viernes, 13 de mayo de 2011

Little Women

Estos días estoy revisando las películas que tengo, tanto en dvd como en vídeo, y recuerdo o intento recordar cuando las grabé. He puesto especial atención en las tres versiones de Little women, ya me permitiréis que no diga Mujercitas, que siempre me ha parecido extraño, sino que conservaré el nombre en versión original. No es que sean películas favoritas mías pero quizás si que el personaje de Josephine es uno de los personajes que yo tengo más cariño en el cine. Y es que las tres Josephines que han protagonizado este papel han sido actrices de carácter … Aunque hay que precisar que hay dos versiones de 1917 (británica, muda) y 1918 (versión americana también muda).

Pero centrémonos en las tres versiones más conocidas y reconocidas.

Dirigida por George Cukor en 1933, de la RKO, aquí nuestra Jo es Katharine Hepburn, fantástica!. Y sus hermanas: Amy era Joan Bennet, Jean Parker era Beth y Meg era Frances Dee.

Es evidente que Cukor con su maestría detrás de la cámara nos demuestra una vez más su genialidad para dirigir a mujeres y en esta obra de Louisa May Alcott sobre la vida de cuatro hermanas la interpretación de la Hepburn hace que su personaje destaque por encima de las otras actrices y es la verdadera protagonista.

La escena de la película:
Memorable el moment
o en que se corta el cabello para venderlo y conseguir dinero.


Dirigida por Mervin Leroy en 1949 y producida por la Metro Goldwyn Mayer, sin duda esta es la versión más popular, al menos la que tuvo más estrellas en el casting de la época: Janet Leigh hacía de Meg, Liz Taylor hacía de Amy (papel que bordaba!) , Margaret O'Brien hacía de Beth (su muerte, me traumatizó de pequeña! estaba tan deliciosa !!!), no nos olvidemos de la madre una estupenda Mary Astor y nuestra Jo era una June Allyson que aunque no es una actriz que me guste especialmente tengo que reconocer que en esta película hace un papel que a mí me cautivó.

Aquí también eran más conocidos los “chicos” de la película, Peter Lawford como el joven Laurie o el italiano Rossano Brazzi que interpretaba al profesor Baher.

La escena de la película:

“Rodrigo, Rodrigo, sálvame, sálvame!!! - y luego vas y te desmayas” ; Jo hace de directora de la obra de teatro y le explica a Amy como tiene que representar la escena.... impagable las dos interpretaciones y tan diferentes!



Dirigida por Gillian Armstrong en 1994 y producida por la Columbia. También con una gran cantera de jóvenes actrices y una veterana como era Susan Sarandon haciendo de madre.


Meg, la mayor era Trini Alvarado, que no ha hecho mucho más ... la pequeña Amy era una pequeña Kristen Dunst, que cuando crece se transforma en la magnífica Claire Danes (creo que es la única versión que respeta las edades porque siempre parecía que la pequeña era Beth y en realidad era Amy), Beth una estupenda Samantha Mathis, actriz que a mí si que me gusta mucho y creo que no ha tenido mucha suerte a la hora de elegir los papeles para consolidar su carrera ... y Jo era la Winona Ryder, que esta si que ha caído en desgracia a pesar de tener una trayectoria bastante brillante.

Los chicos eran Christian Bale en el papel de Laurie y Gabriel Byrne en el de profesor.

La escena de la película: Cuando Jo, sube al desván llora al mirar sus libros cuando Beth muere ... magnífica Ryder, creo que es una de las actrices que mejor llora en la pantalla.

Os dejo los trailers de las tres versiones:




No sé cuál de las tres Jo me quedaría, me resulta difícil escoger:

- Kate por qué es Kate. No es necesario decir nada más.

- June porque es la primera que vi y creo que es ella quien me hizo enamorarme del personaje.

- Winona hace de su papel el más tierno.. lástima que se ha perdido en el camino...

Y para vosotr@s cuál es vuestra Jo favorita?

