viernes, 19 de junio de 2026

Traición en la adaptación

Hace unas semanas terminé un club de lectura sobre la novela 'Lejos del Mundanal Ruido', la más feliz de las obras de Thomas Hardy. Así que como aún recordaba la adaptación de Thomas Vinterberg de 2015, decidí junto a unas amigas, embarcarme en la adaptación de 1967 de John Schlesinger, que dura aproximadamente casi 3h, una más que la película más reciente.

Ambos films tienen un buen elenco e hice la suposición que la más antigua sería una mejor adaptación, viendo que detrás de las cámaras estaba el responsable de 'Marathon Man' o 'Cowboy de Medianoche', y el guión lo firmaba Frederic Raphael, que escribió la genial 'Dos en la Carretera' o la polémica 'Eyes Wide Shut' (a saber si la versión de Kubrick o la que quedó), aunque su carrea era poco más extensa.

Y he aquí donde me quedé ojiplática, porque la película, aunque contaba las escenas del libro en su mayoría, y eso ya la haría una buena adaptación para algunos, tomaba a los personajes principales y los convertía en unas caricaturas adaptadas a su época y su público, de manera que lo que menos importaba no era ya el peinado tan fuera de época de Julie Christine como Bathsheba Everdene, y su maquillaje casi 'flower power' de los 60, era que absolutamente todos protagonistas quedaban desprovistos de su espíritu original y literario, y se movian a un paradigma idealizado para el público del momento. Así, teníamos una Bathseba que era mujer luchadora y frívola, con una superioridad moral realmente molesta y que te enfadaba, y Gabriel Oak, pasaba de ser un hombre introvertido de gran fuerza interior, a un tipo bastante inaguantable y machito extrovertido.

La conclusión que saqué en ese momento, es que no hay que tener el típico prejuicio de que porque algo sea antiguo es que será mejor que algo posterior, y en este caso, puedo decir que me quedo con la versión de 2015. Aunque debo confesar que esta versión tiene momentazos como los de Terence Stamp y su espada, que a decir verdad, son más atribuibles al propio Hardy, pasado por los psicotrópicos de los 60.

Así, sin centrarme en la eterna discusión de si una adaptación es buena o mala, si respeta el espíritu de la novela, mis reflexiones me hicieron pensar en la obsesión que tienen algunos guionistas, ya sea por ellos mismos o por verse obligados por los productores de turno, a traicionar a los personajes, y querer adaptarlos para que el público al que se orienta una película o adaptación, se sienta más identificados.

No pude evitar pensar en esas películas del oeste, de serie B de los 50, o de Almería, cuando sobre todo las mujeres, llevaban esos sujetadores picudos que podrían dejar tuerto al cowboy de turno, o una cantidad de pestañas y cardados, que explicaría la crisis de la capa de ozono años después. Y esa falta de cuidado, es entendible en productos así, que debían ser baratos y gustar al público del momento, pero ¿por qué hacer lo mismo en adaptaciones que son serias?

Pero lo peor es cuando este acercamiento no es estético, si no cuando afecta al alma de los caracteres allí mostrados, y ni el mejor actor, puede solucionar esto. Puedes ver una película muy "hija de su época" estéticamente, pero si ves una gran actuación y la fidelidad al libro que adapta y sus personajes, si sientes ésa es mi "Jane Eyre" o mi "Madame Bovary", aunque pases de largo e ignores el "envoltorio", entonces, quedas satisfecha.

Mi gran prejuicio fue pensar que al ser una película antigua, por decirlo de alguna manera, habría el respeto cuya falta sufrimos casi siempre en la actualidad, llámese un desprecio como el de la 'Mujercitas' de Great Gerwig con su Jo pasada al feminismo de la época, pero suplicando un amor de forma ridícula, o la última 'Cumbres Borrascosas' y los delirios de Emerald Fennell, en los que no entraré. Pero a veces, 'no todo tiempo pasado fue mejor', y una debe aprender que en toda época hubo gente que quiso "llegar al público" perdiendo de vista la obra original.

Finalizo aquí esta reflexión y pido a los lectores "zinéfiloz" que nos dejen en los comentarios, otras obras traidoras, deseando no volver a gastar 3 horas en algo que no se parece mucho al libro que haya leído.

