viernes, 25 de noviembre de 2022

La Ciencia Ficción según Nolan

Cuando generalmente hablamos de Nolan, pensamos casi de inmediato en el director Christopher Nolan, olvidnado en muchas ocasiones a su hermano Jonathan, que también contribuyó de forma sólida al éxito del cineasta. Así, la conocida Memento, que fue su película revelación a nivel mundial, fue obra de ambos, pues el guión se basaba en una historia corta de Jonathan.

Nos guste o no, Memento es una obra muy interesante para saber lo que el director traería después: personajes solitarios (sus parejas están fallecidas o desaparecidas), que no se fían de la realidad que les rodea, porque el mundo es un lugar ajeno y desconocido, tan poco fiable, como sus propias mentes. Algo que veremos repetirse una y otra vez, incluso en adaptaciones de personajes tan populares como el de Bruce Wayne, en la maravillosa trilogía del Caballero Oscuro de Gotham.

Suponemos que movido por las presiones de la introducción de Christopher en Hollywood, Jonathan no colaboró ni en Batman Begins ni en Imsomnio, pero sí en el resto de la trilogía de Batman y en el Truco Final, ese guiño a la magia y al engaño protagonizado por Bale, Johansson y Jackman. Volverían a colaborar en Interestellar, una entrada en la ciencia ficción espacial, que viviría de gozosos momentos en estos años con The Martian, Arrival o Gravity ,entre otras obras.

Para la fecha de esta última colaboración fraternal (de momento), Jonathan Nolan, llevaba ya varios años como productor, de una serie que el mismo había creado: Person of Interesest (Vigilados), emitida por una canal generalista como es la CBS, donde se pueden ver otros "procedimentales" como NCIS o el CSI. Person of Interest, avalada por la producción ejecutiva de J. J. Abrams (el "niño de oro" del momento) se unía a esta parrilla con una propuesta sencilla como la de las series anteriormente nombradas: se ayudaba a alguien en el episodio y se pasaba página hasta la semana siguiente. Pero Person of Interest, aunque superficialmente parecía hacer eso, era otra cosa muy distinta. Estaba perfectamente protagonizada por Jim Caviezel y Michael Emerson, dando vida a Reese y Finch, dos personajes complementarios: el primero era un operativo militar desencantado y caído en desgracia, y el segundo, un genio de la informática, que se había cansado de lo que había visto en este mundo, y que había creado una Inteligencia Artificial (La Máquina) para predecir crímenes a través de las imágenes y sonidos captados por las cámaras de seguridad. Finch, que odiaba que no se ayudara a la gente corriente, contrataba a Reese (con una vida traumatizada desde el 11S) y socorrían, cual Equipo A, a las personas de la calle. Así que teníamos una trama con una especie de Batman atormentado, con su Alfred Pennyworth en un papel más activo, a la que se unía la tenaz detective Carter (inolvidable Taraji P. Henson) y otros secundarios espectaculares. Pero todo era una tapadera.

Según fueron avanzando los capítulos y temporadas, la historia pasó de tratar de crímenes de la mafia, de familias o incluso políticos, a la aparición de una agencia misteriosa, complots mundiales y la evolución de la Máquina, así como de la aparición de otra Inteligencia Artificial. El relato de crímenes de la cadena CBS, se había convertido en una serie de ciencia ficción muy alejada de sus otras producciones, que hablaba de los poderes que no se ven, el sentido de la privacidad y la ilusión de la libertad en el siglo XXI, en un relato esperanzador pero a la vez crudo, sobre la lucha entre el bien y el mal, y el sabor agridulce de la derrota y el sacrificio por la humanidad. La ficción fue un caballo de Troya perfecto de Nolan, aunque CBS acabó guillotinándolo en su quinta última (y reducida) temporada.

Lo que vino a continuación fue Westworld para la televisión por cable HBO, y por tanto sin tantas cortapisas de censura de un canal generalista. Esta vez produjo junto a  su esposa Lisa Joy, (guionista en Criando Malvas o Último Aviso). Basada en la obra de Michael Crichton, planteaba desde sus primeros episodios, una clara discusión moral entre el "alma" un grupo de robots que creen que son personas, y los humanos reales, que se comportan como entes vacíos de cualquier espíritu o pensamiento elevado. En este caso, y confesando que sólo he visto la primera temporada, me pareció un planteamiento inteligente, aunque por lo que he leído, parece que las siguietnes temporadas fueron perdiendo fuelle, debido al excesivo retorcimiento de tramas (algo muy propio de Nolan y que se acusaba desde la primera temporada), y el desgaste del producto, pese a un casting muy espectacular que comprendía a Evan Rachel Wood, Thandie Newton, Jeffrey Wright, James Marsden, Rodrigo Santoro, Ed Harris, Anthony Hopkins, Ben Barnes, Clifton Collins Jr. o Tessa Thompson.

Tras la producción de Reminiscencia, dirigida y escrita por Joy, con Hugh Jackman y Rebecca Fergunson, y que pasó con más pena que gloria, el matrimonio vuelve ahora, en este caso sólo a producir, la última apuesta de ciencia ficción de Prime Video: The Peripheral, una serie basada en la novela cyberpunk de William Gibson, creada por Scott B. Smith, y que nos trae un relato en dos mundos sobre una mujer (interpretada por Chloë Grace Moretz) intentando ayudar a los suyos, interfiriendo en un mundo real, pero que a ella se le presenta como virtual. La serie de momento, parece entretenida y pese a la complejidad, prima la acción sobre las discusiones más filosóficas (que también las hay), y nos preguntamos si en esta ocasión, la plataforma alcanzará el éxito que ha buscado tras los intentos de Night Sky u Outor Range, y el descalabro de Los Anillos del Poder.

¿Qué tiene por delante Nolan? Pues seguirá con la ciencia ficción y la adaptación del videojuego Fallout con el competente Walton Goggins, o la miniserie The Son con otro estupendo actor: Jake Gyllenhaal. Pero veremos si más que adaptar, vuelve a sorprendernos con una historia más personal como fue Person of Interest, o una nueva colaboración junto a su hermano, en la que notemos claramene su sello.

