viernes, 13 de mayo de 2022

Alcarràs

No hace mucho hice una entrada en este blog sobre la película Libertad de Clara Roquet y comenté que había un grupo de directoras de cine jóvenes en este país muy potente. Me reafirmo en esta idea después de ver Alcarràs. Ya suponía que me gustaría porque Verano del 93 me emocionó. Hace cuatro años que Carla Simón estrenó su anterior película y me ha gustado leer que la directora cree que está bien ese intervalo, que ella no tiene tantas cosas que decir. No es frecuente oír esas palabras hoy en día ni que la gente se tome su tiempo para reflexionar, que no intente entrar en un ritmo de producción y consumo vertiginoso. Además de gustarme su cine, me cae bien Carla Simón. Me parece una mujer “normal”, sensata. Me gusta que hayan formado un grupo de directoras que son amigas entre sí, que se ayudan, se leen los guiones mutuamente. No compiten, sino que colaboran. Será la vena feminista que me asoma, pero me parece un comportamiento más propio de mujeres. Por cierto, la vena feminista se me ha hinchado este fin de semana cuando he leído que las mujeres directoras suponen solo el 15% de la profesión. Lo que nos falta por hacer… En Alcarràs, cuenta la historia del fin de una forma de entender la agricultura, de pequeñas explotaciones familiares que están abocadas a la desaparición por la competencia de grandes explotaciones y la falta de regulación de los precios. La narración se hace a través de una familia en la época de la que será su última cosecha porque van a perder las tierras por no tenerlas correctamente escrituradas. Carla Simón decidió no trabajar en esta película con actores profesionales, hizo un casting en Alcarràs y excepto su propia hermana, que es actriz y hace un papel, todos son gente del pueblo. Por supuesto, eso le añade mucha verosimilitud a la historia: las manos son de agricultor, saben cómo se coge un melocotón, pueden llevar un tractor… Hay muchas pequeñas historias dentro de Alcarràs. Una vez más muestra su habilidad en dirigir niños. La niña Ainet Jounou está maravillosa, en su mundo de juegos y libertad, que a la vez es consciente del drama en el que viven a través de cosas que para ella son importantes: que retiren un coche viejo que era escenario de juegos o que sus primos no puedan ir a jugar con ella. Los hijos adolescentes, con sus propios intereses o con la búsqueda desesperada de la aceptación del padre; el abuelo, que no entiende que en el mundo actual el valor de la palabra dada no se tenga en cuenta o que un cesto de higos no resuelva un conflicto; la madre preocupada por todo y por todos, intentando ser el pegamento de la familia; los conflictos entre hermanos, que pueden parecer irresolubles hasta que se resuelven; los temporeros, que son piezas de quita y pon y el padre de familia, furioso, intentando tirar hacia delante negando la realidad que le rodea. La familia de mi padre viene de un pueblo de Lérida y muchas cosas me resultaban cercanas. Yo también viví veranos en los que podías corretear sin que nadie supiera bien dónde estabas, en que hacía un calor que se caían las moscas, los mayores iban al campo y por las tardes cogíamos lechugas y tomates de la huerta. Mi familia abandonó la agricultura hace ya muchos años, pero lo que has vivido en la infancia se queda grabado para siempre. Eso mismo le pasa a Clara Simón. Tuvo una infancia difícil: sus padres murieron de SIDA y se fue a vivir con sus tíos, que también cultivan melocotones. Según ha dicho entrevistas, ella quería darle un final feliz a la historia, algo optimista y luminoso, pero los agricultores le dijeron que el futuro pinta muy negro, que no era realista imaginar que las cosas se iban a arreglar. Los actores están muy bien, resultan muy creíbles, quizás porque hacen papeles muy pegados a su realidad. Me encantan las escenas de comidas familiares, esas conversaciones que parecen espontáneas, esa manera de construir la historia con pequeñas piezas que van encajando. Por cierto, hay una escena de una bofetada que me gusta mucho más que la de Gilda. Si la veis, ya me comentaréis. He leído que todo el pueblo de Alcarràs ha ido a ver la peli y que ha servido para que se reabrieran cines en entornos rurales que llevaban muchos años cerrados. ¡Bien por Clara Simón!

viernes, 6 de mayo de 2022

Clickbait o nada es lo que parece

 Nuestra sociedad vive muy influida, demasiado, por la conexión internáutica. Las redes sociales del todos conectados con todo el mundo en tiempo real es uno de los alicientes de esta miniserie que tiene cierta relación con otras producciones cinematográficas en las que se refleja el fenómeno, como sucedía en "Black mirror", serie de hace una década, donde todo un primer ministro de la Gran Bretaña se veía obligado a hacer ciertas cosas en medio de una retransmisión impelido por unos ciberdelincuentes. 

Arranca fuertecilla

En este caso que nos ocupa, la miniserie explica el drama de una familia que ve como el padre es secuestrado y se anuncia su inminente ejecución cuando el vídeo de denuncia que ha creado el secuestrador llegue a 5 millones de visitas. La familia vive angustiada cómo cada visita de un cibercurioso aumenta su amenaza de muerte.

la hermana del secuestrado y el policía del caso.

Los ocho capítulos de esta miniserie van contándote a cada paso aspectos que desconoces acerca del secuestrado, de su esposa, de su hermana, de sus hijos... de todos aquellos que le rodean. Cada capítulo está titulado con el nombre de uno de sus personajes, que, aunque el hilo narrativo sigue su curso, se centra algo más en dicho protagonista destacado.

Acoso de los medios.

Esta serie australoestadounidense (El gentilicio me ha quedado estupendísimo) fue una de tantas víctimas dela pandemia. Empezó a producirse en 2019 y el 2020 y sus confinamientos la hicieron postergar su edición final hasta 2021.

La familia en apuros.

Una de las virtudes de la serie es que nada es lo que parece. La historia poco a poco va deshaciendo  su misterio y los giros de guión son bastante buenos. También llama la atención la de pequeños papelitos con buenos personajes siempre relacionados con la historia principal de alguna manera, como es el ambicioso periodista capaz de todo por ganar, la chica romántica que sólo desea hacer el bien y lo estropea todo, o el joven cibernauta. Ahora que estamos en pleno apogeo de los canales productores de series a mansalva, para un fin de semana, no está nada mal.

