viernes, 30 de octubre de 2026
74 Edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián
viernes, 16 de octubre de 2026
El día de la revelación
Disclosure day (2026) está producida y dirigida por Steven
Spielberg, con un guion escrito por David Koepp a partir de una historia del
propio Spielberg. Mientras veía yo la peli en una sala de cine con sofás, me
daba todo el rato la sensación de que en el origen del disclosure day había una
pieza literaria, una novela o relato de ciencia ficción, pero no.
La música, excelsa como casi siempre, es del no menos
excelso John Williams y en el reparto abundan las y los británicos: Emily
Blunt, Colin Firth, Josh O’Connor (me costó reconocerlo, pues la última vez que
lo vi estaba totalmente mimetizado como King Charles en The Crown) y Eve
Hewson, que es hija de Bono, el de U2. También está en el reparto Colman
Domingo, que aporta todo su prestigio en las tablas y es de Filadelfia.
La fijación de Spielberg con los extraterrestres nos ha
hecho pasar muy buenos ratos a mí y a la mitad de la población mundial, por lo
menos. No voy a hacer aquí una lista de todas las pelis que ha dirigido en las que
aparecen, más o menos protagónicamente, los extraterrestres. Solo voy a
destacar un par: la primera, La guerra de los mundos, de la que ya os he
hablado largamente en este blog.
Y la segunda y mejor de todas, Encuentros en la tercera fase,
de la que también os he hablado con más entusiasmo que rigor. De hecho, este
día de la revelación podría ser una especie de secuela, unos encuentros en la
cuarta fase que llegan casi cincuenta
años (¡¡cincuenta años!!) más tarde, sin presentarse como tal, pero quizás queriendo
revisitar o actualizar el asunto.
Lo cierto es que ambas
pelis tienen un punto narrativo parecidísimo: hay ciertas gentes elegidas por
los alienígenas, sin saber que lo son, porque estos extraterrestres, bien
bonachones ellos, quieren ayudar a los humanos; y también hay fuerzas malvadas
(el gobierno de los Estados Unidos y una corporación de esas chungas) que se
empeñan en no contar la verdad y dilapidan el presupuesto público en ocultarla.
El día de la revelación trata también otros asuntos
habituales en el cine de Spielberg como la verdad, el control, el poder y la
religión. Quizás aquí está más presente que nunca la religión católica, aunque
el tratamiento es más fantástico que otra cosa; resulta difícil distinguir este
dios cristiano al que invocan los personajes de cualquier otra criatura con
superpoderes, pues todo queda envuelto en ese sentido de lo maravilloso, con un
pequeño toque Disney, que tan hábilmente integra el director en un telón de
fondo bien construido, que es nuestro mundo al borde de la tercera guerra
mundial.
Entran en juego, pues, el poder político y el poder absoluto
de las corporaciones contra la religión, los extraterrestres, las y los
elegidos por estos y unos pocos malvados que van dándose cuenta de que es
imposible encerrar la verdad en bases de datos encriptadas y se unen a las
fuerzas del bien.
Los enfrentamientos y escaramuzas se plasman en unas escenas
de acción en las que Spielberg se luce, como siempre. Creo que ya os he
confesado alguna vez que a mí las escenas de acción (por lo general, peleas y
persecuciones) me aburren bastante todas, excepto las de Spielberg, que son
geniales y probablemente las mejores que haya dado nunca la historia del cine.
Acabo esta reseña contándoos algo de la escena final de la
peli. Os pongo en contexto: los extraterrestres han elegido a Emily Blunt para
transmitir al mundo un mensaje muy importante. Se lo susurran al oído y ella,
que entiende su lengua, debe difundirlo
en una emisión televisiva en directo. Esto me recordó muchísimo a otra peli que
también tiene una escena final en la que alguien susurra a alguien un mensaje
al oído: hablo, claro está, de Lost in translation. Con este precedente y con
ser un poquito seguidora de Spielberg, ya podíamos suponer todas que este
mensaje no nos iba a ser revelado y así es: no se nos revela y eso nos da pie a
darle el contenido que nos apetezca.
Así que me toca hacerme las mismas preguntas que me hice con
Lost in translation: ¿qué te dijeron, Emily, esas criaturitas del espacio
exterior? ¿Que nos vamos a hacer papilla en la próxima guerra global? ¿Que nos
va a achicharrar el calentamiento también global? ¿Que las corporaciones y los
gobiernos fascistoides conspiran contra nuestras vidas? Podemos especular todo
lo que queramos y así prolongamos la diversión.
Y, sin más, hasta la próxima, se despide vuestra amiga
Noemí Pastor
viernes, 9 de octubre de 2026
Gone
Es una serie de investigación policial creada por George Kay y dirigida por Richard Laxton, con todos los elementos de las historias clásicas: un escenario británico, Bristol, un colegio privado muy tradicional, una mujer que desaparece y una investigadora con sus propios problemas personales.