Carmen R.

viernes, 18 de noviembre de 2022

Irma Vep

Llevaba una temporada huérfana de series. He empezado varias que no he llegado a terminar y no encontraba con qué calmar este apetito insaciable que siento hacia este género. Algo leí en algún sitio sobre Irma Vep, que está en HBO, y decidí probar. Gran acierto. He disfrutado mucho y, además, es corta (8 capítulos) y no admite nuevas temporadas. Eso me parece muy de agradecer, porque esta costumbre de estirar las series como chicles hasta que han perdido todo el sabor es muy lamentable. Un ejemplo de esto es El cuento de la criada que hubiera debido quedarse en dos temporadas para dejarnos la buena impresión del principio. El director de esta serie es Oliver Assayas, del que he visto alguna peli que no me entusiasmó, como La red avispa. Por lo visto, el tema de Irma Vep le tiene fascinado porque en el 96 rodó otra con el mismo título. El asunto nace de una obra de 1915 dirigida por Feuillade que se llamaba Los vampiros. Era una película muda de 480 minutos divididos en 10 episodios y protagonizados por Musidora, una actriz y directora de la que no sabía nada y que da para hacer otra serie por la vida tan fascinante que tuvo. Los vampiros trata sobre un grupo que bajo ese nombre se dedica a robos, secuestros y asesinatos. Su jefe es el Gran Vampiro y su compañera es Irma Vep, un anagrama de vampire.
La película del 96 de Assayas la protagoniza una actriz china, Maggie Cheung, y narra el rodaje de un remake de la obra de Feuillade que resulta un fracaso y es una reflexión sobre el cine francés y sus problemas. Todo esto según he leído, no he visto esa versión. En la serie actual vemos a Mira Harberg (Alicia Vikander), una famosa actriz de Hollywood que está harta de interpretar películas comerciales y a la que persiguen para que haga anuncios de perfume. Su vida personal no va mucho mejor y decide que le ilusiona rodar Irma Vep, en contra del parecer de su agente. El director de la serie, René Vidal (maravilloso Vincent Macaigne), es un hombre con montones de problemas psicológicos, de modo que las aseguradoras temen cubrir sus películas, y que tiene una obsesión con la historia de los vampiros, Musidora y el cine de Feuillade.
Como veréis, es muy meta todo, el cine que habla del cine, que habla del cine, pero resulta muy bien. Es posible que los toques de humor eviten que se convierta en un producto pretencioso. El rodaje de la serie es un verdadero infierno. Dan mucha pena las personas que trabajan en producción, que tienen que lidiar con un director chiflado, actores drogadictos, otros que temen que no se les reconozca tanto como a sus colegas. Miles de problemas se suceden, y da la sensación de ser bastante real. Pensé que no me gustaría nada trabajar en el cine. Será apasionante, pero dudo que sobreviviera al estrés.
El rodaje de la serie se mezcla con imágenes de la película de Feuillade y de las memorias de Musidora. A la vez seguimos las historias personales y amorosas del director, la actriz, su asistente, su antiguo novio y otros personajes relacionados con el rodaje. Existe también un relato sobre la magia del cine, los fantasmas que pueblan los platós y poseen a actores y directores y que son imprescindibles para que sus historias nos conmuevan a nosotros, el público. Imagino que un rodaje ha de ser un mundo muy especial, muy intenso, donde se dan toda clase de emociones, luchas de egos, problemas de relación, enamoramientos y envidias. Y al terminar, todo se desvanece, ese mundo desparece como si no hubiera existido y solo queda la obra, que vive por sí misma. Resultan también muy interesantes las sesiones del director con su terapeuta, que ayudan a explicar parte de sus fantasmas personales y sus obsesiones. Los actores están todos fenomenal, las imágenes de la versión antigua dan muchas ganas de ver más y leer las memorias de Musidora. Además, quiero un mono de terciopelo negro y tener algunas de las capacidades de Irma Vep. Ya me veo, andando por los tejados. Claro que, lamentablemente, debería ponerme una faja enteriza para que me abrochara el mono, pero soñar es gratis.

viernes, 11 de noviembre de 2022

El desconocido del lago (2013)

Hoy traigo una rareza. Una peli francesa de 2013 que podría pasar por película de miedo para adolescentes típica de los norteamericanos si no fuera porque no está diseñada para que una jovencita lo pase mal y huya del asesino, como nos enseñaron en Scream. Es esta película faltan las jovencitas. Sólo hay varones que practican el sexo ocasional con otros varones en perezosas jornadas estivales a la orilla de un lago hasta que pasa algo inquietante. 

La peli juega con la dualidad eros/thanatos. Esto es, el sexo y la muerte. Es una peli donde el sexo, entre varones homosexuales, tiene su peso. Se narra con mucha naturalidad. Es un elemento más de la cinta.  Parece que todo va a quedar ahí, pero, no.

Cruising como un elemento más de la narración.


El desconocido del lago (l'inconnu du lac), que así se llama la peli, tiene como protagonista a Franck, un hombre joven que acude al lago  donde se practica el nudismo a refrescarse y, de paso, a practicar cruising. Allí conoce a Henri, un cuarentón al que acaba de abandonar la esposa. Ambos inician una relación amistosa. Por allí se pasea un hombre guapísimo, Michel. 

Sexo furtivo.


Michel es guapo y atlético. Enseguida Franck se siente atraído por ese Apolo anatómicamente  bien dotado. Por cierto, esta peli no escatima en desnudos y en mostrar sexo explícito. Michel tiene un novio que le monta algunas escenas de celos. Una tarde, a última hora, cuando ya no queda casi nadie, Franck ve cómo Michel ahoga a su novio.  (El spoiler es necesario y no rompe el clímax).




Franck se debate entre el miedo y el deseo. Todo ello proyectado hacia Michel. La policía, como no puede ser de otra manera, encuentra el cadáver y comienza a hacer preguntas. Franck, calla. La cosa se pone fea cuando Henri se encara con Michel y empieza el verdadero miedo. 

Franck ha hecho un amigo (Henri), pero quiere algo más excitante

El final de la peli es inquietante porque ¿Realmente es un final? Franck tiene miedo de Michel que lo busca. está solo a la intemperie. A su alrededor todo es oscuridad y ruidos del lago. Y hay un asesino rondando...



viernes, 4 de noviembre de 2022

Un poco más sobre The Crown


Yo no sé cómo lo hago que siempre (o casi siempre) llego tarde a las series. A mí nunca me pasa eso de ser la primera en ver o descubrir una serie estupenda que luego recomiendo a todo el mundo y se hace viral. No. Jamás me ha ocurrido semejante cosa. Casi siempre llego tarde.

A The Crown llego también evidentemente tarde: años después de que se estrenara, en 2016, y meses después de que mi compañera Troyana, en febrero de 2022, escribiera un magnífico artículo sobre la serie en este blog que nos une.

Tarde, pues, pero ordenadamente, comienzo a ver The Crown por la temporada uno, con ansia viva por llegar a la cuarta y de momento última, que es la que narra los acontecimientos de mayor salseo (como decía Troyana) y más papel couché y diría también que seguro que ha sido la más difícil de hacer; de hecho, cuanto más frescos y recientes son los acontecimientos narrados, más complicado se hace recrearlos en la ficción, pues la cercanía enmaraña la repercusión. Así y todo, siendo la temporada más delicada y la más ardua, para mí ha sido también la mejor.

Quiero destacar de entrada a dos auténticas diosas de la interpretación: la primera, Helena Bonham-Carter, pues reinventa genialmente a Margarita de Inglaterra, esa figura trágica y mediática, buen precedente de Diana de Gales; la segunda, Gillian Anderson, casi irreconocible, una vez adaptados el cuerpo y el alma de Margaret Thatcher. La interpretación de Anderson es un poco bastante deudora de la de Meryl Streep en The Iron Ladypero, así y todo, me quedo con ella, pues creo que comunica mucho mejor que Streep la personalidad fascinante, complejísima y una pizca psicópata de la tremenda señora Thatcher.