Juli Gan.

viernes, 29 de abril de 2022

Birth (Reencarnación)


Cinco aspectos quiero destacar de esta película, muy recomendable, de 2004: su argumento originalísimo y nada convencional; su reparto de supermegalujo; su ambientación en un Nueva York diferente y sombrío; su director Jonathan Glazer; y su guionista Jean Claude Carrière.

Pues vamos uno por uno.

 

El argumento

Es de los buenos, de esos que se resumen en pocas líneas y te dejan con ganitas de saber más. Ahí va: Anna, una joven, bella y adinerada viuda neoyorquina, pocos días antes de volver a casarse, conoce a un niño de unos 11 años que afirma con vehemencia ser la reencarnación de su difunto esposo.

Al principio, al mocoso lo toman por un chalado o, lo que es peor, por un inconsciente malvado, pero poco a poco el crío, que tiene mucho peligro y da bastante miedito, va convenciendo a la propia Anna y esto le supone enfrentarse a todo su entorno.

El acierto del guion es que consigue que a los espectadores, como a Anna, tampoco nos parezca disparatado lo que dice ese chaval que nunca sonríe (solo lo hace al final, muy al final) y disfrutamos viendo cómo los personajes van llenándose de dudas.

 

El reparto

Anna es Nicole Kidman. Impresionantemente bella, la vemos por primera vez en un cementerio y durante todo el filme mantenemos esa primera impresión: es una mujer triste, oscura, tampoco viste nada alegre; incluso cuando sonríe rezuma dolor. Y no es para menos, conocida su historia. Es una mujer rota, pero no frágil. Me temo que vais a tener que ver la peli para entenderme.

Kidman ocupa casi o sin casi la mitad del filme con su presencia imponente, aunque no se quedan atrás Cameron Bright (el chavalín inquietante), Lauren Bacall (la hierática madre de Anna; adivinamos en su pasado la esfinge impecable que es ahora su hija, pero con una pizca de humor negro y corrosivo) o Danny Huston (el atribulado prometido de Anna).

Completan el elenco de personajes atormentantes y atormentados Anne Heche y Peter Stormare, muy correctos, y planea sobre todos ellos la ausencia de Sean, el difunto marido de Anna.

 

La ambientación

Es lo que más me gusta de Birth: su atmósfera sombría, a la que ayuda la magnífica banda sonora de Alexandre Desplat .

Birth muestra un Nueva York refinado, de élite, pero insólito: invernal, inhóspito, de inmuebles demasiado grandes y demasiado vacíos, encapotado, lúgubre; por completo alejado de la destelleante imagen convencional de las grandes avenidas y sus deslumbrantes apartamentos de megalujo.

En Birth siempre hace frío y mal tiempo. Los interiores tampoco resultan acogedores. Jamás sale el sol, nadie ríe, nadie disfruta, nadie parece ser feliz. Y, a pesar de todo, los espectadores entramos a gusto en ese microcosmos, que no deja de ser elegante; lo observamos con deleite estético, admiramos su construcción detallada y no nos provoca rechazo ni desazón. Solo intriga y curiosidad.

 

El director

Birth es el segundo largometraje del inglés Jonathan Glazer, quien antes se había desfogado haciendo spots publicitarios (algunos rechazados por su crudeza) y videoclips musicales.

Quizás por eso le sale un film adulto, clásico, carente de rebuscamiento técnico, pero muy coherente y eficaz.

 

El guion

Yo le he dado todo el mérito a Jean-Claude Carrière, aunque parece ser que también trabajareon en el guion Milo Addica y el propio Glazer.

Sea como sea, yo me centro en Carrière porque respect! No sé por dónde empezar. Ante un carrerón como el de este señor me quito el sombrero y me callo.

Así y todo, algunas críticas en prensa, escritas por gente con más atrevimiento que yo, le reprochan al guion de Birth un final no del todo convincente. Bien. Puede que tengan razón, aunque he de reconocer que la trama se mete en semejante lío (un lío literariamente delicioso) que no se me ocurre ninguna alternativa mejor.

Con todo, quitando ese final digamos raruno, el guion resulta brillante y encaja a la perfección con el resto de elementos de este film.

Y, sin más, esperando que Birth os guste tanto como a mí, os dejo con la ficha técnica (filmaffinity.com):

Noemí Pastor

 

Resurrección  

Título original  Birth

Año  2004

Duración 100 min.

País  Estados Unidos

Dirección  Jonathan Glazer

Guion  Jean-Claude Carrière, Milo Addica

Música  Alexandre Desplat

Fotografía  Harris Savides

Reparto  Nicole KidmanCameron BrightDanny HustonLauren BacallAnne HechePeter StormareArliss HowardTed LevineCara SeymourAlison Elliott

Productora  New Line Cinema, Fine Line Features

viernes, 22 de abril de 2022

Cuatro horas en el Capitolio

 


Este documental, dirigido por Jamie Roberts, muestra el asalto al Capitolio por los seguidores de Trump, el 6 de enero de 2021, con el fin de impedir la certificación oficial del resultado de las elecciones y la designación de Joe Biden como nuevo presidente.

La película recoge parte del discurso que Trump pronunció ese mediodía en un acto multitudinario en el Mall (a 2,5 km de distancia del Capitolio). Dirigiéndose a miles de personas llegadas de todas partes del país, insistió en acusar a los demócratas de robarle las elecciones. El presidente derrotado, legítimamente derrotado por las urnas, dijo: “...Nunca nos rendiremos. Nunca cederemos. Ni hablar: uno no cede si ha habido robo... Ahora le toca al Congreso lidiar con este indignante asalto a la democracia y después nos manifestaremos, y yo estaré con vosotros hasta el Capitolio...Nunca recuperaréis nuestro país siendo unos débiles. Debéis mostrar fortaleza... Lucharemos...Y si no os empeñáis a fondo vais a perder este país...”