Hasta la próxma!!!

Bargalloneta

viernes, 6 de mayo de 2011

Del papel al celuloide: A Judgement in Stone (Ruth Rendell) y La Cérémonie (Claude Chabrol)


"Eunice Parchman asesinó a cuatro miembros de la familia Coverdale porque no sabía leer ni escribir."
Así comienza A Judgement in Stone (en adelante, AJIS), novela publicada en 1977 por Ruth Rendell y considerada generalmente uno de sus mejores trabajos, un agudo examen de las diferencias de clase en la Gran Bretaña de la década de 1970 y una alegoría de los tiempos en los que el filisteísmo y la ignorancia sustituyen a la religión y la cultura y el fanatismo religioso y la violencia se convierten en habituales.


Una novela de psicópata

Rendell escribe tres tipos de novelas: en el primer grupo tenemos novelas detectivescas relativamente convencionales, protagonizadas por el inspector Reginald Wexford; en el segundo, las mainstream novels (no acabo de dar con una traducción de esto que me satisfaga) que firma con el seudónimo de Barbara Vine; y en el tercero, las novelas que ponen el foco sobre el criminal; o sea, lo que yo llamo novelas de psicópata, que, en mi humilde opinión, son lo mejor de Rendell. A este tercer grupo pertenece AJIS.

Desde la primera página, desde la primera línea, sabemos quién es la asesina y a quién ha matado, lo cual en 1977 no era habitual. Declara Rendell en una entrevista de 2003 para la BBC que quería ponerse a prueba, ver si la gente seguía interesada por la historia después de saber quién había cometido el crimen y demostrar que no necesitaba crear suspense.


Analfabetismo y psicopatía

También desde la primera línea del relato sabemos que la protagonista, Eunice, es analfabeta y que su analfabetismo tiene algo que ver con que sea una asesina. A Rendell se le ocurrió construir la historia mientras consultaba el panel de los horarios de trenes en la estación de Liverpool Street de Londres. Pensó que si no supiera leer, no sabría a dónde iban los trenes ni a qué hora salían. Se acercó a un empleado y le preguntó: "¿A qué hora sale el tren para Ipswich?". El empleado le dijo: "¿No sabe usted leer?"

A mí me sucedió en el gimnasio que en la cinta de al lado se me puso una señora de entre sesenta y setenta años y me preguntó cómo podía hacer para que fuera más deprisa. Yo le contesté: "Tiene que darle usted al botón donde pone 'Velocidad'." Y ella me dijo: "Es que no sé leer".

Me quedé sin saber qué decir, aunque no era la primera analfabeta que conocía en mi vida, porque hay más gente iletrada de la que pensamos, sobre todo mujeres mayores que no fueron a la escuela lo suficiente. Donde vivía de niña tuve unos vecinos, marido y mujer, que tampoco sabían leer y escribir y eso no les impidió criar dignamente a unos cinco hijos, tener un empleo e incluso llevar una tienda de chuches. Me consta que se valían de trucos impensables para disimular su analfabetismo; por ejemplo, que no veían bien sin gafas, que es exactamente lo que hace Eunice en AJIS.

El analfabetismo es una especie de ceguera, de sordera, de aislamiento, de minusvalía. No es que Eunice sea psicópata por ser analfabeta, sino al revés: su psicopatía la lleva a rechazar la letra impresa como una amenaza. Su analfabetismo forma parte de una patología más amplia.


Las víctimas

Otra vez la primera línea de la novela nos pone en antecedentes (¡hay que ver cuánta información cabe en ese comienzo!): Eunice se carga a cuatro miembros de la familia Coverdale, que son el padre, la madre, la hija de veinte años y el hijo de quince. Eunice era su empleada de hogar; se dedicaba más que nada a limpiar su enorme mansión en East Anglia.