Una vez nombradas esas dos monstruas, no quiero dejar de citar a Olivia Colman, quien encarna a la reina Isabel II en su edad madura. Su interpretación no tiene más remedio que ser contenida y de no gran lucimiento, pero resulta muy adecuada.

No pasa desapercibida la escena de sororidad entre ambas mandamasas, una vez que Thatcher es traicionada por los señoros de su partido. Cuando dos mujeres están en la cumbre, cosa que ha pasado muy pocas veces en la historia, la misoginia popular acostumbra a inventar enfrentamientos, rencillas, envidias y malos rollos entre ellas y el relato de los medios dominantes apuntala tales rumores, los propaga y los intensifica. Por eso me parece destacable y clarificadora la escena del encuentro final entre ambas dirigentas. No doy más datos. Si habéis visto la serie, sabéis a qué me refiero. Si no la habéis visto, la veis y punto.

Por cierto, The Crown cumple sobradamente con el test de Bechdel. Quién nos iba a decir que sucediera tal cosa en un ambiente tan rancio como el de una monarquía (o LA monarquía) europea.

Acabo este articulito contándoos por qué me ha gustado The Crown, aparte de por el salseo y por las actrices excelsas que os he nombrado en los párrafos anteriores. Primero, porque sin ser yo de nunca una amante de la historia (echo balones fuera y digo que me la enseñaron mal, solo datos y fechas, y no me la explicaron ni me hicieron apreciarla), la serie me ha obligado (bendita obligación) muchas veces a echar mano de la Wikipedia para contextualizar acontecimientos que narraba, como, por ejemplo, la catástrofe de Aberfan o el atentado contra Lord Mountbatten. Creo que con The Crown he aprendido más historia del siglo XX que en toda mi enseñanza básica y bachillerato juntos.

Y la otra cosa que me ha enganchado y pasmado de The Crown es su total atrevimiento, su valentía al tratar asuntos verdaderamente delicados de la familia real británica. El príncipe Carlos, por ejemplo, aparece como un vulgar maltratador psicológico de su exmujer: no tiene escrúpulos a la hora de mostrarla al mundo como una desequilibrada y manipula y retuerce sus argumentos para que Diana sea la malvada y él la víctima. Carlos es un verdadero villano; solo lo salva la dignidad de su amada Camilla Parker-Bowles.

Otro asunto fastidiado que aborda sin tapujos es el de las primas de la reina Isabel: dos hermanas con cierto grado de discapacidad, encerradas de por vida en un psiquiátrico y dadas oficialmente por muertas.

Me pregunto cuántos siglos deberán transcurrir antes de que se produzca una exposición semejante de la familia real española. Me pregunto incluso si se producirá alguna vez y me inclino a decir que no.

Leo que ya está filmada o a punto de rematarse una quinta temporada de The Crown, que se lanzará en noviembre de 2022, y ya estoy impaciente. Más impaciente aun, cuando leo que con mucha seguridad habrá una sexta. Es la mayor satisfacción (si no la única) que me ha dado la monarquía en toda mi vida de republicana convencida.

Noemí Pastor

viernes, 28 de octubre de 2022

The Split

Hablando de ficción, si hay algo mejor que un drama judicial, es un drama judicial con personajes de carne y hueso. Es lo que ofrece la serie británica The Split (separación), creada por la prestigiosa dramaturga y guionista Abi Morgan (The Hour, River, Sufragistas...). Aunque resulten fascinantes series como The Good Wife o la maravillosa Ally Mc Beal en las que los juristas pertenecen a una élite sofisticada e inalcanzable, esta saga sobre una familia de abogadas matrimonialistas, se distingue por la verosimilitud de sus protagonistas. La sensación de que quizá podrías conocer a alguna de ellas por algún asunto legal o simplemente por haber coincidido en una reunión del colegio de tus hijos. El personaje central es la hermana mayor, Hanna Stern, quien al principio de la primera temporada sorprende a todos –y desencadena la tormenta– con una drástica decisión (no revelaré cuál). Interpretada por la actriz Nicola Walker, Hanna es una persona comedida que aparentemente siempre hace lo correcto, casada con otro abogado y madre de tres hijos. Una mujer tan carismática dentro de su contención que cae bien incluso cuando se equivoca. Como es habitual en las series de abogados, en la trama se entremezclan tres hilos: el de los sucesivos clientes que acuden al despacho, el que se enfoca en el propio bufete con sus rivalidades, desafíos e incluso traiciones, y, por último, el que sigue la vida personal y familiar de las abogadas, que es el que tiene mayor peso y nos permite conocer las complejidades de la relación de Hanna con su madre, Ruth, y sus dos hermanas Nina y Rose. Déborah Findlay da vida a Ruth Defoe, la matriarca del clan. Su fuerte personalidad es casi inevitable. A mi modo de ver, lidera la familia y el despacho con una rigidez que admite poca discusión porque tiene que liderar la familia y el despacho. Sucede con ella igual que con Hanna, no cae en el estereotipo, sino que afloran sus razones y, puntualmente, algunos matices inesperados muy enriquecedores. La hermana mediana, Nina Defoe, está encarnada por la actriz Annabel Scholey. Podría parecer que de las cuatro protagonistas es el personaje menos relevante, pero, creo que, en realidad, eso es un logro, un éxito de su papel de “segundona”. Su lugar es el segundo plano: sin alcanzar la perfección de su hermana mayor ni el espíritu libre de la pequeña, y, por supuesto, a las órdenes de su madre. Con una historia sentimental no muy afortunada y algunos problemas muy bien apuntados, la veo como un personaje no explotado del todo. Creo que en temporadas futuras su trayectoria podría dar mucho juego. Por último, Fiona Butonn interpreta el papel de Rose Defoe. La hermana pequeña no es abogada. Se mueve entre la dulzura y la ingenuidad, el encanto y el optimismo. Cree en la bondad y no acepta injusticias de ninguna clase, pero sin interesarse por algo tan aburrido como el derecho. Como comentaron las actrices en una entrevista, es una serie que habla de la familia y las relaciones familiares, quizá más que de asuntos legales, con el trasfondo de la separación que define el contexto de toda la saga: la de los padres muchos años atrás, cuando las tres hermanas eran todavía pequeñas. La gestión de divorcio por la experta matrimonialista, con sus aciertos y sus errores, será la clave que definirá su futuro mucho más allá de lo que todas ellas son capaces de asimilar. Almudena Fernández Ostolaza

viernes, 21 de octubre de 2022

The Offer: no se puede rechazar

Hace tiempo leí que el canal Paramount + iba a hacer una serie basada en el "rodaje" de un clásico del cine, que ellos mismos produjeron, y que ese film al que se haría homenaje iba a ser "El Padrino", una de las grandes obras del séptimo arte. En un época con tan poca imaginación y en la que los tributos resultan ejercicios más de egocentrismo por parte del que los hacen, me temía lo peor, especialmente, tras el último de los Óscar de este año a este gran film, con unas canciones que no hacían justicia ni a la BSO de Nino Rota ni al universo de Coppola y Puzo. Pero pasó el tiempo, y aquí estamos y "The Offer", es quizá una de las miniseries más interesantes que he visto en mucho tiempo de "cine dentro del cine", o en general, debido a la sobresaturación de la industria audiovisual con productos repetitivos, carentes del ingenio de esta serie.