La trama gira en torno a dos personajes: el marido de la víctima y la policia investigadora.
El marido, interpretado por David Morrissey, a quien ya conocimos en la serie Sherwood, queda caracterizado por el hecho de ser director de un carísimo y elitista colegio privado. Nada en su persona se desvía ni un milímetro del patrón esperado: es rígido, convencional, poco expresivo, hay que ser fuertes, los hombres no lloran…¿Puede un personaje caracterizarse solo por ser director del colegio? Sí, y aquí lo consiguen de manera magistral. Me ha recordado a un personaje de El balneario, de Vázquez Montalbán, que se describía solo con el dato de ser «una señora nacida en Segovia, pero criada en Madrid».
La policía, a la que da vida
la actriz Eve Myles, tiene, como era de esperar, dificultades en su desempeño. En
este caso es su nombramiento como agente de enlace lo que le frena para investigar como a ella le gustaría. Aprovecho
para comentar la interesante figura del agente de enlace, que recuerdo haber
visto por primera vez en Broadchuch,
y el juego que puede dar en la ficción. Por si esto no fuera suficiente, la
vida privada de la sargento tiene su aquel, abrumada por su exmarido y por un
caso antiguo que la atormenta.
El ritmo de la narración es
uno de los mayores aciertos: justo el adecuado para explicar todo bien, sin
prisas. Permite apreciar los matices, el lenguaje corporal de los personajes,
sus silencios y omisiones, pero sin resultar pesado o lento en ningún momento.
Consigue mantener una tensión sostenida a lo largo de todos los capítulos.
Y en el montaje hay algo muy sutil que me ha parecido una genialidad. Cada capítulo comienza repitiendo el último minuto del capítulo precedente, pero en algunos se han permitido el lujo de repetir ese minuto con un punto de vista diferente. Es un detalle mínimo pero exquisito de esos que marcan la diferencia.
Almudena Férnandez Ostolaza
viernes, 2 de octubre de 2026
Tip Toe ( De puntillas )
Regreso de las vacaciones de verano con una mini-serie que me parece de lo mejor que he visto en lo que va de año . Se trata de "Tip Toe" ( De puntillas) de 2026 dirigida por Rusell T. Davies.
No os dejéis llevar por la primera impresión del cartel. Parece una serie aburrida,anodina y nada más lejos de la realidad.Estamos ante un thriller drama que gira en torno a la relación antagonista de dos vecinos en Manchester.
Uno de ellos es Leo Struthers ( Alan Cumming), el dueño gay de un bar de ambiente en Canal Street y el otro es Clive Street ( David Morrissey) un electricista con dos hijos uno de ellos joven y el otro adolescente que está en horas bajas económicamente y en plena crisis matrimonial.
Las actuales narrativas de odio hacia el colectivo LGTBIQ + han ido calando en la clase obrera y en particular en Clive quien paulatinamente se convierte en enemigo de Leo.
La serie es una denuncia firme de la polarización creciente de la sociedad y de cómo los discursos homófobos y racistas han calado en un sector de la población que está descontenta y prefiere culpar a los colectivos más vulnerables y oprimidos de la causa de todos sus males.
1) el duelo interpretativo de Alan Cumming y David Morrissey es magistral.
2) La trama es ágil y adictiva, desde el inicio nos muestran el desenlace pero esa anticipación que no se aclara, lejos de producir rechazo acrecienta si cabe aún más, el interés del espectador.
3) La denuncia de la extrema y peligrosa polarización de la sociedad actual. Estamos ante una tragedia queer sin contemplaciones que no da tregua al espectador ni se anda por las ramas ni con chiquitas.Sin embargo, en mi opinión es preciso atender a su inequívoco mensaje de advertencia, un S.O.S. de parte del colectivo LGTBI Q + hacia la sociedad en general que ya no se puede desoír.
Un grito de socorro que clama a la reflexión porque es hora de despertar. El enemigo nunca fué el más vulnerable u oprimido, nunca fue el inmigrante o el homosexual. El enemigo siempre fué un sistema económico y social que genera desigualdades y hace al rico cada vez más rico y al pobre cada vez más pobre.
4) el sello de calidad del director Rusell T. Davies con títulos como las series "Queer as folk" , "Years and years" o " It´s a sin ", que si no habéis visto, os recomiendo encarecidamente ver.
5) el desenlace que se anuncia desde el primer minuto es un puñetazo en el estómago, un grito desesperado, una imagen radical que clama al cielo para despertar la conciencia de todo espectador.
Es una serie denuncia, brillante, dura , hiperbólica y crítica y lúcida que nadie con un mínimo de conciencia social ha de dejar escapar.
