Llego hasta "Rental family " película japonesa del 2025 de la directora Hikari, a través del maravilloso programa de cine de la 2 "Días de cine".
La película sigue los pasos de un actor estadounidense que intenta salir adelante en el Japón actual mediante trabajos de poca monta hasta que le proponen trabajar para una empresa que ofrece "familias de alquiler", es decir, esposo, amigo, padre, novio o cualquier otro rol que el cliente demande a domicilio.
En una sociedad donde la soledad y el aislamiento están a la orden del día y donde ir a terapia está estigmatizado, parece una necesidad rentable en el mercado, comprar un bienestar emocional que de otro modo parece difícil conseguir.
"Rental family" se convierte así en una película agradable de ver donde contra todo pronóstico, los vínculos humanos superan los acuerdos mercantiles y se establecen auténticas vinculaciones afectivas que desafían la relación compra-venta.
Se puede interpretar como una crítica no sólo hacia el capitalismo de las ciudades modernas sino además hacia el patriarcado donde pocas opciones le quedan a una mujer que por ejemplo es madre soltera y aspira a tener una plaza en un colegio privado para su hija ,sobre todo porque no cuenta con la figura de un padre, cabeza de familia que asegure el bienestar de la familia a la antigua usanza y configure esa idea de familia nuclear tradicional.
Es en una sociedad donde producir y consumir es la maquinaria que impera en toda ciudad del primer mundo pero además esa imagen de un edificio en la noche con cada vivienda con las luces encendidas, a modo de colmena, donde cada vecino/a vive su vida y está incomunicado del resto, pero produce y se ve envuelto a veces en una existencia sin sentido donde ha de recurrir a un servicio de pago para que alguien le haga sentir que importa.
Aún con todo, la película es amable, auténtica, te hace reir y llorar y también se revuelve contra quienes intentan hacer negocio en esas grietas que la sociedad deja repletas de vacío y soledad.
Nos habla además de la memoria, de la importancia de conservar el recuerdo de lo que te hizo sentir vivo y feliz, de volver al origen a la raíz,de tomar conciencia de que somos mientras recordamos y somos recordados.
Apuesta por la fluidez y la calidez de las relaciones humanas en lo sencillo y lo cotidiano, en lo genuino de los vínculos que surgen entre desconocidos sin estar estrictamente planificados.
No esperaba mucho del título ni de la portada pero la verdad es que la película ni es dulzona ni es una telecomedia barata de sobremesa, con todos mis respetos hacía las películas de la hora de la siesta.
Quisiera destacar la interpretación de Brendan Fraser, actor que ganó el oscar por la película "La Ballena". Él da credibilidad y honestidad a las emociones que experimenta su personaje y nos conduce por un viaje que va desde la mera interpretación de un rol a la verdadera conexión afectiva que de manera espontánea sucede entre él y algunos de sus clientes.
Haced por verla y saldréis del cine con una sonrisa, que es algo, que igual podríamos practicar más.
Féliz fin de semana.
Troyana






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