"The Offer" es un ejercicio dinámico sobre el proceso de creación artística basado en las memorias del productor  Albert S. Ruddy, en la que como buena ficción que es, habrá mucho de imaginación unido a interesantes datos reales. El papel principal, el de Ruddy, fue a caer a manos de Milles Teller (segunda opción tras el desgraciado asunto alrededor de Armie Hammer, que perdió el papel), y la verdad es que toma al personaje en sus manos con brío y fuerza, pero es que lo primero en lo que te fijas en esta serie, es lo bien elegidos, en general, que están los actores, y lo espectaculares que resultan para sus roles. Juno Temple está maravillosa como Bettye McCartt, la secretaria que es mucho más que un florero como veremos, Dan Fogler, es un bajito pero correcto Coppola, Burn Gorman está esplendido como el directivo Charles Bluhdorn, con su eterno acompañante Barry Lapidus, repelentemente interpretado por Colin Hanks. Tampoco se pueden olvidar los mafiosos de la obra como son Giovanni Ribisi (Joe Colombo) y Jake Cannavale. Pero resalta sobretodo un espectacular Matthew Goode, como el productor y directivo de Paramount, Robert Evans, un papel goloso para cualquiera, que Goode hace totalmente suyo, aportando con genio, las posibles luces y sombras de este hombre del espectáculo. Y quizá lo tienen mucho más difícil, los actores que hacen de actores, como Justine Chambers (Brando) o Anthony Ippolito (Pacino), que deben inteprretar unos actores que conocemos de sobra a lo largo de los años, y son parte de nuestro imaginario colectivo.

¿Pero merece la pena una serie sobre cómo se hizo una película aunque quizá no llegue al nivel de la misma? Evidentemente sí, y supongo que la disfrutarás más si no eres fanático del Padrino. Si ya conoces los entresijos de este rodaje, quizá pongas en tela de juicio alguna libertad creativa que se hayan tomado los guionistas. Si como yo, conoces poco de las relaciones "mafiosas" con esta película, de la liga de la defensa italiana, seguramente te sorprendas, pero no sólo hay eso. Esta serie va mucho sobre lo que era Hollywood entonces, en ese momento de cambio, donde los grandes estudios habían perdido el control de la época dorada, y formaban a ser parte de conglormerados industriales. También de lo que es hacer una película y tener que coordinar los dramas que surgen entre los miembros del equipo (no sólo actores), y a la vez, tener que controlar el presupuesto, mientras tu vida, se puede ir al garete, porque te pasas más tiempo fuera que con tu pareja. De la amistad improbable que puede salir de un interés, y las diferencias entre personas de mundos muy diferentes...Si adoras el "cotilleo", aquí tendrás grandes momentos, entre personajes reales y su buena o mala relación. Hay quizá un poco de todo para todos: cine, morbo, mafia, sentimiento de familia, el deber, y el hacer negocios, en un envoltorio que no es perfecto como "El Padrino", pero sí notable.

Para mí, esta miniserie de Michael Tolkin, ha sido un auténtico disfrute en 10 episodios. Algo hecho para adultos, pero no porque haya sexo o violencia, si no porque hacía tiempo que no me trataban como un espectador mayor de edad. Vivimos en una época sin imaginación, con productos bien formulados desde salas de juntas, basados en parámetros casi escupidos por un ordenador, sin ingenio, hechos por guionistas que se basan en un algoritmo y ya no saben crear, y que se olvidan rápidamente. Parece que el conglomerado ha ganado. Es todo lo contrario a lo que veremos en esta historia, que nos viene a decir que sólo si se es valiente se puede llegar a hacer algo que perviva, aunque los burócratas economistas y la "industria" se ponga en tu contra. No sé si "The Offer" vivirá por los menos 50 años como su homenajeado "Padrino", pero sí puedo decir que, si te gusta el cine, es una "oferta que no se puede rechazar".

Carmen R.

viernes, 14 de octubre de 2022

LAS DE LA ÚLTIMA FILA

 


Mi hermana me alegró la semana. No sé si habéis tenido la sensación de hambre de series que te enganchen, ese vacío inexplicable de cuando has disfrutado como una perra de algo realmente bueno y os parece que  hace como un siglo que no habéis experimentado algo que se le parezca. 


En ese contexto de " hambre cinéfila" recibo un mensaje de mi hermana muy escueto: "busca la serie Las de la última fila, te va a gustar " y así, con este curiosidad no caduca que me caracteriza me lanzo a la búsqueda y sí, por fin, me encuentro una serie vital, feminista, un alegato a la sororidad y a la amistad, a libertad individual y a la diversidad. Aleluya.

Os diría que esta mini-serie de escasos 6 episodios nos habla del viaje de 5 amigas treintañeras poco antes que una de de ellas inicie un tratamiento para combatir un cáncer.

Éste el punto de partida para una road movie cuyo hilo conductor será el juego de los deseos : ¿ qué te gustaría hacer si te quedara poco tiempo de vida? . Se trata de ir sacando de una caja ,diferentes deseos anónimos que se han de ir cumpliendo uno a uno por todas mientras dure el viaje. Las chicas en cuestión son:

Sara ( Itsando Arana), Alma (Mónica Miranda), Carol ( María Rodríguez Soto), Leo (Mariona Terés) y Olga (Godeliv Van den Brandt) constituyen el reparto principal bajo la dirección de Raúl Sánchez Arévalo de este relato que encuentra un equilibrio perfecto entre el drama y la comedia.

Una historia emotiva, repleta de buenas canciones indies que te hará reír o llorar a partes iguales y desearás que no acabe nunca.


Os dejo 5 razones por las que esta serie me ha encantado:


1) personajes bien definidos, historias variopintas , cada mujer es un universo diferente pero la premisa es que en este viaje es que se van a sentir LIBRES Y EMPODERADAS y por ello,  este viaje marcará el resto de sus vidas para siempre.

2) porque hay algunas actrices que me creo más que otras, me mojo y comparto mis favoritas, que me parecen las más auténticas y honestas, y es como si no estuvieran actuando:




 

Leo (Mariona Terés) y Carol ( María Rodríguez Soto)

y ojo a tod@s l@s actrices y actores que aparecen haciendo cameos porque no tienen desperdicio: Michelle Jenner, Carmen Machí ,Macarena García o Javier Rey..... por no mencionar a la mismísima Rigoberta Bandini.

3) la banda sonora es una auténtica delicia para los amantes de la música indie, así encontramos canciones de Rigoberta Bandini, Najwa , Zahara ,Joe Crepúsculo,la Casa Azul, la la love you ....entre otros.


4) los mensajes de SUPERACIÓN Y SORORIDAD  son la clave de esta película fresca, alegre, triste, vital que planea por todo un registro de emociones pero que nos deja con buen sabor de boca pensando cuándo piensan estrenar la segunda temporada.