Los Coverdale era una perfecta familia de la alta burguesía rural y, como personajes, caen bien, aunque tienen un defectillo típico de su clase, que es precisamente lo que los lleva a la perdición, y y es que son demasiado protectores, paternalistas y condescendientes con la servidumbre; creen que saben lo que Eunice necesita y quiere, pretenden ayudarla por su bien y eso Eunice no lo soporta.


La otra asesina

Eunice trabaja de sol a sol en la mansión de los Coverdale y no conoce a nadie en el pueblo, pero un día hace una extraña amistad que también extrañamente florece y perdura. Se trata de Joan Smith, una verdadera chalada y más peligrosa que un cinturón con explosivos.

Rendell aprovecha a esta extraña pareja para darnos su sombría visión de las relaciones humanas:
En el fondo ambas consideraban que la otra parecía un mamarracho, pero esto no las separaba. Muchas veces la amistad prospera cuando ambas partes están seguras de su superioridad sobre la otra.
Rendell opina que los seres humanos nos sentimos reconfortados cuando vemos que nuestras amistades actúan mal, que cometen errores, porque eso nos hace sentirnos superiores. Así, Joan piensa que Eunice está gorda, se viste fatal, pasada de moda y sin gracia, y se siente superior porque se cree elegante y distinguida. Igualmente Eunice se siente bien cuando ve a Joan con sus tacones ridículos y sus minifaldas, a sus años, mientras que ella viste de forma adecuada a su edad.

Por si a alguien le interesa mi opinión al respecto, diré que no es tan desencantada como la de Rendell. Creo que la amistad prospera cuando no hay rivalidad, pero a eso se puede llegar tanto por caminos nobles como innobles.


Las hermanas Papin

Rendell las cita en AJIS:
La relación entre Eunice Parchman y Joan Smith jamás tuvo carácter lésbico. En nada se parecían a las hermanas Papin, que siendo cocinera y doncella de una madre y una hija en Le Mans, asesinaron a ambas en 1933. Eunice no tenía nada que ver con ellas, salvo que también era mujer y criada.
¿Conocéis la historia de las hermanas Papin? Por si acaso, os la resumo y os aviso: a pesar de las apariencias, no es ficción, sino un crimen real. El 2 de febrero de 1933, la policía municipal de Le Mans (Francia) encontró los cadáveres de dos mujeres, madre e hija, en su propia casa. Poco después, Christine y Léa Papin, criadas al servicio de las muertas, confesaron haberlas asesinado.

Las hermanas Papin trataron a sus víctimas como los libros de cocina de la época recomendaban hacer con los conejos: noquearlos con un golpe, sacarles los ojos para que se desangraran por el agujero, quitarles la piel, practicar ciertos cortes en las piezas gruesas y dejarlo todo bien limpito al terminar. Christine y Léa dejaron los cadáveres como platos listos para cocinar.

Desde el día siguiente, en que el suceso ocupó la portada del periódico local, se inició medio siglo en el que no se dejó de hablar de él ni de ofrecer todo tipo de interpretaciones, ya que las hermanas Papin fueron incapaces de decir por qué mataron a sus señoras. Siempre se habló de una folie à deux: durante todo el proceso judicial las acusadas no dejaron de repetir que no tenían nada contra sus señoras y que, si lo hubieran querido, podrían haber buscado otro trabajo, ya que eran buenas cocineras y, además, tenían ahorros.

Pero lo cierto es que Christine y Léa Papin siempre fueron extrañas: vivían en un aislamiento total en la mansión en la que servían y ni siquiera se trataban con los tenderos de su barrio, quienes las tenían etiquetadas de "raras". Estaban unidas por un afecto exclusivista y se habían jurado que ningún hombre las separaría jamás.

Los psiquiatras que las examinaron consideraron su crimen como una crisis de cólera que degeneró en furor. Dictaminaron también que no estaban locas. No obstante, Christine murió en la cárcel, cuatro años depués, de caquexia vesánica. En cambio, Léa salió de la cárcel y murió en 2001, en Nantes, con 89 años.