Como dice uno de los manifestantes entrevistados: “Todos los ingredientes estaban ahí para lo que pasó”.

Ya antes de que comenzara el discurso, un numeroso grupo de seguidores concentrado en el cercano monumento a Washington emprendía la marcha hacia el Capitolio. Entre sus consignas,  “¿De quien son las calles? Nuestras”, “Somos la nueva policía” y “1776”, en alusión a la rebelión que provocó la independencia de Estados Unidos.

Sobre la una, los políticos celebraban la sesión de certificación bajo la dirección la presidenta de la cámara de representantes, Nancy Pelosi, ajenos a la batalla que comenzaba en el exterior: los manifestantes atacaban con cualquier objeto a la policía que, poco a poco, retrocedía, en evidente inferioridad. Hacia las dos, consiguieron entrar rompiendo los cristales de las ventanas. Sorprende la reacción de algunos de los asaltantes, en una situación de tal tensión, quedándose maravillados por lo bonito que es el edificio. Dos horas más tarde el número de manifestantes no paraba de crecer y otro grupo también logró acceder por otra entrada, tras una lucha cuerpo a cuerpo con los policías que la defendían.

El documental narra lo que sucedió durante esas horas dentro y fuera del edificio. Los intentos desesperados de la policía por contener a una masa que les superaba por cientos, enfurecida y decidida a entrar por la fuerza. En el interior, los esfuerzos por proteger a congresistas, senadores y personal del Capitolio. Algunos llegaron a esconderse debajo de las mesas, en silencio, temiendo por su vida. Era especialmente delicada la situación del vicepresidente Pence –que no secundó a Trump en sus denuncias de fraude electoral y estaba dispuesto a verificar la certificación– y de Nancy Pelosi, a quienes los manifestantes iban buscando coreando sus nombres. El agente Eugene Goodman, que hoy es considerado un héroe, hizo de señuelo echando a correr para que los asaltantes le siguieran y consiguió alejarlos de la entrada del senado, lleno en aquel momento de políticos entre los que se encontraba Pence precisamente.

Es sorprendente la cantidad y calidad de los vídeos, en su mayoría grabados por los propios asaltantes con sus móviles. Si no fuera por la gravedad de los hechos, resulta hasta grotesca la cantidad de teléfonos que aparecen en algunos planos, comparable con la escena en la que se fuman unos canutos para vivir ese momento tan especial y también lo graban, claro. Otras imágenes son grabaciones de periodistas que estaban en el edificio y tomas del exterior de cadenas de televisión. Las escenas en directo se van alternando con entrevistas a algunos de los protagonistas grabadas después para el documental: policías, políticos, asistentes e, incluso, asaltantes.

La existencia de tal cantidad de imágenes permite que se muestre lo que sucedió sin añadir muchas explicaciones dejando al espectador formarse su propia opinión.

Hay muchas preguntas que son inevitables: la responsabilidad de la preparación y provocación del ataque; del peligro que corrieron cientos de personas y que se saldó con la vida de cinco de ellas y más de cien heridos; de la escasez de policías para el evento, cuando se sabía que podía ser muy conflictivo, y la lentitud de los refuerzos; de la tardanza de Trump en dirigirse a los asaltantes y pedirles que desistieran; y, por supuesto, de las consecuencias políticas que podrían haberse derivado si los asaltantes hubieran logrado su objetivo de impedir la certificación.  Las pruebas que se han ido conociendo a raíz de la detención de más de setecientos implicados y los primeros juicios que se están celebrando apuntan a que no fue una revuelta espontánea, sino que el asalto estaba mucho más planificado de lo que se ha pretendido aparentar.

Habiéndose dictado ya las primeras condenas, serán los tribunales los que tendrán que seguir esclareciendo todas esas responsabilidades.

 

Almudena Fernández Ostolaza

domingo, 10 de abril de 2022

Honor y mentiras: Turn, Espías de Washington

En este mundo en el que vivimos y en el que se estrenan varias series a la semana, es realmente difícil qué escoger para ver, o si pierdes el "tren" y no la ves cuando la emiten o estrenan, parece que ya no vas a poder visionarlas. Las ventajas de los servicios de streaming es a veces permitir recuperar series que se nos pasan, y de las que, desafortunadamente, existen menos posibilidades de adquirir el DVD (especialmente en castellano), justamente por la emisión digital.

La serie de la que hablo hoy, que es la que he recuperado recientemente, es "Turn: Washington Spies", que empezó a emitirse en Estados Unidos en el canal AMC en el año 2014, acabando en 2017, tras cuatro temporadas. En otros países, se emitió también en AMC, com en España, o en plataformas digitales como Netflix o Filmin.

Washington en Philadelphia junto a Peggy, otra de las damas de este drama

"Turn" es una rara avis, especialmente si se considera el panorama actual de series de época, obsesionadas con  los anacronismos, la falta de detalle o una visión posmoderna (muchas veces inclusiva y poco real). En este caso, la serie hace lo contrario a lo dicho antes, contando unos hechos históricos de forma realista y con un estilo cinematográficamente clásico (con buenos escenarios, vestimentas, recreación, etcétera), aunque a la vez, insufla el relato de personajes reales "modificados" con otros que son directamente ficticios, para poder contar la historia en forma de drama humano.

¿Y de qué va esta serie? Pues nos habla de la Guerra de la Independencia Americana, cuando las colonias se rebelaron contra el Rey Jorge III (el famoso rey loco que daría lugar a la Regencia, cuando la corona pasó a las manos del Príncipe Regente), y por tanto declararon el conflicto contra Inglaterra. Pero no lo hace de forma general, si no fijándose en un detalle: la creación de la primera red de espías que hubo en esta zona del mundo. Basándose en el libro de Alexander Rose "Washington's Spies: The Story of America's First Spy Ring", nos irá hablando del Culper Ring, que se crea en Setauket, Nueva York, a través de algunos ciudadanos de la villa, y principalmente a través del protagonista: Abraham Woodhull. Ante las injusticias de la guerra y varios dramas y perdidas personales, Abraham y sus amigos (Benjamin Tallmadge, Anna Strong y Caleb Brewster), acabaran dedicándose a la causa rebelde de forma más o menos velada, según el rol de cada uno, y se irán mostrando momentos históricos reales del conflicto y de la red de espías.