Feliz fin de semana
Troyana
viernes, 18 de septiembre de 2026
El ser querido
viernes, 3 de julio de 2026
Se tiene que morir mucha gente
Cualquiera que mantenga amistades desde Educación Infantil sabrá
reconocerse en parte en el trío de amigas (Bárbara, Elena y Maca) que
protagoniza “Se tiene que morir mucha gente” (en adelante STQMMG). Sabrá
reconocerse y se reconocerá porque en tantos años transcurridos, tantas tardes
de patio de colegio, de aburrimiento preadolescente y de posteriores
torbellinos hormonales, laborales, matrimoniales y de todo tipo, ha pasado de
todo; de todo lo bueno y un poquito de lo malo también.
STQMMG es una serie televisiva española producida por
Movistar Plus y estrenada en mayo de 2026 con una buenísima acogida, a juzgar
porlas cifras de audiencia, que la convierten, según algunas fuentes, en el mayor éxito de la temporada en su
plataforma . De momento, solo tiene una temporada con seis episodios de
treinta minutos cada uno.
Se trata de una comedia ácida creada y escrita por la
todoterreno Victoria Martín a partir de su propia novela, de título idéntico,
publicada en 2022. Victoria Martín, conocida principalmente por su pódcast
“Estirando el chicle”, aparece en el primer episodio de STQMMG, en un papelito
breve e inolvidable.
Mientras la camaradería masculina ha sido tradicionalmente
asunto de centenares de producciones más o menos épicas, la femenina, en
cambio, le queda bastante lejos en cuanto a presencia narrativa y
representatividad. Por eso es todavía fresco el planteamiento de tres amigas
recién entradas en la treintena que revisan su pasado en un colegio de monjas y
su presente destartalado y se agobian enormemente y también sarcásticamente por
su futuro.
Bárbara, Elena y Maca se adoran y se detestan a partes
iguales (bueno, no: se detestan un poco más rato, que el hate es mucho más productivo en la ficción), se hablan sin
contención ni miramientos y pasan del insulto al abrazo varias veces un un
mismo episodio. Ninguna de las tres es un ser de luz; se mienten y se comportan
como auténticas miserables las unas con las otras.
Así y todo, quedan todavía mucho peor retratados otros dos grupos humanos. Uno lo compone la fauna
pija de la urbanización en la que vive Elena, especialmente señoras que se
creen moralmente superiores por haber parido más hijas e hijos que la media u
otras que optaron por explotar vientres de mujeres pobres. Sororidad, la justa.
El otro grupo humano rociado con veneno es el del entorno
laboral de Bárbara, que trabaja como guionista para un late show televisivo
liderado por una vieja estrella en decadencia. La puesta en escena de este jefe
presuntuoso, lerdo y mezquino nos hace pensar inmediatamente en Buenafuente,
aunque espero y deseo que no se refiera a él, porque Andreu siempre me ha
parecido un gran tipo.
En la narración de las peripecias y relaciones de estas tres
muchachas lleva la voz cantante Bárbara, que está atravesando un delicado
episodio de salud mental, aunque a la postre no resulta ser, ni mucho menos, la
más desequilibrada de las tres. Con todo, las escenas más líricas y delirantes
son las alucinaciones que le provoca a Bárbara la automedicación desmedida.
Lo mejor de STQMMG es su guion, sus diálogos, su humor vitriólico, las actrices y el
atrevimiento. Con cero ñoñeces entre las amigas, el lenguaje es descarnado y
desternillante y las escenas, crudas y literalmente sangrantes, destrozan un
montón de tabúés sobre, por ejemplo, el embarazo. La factura perfecta del texto
favorece el lucimiento de las actrices: Anna Castillo (Bárbara), Macarena García
(Elena) y Laura Weissmahr (Maca). No se
quedan atrás los secundarios, entre los que me apetece destacar al gran Yunez
Chaib.
No puedo terminar este articulito sin citar a la cuarta
mosquetera del trío, que no es otra que la Bárbara colegiala, con su uniforme
de jersey en pico y faldita escocesa tableada. Esta Bárbara niña no solo se nos
aparece en flashbacks, sino que también se le aparece, en su extravío mental, a
la Bárbara treintañera, con la misión de hacerle sentir que su vida es un poco
peor de lo que ya es. La Bárbara niña se atreve a decir lo que la otra no se
atreve ni a pensar. Insulta, agrede y malmete con una calidad lingüística
ejemplar.
La interpreta la baracaldesa Sofía Otero, que en 2023, con
trece añitos, se llevó el Oso de Plata del Festival de Berlín a la
mejor interpretación, por su papel en “20.000 especies de abejas”.
Recién entradas en la edad adulta, a Bárbara, Elena y Maca
les queda mucha vida por delante. Ojalá que alguien nos la cuente en varias
temporadas más.