5) y sí, porque es  pro LGTBI+ y  una de las historias es tan bonita y tan especial que ya me diréis si le daríais otro desenlace o lo dejaríais tal cual.

Si después de todo esto, no os he convencido, pues tampoco pasa nada, pero si por alguna de aquellas , he despertado vuestra curiosidad y decidís darle una oportunidad, me encantaría compartir impresiones con vosotr@s aunque sólo sea para ver cual de tod@s los personajes os gusta más.


Feliz fin de semana

Troyana.




viernes, 7 de octubre de 2022

70 Edición del Festival de Cine de San Sebastián

Este año hemos tenido un Festival de Cine de San Sebastián maravilloso. Ya no había restricciones debido al COVID, podíamos estar sin mascarilla, la selección de películas ha sido muy buena, hemos visto pocos ladrillos y, además, ha hecho el típico tiempo bueno de septiembre en la ciudad: sol, mañanas frescas y mediodías agradables. Este año modificaron la compra de entradas y los acreditados pudimos conseguirlas unos días antes y todas de una vez, lo que nos ha facilitado mucho la vida. Vamos con lo que hemos visto. Me perdí Modelo 77 que inauguraba el festival, pero espero verla en esta Semana del cine. Mi primera película fue En los márgenes, de Juan Diego Botto. Es una trama en torno a los desahucios con diferentes personajes involucrados que tocan distintos aspectos. Las interpretaciones son muy buenas, la historia es interesante, hay algunos momentos un poco moñas, pero en conjunto está bien y es importante que ese tema se trate, que parece que ya se pasó el problema y se siguen produciendo muchos todos los días. Quizás no es un peliculón, pero está bien. No puedo seguir un orden cronológico porque mi vida esa semana es como un túnel lleno de películas y solo sé cómo empiezo y cómo termino. Voy hacer solo crónica del cine español, que hubo mucho y bueno, porque en esta edición vimos tantas pelis que no me caben . La que menos me gustó fue Girasoles silvestres, aunque los actores están muy bien. Nos cuenta la historia de Julia, una joven separada y madre de dos niños. La cuenta a través de su relación con tres hombres y quizás es eso lo que me rechinaba. Se supone que presenta a tres tipos de masculinidades: el violento, el inmaduro y el responsable (más o menos). Lo que no queda tan claro es cómo es ella y por qué se busca siempre en espejos masculinos. Qué queréis, a mí me ha parecido una visión muy masculina de los problemas de una mujer y eso no me ha gustado. Suro, en cambio, me encantó, pese a tener bajas expectativas. Una pareja joven de arquitectos decide irse a vivir al campo, a una casa heredada que tiene unos campos de alcornoques. Sin saber nada del tema deciden explotar la finca. Su forma de entender el mundo, su ideología y su relación de pareja van a verse amenazadas por una realidad mucho más compleja de lo que esperaban. Vicky Luengo está impresionante, Pol López también está muy bien y el resto de reparto es fantástico (no sé si son actores de verdad, parecen llevar toda la vida pelando alcornoques). No es nada maniquea y presenta muchos aspectos diferentes de los personajes. No os la perdáis y apuntar el nombre de Mikel Gurrea. Yo no vi La consagración de la primavera, de Fernando Franco, pero a mi compa le encantó. Le pareció novedosa, por el tema que aborda, valiente por contarlo sin tapujos y a la vez muy delicada y sutil. Cuenta la historia de Telmo, persona con parálisis cerebral, y de Laura, una joven estudiante llena de inseguridades que trata de encontrar su camino en el mundo de las relaciones afectivo sexuales. Por casualidad sus vidas se cruzan. La película nos recuerda, ya que parece que lo olvidamos, que las personas con diversidad funcional, en este caso con parálisis cerebral, son seres sexuados y nos muestra la gran dificultad que tienen para satisfacer sus necesidades sexual afectivas. Telmo Irureta (Daniel) está formidable. Tiene una risa muy contagiosa y nos muestra a una persona segura de sí misma. Valeria Sorolla (Laura), se muestra más vulnerable, pero con capacidad de tomar decisiones valientes para encontrar su camino. Destacar también la buena interpretación de Emma Suarez en el papel de madre y gran soporte de Telmo. La maternal, de Pilar Palomero, es una joyita. Por lo visto el tema adolescentes le interesa a esta directora. En esta ocasión nos muestra a Carla, una niña de catorce años conflictiva que vive con su madre (que no lo ha tenido mucho mejor). Cuando la trabajadora social se entera de que está embarazada de cinco meses, la llevan a un centro para madres menores de edad. Las historias de las jovenes tuteladas ponen los pelos de punta, a la vez que tienen a ratos la alegría y la frescura de la niñez. Ser madre nunca es fácil, pero si te pasa a los catorce años y en un entorno desfavorable, ya es tremendo. Está muy bien reflejado ese vaivén entre querer ocuparse del niño de forma independiente y la incapacidad para asumir la carga. Carla Quilez es un portento, oiremos hablar de esta chica. Ángela Cervantes también está muy bien. Muy interesante El sostre groc, un documental sobre los abusos sexuales en el Aula de Teatro de Lleida. Las que fueron alumnas y formaron parte de un grupo de teatro para jóvenes que dirigía Antonio Gómez (también profesor y director del Aula de Teatro) tardaron muchos años en entender que aquello habían sido abusos porque no hubo violencia. El profesor era un hombre carismático que seducía a las menores, proponía ejercicios de tacto en clase con la luz apagada en los que él también participaba, aprovechaba los viajes para repartir las habitaciones a su gusto... Las chicas se debatían entre la vergüenza y la culpa, temían que si denunciaban se cerrara la escuela y necesitaron años para elaborar lo que sucedió allí. Para cuando se decidieron a denunciar, los delitos habían prescrito y Antonio Gómez dejó la escuela con una indemnización de casi 60000 euros. Me ha impresionado porque recuerdo haber vivido una experiencia similar en una escuela de teatro a la que acudí de joven, de menor importancia, pero recuerdo perfectamente la incomodidad que me producían los masajes de un profesor. Incomodidad que yo achacaba a no ser bastante "moderna". Menos mal que el mundo está cambiando. Documentales como este visibilizan un problema mucho más extenso de lo que parece. Un gran descubrimiento fue A los libros y a las mujeres canto de María Elorza. Iba con cierto miedo a ver este documental. Nuevos directores, este título tan largo... ¿sería una cosa mística? Estaba dispuesta a mentir, porque yo soy muy mirada con los nuevos directores, pero no hizo falta. Me encantó. Al principio aparece una frase de Virgilio que dice "amo a la guerra y a los hombres", lo que explica el título de la película y le da un maravilloso valor. Y eso es, un canto a los libros desde muchos aspectos y a mujeres lectoras muy diversas y muy cercanas a la directora. Todas ellas fascinantes. A veces lo maravilloso está cerca de casa. Y María Elorza hace de Sherezade y te lleva de la mano en un viaje íntimo y precioso. Os aseguro que oiréis hablar de esta directora. Y para acabar, vamos con una serie: Apagón. Cada capítulo está dirigido por un director: Rodrigo Sorogoyen, Raúl Arévalo, Isa Campo , Alberto Rodríguez e Isaki Lacuesta. Lo de ver una serie en el festival tiene su cosa, porque estar cuatro horas sin moverte ni para hacer pis es muy meritorio. Pero las monas somos así, nos gusta sufrir por el cine y las series. Además, las anteriores experiencias resultaron buenas (cómo disfruté con Antidisturbios...). Apagón no me decepcionó. Yo había oído el podcast, pero solo está inspirado en él, a partir de la situación hacen una serie muy distinta. El tema es que por una tormenta solar se produce un apagón en la mayor parte del mundo que dura meses. Son cinco capítulos independientes, pero que forman un todo y tratan diferentes aspectos y ambientes: un hospital, un pastor de cabras, un grupo de gente organizada en su barrio... La verdad es que era difícil que saliera mal si os fijáis en los directores de los distintos capítulos (¡hasta Isaki Lacuesta lo hace bien!). La única pega es que me ha resultado un tanto inquietante. Desde el COVID ya no miro las distopías con los mismos ojos.