Caleb, Abraham, Anna y Benjamin, amigos y espías

Ante todo, "Turn" no es sólo una serie bélica (aunque la carga de batallas, discusiones estratégicas y peleas va a ser considerable), o incluso casi-histórica (abajo dejaré un enlace sobre esto), es un relato humano y dramático. Los personajes no sólo están para servir para la "causa", pues también tienen sus propios problemas, por ejemplo, Abraham, con un conflicto claro con su padre o un matrimonio que es más forzado que real, por citar algunas de las historias que veremos. Es en esta parte de la narración es donde la serie gana grandes momentos, pues se humanizan los conflictos, y se provocan simpatías o antipatías con los personajes.

Contra la rebeldía de las colonias

Y no sólo debemos citar a los rebeldes americanos y sus aliados (veremos como George Washington adquiere importancia o las visitas de Lafayette), pues no estarán solos en este pequeño pueblo, también está la otra parte del conflicto: los ingleses. Aquí veremos el otro lado de la guerra, con personajes de nuevo (algunos reales, como el Major André), bien definidos, con sus propios dramas y decisiones que darán lugar a un camino feliz o no, todo en función de sus propias personalidades e ideas del mundo. Es aquí donde, insisto, "Turn" es potente, en la gestión de los personajes, en su evolución, caracterización y sobretodo, para bien o para mal, en su humanización, todo muy influido por el periodo histórico de siglo de las Luces donde transcurre, lleno de un conflicto de lobos hobbesianos (resaltamos aquí el animadversión que se generará entre el humanista Hewlett y el guerrero Simcoe).

Hewlett, André y Simcoe, el potente brazo inglés de la zona

Tendremos venganzas, amores imposibles, odios nada velados, romances con esperanza, y un largo etcétera, a la vez que se mostrará el momento y hechos prácticos en la vida de los soldados y ciudadanos, que darán lugar a momentos de rebelión o traiciones. Un mundo en llamas, con poco lugar para la esperanza o el honor (aunque también los tiene). Pero de nada serviría una historia interesante, y unos personajes atractivos si los actores no estuvieran a la altura, y es aquí donde "Turn" sobresale. Si quitamos a Jamie Bell, que hace de Abraham, y al que todos conocemos su valía desde su debut en "Billy Elliot", los demás actores son caras conocidas o bien, secundarios interesantes, que hemos visto en series y películas, resaltando los más conocidos como Kevin R. McNally ("Piratas del Caribe", "Poldark" 1975), Burn Gorman ("Pacific Rim", "Torchwood", "Game of Thrones"), Angus Macfadyen ("Braveheart", "Saw") o JJ Feild ("Austenland", "Third Star", "Captain America: The First Avenger"), y teniendo que añadir al resto del elenco que está excelente (hay que resaltar a Samuel Roukin como Simcoe o a Heather Lind como Anna Strong), y hará que los amemos u odiemos por momentos.

Elenco de la primera temporada. Todos son excelentes.

Antes de acabar, e intentando hacer los menos spoilers posibles, estad atentos a la banda sonora, que además de temas clásicos del momento y una parte sinfónica realmente interesante, tiene canciones tradicionales o de inspiración costumbrista americana (que son la única nota posmoderna en este producto), pero que no molestan en absoluto. Lo único que irrita es lo difícil que son de encontrar estas música (la banda sonora disponible no contiene todo). Os dejo una melodía tradicional como ejemplo:

Para terminar, sólo diré que Turn es una reflexión sobre la humanidad ante un conflicto, pero también sobre el patriotismo, la defensa de las ideas, y la dureza de una guerra, que una vez os enganche, puede ser realmente fascinante, como toda historia que habla de grandes ideas y con excelentes personajes.


Carmen R.

Nota: Podcast sobre la veracidad de lo que cuenta Turn (para los que la hayáis visto)

viernes, 25 de marzo de 2022

La peor persona del mundo

Cuando vi esta película noruega en cartelera no sabía nada sobre ella. Miré en Filmaffinity y tenía una puntuación muy alta, más de siete. Eso me animó a probar. Cuando vi que el director se llama Joachim Trier me entraron temblores pensando si tendría algo que ver con mi aborrecido Lars Von Trier. Resulta que es su primo, pero como la familia no se elige me alegro de haberle dado una oportunidad al primo Joachim. La película tiene una estructura curiosa: doce capítulos, un prólogo y un epílogo. El prólogo nos presenta a Julie, una estudiante brillante que comienza medicina, decide dejarlo por psicología, que también abandona por la fotografía y que, en definitiva, está más perdida que un pulpo en un garaje. Los diferentes capítulos nos van mostrando el camino de la protagonista que se busca a sí misma a través del amor o la escritura sin que nada la acabe de llenar. Aparecen temas importantes en la vida de todos: la maternidad, la familia (la propia y la de la pareja), la enfermedad y la muerte. El personaje de Julie tiene cosas en las que muchos nos podemos reconocer, pero no sé si está muy bien dibujado, hay momentos que resultan muy comprensibles y otros que no acabas de ver qué quiere mostrarte el director. Yo diría que la película es muy irregular, no me ha fascinado tanto como a la mayoría de la crítica, algunos capítulos me parecen fantásticos y otros los hubiera suprimido. Para mí el mejor es en el que Julie se cuela en una boda y pasa la noche en una especial relación con uno de los invitados. Uno de los puntos fuertes es que, aunque toca muchos temas importantes, no lo hace de una forma densa, dramática y espesa (a la que, por otra parte, los nórdicos son bastante aficionados). También me parecen interesantes las cosas que cuenta acerca de la familia. Julie tiene un padre ausente y siempre centrado en sí mismo. En un momento dado, cuando la protagonista cumple treinta años, la película repasa qué hacían la madre, la abuela y otras antepasadas de Julie a esa edad. Me ha recordado a unos papeles sobre mi familia que encontré hace poco. Una hermana de mi abuela a los veinte años había enviudado dos veces. Los tiempos cambian y para las mujeres, más (por suerte). Otro aspecto a destacar son los actores. La interpretación de Renate Reinsve como Julie es excelente, no me sorprende que ganara el premio a mejor actriz en Cannes y que haya estado nominada en los BAFTA y en el de la Asociación de Críticos de Los Ángeles. También me parece que lo hace muy bien Anders Danielsen, como uno de los novios de Julie. Esa relación muestra varias cosas interesantes en una relación de pareja. Él es unos quince años mayor que ella, está en otro momento vital, quiere tener hijos, es un famoso dibujante de cómics y su carrera está bien definida y asentada. Intenta animarla a ella a escribir, a centrarse en algo que le interese, pero es imposible madurar en cabeza ajena y la madurez de él, su capacidad para analizar y hablar de los sentimientos acaba resultando una losa para la joven. Nunca me hubiera imaginado un personaje femenino que se quejara de que el hombre quiere hablar de sentimientos, ahí no sé si te creo mucho Joachim Trier. Por cierto, leí hace poco que Anders Danielsen es médico, además de actor, y se ha pasado toda la pandemia trabajando. Sigue compaginando su trabajo con la actuación, lo que me parece bastante extraordinario. En resumen, creo que es una película interesante, aunque no redonda y a la que le sobran unos veinte minutos, como a la mayoría hoy en día. Voy a encabezar un movimiento en change.org para volver a las películas de 90 minutos.

