viernes, 28 de febrero de 2025

La pareja perfecta

Lo que más me ha gustado de esta serie es el flash mob de la intro. Anything that feels this good, well, it must be illegal, it must be illegal…
De hecho, creo que se podría catalogar un nuevo subgénero de ficción policiaca: el flash mob mistery. Se caracterizaría porque los personajes son guapos, visten fenomenal, son inmensamente ricos, tienen una maravillosa mansión junto a la playa en una isla en la que reinan como emperadores… y se comete un asesinato. La serie tiene sus aciertos. La trama está bien armada y no resulta tan simple como aparenta en un principio, con una estructura narrativa atractiva, consistente en focalizar la atención por turnos en cada uno de los personajes, uno a uno. Durante unos minutos todo gira en torno al elegido o elegida: acción, interrogatorios de la policía, comentarios del resto, etc. A lo largo de los episodios se suceden varias rondas de esas cápsulas individuales que van desvelando capa a capa los secretos de cada personaje. He tenido la sensación, y esto es una opinión completamente subjetiva y probablemente infundada, de que es una estructura pensada para los espectadores postpandemia, adictos a las pantallas e incapaces de fijar la concentración durante mucho tiempo. Lo cierto es que facilita mucho seguir el hilo sin perder la tensión narrativa y el suspense. La interpretación, con Nicole Kidman a la cabeza, resulta verosímil, si bien, los personajes están algo estereotipados. Algunos capítulos parecen un drama de teatro clásico: el rey, la reina, príncipes, princesas, vasallos y bufones. Y es que, en realidad, el argumento tiene mucho de cuento de hadas: la plebeya que se va a casar con un noble y rico heredero y las dificultades que eso genera en la corte. Siempre queda la cuestión de si el amor triunfará por encima de todos los obstáculos. Nicole Kidman interpreta a Greer, la matriarca del clan. Una escritora de éxito, famosa y aclamada por sus fans, que además maneja con mano férrea todos los asuntos familiares y económicos. Su marido es Tag (Liev Schreiber), irresponsable, infiel y adicto al cannabis. Pero como la fortuna es de él, todo se le perdona por el bien de la familia con un resultado muy rancio y patriarcal. La pareja tiene tres hijos, Thomas, Benji y Will, (Broderick G, Billy Howle y Samuel John Nivola). También como en los cuentos, —para el mayor, el molino, para el segundo, el burro y para el tercero, el gato…—. El conflicto paterno filial es el mismo de siempre, añadiendo a los intereses económicos la competición por el reconocimiento de papá y mamá. La parte del salseo la aportan las novias y amigas de los hijos, Amelia, Abby y Merrit (Eve Hewson, Dakota Fanning y Meghann Fahy). Y el resto de la acción recae en la plebe, un conjunto de secundarios entre criados, policías, amigos de la familia y demás entre los que destacan la agente literaria y sus dos asesores que logran añadir un punto todavía más frívolo a todo el postureo familiar. … So, call us criminals, criminals… Almudena Fernández Ostolaza.

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