En el principio, como casi siempre, fue la
literatura
Proyecto Salvación, dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, está basada en la novela Proyecto Hail Mary, de Andy Weir, escritor californiano de ciencia ficción. La novela más famosa de Weir es El marciano, también llevada al cine en 2015 con el título de Marte y la dirección de Ridley Scott. El guionista de ambas es Drew Goddard.
¿Se ha consagrado Ryan Gosling?
Ryan Gosling
es el protagonista absoluto de este film y es también su productor. El tipo se
ha producido un film a su medida, a su servicio y para su entero lucimiento
como actor. Es omnipresente, está en todas o casi todas las escenas y recorre varios
registros interpretativos. Supongo que el bueno de Gosling creía que con esta
peli lo iba a petar. ¿Lo ha conseguido? Me da que no.
¿Otra historia de salvación del planeta?
Sí, otra
más. Con sus peculiaridades, pero sí. Ooootra vez varios elegidos deben viajar
durante años en sueño inducido en una nave que se llama Hail Mary. Hail Mary en
español es Ave María y a mí me hace pensar en Heilige Maria, que es Santa María
en alemán, porque se me ocurre que han querido poner a esta nave el nombre de
una de las de Colón en su viaje de 1492 hacia lo que luego fueron las Américas.
La peli está
llena de referencias y juegos de
palabras. Seguramente no los habré pillado todos y tampoco voy a registrar todos
los que he pillado, porque me quedaría un artículo pesadete.
¿Una película de viajes espaciales tiene
que durar inevitablemente dos horas y media?
Sí. Porque
la historia lo requiere y lo agradece. Porque hay que relatar décadas,
distancias infinitas, planetas varios y eso exige tiempo, lentitud y desarrollo
narrativo.
No me
molesta la duración. Quizás Proyecto Salvación tenga escenas y subtramas
enteras que sobren, pero la parsimonia de los viajes interestelares pide
longitud fílmica. Esto es así y punto.
¿Es una copia demasiado descarada de
Interstellar?
De nuevo,
sí. Es una copia descarada e indisimulada. Le imita la trama y quiere imitarle
(espóiler: se acerca, pero no lo logra) escenas de silencio y de pura poesía
cósmica. Le imita la banda sonora, pero en esto ni se le aproxima.
Tiene, no
obstante, ciertas características que la diferencian notablemente. En primer
lugar, el tono de humor. Gosling se complica la vida actoral con el personaje de
científico despistado torpón que salva al mundo por casualidad y por ser buena
persona. Insertar el humor en los viajes espaciales es una apuesta arriesgada que
no acaba de triunfar del todo. Y, en segundo lugar, está la ciencia; o, mejor
dicho, la ausencia de ciencia. Me explico: en Insterstellar te explican
científicamente todo o casi todo. Y tú lo entiendes o, al menos, crees que lo
entiendes. Aquí no. Aquí el guion obvia completamente asuntos y giros que
necesitarían una base un poco más amplia.
¿Imita también a 2001: Una odisea del
espacio?
Pues no lo sé,
porque hace mucho que no la veo. Debería echarle otro vistazo ahora, que ya soy
adulta cinematográficamente hablando, a ver si ya consigo que me guste, pero
en mi etapa de inmadurez (o sea, hasta ayer por la tarde) me ha parecido
siempre una peli pretenciosa y aburrida.
Así y todo,
por lo poco que recuerdo, diría que sí la imita en algo o en bastante. Y
añadiría que hoy es casi imposible hacer una peli de este género y no referirse
voluntaria o involuntariamente a 2001: Una odisea del espacio.
¿Guiños a la cultura pop americana?
Sí. Muchos.
Seguro que la mayoría no los he captado, pero os cuento algunos.
Abundan los
guiños musicales. Proyecto Salvación tiene una banda sonora plagada de perlitas
pop: entre otras y otros, Harry Styles, Miriam Makeba, Ella Fitzgerald,
Scorpions y, por encima de todos, The Beatles, a quienes también homenajea
cuando el personaje de Gosling envía a la Tierra cuatro sondas bautizadas John,
Paul, George y Ringo.
Y también
hay guiños cinematográficos. Principalmente dos: a Encuentros en la tercera
fase (se oyen las famosas cinco notas musicales y los extraterrestres son
criaturas entrañables) y a Rocky (bautiza así a su amigo extraterrestre porque
parece una piedra).
Entonces, a fin de cuentas, ¿qué?
Proyecto
Salvación es un film ambicioso y arriesgado que no ha salido del todo bien.
No ha tenido una promoción tremebunda y en taquilla no ha sido un pelotazo,
pero parece que, sobre todo en EEUU, ha funcionado bastante bien, hasta el
punto de que Amazon Prime ha retrasado su estreno en streaming.
A mí no me
deja la sensación de haber visto un producto redondo, pero sospecho que quizás
lo aprecie más cuando lo vuelva a ver, con calma y con otros ojos, un domingo
tontorrón por la tarde en una cadena generalista, interrumpida quince mil veces
por la publicidad. Hasta entonces se despide cariñosamente vuestra amiga
Noemí Pastor



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