viernes, 18 de marzo de 2022

Captain Fantastic (2016)

 En este mundo de capitalismo salvaje, de dependencia energética y de guerras televisadas hay aún gente dispuesta a dejarlo todo, romper con esta sociedad occidental tan consumista y vivir al margen de todo "ruido electrónico". Esta es la aventura de una familia poco convencional.


Sinopsis:

Ben (Viggo Mortensen) decidió junto a su esposa abandonar  esta sociedad consumista y criar a su vasta prole en medio de la naturaleza. Ben es un hombre cultivado que ha decidido romper con la hipocresía de la sociedad occidental. Educa a sus seis hijos en medio de la naturaleza fortaleciendo sus cuerpos y sus mentes. Lamentablemente ocurre una fatalidad que obliga a esta familia a desplazarse a la residencia de los suegros de él, que no es que sean precisamente proletarios viviendo en un pisito, con lo que, aparte del viaje puramente físico por los EEUU también hay un viaje en los ideales de los protagonistas.

Vida espartana, fortaleciendo cuerpo y mente.


El día de Noam Chomsky

Ben es un tipo lúcido y brillante que lleva  su estilo de vida familiar con determinación. Lo malo es que algunos de sus hijos, que van creciendo, se dan cuenta de que quieren explorar otros modos de vida. El hijo mayor, por ejemplo, esconde en secreto que muchas de las universidades más prestigiosas (Y caras) del país han admitido su solicitud de matrícula. Otro de los hijos adolescentes comienza a mostrar disconformidades con la forma de vida que lleva la familia Cash (Porque así se apellidan). Es un motivo simpático el que celebren el día del cumpleaños de  Noam Chomsky en vez del día de navidad. Quizá se deba a que Chomsky también celebra su nacimiento en diciembre y obra el milagro de producir un libro con cada discurso, a veces telefónico, que da. Pero eso es otra historia.


Ben en casa de su hermana. Una velada bastante hilarante.

Ben no tenía ninguna intención de volver al mundanal ruido pero el hecho de que su esposa, por culpa de un trastorno de salud mental, se suicidara en la clínica donde había sido ingresada precipita las cosas. Sus hijos convencen al padre de que vuelvan a poner en marcha  a Steve, el viejo autobús escolar, apañado como vivienda sobre ruedas, y viajan por esa América profunda hasta el soleado lugar pijo donde viven los suegros de Ben, padres de la fallecida. El suegro (Frank Langella) amenaza a Ben con mandarle a la policía si asiste  al funeral. La caída desde un tejado de una de las hijas mayores de Ben, que está a punto de romperse el cuello hace que Ben se replantee su estilo de vida. Eso y que sus hijos mayores quieren conocer otras maneras de vivir. 



Vestidos para un funeral convencional.

El mensaje final es que hablando se puede conciliar. Los hijos vuelven afectuosamente al padre de una manera chocante: Cambiando el estilo del funeral. El hijo mayor decide pasar de la universidad y viaja a África a vivir la vida y Ben, junto a sus hijos pequeños, cambia la agreste naturaleza de la alta montaña por una casa en el campo donde los niños acuden al colegio normativo, aunque ya ha quedado claro que estos niños han aprendido más cultura con su padre entre escalada y escalada que cualquier crío convencional.

Un funeral en el que celebrar la vida.

Una película, desde luego, original que se llevó elogios en festivales como el de Sundance, la palma de oro de Cannes al mejor director y una nominación a los óscar por el actor protagonista de la que puede estar orgulloso el señor Mortensen, y Noam Chomsky, también.

Juli Gan.

viernes, 11 de marzo de 2022

And just like that


 A pesar de que hace solo unos pocos meses publicaba aquí mismo un artículo que daba cuenta de mi ilusión y mis ganas de ver este reboot, dada mi absoluta admiración por Sexo en Nueva York, la serie original, debo confesar que cuando comencé a verlo, me había olvidado bastante de la serie y solo guardaba frescos en el recuerdo los dos largometrajes estrenados desde que en 2004 dejara de emitirse la hasta entonces última temporada.

 

Por eso creía yo, bastante inconscientemente, que este reboot mantendría el tono de las pelis: más rosa, menos verde, menos negro, más frívolo, bastante más superficial, más de típica comedia romántica norteamericana.

 

Porque, a decir verdad, volviendo a la serie original, Sexo en Nueva York, he de decir que no era para nada una serie complaciente ni almibarada: tenía escenas duras y tocaba temas desagradables, como la enfermedad, el abandono, la pobreza… Todo envuelto en vestimentas de lujo, tacones y oropel, sí, pero quizás ese envoltorio rutilante solo acentuaba con mayor fuerza el contraste con la crudeza de lo tratado.