Aunque él siempre lo negó, Jean Genet se basó en la historia de las Papin para su pieza teatral Las criadas (1947), a partir de la cual Nikos Papatakis filmó en 1963 Les Abysses. En 1994 Nancy Meckler dirigió Sister My Sister y en 2000 Jean-Pierre Denis, Les Blessures assassines. En el mismo año 2000 Claude Ventura estrenó también una docuficción titulada En busca de las hermanas Papin.

Como veis, este crimen ha dado para mucho, y eso que no voy a citar todos los libros que se han escrito al respecto.


El humor

Volvemos a Rendell para decir que, aunque parezca mentira, consigue salpicar con gotitas de humor, muy británico, cruel y sutil, esta historia tan dura. Lo hace deliberadamente, claro, para suavizarla y ablandarla, para que no sea tan lúgubre. Eso es precisamente lo que les falta a los nórdicos, a los escritores negros escandinavos tan de moda últimamente, un poquitito de humor como un puntito de equilibrio, de luz en la oscuridad.

Rendell se ríe sobre todo de Giles, el hijo de la familia Coverdale, que sería un friqui de los setenta, cuando todavía no existía la palabra friqui. Es un adolescente excéntrico que no habla, solo lee sin parar, lo cual, claro, molesta especialmente a Eunice. Ambos personajes funcionan como contrapunto el uno del otro.

Otros toques de humor de la novela vienen cuando Eunice y Joan asisten a las ceremonias religiosas de los epifanistas. Resulta que Joan pertenece a este grupo religioso y arrastra a su fe a Eunice. Los epifanistas se reúnen más que nada para cantar himnos ripiosos compuestos por su fundador, un tal Camps, que no me consta que sea valenciano.

Bueno, en realidad no me consta nada, porque me temo que los ridículos epifanistas y su fundador son una total invención de Rendell: he buscado en la red y no he encontrado nada (bueno, a Camps sí, pero al otro), aunque si alguien de ustedes sabe algo de este grupo religioso, estaré encantada de salir de mi ignorancia.


Al celuloide

AJIS se ha llevado al cine dos veces. La primera, sin pena ni gloria, en 1987, cuando Rita Tushingham interpretó The Housekeeper, dirigida por su marido Ousama Rawi.

La segunda ya fue otra cosa: en 1995 Claude Chabrol filmó La Cérémonie, una de las pocas adaptaciones cinematográficas de su obra que gustan a Rendell. A Chabrol también le debió de gustar la experiencia, pues repitió con Rendell en 2004, cuando filmó La Demoiselle d'honneur, basada en The Bridesmaid, de 1989.

Chabrol hizo algunos cambios en la historia: trasladó la acción de East Anglia a la Bretaña francesa y también afrancesó los nombres de los personajes. O sea, que lo convirtió en uno de sus polars de provincias. Así, Eunice pasó a llamarse Sophie (qué cabrón el Chabrol, llamar 'sabiduría' a una analfabeta; Chabrol es cruel con ella, y Rendell también lo fue: desde el principio del relato la protagionista es una presencia tóxica) y rejuveneció unos veinte años y Joan se convirtió en Jeanne, pero la señora de la casa, Jacqueline, siguió llamándose Jacqueline y, además, fue interpretada por Jacqueline Bisset, con lo que conservó un toque británico.

De asesinas hicieron estas dos pedazos de bestias interpretativas que son Sandrine Bonnaire (Sophie) e Isabelle Huppert (Jeanne) y de hija de la casa, una yogurina Virginie Ledoyen.

Otra cosa que conservó Chabrol fue la mirada compleja sobre la cultura y los conflictos de clase. Bromeaba diciendo que La Cérémonie era "el último film marxista".


Isabelle Huppert

Chabrol cambia también otra cosa: da más protagonismo a Joan-Jeanne, aunque solo sea por el hecho de que concede el papel a su estrella Isabelle Huppert. Huppert se encarama hasta el primer lugar en la lista de intérpretes, por encima de Sandrine Bonnaire, a pesar de ser la protagonista, y se come la historia hasta el punto de que, por ejemplo, servidora de ustedes, cuando piensa en esta peli, piensa en Huppert y su personaje, sin recordar que la prota es Bonnaire.

