Cualquiera que mantenga amistades desde Educación Infantil sabrá
reconocerse en parte en el trío de amigas (Bárbara, Elena y Maca) que
protagoniza “Se tiene que morir mucha gente” (en adelante STQMMG). Sabrá
reconocerse y se reconocerá porque en tantos años transcurridos, tantas tardes
de patio de colegio, de aburrimiento preadolescente y de posteriores
torbellinos hormonales, laborales, matrimoniales y de todo tipo, ha pasado de
todo; de todo lo bueno y un poquito de lo malo también.
STQMMG es una serie televisiva española producida por
Movistar Plus y estrenada en mayo de 2026 con una buenísima acogida, a juzgar
porlas cifras de audiencia, que la convierten, según algunas fuentes, en el mayor éxito de la temporada en su
plataforma . De momento, solo tiene una temporada con seis episodios de
treinta minutos cada uno.
Se trata de una comedia ácida creada y escrita por la
todoterreno Victoria Martín a partir de su propia novela, de título idéntico,
publicada en 2022. Victoria Martín, conocida principalmente por su pódcast
“Estirando el chicle”, aparece en el primer episodio de STQMMG, en un papelito
breve e inolvidable.
Mientras la camaradería masculina ha sido tradicionalmente
asunto de centenares de producciones más o menos épicas, la femenina, en
cambio, le queda bastante lejos en cuanto a presencia narrativa y
representatividad. Por eso es todavía fresco el planteamiento de tres amigas
recién entradas en la treintena que revisan su pasado en un colegio de monjas y
su presente destartalado y se agobian enormemente y también sarcásticamente por
su futuro.
Bárbara, Elena y Maca se adoran y se detestan a partes
iguales (bueno, no: se detestan un poco más rato, que el hate es mucho más productivo en la ficción), se hablan sin
contención ni miramientos y pasan del insulto al abrazo varias veces un un
mismo episodio. Ninguna de las tres es un ser de luz; se mienten y se comportan
como auténticas miserables las unas con las otras.
Así y todo, quedan todavía mucho peor retratados otros dos grupos humanos. Uno lo compone la fauna
pija de la urbanización en la que vive Elena, especialmente señoras que se
creen moralmente superiores por haber parido más hijas e hijos que la media u
otras que optaron por explotar vientres de mujeres pobres. Sororidad, la justa.
El otro grupo humano rociado con veneno es el del entorno
laboral de Bárbara, que trabaja como guionista para un late show televisivo
liderado por una vieja estrella en decadencia. La puesta en escena de este jefe
presuntuoso, lerdo y mezquino nos hace pensar inmediatamente en Buenafuente,
aunque espero y deseo que no se refiera a él, porque Andreu siempre me ha
parecido un gran tipo.
En la narración de las peripecias y relaciones de estas tres
muchachas lleva la voz cantante Bárbara, que está atravesando un delicado
episodio de salud mental, aunque a la postre no resulta ser, ni mucho menos, la
más desequilibrada de las tres. Con todo, las escenas más líricas y delirantes
son las alucinaciones que le provoca a Bárbara la automedicación desmedida.
Lo mejor de STQMMG es su guion, sus diálogos, su humor vitriólico, las actrices y el
atrevimiento. Con cero ñoñeces entre las amigas, el lenguaje es descarnado y
desternillante y las escenas, crudas y literalmente sangrantes, destrozan un
montón de tabúés sobre, por ejemplo, el embarazo. La factura perfecta del texto
favorece el lucimiento de las actrices: Anna Castillo (Bárbara), Macarena García
(Elena) y Laura Weissmahr (Maca). No se
quedan atrás los secundarios, entre los que me apetece destacar al gran Yunez
Chaib.
No puedo terminar este articulito sin citar a la cuarta
mosquetera del trío, que no es otra que la Bárbara colegiala, con su uniforme
de jersey en pico y faldita escocesa tableada. Esta Bárbara niña no solo se nos
aparece en flashbacks, sino que también se le aparece, en su extravío mental, a
la Bárbara treintañera, con la misión de hacerle sentir que su vida es un poco
peor de lo que ya es. La Bárbara niña se atreve a decir lo que la otra no se
atreve ni a pensar. Insulta, agrede y malmete con una calidad lingüística
ejemplar.
La interpreta la baracaldesa Sofía Otero, que en 2023, con
trece añitos, se llevó el Oso de Plata del Festival de Berlín a la
mejor interpretación, por su papel en “20.000 especies de abejas”.
Recién entradas en la edad adulta, a Bárbara, Elena y Maca
les queda mucha vida por delante. Ojalá que alguien nos la cuente en varias
temporadas más.

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