Carmen R

Nota: si queréis ver una 'Cumbres Borrascosas' de época, pero de otra, y en Japón, con respeto al 98% a la obra de Brontë, os recomiendo 'Arashi ga oka' de Yoshishige Yoshida, de 1988, y que traslada la historia al Japón medieval.

viernes, 12 de junio de 2026

De "Una quinta portuguesa " a "Siempre es invierno" o las segundas oportunidades para los personajes perdidos



En este antiguo afán de vincular películas y personajes, hoy os traigo dos títulos del cine español recientes ,en las que he visto algunas similitudes en relación al rumbo de los personajes.

En "Una quinta portuguesa"( Avelina Prat, 2025) , Fernando (Manolo Solo) un profesor de geografía que rondará los 50 ve como su vida se va al traste tras desaparecer de repente su mujer.



No hay consuelo ni respuestas, sólo incertidumbre y una soledad que traspasa la pantalla, no hay padres no hay hijos, estás en ese limbo de edad en el que te encuentras solo frente al abismo que a siempre supone vivir tras una pérdida inesperada.

En "Siempre es invierno" (David Trueba, 2025) Miguel (David Verdaguer), es un arquitecto paisajista que viaja a Bélgica por motivos de trabajo con su novia Marta (Amaia Salamanca).Su relación está ya dañada y aunque sus vidas siguen laboralmente vinculadas, la pareja hace tiempo no funciona y es en Bélgica donde definitivamente ponen punto final a una etapa juntos.


Asistimos como espectadores a un momento de desolación en la vida de Miguel, nada parece ser capaz de devolverle la ilusión .En Bélgica Miguel  conocerá a Olga (Isabelle Renauld) que es voluntaria en el congreso de arquitectura y a su lado comenzará de nuevo poco a poco a reconstruirse.

Ambas películas son recomendables, especialmente para quienes busquen cine íntimo que aborden temas como la soledad,el desamor, el duelo,el aislamiento físico y emocional y cómo a veces la vida se impone contra todo pronóstico en las circunstancias aparentemente más desesperanzadas.

En "Una quinta portuguesa" esa vinculación entre extraños se produce de manera lenta,prolongada en el tiempo,Fernando pone kilómetros de por medio con su ciudad de origen, resetea, empieza de cero lejos, lejos también de una versión de sí mismo que a todas luces ya no le hace feliz y sin saber muy bien cómo, inicia una nueva vida  y casi improvisando suplanta la identidad de un jardinero en una quinta portuguesa donde comienza una curiosa amistad con la dueña, interpretada por una siempre magnética María de Medeiros.

En "Siempre es invierno", Miguel también se aleja geográficamente en principio por obligación, pero después prolongará su estancia en el extranjero para recomponerse, no conoce a nadie, está solo y conecta con Olga,que es una mujer que tiene alrededor de 60 años y que parece disfrutar de su ocupación, se lleva bien con su hijo, vive sola y veranea en Mallorca.

Los actores están más que correctos y las respectivas historias nos enganchan desde el principio porque nos intriga saber el rumbo de esos dos personajes a la deriva y en tierra extraña.

Os dejo con una frase de Albert Camus :

 " En medio del invierno,

 aprendí por fin que había en mí 

un verano invencible"

Féliz fin de semana,

Troyana


viernes, 5 de junio de 2026

Flores para Antonio

 



«Si pudiera olvidar

Todo aquello que fui

Si pudiera borrar

Todo lo que yo vi

No dudaría

No dudaría en volver a reir…».

                                  Antonio Flores.

 

Todo en esta película es hipérbolico, un exceso precioso. Emocionante, llena de ternura y de historia. Igual que es hiperbólica la inteligencia de Alba Flores para plantearse realizar este documental. Según he podido leer  en alguna entrevista, ella se sentía enfadada con su padre y, en un momento dado, tuvo la necesidad de saber más de todas aquellas cincunstancias que rodearon su muerte.

 

Cuando Alba investiga, ¿qué sale a la luz?

 

Que la familia Flores es una piña. Una familia en la que rebosa el amor sincero, espontáneo y generoso. Y no solo entre ellos, salta a la vista que sus amigos y allegados sienten ese mismo afecto y son correspondidos. Te entran ganas de que te adopten.