Es que Huppert es muy importante para Chabrol, hasta el punto de que caracteriza una de las cuatro etapas de su filmografía, concretamente la tercera, la de su colaboración con el productor Marin Karmitz. Huppert trae a esta etapa un tipo de mujer que no había aprecido en los anteriores films de Chabrol, unos personajes femeninos que controlan totalmente el relato cinematográfico.

En esta etapa Chabrol se convierte en un women's director. Esto decía al respecto: "Siempre me ha gustado rodearme de mujeres. Una mujer que se enfrenta al poder masculino es un asunto narrativo inagotable". Pues va a ser que sí.


Thrillers, psicoanálisis y lucha de clases

A Chabrol, como a Rendell, le interesan de los thrillers no tanto la trama ni el suspense como la psicología del crimen. Dice concretamente que lo que le atrae es "la confrontación entre personajes e historia". Así, en La Cérémonie colaboró con Caroline Eliacheff, psicoanalista y guionista.

Llega a decir Chabrol que esta película no tiene en realidad argumento, sino que se trata sencillamente de personajes que van poco a poco revelándose y haciendo evolucionar sus relaciones. Lo siento, señor Chabrol, pero no me lo creo.

La Ceremonia también supone el regreso de Chabrol a los asuntos políticos. Decía en una entrevista que quería mostrar, una vez más, a la burguesía de provincias en un sistema social que está a punto de implosionar; no de explosionar, como sucede en La Haine, de Kassowitz, sino de implosionar, de reventar hacia adentro y autodestruirse.

Hay quien ha definido La Ceremonia como un relato estilizado sobre la lucha de clases, una visión esquematizada, plagada de espejos que marcan la separación entre dos mundos.


El título

AJIS es el único libro al que Rendell no ha puesto título por sí misma. Al parecer, no se le ocurría ninguno, este se lo dio un lector de su editorial y ella lo aceptó, sin más, pero no lo considera un buen título.

En realidad, parece no gustar ni a Rendell ni a nadie, porque todo el mundo lo ha cambiado.

Ya hemos visto que la primera peli se tituló The Housekeeper.

En Francia la novela se publicó como L'Analphabète. En Italia la titularon La morte non sa leggere (de verdad, no quiero caer en el estereotipo, pero los italianos son únicos retitulando cosas) y la versión en alemán fue fiel al original: Urteil in Stein.

En España, AJIS salió en los Jet de Plaza & Janés como La mujer de piedra y, tras la peli de Chabrol, volvió a salir en la misma colección con el título de La ceremonia. Um, eso es trampa.

¿Y a mí cuál me gusta más? Pues La ceremonia, porque es opaco, intuitivo, interpretativo y no sé muy bien a qué se refiere, pero creo que a la escena final.

Y con esta entrada tan tocha se despide de ustedes hasta el mes que viene su amiga

Noemí Pastor

viernes, 29 de abril de 2011

Super Natalie Portman


Cuando fui al cine a ver El Cisne Negro esperaba ver una pelicula curiosa y una, según decían, muy buena actuación de su protagonista, Natalie Portman. No esperaba salir del cine con el corazón palpitando fuertemente y las piernas temblando gracias a la interpretación de Natalie Portman que se doctora cum laude en el mundo de la interpretación. O, al menos, en mi mundo cinéfilo particular.




Sus estudios de ballet le sirvieron para construir la parte profesional del personaje de Nina, una bailarina cuya vida es subyugada por entero al ballet, una profesión realmente sacrificada; y sus estudios de psicológia en Harvard le ayudaron a entender la personalidad de su personaje, en el que Portman refleja auténticos extremos opuestos de personalidad, desde la timidez patológica y la disciplina más férrea de una joven dulce y obediente a otra más salvaje y mundana, donde expresa sus deseos más escondidos. Todo esto sin olvidarnos de una personalidad obsesivo-compulsiva y podríamos decir que incluso paranoide.


