viernes, 18 de septiembre de 2026

El ser querido

Por motivos de salud llevaba varios meses sin ir al cine. Tenía tal mono que incluso una peli como Loca academia de policía 5 me hubiera hecho ilusión, pero empecé a lo grande: con una de Sorogoyen. He de decir que me habían llegado comentarios de todo tipo, gente que estaba fascinada y otros que decían que era lo peor del director. Yo estoy claramente en el bando de los fans. La verdad, todo lo que he visto de Sorogoyen me ha gustado mucho. Recuerdo el impacto de Antidisturbios en el festival de cine de San Sebastián, lo que me impresionó As bestas o lo que disfruté con Los años nuevos. Y las anteriores, que casi tenía olvidadas, como El reino o Que Dios nos perdone. Me faltan algunas por ver, pero así tengo reserva. Supongo que sabéis cuál es el argumento: un director de cine, que lleva muchos años sin ver a su hija, le ofrece trabajar con él en su próxima película. Es curioso que el argumento sea el mismo que el de Valor sentimental, de Joachim Trier. Tampoco es un tema tan común como “chico encuentra chica”. Aunque hay que aclarar que, aparte del punto de partida, las dos películas no tienen nada que ver. Lo primero que hay que destacar es la interpretación. Tanto Javier Bardem como Victoria Luengo están impresionantes. Oí en una entrevista al director que intentaba rodar las escenas largas de conversación entre ellos en una sola toma y sin repetir, lo que me parece pasmoso. Creo que los dos actores pertenecen a una especie superior dentro de su oficio. Les crees en todo momento. Cuando hablan de un director que sabe dirigir actores, deben referirse a esto, aunque, por si acaso, él ha elegido muy buenos mimbres. Otra cosa que me parece que siempre consigue Sorogoyen es que entiendas todo sin ser explícito. Me recuerda a esa famosa frase que te dicen en todos los cursos de escritura: hay que mostrar, no explicar. Pues Sorogoyen muestra, y con un gesto te ha revelado qué piensa el personaje y de donde viene ese sentimiento. Me parece que rodar una película ha de ser muy difícil: coordinar a todos los equipos, ese montón de oficios que deben trabajar a la vez, las relaciones personales que conllevan, la tensión que se puede llegar a crear. Esta es de esas películas que luego da lugar a mucho coloquio entre los que la han visto. Nosotros fuimos con unos amigos y pasamos mucho rato comentando. Un tema sobre el que había diversas opiniones es si en algunas profesiones la carga de estrés y responsabilidad es tan grande que justifica algunas actitudes violentas. Siempre salen los ejemplos del neurocirujano en una intervención o el militar en una misión. Yo, qué queréis que os diga, pienso que la violencia o los gritos nunca contribuyen a solucionar nada, ponen a los subordinados más nerviosos y acaban empeorando la situación. No quiero hacer ningún spoiler, pero si la veis enseguida sabréis de qué escena hablo. Otra cosa a destacar es la fotografía. Absolutamente maravillosa. Fuerteventura reluce con toda su belleza, pero nunca con imágenes manidas que recuerdan a una postal. Conozco la isla y doy fe. La verdad es que ver las películas en pantalla grande no tiene nada que ver con la tele. Miedo me da pensar que al cine en sala le quedan dos telediarios. En cambio, una cosa que no he apreciado ni entendido es los diferentes formatos o los cambios de color a blanco y negro. A lo mejor es que soy muy cazurra, pero tengo la sensación de que la mayoría del público comparte mi insensibilidad. En resumen, una de las mejores películas del año. Sorogoyen sigue siendo un valor seguro.

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