 

Que durante muchos años, desde la muerte de Antonio, han vivido tras un velo de silencio. Por respeto al dolor de los demás nadie hablaba del tema. No se detecta ninguna intención de ocultar, solo el propósito de no ocasionar más dolor enredando en heridas todavía abiertas.

 

Que son una gente que, además de saber querer, saben vivir la vida exprimiendo la alegría. Con visión de futuro, pero sobre todo con visión de presente. Hedonistas con los pies en la tierra.

 

Que siguen guardando cariño y respeto a la matriarca del Clan, La Faraona, a la que ellos llaman cariñosamente «Ole Ole», el apodo que le puso precisamente su nieta Alba. Resulta sorprendente como se han metido en el bolsillo al público tantas generaciones. Lola Flores era una estrella incontestable, muy relacionada con el poder en el franquismo, y es curioso ver como sus hijos y nietos han evolucionado y no se les relaciona para nada con esa etapa tan terrible. Algo habrán hecho bien.

 

Que la madre de Alba Flores y mujer de Antonio, Ana Villa, merece una mención aparte. Alba ha tenido la mala suerte de crecer sin padre, pero la madre que le ha tocado vale por diez. Todas sus intervenciones son dignas de admirar. Chapeau.

 

Que los veinteañeros de los ochenta y noventa fueron una generación baqueteada por la heroína. Jóvenes de todas las extracciones sociales sucumbieron a la adicción del caballo arruinando a sus familias económica y emocionalmente, y destruyendo sus propias vidas. Si no habéis visto la serie «Fariña», os aconsejo vivamente que lo hagáis. Además de ser estupenda, ilustra también esa etapa, que, por cierto, se está replicando en nuestros días con las apuestas deportivas y on line.

 

Que Antonio Flores fue un gran músico y compositor. Un artista sensible, sin duda, innovador y con voz propia, mucho más allá de ser el hijo de Lola Flores. El documental muestra documentos gráficos impagables de actuaciones antiguas de Antonio, Lolita y Rosario de jovencillos que animan a pensar «qué bien han evolucionado».

 

La guinda del documental son las imágenes del concierto «Arriba los corazones», que se celebró en 2023 en el Palacio Vistalegre de Madrid,  en donde un cartel de lujo —Antonio Carmona, Sole Giménez, Miguel Ríos, David Summers, Melendi, Victor Manuel, Rozalen, …, y, por supuesto, sus hemanas Lolita y Rosario —homenajeó al artista

ante unas ocho mil personas.

¡Que lo repitan, por favor!

 

Almudena Fernández Ostolaza

 


viernes, 22 de mayo de 2026

Proyecto Salvación

 


En el principio, como casi siempre, fue la literatura


Proyecto Salvación, dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, está basada en la novela Proyecto Hail Mary, de Andy Weir, escritor californiano de ciencia ficción. La novela más famosa de Weir es El marciano, también llevada al cine en 2015 con el título de Marte y la dirección de Ridley Scott. El guionista de ambas es Drew Goddard.

 

¿Se ha consagrado Ryan Gosling?

Ryan Gosling es el protagonista absoluto de este film y es también su productor. El tipo se ha producido un film a su medida, a su servicio y para su entero lucimiento como actor. Es omnipresente, está en todas o casi todas las escenas y recorre varios registros interpretativos. Supongo que el bueno de Gosling creía que con esta peli lo iba a petar. ¿Lo ha conseguido? Me da que no.

 

¿Otra historia de salvación del planeta?

Sí, otra más. Con sus peculiaridades, pero sí. Ooootra vez varios elegidos deben viajar durante años en sueño inducido en una nave que se llama Hail Mary. Hail Mary en español es Ave María y a mí me hace pensar en Heilige Maria, que es Santa María en alemán, porque se me ocurre que han querido poner a esta nave el nombre de una de las de Colón en su viaje de 1492 hacia lo que luego fueron las Américas.

La peli está llena de referencias  y juegos de palabras. Seguramente no los habré pillado todos y tampoco voy a registrar todos los que he pillado, porque me quedaría un artículo pesadete.

 

¿Una película de viajes espaciales tiene que durar inevitablemente dos horas y media?

Sí. Porque la historia lo requiere y lo agradece. Porque hay que relatar décadas, distancias infinitas, planetas varios y eso exige tiempo, lentitud y desarrollo narrativo.