Nina se convierte poco a poco en una persona enfermiza cuyo único objetivo es conseguir el papel de cisne negro en una versión moderna de el ballet El lago de los cisnes, sin importar las consecuencias.


Portman muestras todos los registros interpretativos de la A a la Z.




En mi última entrada en Zinéfilaz, mostré mi opinión desfavorable hacia una "actriz" joven, cuyo nombre no merece la pena recordar, en favor de otra de la vieja escuela. Quiero que quede claro que porque mis gustos cinéfilos se inclinen más hacia el cine clásico, cuando veo una despliegue de talento semejante al de Natalie Portman en su última película, no tengo ningún problema en quitarme el sombrero.

Ojalá me lleve más sorpresas tan agradables con actrices que, como ella, no tienen más de 30 años. Gracias, Miss Portman, a sus pies.







domingo, 24 de abril de 2011

Persiguiendo a Amy









De toda la filmografía de Kevin Smith,seguramente la película más conocida sea "Clercks"(1994),pero hoy he querido detenerme en otra película suya: "Persiguiendo a Amy" ( 1997) porque aunque la vi hace muchos años,estas pascuas la he vuelto a ver y definitivamente,es la que me más me gusta de él.


Quien haya visto alguna de sus películas sabrá que el estilo de Kevin Smith,está estrechamente ligado a la colaboración de sus amigos : Ben Affleck,Jason Lee (Mi nombre es Earl) y en el caso de "Persiguiendo a Amy" de la que en ese momento era su novia,Joey Lauren Adams.
Por cierto(este apunte-anécdota extra-rodaje va en especial para Bruja Truca),Smith en su día dijo que su relación con Adams fue una inspiración para película, Persiguiendo a Amy.


En "Chasing Amy" Holden McNell(Ben Affleck) y su mejor amigo, Banky Edwards(Jason Lee)son dibujantes de cómics,juntos han creado un cómic de culto llamado ”Bluntman and Chronic” y en una especie de convención del cómic,conocen a Alyssa Jones (Joey Lauren Adams),otra creadora de cómics por las que Holden sentirá una atracción inmediata.




Entre ellos,surge química,feeling,conexión,sin embargo,Holden pronto descubrirá que los intereses sexuales de Alyssa,al menos en este momento de su vida,apuntan en otra dirección.
Por ello,Holden se resigna a la idea de ser sólo amigo de Alyssa.




Todo podría haber sido así de sencillo,si los sentimientos de Alyssa no la hubieran traicionado empezando a sentir por Holden algo que no encaja sólo en el concepto de amistad.
En este maremágnum de emociones,los celos de Banky vendrán a sembrar mayor desconcierto en el panorama sentimental pues por primera vez en muchos años,siente que la unión que tiene con Holden se ve seriamente amenazada.
Como Banky afirma "hay puertas que no deberían ser nunca abiertas.."


Todos absolutamente todos,se verán expuestos a una especie de catarsis emocional en la que más pronto que tarde tendrán que poner las cartas boca arriba y tomar una decisión.
En el caso de Holden,esa decisión no es fácil,porque aun con la intensidad de sus sentimientos,tendrá que enfrentarse a algo con lo que no contaba:conocer el pasado sexual de Alyssa,ante el que se siente en inferioridad de condiciones.
Será una prueba de fuego en la que tendrá que batallar contra su orgullo,su inseguridad,su deseo de primicia y su afán de protagonismo en la vida de Alyssa.




Con el estilo inconfundible de Kevin Smith no estamos sólo ante una comedia romántica independiente al estilo de "Buscando el beso de medianoche" o "500 días juntos",nos encontramos con el mismo gancho que en las mencionadas,con una propuesta donde valiéndose de la vida emocional y sexual de los protagonistas,se enciende un debate en torno a los prejuicios y la aceptación de uno mismo.



