viernes, 11 de junio de 2021

A propósito de Henry

Iba a escribir que siempre me ha gustado esta peli, pero seré más fiel a la verdad si escribo que siempre me ha resultado agradable de ver, porque, así y todo, le encuentro muchos defectos.

Luego hablaré de los defectos. Ahora, para empezar, os diré que se trata de una peli muy de los ochenta y noventa, típica de las dos últimas décadas del siglo XX. ¿Por qué? Por dos de sus características. La primera, que puede englobarse dentro del cine de yuppies, grupito en el que también se encuentran, entre otros muchos filmes como Wall Street, Armas de mujer (del que ya os hablé en Zinéfilaz) o La hoguera de las vanidades (de la muy buena novela de Tom Wolfe; la película, en cambio, no es tan buena). Ahora que acabo de escribir esta minilista, me doy cuenta de que algunos intérpretes se repiten. ¿Casualidad? No creo.

La segunda característica es que A propósito de Henry (en adelante APDH) podría definirse también como una high concept comedy. Aunque no se suele citar como ejemplo, sí creo que puede responder a este tipo de filmes.

¿Qué es una high concept (en adelante, HC)? Según la Wikipedia, una creación artística (en este caso, una peli) que puede formularse sencillamente en una frase breve y llamativa. Así, APDH se formularía así: un desalmado yuppie neoyorquino, un amo del universo, recibe un disparo en la cabeza y su vida se desmorona en todos los sentidos.

Los argumentos HC responden a la pregunta global “¿qué pasaría si..?”. El ejemplo más claro de película HC es Parque Jurásico, que respondería a “¿qué pasaría si clonaran a los dinosaurios?”. Esta pregunta a menudo da pie a una reflexión sociopolítica sobre el futuro de nuestro mundo.

Así, en el caso de Henry el HC se amplía y se precisa: en realidad, la vida de Henry no se desmorona, sino más bien se vuelve del revés, porque la bala en la cabeza la pone frente a un espejo que muestra que no era lo que parecía; tenía una parte destruida que se restaura, a la vez que se desploma lo que parecía sólido: el trabajo, la economía y los privilegios de hombre blanco hetero urbano adinerado.

Se supone que una película HC es capaz de llegar a una amplia audiencia al basarse en una idea fácil de captar. Y sí, en esto APDH encaja perfectamente, porque presenta un buen repertorio de ideas simples (e incluso simplonas) que constituyen uno de los defectos de los que antes os hablaba y que ya ha llegado el momento de tratar.

Veamos. Lo primero que no me gusta de APDH es la abundante dosis de ñoñez, con niña y perrito incluidos, y ciertos personajes arquetípicos entre los que destaca el del enfermero que cuida a Henry en su larga y lenta recuperación tras el disparo y que interpreta Bill Nunn. Es este un personaje típico de teleserie de sobremesa: el profesional abnegado que se deja el alma en el cuidado de sus pacientes, no solo en lo físico, sino también y sobre todo en lo espiritual. Y para ello se vale de su propia experiencia, de su propia tragedia, porque, tras su apariencia alegre, se oculta un sufrimiento pasado que deja en nada lo padecido por cualquier pijoque caiga en sus manos. Es su as en la manga, su arma secreta; cuando nada le funciona, cuando ya ha agotado todos los demás cartuchos, ¡pum!, saca la artillería: su tremenda desgracia personal. Y entonces todos los pacientes se dan cuenta de que lo suyo es una minucia y se recuperan. Milagro americano. Ya está.

¿Cómo mejoraría yo APDEH? Pues creo que habría ayudado al guion haber desarrollado algo más la parte anterior al disparo que cambia la vida de Henry. Yo me habría recreado cual cochino en charca de lodo en ese vivir opulento, regalado; un poco superficial, sí, vale, pero de calidad sin duda. Esos apartamentos de avenida céntrica neoyorquina, con terrazas en las que cabe mi casa entera, salones desmesurados, pasillos kilométricos, ascensores privados… Esa limusinas, esos restaurantes de exquisita decoración y no tan exquisita cocina; esos modelitos de las señoras, sobrios y carísimos. Yo me habría extendido algo más en esos ambientes suntuosos que nos deleitan a los pobres, porque, cuando ahonda en esa parte lujosa y fake, es cuando APDH saca lo mejor de sí misma, con la inestimable ayuda, por supuesto, de dos tótems de Hollywood como son Harrison Ford y Annette Bening.


Y con la ficha técnica de filmaffinity.com se despide vuestra amiga Noemí Pastor.

Título original  Regarding Henry

Año  1991

Duración  107 min.

Dirección  Mike Nichols

Guion  J.J. Abrams

Música  Hans Zimmer

Reparto  Harrison FordAnnette BeningMichael HaleyStanley SwerdlowJulie FollansbeeRebecca MillerBruce AltmanElizabeth WilsonDonald MoffatKamian AllenAida LinaresJohn MacKayMary GilbertPeter AppelHarsh NayyarJohn LeguizamoHarold HouseRobin BartlettCynthia MartellsJames Rebhorn

 Productora  Paramount Pictures

 




2 comentarios:

ricard dijo...

A mí también me engancha la película, incluso siendo consciente de lo tramposo de su argumento. Es una historia banal y poco creíble pero también es un cuento. Por eso nos gusta. Nos gusta pensar que un tipo sin escrúpulos pueda volverse buena persona. Nos gusta porque nos lleva a pensar que podríamos corregir nuestros errores si cambiasen radicalmente nuestras circunstancias. Que a lo mejor también somos buenas personas en el fondo. Nos gusta porque Harrison Ford es el actor idóneo para esa identificación.

Saludos.

Noemí Pastor dijo...

Si, Ricard, estoy de acuerdo contigo: creo que Harrison Ford a mí al menos podría venderme cualquier cosa.
Sin embargo, no me trago esa conversión ñoña de tiburón dominante a ángel de bondad. Lo que me atrapa es más bien el ambiente de opulencia en el que se desarrolla todo; esa situación privilegiada, bien apuntalada, que parece que se tambalea, pero no acaba de caer. Me creo más al Henry de antes que al de después.