No me molesta la duración. Quizás Proyecto Salvación tenga escenas y subtramas enteras que sobren, pero la parsimonia de los viajes interestelares pide longitud fílmica. Esto es así y punto.

 

¿Es una copia demasiado descarada de Interstellar?

De nuevo, sí. Es una copia descarada e indisimulada. Le imita la trama y quiere imitarle (espóiler: se acerca, pero no lo logra) escenas de silencio y de pura poesía cósmica. Le imita la banda sonora, pero en esto ni se le aproxima.

Tiene, no obstante, ciertas características que la diferencian notablemente. En primer lugar, el tono de humor. Gosling se complica la vida actoral con el personaje de científico despistado torpón que salva al mundo por casualidad y por ser buena persona. Insertar el humor en los viajes espaciales es una apuesta arriesgada que no acaba de triunfar del todo. Y, en segundo lugar, está la ciencia; o, mejor dicho, la ausencia de ciencia. Me explico: en Insterstellar te explican científicamente todo o casi todo. Y tú lo entiendes o, al menos, crees que lo entiendes. Aquí no. Aquí el guion obvia completamente asuntos y giros que necesitarían una base un poco más amplia.

 

¿Imita también a 2001: Una odisea del espacio?

Pues no lo sé, porque hace mucho que no la veo. Debería echarle otro vistazo ahora, que ya soy adulta cinematográficamente hablando, a ver si ya consigo que me guste, pero en mi etapa de inmadurez (o sea, hasta ayer por la tarde) me ha parecido siempre una peli pretenciosa y aburrida.

Así y todo, por lo poco que recuerdo, diría que sí la imita en algo o en bastante. Y añadiría que hoy es casi imposible hacer una peli de este género y no referirse voluntaria o involuntariamente a 2001: Una odisea del espacio.

 

¿Guiños a la cultura pop americana?

Sí. Muchos. Seguro que la mayoría no los he captado, pero os cuento algunos.

Abundan los guiños musicales. Proyecto Salvación tiene una banda sonora plagada de perlitas pop: entre otras y otros, Harry Styles, Miriam Makeba, Ella Fitzgerald, Scorpions y, por encima de todos, The Beatles, a quienes también homenajea cuando el personaje de Gosling envía a la Tierra cuatro sondas bautizadas John, Paul, George y Ringo.

Y también hay guiños cinematográficos. Principalmente dos: a Encuentros en la tercera fase (se oyen las famosas cinco notas musicales y los extraterrestres son criaturas entrañables) y a Rocky (bautiza así a su amigo extraterrestre porque parece una piedra).

 

Entonces, a fin de cuentas, ¿qué?

Proyecto Salvación es un film ambicioso y arriesgado que no ha salido del todo bien. No ha tenido una promoción tremebunda y en taquilla no ha sido un pelotazo, pero parece que, sobre todo en EEUU, ha funcionado bastante bien, hasta el punto de que Amazon Prime ha retrasado su estreno en streaming.

A mí no me deja la sensación de haber visto un producto redondo, pero sospecho que quizás lo aprecie más cuando lo vuelva a ver, con calma y con otros ojos, un domingo tontorrón por la tarde en una cadena generalista, interrumpida quince mil veces por la publicidad. Hasta entonces se despide cariñosamente vuestra amiga

 

Noemí Pastor

viernes, 15 de mayo de 2026

Toda la verdad

 


«Cuando la funcionaria judicial me sonrió la mañana del juicio, supe que estaba jodido».

 

Siempre que aparece en pantalla un tribunal del «profundo sur», me da la impresión de que Atticus Finch me guiña un ojo, escondido en algún lugar de la sala. Este es un buen thriller judicial ambientado en Lousiana, dirigido en 2016 por Courtney Hunt, quien dirigió también, entre otras, la versión americana de la serie «En terapia». El guion es de Nicholas Kazan, responsable de la adaptación de la aclamada «El misterio von Bülow» y autor del guion de «Fallen».

 

Uno de los puntos fuertes es la trama:  un abogado (Keanu Reeves, con un aire impasible que recuerda al agente Cooper de «Twin Peaks») debe defender a un adolescente (Gabriel Basso) acusado de asesinar a su padre multimillonario. Pero como las cosas no pueden ser tan fáciles, se encuentra con el obstáculo añadido de que el joven se niega a hablar de lo sucedido, ni siquiera con el abogado.

