viernes, 3 de julio de 2026

Se tiene que morir mucha gente

 


Cualquiera que mantenga amistades desde Educación Infantil sabrá reconocerse en parte en el trío de amigas (Bárbara, Elena y Maca) que protagoniza “Se tiene que morir mucha gente” (en adelante STQMMG). Sabrá reconocerse y se reconocerá porque en tantos años transcurridos, tantas tardes de patio de colegio, de aburrimiento preadolescente y de posteriores torbellinos hormonales, laborales, matrimoniales y de todo tipo, ha pasado de todo; de todo lo bueno y un poquito de lo malo también.

STQMMG es una serie televisiva española producida por Movistar Plus y estrenada en mayo de 2026 con una buenísima acogida, a juzgar porlas cifras de audiencia, que la convierten, según algunas fuentes, en el mayor éxito de la temporada en su plataforma . De momento, solo tiene una temporada con seis episodios de treinta minutos cada uno.

Se trata de una comedia ácida creada y escrita por la todoterreno Victoria Martín a partir de su propia novela, de título idéntico, publicada en 2022. Victoria Martín, conocida principalmente por su pódcast “Estirando el chicle”, aparece en el primer episodio de STQMMG, en un papelito breve e inolvidable.

Mientras la camaradería masculina ha sido tradicionalmente asunto de centenares de producciones más o menos épicas, la femenina, en cambio, le queda bastante lejos en cuanto a presencia narrativa y representatividad. Por eso es todavía fresco el planteamiento de tres amigas recién entradas en la treintena que revisan su pasado en un colegio de monjas y su presente destartalado y se agobian enormemente y también sarcásticamente por su futuro.

Bárbara, Elena y Maca se adoran y se detestan a partes iguales (bueno, no: se detestan un poco más rato, que el hate es mucho más productivo en la ficción), se hablan sin contención ni miramientos y pasan del insulto al abrazo varias veces un un mismo episodio. Ninguna de las tres es un ser de luz; se mienten y se comportan como auténticas miserables las unas con las otras.

Así y todo, quedan todavía mucho peor retratados otros dos grupos humanos. Uno lo compone la fauna pija de la urbanización en la que vive Elena, especialmente señoras que se creen moralmente superiores por haber parido más hijas e hijos que la media u otras que optaron por explotar vientres de mujeres pobres. Sororidad, la justa.

El otro grupo humano rociado con veneno es el del entorno laboral de Bárbara, que trabaja como guionista para un late show televisivo liderado por una vieja estrella en decadencia. La puesta en escena de este jefe presuntuoso, lerdo y mezquino nos hace pensar inmediatamente en Buenafuente, aunque espero y deseo que no se refiera a él, porque Andreu siempre me ha parecido un gran tipo.

En la narración de las peripecias y relaciones de estas tres muchachas lleva la voz cantante Bárbara, que está atravesando un delicado episodio de salud mental, aunque a la postre no resulta ser, ni mucho menos, la más desequilibrada de las tres. Con todo, las escenas más líricas y delirantes son las alucinaciones que le provoca a Bárbara la automedicación desmedida.

Lo mejor de STQMMG es su guion, sus diálogos, su humor vitriólico, las actrices y el atrevimiento. Con cero ñoñeces entre las amigas, el lenguaje es descarnado y desternillante y las escenas, crudas y literalmente sangrantes, destrozan un montón de tabúés sobre, por ejemplo, el embarazo. La factura perfecta del texto favorece el lucimiento de las actrices:  Anna Castillo (Bárbara), Macarena García (Elena) y Laura Weissmahr (Maca).  No se quedan atrás los secundarios, entre los que me apetece destacar al gran Yunez Chaib.

No puedo terminar este articulito sin citar a la cuarta mosquetera del trío, que no es otra que la Bárbara colegiala, con su uniforme de jersey en pico y faldita escocesa tableada. Esta Bárbara niña no solo se nos aparece en flashbacks, sino que también se le aparece, en su extravío mental, a la Bárbara treintañera, con la misión de hacerle sentir que su vida es un poco peor de lo que ya es. La Bárbara niña se atreve a decir lo que la otra no se atreve ni a pensar. Insulta, agrede y malmete con una calidad lingüística ejemplar.

La interpreta la baracaldesa Sofía Otero, que en 2023, con trece añitos, se llevó el Oso de Plata del Festival de Berlín a la mejor interpretación, por su papel en “20.000 especies de abejas”.

Recién entradas en la edad adulta, a Bárbara, Elena y Maca les queda mucha vida por delante. Ojalá que alguien nos la cuente en varias temporadas más.