viernes, 30 de septiembre de 2022

Ellas dan el golpe, la peli del 92

 En una de esas plataformas que producen series como si fueran churros, algunas, buenas y otras, no tanto, están pasando una serie basada en una peli que fue un gran éxito allá por los rutilantes años 90. La peli es redonda como una bola de béisbol, la serie no lo es tanto  porque pierde el objetivo principal que es el béisbol por otros asuntos más mundanos.  Así que, por mucho que la serie para televisión esté de moda, yo voy a traer al blog la película. Para todas ustedes “Ellas dan el golpe”.

Penny Marshall

La peli de hoy es una de las pocas pelis exitosas de Hollywood dirigida por una mujer, Penny Marshall. Dirigió poco y quizá un pelín comercial pero, si no hubiera sido así quizá no hubiera seguido rodando en una industria donde las mujeres son minoría siempre. En la interpretación, porque las actrices tienen menos papeles que los actores, quizá porque los guionistas, mayoritariamente masculinos, escriben por y para varones, la realización, porque la pasta también está mayoritariamente en el lado masculino, y  la dirección, no iba a ser menos.


Penny Marshall charlando con Madonna

Penny Marshall  desde el final de los 80 rodaba una peli cada 2 años.  Se estrenó con una divertida peli de espías, “Jumpin’ Jack Flash”, para mayor gloria de la prota, que era Whoopi Goldberg, 1986. Luego rodó uno de los primeros éxitos  del actor Tom Hanks, “Big”, 1988. Más tarde, una peli con un contenido Robin Williams y Robert de Niro, “despertares”, 1990 para que la siguiente fuera una campanada, “ellas dan el golpe”, en 1992.


We can do it!!

Cartel de los 40 animando a las mujeres a trabajar igual que los hombres, pero de "sustis".

La peli está basada en un hecho real. En aquella época en que EEUU, siempre tarde, pero seguro de ganar, se metió en la segunda guerra mundial, las mujeres, de manera excepcional, sustituyeron a los hombres en las fábricas, porque había que producir, y hasta en el espectáculo deportivo. Así, las mujeres pudieron jugar al béisbol. Porque el “we can do it” era para todo…mientras los varones jugaran a la guerra.

Las Rockford Peaches

Ellas dan el golpe fue el título con el que se estrenó en España, lugar muy dado a cambiar los nombres de las pelis por mensajes de lo más variopinto. “A league of their own” se podría haber llamado “su propia liga”, que sería lo más correcto, pero ¿Por qué hacerlo fácil si “after hours” se llamó “jo, qué noche”.

De izquierda a derecha: Stilwell, Evelyn, Betty, Doris, Mae y Jimmy.

Un reparto estelar.

Dottie Hinson (Geena Davis) preparada para batear.

Geena Davis hacía bien poco que se había hecho mundialmente famosa por haber interpretado a la Thelma de Thelma y Louise junto a Susan Sarandon.  Tom Hanks estaba en los inicios de su fulgurante carrera. Si bien, dos años antes, había estado nominado a los óscars con otra peli de Penny Marshall (Big), Hanks, en “ellas dan el golpe” hace un papel que evoluciona desde el ex jugador estrella y borracho que no cree en las mujeres del béisbol hasta el entregado entrenador. Madonna era, ya por entonces, todo un icono del pop, pero no lo dudó a la hora de defender su papel de Mae Mordabito. Hay que decir que las actrices realmente estuvieron entrenando para quedar bien en las escenas de juego y Madonna, perfeccionista, se esforzaba al máximo.

 


El valor del equipo:

Dottie Himson (Geena Davis) es una atlética mujer campesina a la que le gusta jugar al béibol en su pueblo. Su hermana menor, Kit Keller (Lori Petty), también es aficionada aunque se siente un poco a la sombra porque su hermana es tan buena que se frustra con facilidad. Un avispado ojeador (Jon Lovitz) llega con el fin de reclutarlas. Por el camino recogen a una bateadora excepcional, Marla Hooch (Megan Cavanagh) y llegan al lugar donde serán seleccionadas para jugar en los equipos que se están creando para entretener al público mientras los hombres luchan en la guerra. 

Al final, Jimmy Dugan acaba siendo un entrenador comprometido, hasta echando la bronca a Evelyn Gardner.

El equipo se acaba completando con Mae Mordabito (Madonna)  una empoderadísima italoamericana, Doris Murphy (Rosie O’Donnell) que habla por los codos, Evelyn Gardner, una mujer que tiene que hacerse cargo de su hijo, Stilwell,  porque el padre no tiene ninguna pretensión testicular en hacerlo, Ellen Sue, miss Alabama, Alice, la supersticiosa, Betty, Beverly y Shirley Baker, la chica analfabeta que aprende a leer gracias a las lecturas que le proporciona Mae Mordabito a base de novelas picantes. Todas ellas conforman el equipo de las Rockford Peaches, entrenadas por una vieja gloria pasada de alcohol llamada Jimmy Dugan. Juegan en la liga montada por el magnate de las chocolatinas, señor Harvey, interpretado por el director de cine y hermano de la directora de esta peli, Gerry Marshall y planificada por el señor Lowenstein, (David Strathairn).


David Strathairn y Gerry Marshall, hermano de Penny Marshall.

La peli no ahorra en sentimentalismo porque empieza y acaba en 1992 y, mediante un flashback que es casi toda la peli, nos envía a los años 40, al béisbol femenino jugado con ropa que, lejos de ser cómoda para practicar deporte, es un modelito para que los varones miren cacha, a las clases para refinar a las señoritas, no vayan a ser todas unas marimachos que escupen tabaco y a los noticieros de los cines con comentaristas graciosetes de voz engolada.

Dottie y Kit, las hermanas que rivalizan.