 

Enseguida comienza un puzzle de luces y sombras sobre la personalidad de la víctima (James Belushi), con los testimonios de una serie de personajes secundarios que quizá tengan más relevancia que la que aparentan: la viuda (Renée Zellweger); los vecinos que, como es natural, saben pero callan; o los empleados del multimillonario dispuestos a silenciar sus desmanes por no perder el empleo o quizá por otros motivos. También resulta interesante, y a mi modo de ver un poco desaprovechado, el papel de la abogada ayudante (Gugu Mbatha-Raw), experta en detectar cuándo la gente miente. He comenzado hablando de la trama porque en alguna crítica he leído que la consideran previsible. A mí no me lo ha parecido, juzgad vosotros mismos.

 

El arranque de la película es muy ágil y dinámico. Los juegos de cámara, con planos rápidos desde distintos puntos de vista, contribuyen a configurar el espacio del juzgado como una inmensa telaraña, laberinto o, en cualquier caso, un sitio horrible en el que resulta imposible encontrar la salida. La banda sonora de los hermanos Evgueni y Sacha Galperine, entra con fuerza  e imprime la dosis de emoción necesaria. El intercalado de escenas del pasado, solo presentes en la mente de los personajes, proporciona al espectador más datos que los que posee el juzgador, información que se va completando poco a poco a medida que avanzan los testimonios y de manera subjetiva, dependiendo que quién sea el declarante en cada momento. La narración en primera persona del abogado contribuye a hacernos una idea de las dificultades de esa extraña defensa. Aquí no se trata de ver si ganarán los buenos o cómo lo conseguirán, sino del juego psicológico de esclarecer la culpabilidad del muchacho que se niega a hablar, al estilo de «El juez», «Presunto inocente» o «Anatomía de una caída».

 

Los personajes, bien perfilados, quizá no se ajustan al estereotipo de los papeles que acostumbran a interpretar Keanu Reeves o Renée Zellweger, pero en esta película encajan a la perfección, con una mención especial para el joven Gabriel Basso que borda su papel.

 

Almudena Fernández Ostolaza

 


viernes, 8 de mayo de 2026

La misteriosa mirada del flamenco




 Aunque el título pueda despistar "La misteriosa mirada del flamenco" nada tiene que ver con el género musical y artístico que se originó en Andalucía y sí con el género de aves de patas largas y plumaje rosado.

El título de la película del director chileno Diego Céspedes tiene su porqué y se debe fundamentalmente a uno de los protagonistas al cual ponen apodo el flamenco.

 La película está protagonizada por Tamara Cortes y Matías Catalán, acompañados por Paula Dinamarca, Pedro Muñoz, Luis Dubó, Vicente Caballero, Bruna Ramírez, Sirena González , Alexa Quijano y Francisco Díaz.



"La misteriosa mirada del flamenco" es una coproducción de Chile-Francia-Alemania-España  y Bélgica y está ambientada en el desierto de Chile de los años 80,sigue los pasos de una niña de 11 años, Lidia que crece en el seno de una familia "queer" que vive en los márgenes de un pueblo minero.

En este contexto social,en el que la familia queer parece ser el origen de todos los males, a ellos también se les culpa de la propagación de una enfermedad que empieza a extenderse y que la creencia popular atribuye el contagio en la mirada cuando un hombre se enamora de otro hombre.


A veces con tintes surrealistas o de realismo imaginario, vemos cómo los hombres del pueblo antes de la epidemia se sentían atraídos por los coloristas looks de los protagonistas queers quienes amenizaban las noches con playbacks en la cantina. Todo se degrada con la extensión de la epidemia y el miedo se instala en una comunidad en la que impera el prejuicio y la superstición.


Lidia se verá violentada por otros niños en el pueblo y se encontrará en el dilema de ser leal al lugar que le ha visto crecer o dar un salto hacia lo desconocido para avanzar en la vida y crecer.

Con un ritmo pausado la estética de la película y la narración no siempre lineal nos deja una película inclasificable con un sello propio,muy peculiar.


Sorprende la juventud del director chileno Diego Céspedes a quien certeramente se le ha comparado con el director canadiense  Xavier Dolan.A Dolan ya le seguimos la pista desde sus comienzos , a Céspedes no podemos perderlo de vista a partir de ahora. 

