuerdo que fue muy famosa, estuvo en el Festival de Cannes y siempre he sentido habérmela perdido. No me importa no haberla visto en la televisión porque ha sido una delicia verla en el cine.  Me gusta todo de esta peli: como del cerdo, pero en poético. El título, Deseando amar o In the mood for love, creo que expresa a la perfección las emociones de los protagonistas.


La historia comienza en Hong Kong en el año 1962. La señora Chang y su marido alquilan una habitación en un bullicioso edifico y el mismo día también se mudan a la habitación contigua el señor Chow y su mujer. La casa es un sitio confuso, con dueños que alquilan habitaciones, pero que siempre proponen comidas en común o se juntan para jugar al mahjong. Pese a ese barullo de gente y sensación de vivir en conventillo, los protagonistas están muy solos.
 El marido de la señora Chang siempre está de viaje y la mujer de Chow también está ausente con frecuencia. De hecho, nunca vemos de frente a los cónyuges de los protagonistas, solo alguna visión fugaz de espaldas, una voz, una imagen del hotel donde trabaja la mujer de Chow.

La estética de la película
es maravillosa

La soledad va acercando a los dos personajes de forma muy sutil hasta que hacen explícita la sospecha de que sus respectivas parejas son amantes. La película tiene un ritmo lento y extraño, perfectamente acompañado por la banda sonora. Es imposible no emocionarse con ‘Yumeji´s Theme’, de Shigeru Umebayashi, el tema principal. También suenan boleros cantados por Nat King Cole en una historia de desamor y casi amor que conmueve hasta a las piedras. Los protagonistas son guapísimos: Tony Leung Chiu-Wai es como un Cary Grant chino, un hombre atractivo de una forma antigua, de otra época; Maggie Cheung es la personificación de la elegancia moviéndose a cámara lenta con esos maravillosos qipaos (además de Lauren Bacall, quiero ser Maggie Chang con ese vestuario). Hasta cuando el estampado es feo, son preciosos. Y esas lluvias torrenciales, esos callejones, el puesto de comprar tallarines, las casas tan feas y ellos tan guapos flotando sobre ese mundo adverso con su deseo de amar y ser amados. Y es que el título está bien elegido, los protagonistas están siempre deseando amar, pero sin llegar a rozar el amor; siempre desacompasados, amando a quien no los ama o intentando no parecerse a los traidores por mucho que deseen acercarse entre ellos.
Juego de espejos

Las imágenes los muestran reflejados en espejos, separados por muros, siempre cerca y lejos. El transcurso del tiempo es misterioso en la película, los escenarios y situaciones son muy similares, los vestidos de Maggie Chang son la única prueba de que hemos cambiado de momento. Ellos juegan a fingir que son los otros con la idea de que necesitan entender qué los ha llevado a convertirse en amantes, pero es un juego peligroso que los va aproximando cada vez más el uno al otro. Comienzan a ser el centro de cotilleos y Chow alquila una habitación para tener un lugar donde escribir sus relatos sobre artes marciales. Ahí vemos pequeños momentos de complicidad, gotas de felicidad que son fugaces. Por lo visto, el director pensó en algún momento que los dos actores protagonistas hicieran los cuatro papeles: los suyos y los de sus parejas. Afortunadamente, alguien le hizo desistir de esa idea. A mí me ponen eso y me pierdo en el minuto uno.

El final de la historia es triste, no podía ser de otra manera, de nuevo sin llegar a encontrarse pese a estar muy cerca. Chow, siguiendo una antigua costumbre de susurrar los secretos en un agujero de un árbol, hace lo propio en la oquedad del muro de un templo en Corea. Ella sabemos que tiene un hijo, no nos dicen de quién es ni qué ha pasado con el marido, y vuelve a vivir a su antiguo apartamento, no sabemos si con la esperanza de él la encuentre.

Salí muy melancólica del cine y al llegar a casa me puse la banda sonora para regodearme un poco en ese sentimiento, produce una tristeza bastante bonita.

Esos callejones...

Es extraño, solo he visto otra película de Wong Kar -Wai y, por supuesto, me he enterado de que era del mismo director preparando esta reseña. Era The grandmaster, y recuerdo que me gustó mucho. La tengo catalogada en “grandes obras de chinos voladores” junto a Tigre y Dragón.  La crítica habla muy bien de 2046, pero ni la he visto ni me suena. Y he leído que está preparando una serie de televisión, Blossoms Shangai, que cuenta la vida cotidiana de la gente de esa ciudad en dos épocas: entre los 60 y los 70 y de finales de los 80 al 2000. Habrá que estar atenta porque tiene muy buena pinta.

 

 











 

 

viernes, 22 de enero de 2021

La modista (2015) Un toque de humor negro australiano.

Esta es una historia sencilla en su desnudez que ha sido vestida de la manera más barroca. Una historia de una mujer que vuelve a su lugar natal a preguntar por todo aquello que no recuerda de un hecho oscuro que la expulsó de allá. Parece simple, sí, pero está contada de una manera que sólo podríamos calificar de bizarra.



Corren los años 50 en el interior de la Australia desértica. Al inhóspito poblacho llamado Dungatar llega Tilly Dunnage, una elegante y sofisticada mujer. Sube a la casa sobre la colina que domina el pueblo, la casa de Molly la loca.  

La casa de Molly la loca sobre la colina y los vecinos, de cotilleo.

Tilly es una modista que ha trabajado para los mejores creadores de la alta costura en el mismo París y tiene un gusto excelente a la hora de la confección, pero Tilly vuelve a la casa donde nació al lado de Molly, su madre. Tily no recuerda por qué tuvo que marchar del pueblo y quiere recordar, pero su madre, que no está muy centrada, tampoco lo recuerda. En el pueblo hablan y hablan, parece ser que el cotilleo y la maledicencia es su bien más preciado.

Tilly y su madre cosiendo.

Y Tilly comienza a relacionarse con sus antiguos vecinos intentando completar un rompecabezas sobre su pasado. Sus vecinos son gente peculiar. Tenemos al presidente del concejo,  señor Pettyman, un obseso puritano con mucho que esconder, a su esposa Marygold, un ser atormentado y maniático, a  Gertrude, la chica apocada de la tienda, al sargento Ferrat y sus secretos,  a la malvada y estricta maestra y a Teddy Mc Swinney, el australiano buenorro.

El chico de la peli, invirtiendo los roles del cine clásico.

Es una película que mantiene ese toque de humor de otras cintas australianas como “las aventuras de Priscilla, reina del desierto” o “la boda de Muriel”. Su directora, porque la directora es una mujer, Jocelyn Moorhouse, se tiró dieciocho años sin rodar después de haber conseguido buenas críticas con sus primeras pelis.  Volvió a la dirección fílmica con esta resultona cinta llena de colorido, buena fotografía y buena música. 

El sargento Ferrat decide tomar el toro por los cuernos.

El papel protagonista lo ejerce con elegancia Kate Winslet, el papel de Molly lo encarna Judy Davis. El inquietante Hugo Weaving resuelve el personaje del policía y
el bello rubio australiano, Liam Hemsworth, el hermano de Thor, Chris Hemsworth.

Tilly sirviendo frío su plato.

La peli, se deja ver con curiosidad y consigue no perderse del todo hasta el apoteósico final de la historia con una Tilly más fuerte. Mezcla géneros con alegría y desparrame. Si os gustan las pelis raras, esta no os defraudará.


Por Juli Gan.