They could do it (Ellas pudieron hacerlo)

Juli Gan.

viernes, 23 de septiembre de 2022

The Good Fight


Esta serie televisiva norteamericana creada por Michelle y Robert King comenzó a emitirse en 2017 como spin-off de la exitosísima The Good Wife, tomando como personaje central a uno de los principales de la serie “madre”: la inefable e inigualable Diane Lockhart, una exitosa abogada de Chicago, demócrata, activista y feminista. Dicen que, en la génesis del personaje de Lockhart, la inspiración vino de una persona real, Christine Lagarde, pero no sé si creérmelo. Puede que una semilla del personaje sí viniera de ahí, pero luego Diane hizo su propio camino y se distanció tanto de su modelo que ambos se volvieron mutuamente irreconocibles.

Con Diana Lockhart viajan de la precuela a la secuela otras dos cracks más: la abogada Lucca Quinn y la todoterreno Marissa Gold.

Vuelvo un momentito a la precuela, a The Good Wife, para contaros que a su actriz protagonista, Julianna Margulies, que encarnaba a la gran Alicia Florrick, la invitaron a aparecer en The Good Fight (en adelante, TGF), pero las negociaciones no llegaron a buen puerto, porque las demandas económicas de Margulies debían de ser desorbitadas.

Con todo, quizás Margulies, más que una faena, hizo un favor a TGF, pues los guionistas supieron valerse de tal ausencia y hacer que planeara magistralmente sobre los acontecimientos, especialmente sobre la primera temporada, hasta el punto de convertir al personaje en una especie de mito, más etéreo e importante por invisible y esquivo.

En el episodio 1 de la temporada 1 de TGF, encontramos a Diane Lockhart en la peor etapa de su vida: por si fuera poco horrible que Donald Trump haya ganado las elecciones y se haya convertido en el maldito presidente de los Estados Unidos,  Diane se descubre víctima de una estafa financiera del estilo de la de Bernard Madoff, que le hace perder los abultadísimos ahorros de toda su vida.

Con semejante arranque, aunque The Good Wife había dejado el listón verdaderamente alto, TGF consigue al menos igualarlo y en ciertos momentos incluso diría que superarlo. No defrauda en absoluto y, al explorar nuevos estilos de narración, incluso  refresca a su antecesora. Sin una gran historia de amor ni tensión sexual ninguna, se arriesga en la originalidad y triunfa al lanzarse de lleno a intrigas políticas convertidas en estupenda ficción televisiva. De hecho, uno de sus grandes aciertos es el de seguir muy de cerca los sucesos de la historia social y política norteamericana (la emergencia de la extrema derecha y el supremacismo, el movimiento #MeToo y las violentas reacciones contra él, el acoso en redes sociales, las fake news e incluso la covid-19), que, sobre todo desde Trump, tienen un toque de irrealidad o surrealidad muy sugestivo y se prestan bien a ser ficcionados.

Además, se adentra de lleno en un ámbito ya apuntado en The Good Wife: la hipocresía liberal, lo que no es oro, aunque reluce, en el compromiso moral de la progresía demócrata norteamericana.

Estoy segura, queridas lectoras y lectores, de que, si conocéis esta serie, coincidiréis conmigo en que el episodio estrella, insuperable, es el primero de la cuarta temporada. Y si no la conocéis, mejor no digo nada y os dejo con la intriga, para que os animéis a verla.

El rodaje de la quinta temporada tuvo que interrumpirse por la pandemia, lo cual no dejó sin reflejos a los guionistas, que, como os decía antes, en su línea de seguir muy de cerca los acontecimientos reales del país, incorporaron a sus tramas la covid-19, las reuniones por Zoom con sus consabidas meteduras de pata más o menos graves, las protestas por la muerte de George Floyd, el asalto al Capitolio y la muerte de la jueza Ruth Bader.

 TGF une el horror y la farsa y se empeña también en mostrarnos hasta qué punto puede ser la justicia absurda y arbitraria. En este apartado destaca, ya desde The Good Wife, un elenco de jueces a cual más extravagante que llega a su clímax en la temporada quinta con el personaje que encarna Mandy Patinkin.

La sexta y, según dicen, última temporada de TGF se estrenó el pasado 8 de septiembre. Aunque estoy deseando hacerlo, todavía no la he visto, sospecho que porque, cuando la vea, se habrá terminado TGF definitivamente y, por supuesto, no deseo que tal cosa suceda.

Noemí Pastor

viernes, 16 de septiembre de 2022

INTIMIDAD

INTIMIDAD Solo se me ocurren razones para ver esta serie, escrita por Verónica Fernández y Laura sarmiento, y dirigida por Jorge Torregrossa García, Ben Gutteridge, Marta Font y Koldo Almandoz. La primera es la combinación de suspense y emoción. Engancha desde el primer capítulo en el que plantea las historias paralelas de dos mujeres muy diferentes entre sí. Por una parte, Itziar Ituño da vida a Malen, una concejala con opciones para convertirse en la futura alcaldesa de Bilbao, con lo que conlleva de fama, estatus social y nivel económico; y, por otra, Verónica Echegui encarna a Anne, una mujer anónima, operaria en una fábrica, que tras varios fracasos sentimentales está al fin ilusionada en su relación con un hombre al que quiere y valora. Las vidas de las dos se van a pique cuando sufren un brutal ataque contra su intimidad al hacerse públicas fotos e imágenes de contenido sexual. En la trama política sobre la carrera por la alcaldía destaca la extraordinaria verosimilitud de los personajes con sus zancadillas, alianzas estratégicas y traiciones. Viene adornada con un vestuario de ensueño de la protagonista y una ambientación preciosa en escenarios muy bien escogidos que muestran Bilbao como es: una ciudad atractiva y singular. La historia de la joven anónima, Anne, –también con una ambientación excelente– revela tal sin sentido que resulta sobrecogedora. Le puede suceder a cualquiera: no es necesario tener grandes enemigos para que tu vida se convierta en un infierno; y lo que es peor, tampoco es necesario que todo tu entorno quiera lastimarte, basta con que no piensen para que tu vida se convierta en un infierno. Y es que, en mi opinión, el tratamiento de los delitos contra la intimidad es fabuloso. Muestra como estos crímenes tienen la fuerza de golpear a la víctima cientos de veces, una por cada persona que reacciona, ya sea de su entorno o desconocida. Por eso es tan importante que se explique que la reacción más habitual cuando al alguien le llegan estas imágenes –verlas– causa dolor. Y que se explique que la víctima no tiene la culpa: es la víctima, con independencia de cómo, dónde, cuándo y con quién se lo monte, porque todo eso no le interesa más que a ella; por eso lo llamamos intimidad. Solo quien roba la intimidad de otra persona publicando, difundiendo, viendo, reenviando, comentando... comete la agresión. Otro acierto es la voz interior de varios personajes. Esa voz que explicita emociones y pensamientos no tan fáciles de plasmar exclusivamente en imágenes, que, por supuesto, ayuda a comprender sus sentimientos y que viene al caso totalmente en una serie que trata sobre la intimidad. Los personajes que más he disfrutado, además de las protagonistas, son los que muestran sus ambigüedades y contradicciones: el marido y la hija de Malen y la hermana de Anne. No tienen las cosas claras. Aman, pero sufren. Sienten una rabia tremenda. Intentan salvarse. Tardan en comprender. Reacciones reales que, más allá del nudo central de las agresiones, plantean un mundo de relaciones nuevas y cambiantes... ¿Qué vale en la pareja hoy?, ¿pactos que deben mantenerse en secreto? Adolescentes, ¿violencia, bulling, redes…? Maternidad, paternidad, ¿qué pasa cuando no se habla de las cosas? Relaciones de dependencia, parejas tóxicas, ¿tener pareja porque es lo normal? Da una pista la frase que le dice Malen a su marido en algún capítulo: “Es muy sexi que seas tan buen tío”. Almudena Fernández Ostolaza.

viernes, 8 de julio de 2022

Tierra de Dios


En la semana del Orgullo LGTBI + ,no podía menos que escoger un título que sirviera también a la causa.