La ópera primade Diego Céspedes que explora en el western moderno me ha sorprendido , me ha recordado por momentos a Almodóvar y ese número en el que Flamenco interpreta a Rocío Jurado con la canción "Ese hombre"es para mí de las mejores de todo el film.

Diego Céspedes nos deja una película que nos habla de las familias que se generan en los márgenes, de los vínculos que crean red y no tienen porqué ser consanguíneos, de identidades y diversidad y de cómo toda esas familias sobreviven en ambientes inhóspitos y hostiles.

No la dejéis escapar sobre todo si sois buscadores de raras avis que os puedan sorprender por su sensibilidad, su valentía, su estética, su banda sonora y algunas de sus interpretaciones como la de Matías Catalán en el papel de Flamenco o Paula Dinamarca en el papel de la matriarca de toda la familia queer.Hay algo en su cine que también nos recuerda al cine de Pedro Almodóvar, no sólo por los personajes de diversa identidad y orientación sexual sino además por la estética de colores intensos que marcan algunas escenas.

La película me ha sorprendido mucho y también de alguna manera me ha recordado a " Priscilla, reina del desierto" (1994) salvando todas las distancias.

Si le dais una oportunidad  y os apetece compartir impresiones.os leo en comentarios .

Buen fin de semana

Troyana

viernes, 17 de abril de 2026

Las maldiciones

 


«Alguien puede llegar a la política por muchos motivos. Unos más legítimos, otros menos. También por error,  por desidia, por no saber decir que no. Por estar en el lugar preciso, en el momento preciso. O en el lugar equivocado, en el momento equivocado… ». Claudia Piñeiro, «Las maldiciones».

 

Yo llegué a esta serie por casualidad, por alguna recomendación que leí no sé donde, y me convenció de inmediato cuando vi que se basaba en una novela de Claudia Piñeiro.

 

Es original y diferente. Un thriller político dirigido por Daniel Burman y Martín Hodara con referencias, como no, a House of Cards. Cuenta una historia peculiar y la cuenta de un modo peculiar: con unos giros geniales y solo tres capítulos; no se alarga innecesariamente para que encaje mejor en el formato estándar.

 

 

Leonargo Sbaraglia interpreta a Fernando Rovira, un político corrupto a más no poder, cuya hija es secuestrada la víspera de la votación de una ley crucial para sus propios intereses económicos. Gustavo Bassani encarna al secuestrador, Román Sabaté, un personaje que empieza como secundario y va creciendo de manera inimaginable. Alejandra Flechner hace un papel maravilloso como la madre de Rovira —hechicera y adivina en la novela y simplemente bruja en la serie—. También es reseñable la actuación de la niña Francesca Varela, víctima del secuestro.

 

Se habla de lo universal desde situaciones muy particulares. De humanidad y deshumanización, de corrupción, traición y codicia. De familia, maternidad y paternidad. De ecología, de agua y de litio.

 



Es cierto que se han suprimido algunos elementos importantes de la novela, como la «maldición de Alsina», que es una creencia popular según la cual ningún gobernador de la provincia de Buenos Aires ha ganado unas elecciones presidenciales por el conjuro de la hechicera la Tolosana. Lleva el nombre de Adolfo Alsina, quien fue gobernador bonaerense entre 1866 y 1868 y aspiró a la presidencia en tres ocasiones sin llegar a alcanzarla. En la novela, Rovira pretende burlar la maldición dividiendo Buenos Aires en dos provincias, aunque eso no es lo esencial, el verdadero meollo es cómo pueden los gobernantes sustituir el sentido común y el interés general por  creencias sobrenaturales y supersticiones; por no hablar de las mentiras y la postverdad.

 

También se echan de menos dos personajes carismáticos de la novela: el tío Adolfo, radical convencido y admirador de Alfonsín; y la China, una periodista sin mucha suerte que ayuda a Sabaté.

 

Como remate, la banda sonora de Hernán Segret y Nico Cota. Os recomiendo que estéis atentos en el principio del capítulo uno, a la preciosa versión del clásico Qué sera, será; versión que en realidad se se creó para la serie From y aquí viene genial como metáfora del destino y la superstición.


Almudena Fernández Ostolaza