 

Y resulta que And just like that recupera ese tono correoso y descarnado y habla del dolor, de la enfermedad, el alcoholismo, la enemistad, el aburrimiento vital, la vejez, la muerte, las pérdidas que se nos acumulan en la vida, las decepciones… Tiene, de hecho, un comienzo desabrido, arriesgado, pero admirable, desde el punto de vista del guion, porque promete mucho: una línea argumental de peso y de largo alcance, ni más ni menos.

 

Y ya que he escrito la palabra decepción debo admitir que eso precisamente ha supuesto para mí este reboot: una pequeña decepción. No llegaré a escribir la palabra fracaso, como han hecho muchas plumas críticas, pero sí puedo hablar de decepción. Y lo lamento mucho.

 

Nada que objetar a lo que he expuesto antes: es bienvenido el tono bronco y amargo; pero hay mucho que no funciona. Las escenas son demasiado largas, los diálogos carecen de chispa, la trama no va a ninguna parte, los personajes secundarios no parecen cumplir ninguna función, excepto una a todas luces insuficiente: la de servir de contrapunto a las tres protagonistas.

 

Se aprecia el empeño por cerrar las bocas de quienes durante años se quejaron de la falta de diversidad de sus guiones. Se trata de suplir y se suple: los nuevos personajes no son blancos ni heterosexuales. Bien. Lo aplaudo. Pero no es suficiente; no está bien encajado narrativamente y la historia pierde dinamismo e ingenio.

 

Como os digo, de episodio en episodio transitaba yo de decepción en decepción, hasta llegar al último, y ahí cambió la cosa; ahí se recupera el mejor tono narrativo de la serie original y vuelven muchos de sus tópicos más celebrados: vuelve una pizca de humor negro, que siempre se agradece; vuelve París y su resignificación como ciudad de la soledad; y vuelve el asunto de la huida, del abadono en pos del amor, esa decisión que antaño tomaron Carrie y Samantha y que no les resultó nada bien; solo que ahora, para nuestra sorpresa, es Miranda la que se encuentra en esa tesitura.

 

Ya que he nombrado a Samantha, una de las grandes pérdidas sobre las que trata And just like that, es necesario decir que su ausencia planea sobre la trama durante todos los episodios hasta que en este final se abre una gran ventana de esperanza sobre su regreso.

 

Y así, como si nada, acaba el episodio con un invisible “continuará”, suena una optimista musiquilla final, se me pone una sonrisa bobalicona en la cara y me muero ya de las ganas de reencontrarme con estas chicas en una nueva temporada, que todavía, en el momento en el que escribo estas líneas, no se ha confirmado, aunque todo apunta a que vendrá, sobre todo tras comprobar que, a pesar de no haber sido recibida por la crítica precisamente con elogios, esta primera entrega de And just like that ha registrado en los Estados Unidos cifras estratosféricas de audiencia que han tenido consecuencias muy directas sobre las ventas de las marcas emplazadas.

 

Mientras tanto, amenizaré la espera con el documental de HBO Max sobre el rodaje. Con una hora de duración, incluye anécdotas de la filmación, entrevistas con el reparto y los guionistas y detalles sobre el vestuario, que, en esta entrega, al igual que en las anteriores y especialmente en la final, es deslumbrante.


Noemí Pastor

jueves, 3 de marzo de 2022

Los Testigos (miniserie)

“Todo recuerdo es falso. Experimentamos algo y unos segundos después empieza a cambiar. Pero, por muy falsos que sean los recuerdos, el dolor es real”. Así comienza Los testigos, serie alemana dirigida por Jörg Lühdorff, basada en los textos de la psicóloga germano-canadiense Julia Shaw, profesora universitaria y divulgadora científica especialista en criminalidad y falsos recuerdos. La actriz Alexandra María Lara da vida a la protagonista, Jasmin Braun, quien, al igual que Julia Shaw, es doctora en psicología especialista en la memoria. Inteligente y elegante. Tan brillante que algunas de sus intervenciones parecen casi mágicas, si bien, desde el primer capítulo no se esconden sus propias debilidades y carencias. La psicóloga es convocada de urgencia una noche para colaborar en la investigación por el secuestro de una niña de diez años, hija del ministro de interior y acepta el encargo a pesar de la hostilidad de la policía hacia ella, provocada por anteriores declaraciones como perito judicial en las que había denunciado prácticas policiales poco ortodoxas como guiar e influir en las declaraciones de ciertas víctimas. Centrándose en el secuestro de la pequeña, a la doctora Braun, en principio, solo le interesa un enfoque científico y aséptico de la evaluación de los recuerdos de los testigos. Su única intención es determinar la veracidad o falsedad de sus declaraciones mediante un análisis rigurosamente científico. A través de sus métodos de trabajo se muestran conceptos muy interesantes: el carácter multisensorial de los recuerdos, que le sirve tanto para invocarlos como para evaluar su veracidad; las conclusiones que se pueden extraer de la ausencia de recuerdos; la profusión de detalles provocada por el estrés y la segregación de cortisol al torrente sanguíneo; el bloqueo de la memoria que provocan el miedo y la culpa; los métodos para la inducción de falsos recuerdos, o la falsificación colectiva: “Si le das una explicación a personas en pánico, la aceptarán sin cuestionarla”. Formalmente, me ha parecido una serie muy teatral. En primer lugar, por el escenario, ya que transcurre en su mayor parte en una sala del Museo de Historia Natural de Berlín, en la que la psicóloga habla con los testigos, mientras la policía graba las conversaciones y observa desde fuera. No se omite el detalle de la doctora colocando los muebles adecuadamente para facilitar la conversación y la observación. También resulta teatral la sucesión de escenas dos a dos, casi en tiempo real. La evaluación de cada testigo requiere una conversación a solas. No se ven imágenes del secuestro, solo las declaraciones. La acción de la policía, que es prácticamente nula, queda en un segundo plano. Y, finalmente, teatral por la alta exigencia hacia el espectador de no cuestionar la verosimilitud: el pacto ficcional es más parecido al de una representación teatral que al de una serie policíaca. No entra dentro de lo habitual ni de la lógica que, ante el secuestro de la hija de un ministro, la principal actuación sea una intervención psicológica a cargo de una experta científica en quien la policía no confía; ahora bien, si como espectador se acepta que la investigación es así, la serie atrapa. (Es una cuestión paradójica ya que el tema principal es, junto a la veracidad de los recuerdos, el análisis de lo que creemos que es real y cómo nuestro cerebro nos engaña). Cabría cuestionar algunos personajes secundarios e hilos de la trama tan enrevesados que resultan difíciles de aceptar, pero se compensa con un suspense que no decae a lo largo de los capítulos, un ritmo rápido, giros sorprendentes y el gran acierto de evitar el maniqueísmo. En definitiva, es una serie que plantea más preguntas que respuestas. A mí me ha recordado la frase del gran novelista John Irving: “La memoria es un monstruo; tú olvidas, ella no. Simplemente archiva las cosas, te las guarda o te las esconde. Tu memoria evoca las cosas, tus recuerdos, con voluntad propia. Crees que tienes memoria, pero la memoria te tiene a ti”. Almudena Fernández Ostolaza. .