De manera aleatoria, recientemente descubrí "Tierra de Dios" una película del 2017 de Francis Lee protagonizada entre otros por  Josh O´Connor y Alec Secareanu.

En un paisaje inglés tan bello como solitario, la vida de un joven granjero que vive con sus padres y que se dedica al cuidado del rebaño  , da un giro radical con la llegada de un trabajador rumano. 

Johnny Saxby se evade de una vida solitaria y aislada a veces bebiendo y otras a través del sexo esporádico y anónimo. Nada vaticinaba que pudiera salir de ese hastío al conocer a  Gheorghe, un trabajador migrante rumano, que es contratado como ayuda adicional  para la temporada de parto del ganado.


No sabemos si esta historia de amor surge antes con la carne que con la palabra, es posible que el cuerpo a veces tenga un lenguaje más directo y más honesto. 

Esta ópera prima podría recordar a Brokeback Mountain pero aquí el relato es posiblemente más plano y más austero: las labores del cuidado del ganado, los partos, la construcción improvisada de muros para guarecerse del viento o del frío, se convierten en el telón de fondo de un vínculo forjado en condiciones climatológicas duras, frías de una belleza arrebatadora pero a la vez desoladora incluso inhóspita.


Esta "Tierra de Dios" es en parte un reflejo de la vida del guionista y director quien también tuvo que tomar la decisión de quedarse y trabajar en la granja de su familia o ir a la escuela de arte dramático.


Me interesa la evolución del personaje de Johnny, cómo busca la aprobación de su padre, incluso cuando después de una discusión decide ir en busca de Gheorghe. Hay un código no hablado, un mensaje cifrado en cada gesto, camuflando todo propósito con las labores que se requieren en la granja.

"Tierra de Dios" es una testimonio de unas vidas austeras, duras, alejadas de las ciudades pobladas, en contacto directo con la naturaleza, con el paisaje de Yorkshire pero también de una relación homosexual curtida en condiciones desafiantes, adversas, con momentos también cómplices.

Si alguien no la ha visto, es una película que bien merece una oportunidad. 

En caso de que no queráis ninguna pista sobre el final, os sugiero que no leáis el último párrafo de esta reseña.


Se precisan historias de amor dentro del colectivo LGTBI que no terminen en tragedia por sistema, referentes que se bases en hechos reales y que sirvan de inspiración, de guía, puede que incluso en los tiempos convulsos que vivimos donde los delitos de odio siguen siendo noticia , un espacio libre para soñar juntos otros posibles desenlaces.

Feliz fin de semana

Troyana



viernes, 1 de julio de 2022

Nostalgia futura

Hoy se estrena en Netflix el segundo volumen de la cuarta temporada de Stranger Things. La serie, que es uno de los buques insignia del servicio de streaming, empezó en el año 2016, creada por los hermanos Duffer, que nacidos en el año 1984, apostaban por traer al público actual una historia de "coming of age", situada en la década de los 80, basada en las películas de adolescentes y de ciencia ficción que tan populares fueron en esa época, y que todavía forman parte de nuestra cultura popular, por su impacto, entretenimiento y calidad.

La primera temporada fue un bombazo para Netflix, y aunque mantiene sus audiencias en secreto, se supo que fue la tercera serie más vista. Eso junto al éxito crítico, hizo que se siguiera exprimiendo el formato, con dos temporadas más, que aunque podían resultar entretenidas en determinadas ocasiones, se veían lastradas por la repetitividad de la apuesta, los homenajes obligados, el crecimiento desigual de personajes, y en opinión de servidora, de su comportamiento equivocado, más propio de jóvenes de esta época, que de los 80.

En su última temporada, con un giro hacia el género de terror de esa década, y un posible comienzo de cierre de la mitología de la serie (queda aún una quinta temporada confirmada), la serie se ha resarcido, quitando tramas de angustia adolescente más cercana a la actualidad que al momento, y haciendo guiños al desarrollo que había en esas películas que homenajea. Aunque también hay que decir, que pasadas por cierto filtro de nuestra época (como la falta de sexualización, o carencia de la misma, frente a las exhibiciones gratuitas que había en el cine de los 80, aunque sólo fuera en los diálogos). Pero bueno, en general, algunos esperamos con ganas este cierre de temporada, lo cual me hace pensar en esa obsesión por los años 80.

Sí, los 80, donde ¡también se fantaseaba con otras épocas! De hecho, ¿no había una obsesión por los 50? Marty McFly, nos llevó allí en su Delorean, para intentar regresar al futuro. Y no fue el único personaje de esa década, que quería viajar a ese momento de autocines, bandas de moteros, batidos, cantantes de rock y bailes de instituto. Recordemos a Peggy Sue (era 1960, pero casi), a los "jóvenes de Grease", a Baby y su pareja en Dirty Dancing...Había una auténtica obesión por esa época pre-Vietnam, donde se hacía una especie de espejo extraño que había generado la sociedad de los 80, que veía su reflejo fantasioso en los 50.

Pero igualmente, la cosa ocurrió en los 90, cuando fueron los 60 los que se impusieron, con quizá el mayor ejemplo con Austin Powers, el superespía de la época psicodélica que viajaba al final del siglo.

Y es que parece que tenemos una obsesión generalizada por querer pensar que sólo hace unos 35 años se vivía mejor, y se fantasea con una época en la que los jóvenes no han vivido, y los que la vivieron, eran jóvenes y por tanto, tiene un recuerdo en general feliz del momento. Una nostalgia en bucle que podemos ver como se repite una y otra vez.

Lo cual me recuerda a esa gran película de Woody Allen que es Midnight in Paris, en la que un escritor consigue trasladarse a su momento favorito en el tiempo en la capital francesa, y encontrarse así mismo en el proceso, así como enamorarse y hallar el sentido de su vida. Se opta por lo que es la nostalgia, que como dice el film "es la negación, la negación de un presente doloroso". Aunque esto viene con cierto truco, porque como también se dice en la película: "el trabajo del artista no es sucumbir a la desesperación, más encontrar el antídoto al vacío de la existencia".

Y un poco en esto van estos viajes nostálgicos que nos muestra la industria audiovisual, en una huída de la realidad del presente momento, pero para poco sirven si no nos ayudan a sobrellevar nuestro día a día y nos dan esperanza para afrontar el presente, que por supuesto será "nostalgia futura" para otra generación.

Carmen R.