lunes, 5 de julio de 2021

Los Durrell

Este año, aunque he ido al cine como si no hubiera COVID, no me ha parecido muy bueno en las carteleras. Sigo yendo cada semana porque creo que sustento a los cines de mi ciudad (con la ayuda de algunos amigos), pero la verdad es que he disfrutado más con las series. También empiezo a ser mecenas de las plataformas de series, aunque eso ya no me hace tanta ilusión. El caso es que me recomendaron los Durrell y fueron una compañía extraordinaria para una época tan fea. La serie consta de cuatro temporadas con un total de 26 capítulos y está dirigida por Simon Nye (creador), Steve Barron, Roger Goldby y Edward Hall. Está basada en los libros de Gerald Durrell Trilogía de Corfú, que se compone de Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses. Cuando era joven leí El cuarteto de Alejandría, la tetralogía de Lawrence Durrell y me impactó muchísimo. No sé si la entendí muy bien, pero me moría por parecerme a esos personajes exóticos y torturados. Años después, cuando conocí a Julio (mi marido) me habló de Gerald y me dijo que, de los Durrell, era el bueno. A mí aquello me pareció una herejía, pero leí sus libros y me encantaron.
Eran historias mucho más sencillas y pegadas a la tierra, menos profundas y, desde luego, mucho menos pretenciosas. No he vuelto a leer El cuarteto de Alejandría (me da miedo decepcionarme), pero estoy segura de que, si vuelvo a leer la Trilogía de Corfú, volveré a disfrutar. No sé cómo de fiel a los libros es la serie, hace demasiados años que los leí para recordarlos bien, pero desde luego mantiene el espíritu. Para los que no los conozcáis, cuenta las peripecias de la familia Durrell durante los cuatro años que pasaron en la isla griega. Mrs. Durrell se quedó viuda con cuatro hijos: Lawrence, Leslie, Margo y Gerald y con muchos problemas económicos. No sé muy bien cómo se le ocurrió la idea de irse a Corfú, pero la familia había vivido en la India y dejar una Inglaterra triste y lluviosa no pareció importarles mucho. La serie nos muestra una isla idílica, pese a los muchos problemas prácticos, económicos y de choque cultural a los que deben enfrentarse. A nosotros nos parecía que cenábamos cada noche con ellos, en el mediterráneo, en una villa destartalada rodeada de buganvillas y con el mar enfrente. Todos los personajes son fascinantes: la madre, entre el sentido común y la extravagancia; Lawrence (maravilloso Josh O’Connor, el príncipe Charles en The Crown, al que podemos asegurar que la serie no ha encasillado) convencido de su propia importancia como escritor mucho antes de alcanzar la fama; Leslie, al que debieron cambiar en la cuna al nacer porque no pega nada en la familia, siempre cazando y disparando; Margo, que al principio parece tonta perdida pero se convierte en uno de los personajes con más gancho, y, por supuesto, Gerald, un niño de diez años fascinado por los animales, que disfrutará de unos años maravillosos, sin escuela ni normas estrictas, aprendiéndolo todo sobre los animales de la isla. Aparte de la familia, hay un montón de buenos personajes. Mis favoritos son Spiros, un taxista, hombre para todo sin el que la familia no hubiera sobrevivido, y Lugaretzia, la criada pesimista que suelta verdades como puños.
La vida de Gerald Durrell siguió el mismo camino caótico de sus años de Corfú.: trabajó en zoológicos, autofinanció viajes de expedición y rescate de animales, se arruinó varias veces, fue presentador de programas sobre animales, montó su propio zoológico en Jersey y recibió la Orden del Imperio Británico. Comenzó a escribir para poder financiar sus viajes y, sorprendentemente, fue un buen sistema. A mí jamás se me ocurriría confiar la financiación de un proyecto a los beneficios de un libro, pero tampoco escribo tan bien como Gerald Durrell.
Es una serie amable, luminosa, para disfrutar y soñar con paraísos que ya no existen (probablemente, nunca han existido). Las comidas en una mesa metida en el mar, los picnics a la puesta del sol, la sensación de vacaciones eternas de la infancia, la moda de los años treinta. Tiene todos los elementos que yo necesito para ser feliz.

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