sábado, 26 de febrero de 2022

THE CROWN


Amig@s cinéfil@s, la propuesta televisiva británica  del 2016 que os traigo es de todo menos aburrida.

¿Cómo es posible que una serie sobre la monarquía británica y la vida de Isabel II a lo largo de varias décadas nos llegue a resultar tan apasionante?

Os voy a dar algunas apabullantes razones por las cuales no tendréis más remedio que darle una oportunidad.

1) EL REPARTO DE INFARTO

Los/as actrices tanto principales como secundarios están en estado de gracia y están SOBERBIOS. A la consagrada Claire Foy, hay que añadir John Lihgow (Winston Churchill), Vanessa Kirby ( princesa Margarita ) y Matt Smith ( príncipe Felipe). Todos con un registro actoral inteligente, sobrio y exquisito. Toman el relevo después en el papel de la reina la siempre magistral Olivia Colman y Tobias Menzies que hacen un trabajo estupendo. Y no me quiero olvidar de Helena Bonham- Carter como la princesa Margarita en diferentes épocas y de Josh O´ Connor como el príncipe Carlos, además de la extraordinaria Gillian Anderson como Margaret Thatcher y de Emma Corrin, la actriz que fué elegida para encarnar a Lady Di y cuyo parecido físico con la desaparecida princesa de Gales es sencillamente asombroso.

Nos transmiten credibilidad en cada detalle, desde la forma de gestualizar, a la hora de expresarse pasando por la manera de lucir los atuendos de cada época, de la manera más natural y creíble posible. Nos trasladan al momento, nos hacen llegar los claros-oscuros de sus personajes, sus ying y sus yang, sus ángeles y sus demonios. Nos hipnotizan en cada escena, nos hacen saltar por encima del tiempo y la época para colocarnos ahí, al momento que están viviendo.


2 ) UNA HISTORIA BIEN CONTADA Y VIGENTE QUE NOS DEJA CON GANAS DE MÁS.

A través de los entresijos de la familia real británica vamos conociendo además los cambios que se suceden en cada época, desde poco después de la segunda guerra mundial hasta que el príncipe Carlos y Ladi Di tienen dos hijos y continua en la corona, la reina madre. Es tanto el interés que nos despierta la familia, la historia tan bien narrada, todos los cambios que se van sucediendo en la sociedad, en la política, en la familia, en cada pareja o matrimonio, que irresistiblemente queremos saber más.

Necesitamos una quinta temporada porque la reina Isabel II sigue viva y tod@s conocemos el desenlace que tuvo Lady Di y que en la serie no aparece, porque la cuarta temporada se queda en el declive de su relación con el príncipe Carlos que va de menos a más.

3) SALSEO DE PRINCIPIO A FIN

Si pensabais que los escándalos de la familia empiezan y acaban con el trío de ases formado por Lady Di, el príncipe Carlos y Camila Parker Bowles, estáis muy equivocados.

El padre de Isabel II, el Rey Jorge VI, se convirtió en monarca cuando su hermano Eduardo abdicó para poder casarse con una mujer norteamericana que se había divorciado dos veces.

Durante décadas , los Windson han dado que hablar. La hermana Margarita, se muestra como una mujer rebelde y libre, en constante disonancia con las estrictas normas de protocolo y decoro que la corona exige, tal cual su marido Phillip, cuyo personaje se nos dibuja como otro espíritu transgresor incapaz de sujetarse a la estricta moral de su época, su linaje y su posición. Su ambigüedad sexual , su gusto por las juergas al igual que una Margarita que persevera en seguir los dictados de su corazón, nos brindan muchos de los mejores momentos de la serie. Nos alucina cómo la Isabel y Margarita siendo hermanas pueden llegar a ser tan opuestas y al mismo tiempo, mantener cierta complicidad entre ellas durante toda su vida.

4) UNA SERIE PERFECTA PARA APRENDER HISTORIA DE MANERA DIDÁCTICA Y DIVERTIDA.

Aún con las controvertidas polémicas que rodean el rigor de algunos pasajes, esta serie es una joya  y con ella vamos repasando los episodios que no solo sacuden al Reino Unido durante las últimas décadas, también lo que acontece en el mundo a través de la mirada de la reina. De este modo, vemos por ejemplo, el asesinato de Lord Mountbatten a manos del IRA ,la llegada del hombre a la luna, la tragedia de Aberfan, la guerra de las Malvinas....etc....etc

5) LA MÚSICA

En la serie encontramos en la música a Hans Zimmer, autor de trabajos inolvidables como Interstellar, el Rey León, Telma y Louise, Gladiador o El último Samurai, solo por poner algunos ejemplos.

6) SERIE DIRIGIDA COMO SI FUERA UNA PELÍCULA 

Uno de los directores principales de la serie y colaborador del guionista Peter Morgan es Stephen Daldry, al que conocemos por sus películas nominadas al Oscar como Billy Elliot (2000), The Hours (2002) y El lector (2008).Es un director que sabe donde y cómo poner la cámara, la utilización de los planos ,la fluidez y el ritmo de la edición es nueva tal cual una película se tratara.

