viernes, 16 de septiembre de 2022

INTIMIDAD

INTIMIDAD Solo se me ocurren razones para ver esta serie, escrita por Verónica Fernández y Laura sarmiento, y dirigida por Jorge Torregrossa García, Ben Gutteridge, Marta Font y Koldo Almandoz. La primera es la combinación de suspense y emoción. Engancha desde el primer capítulo en el que plantea las historias paralelas de dos mujeres muy diferentes entre sí. Por una parte, Itziar Ituño da vida a Malen, una concejala con opciones para convertirse en la futura alcaldesa de Bilbao, con lo que conlleva de fama, estatus social y nivel económico; y, por otra, Verónica Echegui encarna a Anne, una mujer anónima, operaria en una fábrica, que tras varios fracasos sentimentales está al fin ilusionada en su relación con un hombre al que quiere y valora. Las vidas de las dos se van a pique cuando sufren un brutal ataque contra su intimidad al hacerse públicas fotos e imágenes de contenido sexual. En la trama política sobre la carrera por la alcaldía destaca la extraordinaria verosimilitud de los personajes con sus zancadillas, alianzas estratégicas y traiciones. Viene adornada con un vestuario de ensueño de la protagonista y una ambientación preciosa en escenarios muy bien escogidos que muestran Bilbao como es: una ciudad atractiva y singular. La historia de la joven anónima, Anne, –también con una ambientación excelente– revela tal sin sentido que resulta sobrecogedora. Le puede suceder a cualquiera: no es necesario tener grandes enemigos para que tu vida se convierta en un infierno; y lo que es peor, tampoco es necesario que todo tu entorno quiera lastimarte, basta con que no piensen para que tu vida se convierta en un infierno. Y es que, en mi opinión, el tratamiento de los delitos contra la intimidad es fabuloso. Muestra como estos crímenes tienen la fuerza de golpear a la víctima cientos de veces, una por cada persona que reacciona, ya sea de su entorno o desconocida. Por eso es tan importante que se explique que la reacción más habitual cuando al alguien le llegan estas imágenes –verlas– causa dolor. Y que se explique que la víctima no tiene la culpa: es la víctima, con independencia de cómo, dónde, cuándo y con quién se lo monte, porque todo eso no le interesa más que a ella; por eso lo llamamos intimidad. Solo quien roba la intimidad de otra persona publicando, difundiendo, viendo, reenviando, comentando... comete la agresión. Otro acierto es la voz interior de varios personajes. Esa voz que explicita emociones y pensamientos no tan fáciles de plasmar exclusivamente en imágenes, que, por supuesto, ayuda a comprender sus sentimientos y que viene al caso totalmente en una serie que trata sobre la intimidad. Los personajes que más he disfrutado, además de las protagonistas, son los que muestran sus ambigüedades y contradicciones: el marido y la hija de Malen y la hermana de Anne. No tienen las cosas claras. Aman, pero sufren. Sienten una rabia tremenda. Intentan salvarse. Tardan en comprender. Reacciones reales que, más allá del nudo central de las agresiones, plantean un mundo de relaciones nuevas y cambiantes... ¿Qué vale en la pareja hoy?, ¿pactos que deben mantenerse en secreto? Adolescentes, ¿violencia, bulling, redes…? Maternidad, paternidad, ¿qué pasa cuando no se habla de las cosas? Relaciones de dependencia, parejas tóxicas, ¿tener pareja porque es lo normal? Da una pista la frase que le dice Malen a su marido en algún capítulo: “Es muy sexi que seas tan buen tío”. Almudena Fernández Ostolaza.

1 comentario:

Juli Gan dijo...

La vi no hace mucho y me pareció muy bien llevada. Sus actrices defienden sus personajes con maestría y la historia se sigue fácil. Un relato durillo envuelto en la húmeda climatología vizcaína.