7) LA MIRADA MÁS ÍNTIMA DE ISABEL II. 

The Crown pudiera considerarse como parte de una trilogía de su creador Peter Morgan, pues este guionista trató la vida de la reina Isabel II en la película "The Queen" y en la obra teatral "The Audience", ambas protagonizadas por Helen Mirren.

The Crown nos deja una biografía de Isabel II  con polémica incluida en torno al rigor de algunos episodios, que nos envuelve desde el principio con sus diálogos y sus conflictos familiares, sociales y políticos con una profundidad y un cuidado extraordinario en detalles al que sencillamente no podemos resistirnos.

Espero vuestras impresiones si después de esta reseña, os animáis a darle una oportunidad.

Feliz fin de semana,

Troyana

viernes, 18 de febrero de 2022

Nunca atribuyas a la malicia lo que se explica adecuadamente por la estupidez

 Hace un par de semanas, se estrenó en Disney + (o Star), la última serie del director Craig Gillespie: "Pam & Tommy", una nueva inmersión del australiano en personajes "reales" que resultan "caricaturas" en un mundo donde la ambición y las "pocas luces" campan a sus anchas, como ya nos obsequió en "Yo, Tonya", sobre la patinadora artísitica Tonya Harding.

Gillespie es un director del que se puede decir que es interesante y correcto. Te puede hacer dramas de aventuras clásicas como "La hora decisiva", comedietas como "Cuestión de Pelotas", embarcarse en remakes como "Noche de Miedo", "live-actions" visualmente atractivos con el elenco adecuado como en "Cruella" o películas "especiales" como "Lars y la chica de verdad". Pero donde a mí me llamó especialmente la atención fue con "Yo, Tonya".

"Yo, Tonya" era un retrato ácido y descarnado de una serie de hechos cometidos por gente "estúpida". Es sumamente hipnótico ver la vida tumultuosa de la patinadora, con una madre "castradora", una maldad innata alientada por la envidia, y un romance con un hombre de lo más lerdo, que se rodea de amigos semejantes. Y la combinación casi cósmica de todos los elementos, da lugar a un intento de asesinato chapucero y a unas consecuencias obvias para todos ellos. El film, del que no podías apartar la mirada aunque estuviera lleno de "malas personas", estaba muy bien rodado, con una historia de Steven Rogers basada en hechos reales, que nunca se hace pesada. Pero son además, Margot Robbie y Allison Janney las que sobresalen en sus roles como la protagonista y su madre, y se merecieron con creces sus nominaciones a los Óscar, los Bafta y el Globos de Oro, siendo Janney ganadora en todos los premios. Estaban acompañadas por quizá los dos personajes masculinos más idiotas, y mejor interpretados en mucho tiempo, en un film, por parte de Sebastian Stan, como marido de Tonya, y Paul Walter Hauser como uno de sus amigos.

Como dice la frase que da nombre a este artículo, Napoleón nos dijo que "Nunca atribuyas a la malicia lo que se explica adecuadamente por la estupidez", y esto es claramente lo que ocurría en "Yo, Tonya". Sí, había maldad, pero casi todo se precipitaba por una corriente de tontería e imbecibilidad.

Recogiendo el testigo de este film de 2017, Gillespie es uno de los directores de esta miniserie de 2022, donde repite también el actor Sebastian Stan, de nuevo en un papel Tommy Lee, con una inteligencia bastante limitada, de manera que se vuelve a lucir en la interpretación de otro "marido" de la protagonista de cierta cortedad mental. Pamela Anderson es interpretada más que correctamente por la británica Lily James, que para parecer la playmate y vigilante de la playa, luce protésis, peluca y maquillaje a raudales, pero afortunadamente ninguno de estos extras, oculta su interpretación. El tercero en el vértice es Seth Rogen, como Rand, un "carpintero" o "manitas", con conexiones con la industria del porno, al cual, el descubrimiento de una cinta X casera, lo llevará a pensar que le ha tocado la lotería, como si algo así fuera a cambiar realmente lo que es. Porque todos los personajes, al final, están condenados por su propio "yo" a ese destino del que se quieren escapar.


La serie, obviamente para adultos, no es un plato de buen gusto para muchos, y tiene ciertas escenas "escandalosas", más centradas en la industria del porno, o ciertos "diálogos filosóficos" de Tommy Lee, que en la propia cinta del escándalo (la cual, afortuandamente, no se recrea ni muestra). La serie recoge con fuerza lo que veíamos en "Yo, Tonya", como un conjunto de circunstancias adversas, o no tanto, manejadas por personas sin mucha inteligencia, que pueden llegar a hacer más daño del que se puede esperar, sólo por su estupidez, más que por su maldad. Con estos personajes, que son víctimas de su idiotez, o bien de circunstancias adversas, no sabemos si reir o llorar, pues realmente, ves la penuria que da lugar a sus decisiones, movidas por la ambición o la simple tontería.

El relato, con sus dosis de morbo, en una historia ya de por sí provocadora (el robo y venta de una cinta X por la primitiva internet), nos hace no sólo reflexionar sobre la situación de las personas que vivieron ese momento, si no también, sobre el concepto de la intimidad, y sobre todo, de la libertad a privacidad de las figuras públicas, en relación a aquellas que se ganan la vida a través de la explotación de su físico. En estos cuatro episodios que se han emitido hasta la fecha en la que escribo el artículo, sabes que evidentemente, es triste la desaparición de la intimidad, incluso en personajes que puedan resultar insufribles como Tommy Lee, o el impacto en una actriz no muy talentosa, que había vivido a través de sus portadas Playboy, pero que tenía derecho a que no se difundiera lo que hacía en su dormitorio. Por cierto, que Pamela Anderson, al contrario que su ya ex-marido, no ha autorizado esta serie, aunque su personaje es quizá el que mejor parado sale hasta el momento, con una lastimosa atención sobre este tipo de estrellas.

Y bueno, deseando quizá alguna serie que no muestre la estupidez cotidiana y real, de la que ya tenemos bastante, me despido por hoy.

Carmen R