La complejidad de la autoaceptación en ocasiones,como en el caso de Alyssa,pasa por olvidarse de las etiquetas y abrirse al amor más allá del género,más allá de los compartimentos estancos y los clichés que se cuelgan desde todas las orientaciones sexuales reconocidas.




El valor de mirar hacia uno mismo haciendo frente a unas emociones que se han estado ignorando como en el caso de Banky, es un ejercicio que requiere coraje y honestidad.



El enfrentamiento con tu propio ego,como en el caso de Holden,supone desprenderse del requerimiento del orgullo masculino,la vanidad,ese absurdo afán de ser el primero,el único,el debutante en el baile.

Todas estas cuestiones irrumpen en "Persiguiendo a Amy" una comedia ágil,astuta,divertida,cruda y lúcida que nos invita a pensar sobre la tendencia a estropear las relaciones románticas con etiquetas,comparaciones,resistencias,inclinaciones que nos aislan,nos alejan de la posibilidad de ensanchar nuestros horizontes,dejándonos fluir sin juzgarnos y sin juzgar al otro por lo que ya ha vivido y no puede cambiar ni borrar.




Una comedia que lejos de quedarse en la superficie recorre ese largo camino del auto-descubrimiento continuo al que estamos expuestos,porque nunca terminamos de saberlo todo sobre nosotros mismos,porque lo que en cien años no supimos,con la ayuda de un extraño se hace de pronto visible y si estamos dispuestos,reconocible,invitándonos a entrar en un camino no andado del que nunca hay disponible ningún manual.



Troyana.

jueves, 14 de abril de 2011

Incendies



Me pasa alguna vez, apenas unos minutos, y ya sé si me va a gustar o no. En este caso, arranca con fuerza. Militares rapando las cabezas de unos niños cuyos rostros reflejan el horror y la miseria. Se va acelerando el ritmo de la canción de Radiohead, “You and whose army” (uno de mis grupos favoritos). Sin duda, una buena señal.


DIRECTOR Denis Villeneuve. REPARTO Lubna Azabal, Mélissa Désormeaux-Poulin, Maxim Gaudette, Rémy Girard, Abdelghafour Elaaziz, Allen Altman, Mohamed Majd, Nabil Sawalha, Baya Belal, Bader Alami, Karim Babin, Yousef Shweihat. GUIÓN Valérie Beaugrand-Champagne, Denis Villeneuve (Obra teatral de Wajdi Mouawad). MÚSICA Grégoire Hetzel. FOTOGRAFÍA André Turpin. WEB OFICIAL . Canadá 2010, 130 min. Seminci: Mejor guión, Premio del Público, Premio de la Juventud. Cine canadiense: 8 premios. Oscars: Nominada a la Mejor película de habla no inglesa




La acción la desencadena el extraño legado de una madre. Sus hijos, gemelos, sentados ante la mesa del notario, asisten estupefactos a la apertura del testamento (propio de un buen culebrón). Dos cartas que han de entregar, a su padre (a quien creían muerto), y a su hermano (primera noticia de su existencia).


La muerte nunca es el fin de una historia.



Reacciones contrapuestas de los herederos. Ella necesita indagar y saber. Él lo único que quiere es acabar con toda esa pesadilla de una vez, y enterrar a su madre (como dios manda).


Así comienza un viaje desde Canadá a Oriente Próximo (Líbano, parece ser), buscando sus raíces y las respuestas a tantos interrogantes. Los flashbacks nos van descubriendo lo sucedido 30 años atrás, e incluso anticipando hallazgos sobrecogedores.


Espeluznante drama familiar, inmerso en un escenario bélico. Destinos marcados. El conjunto, (no dejéis que os cuenten el final) podría parecer excesivo o rebuscado. Sin embargo cualquier guerra legitima lo peor del ser humano, ese monstruo que llevamos dentro. Se entrena a niños vulnerables y totalmente indefensos para odiar y torturar, se viola a mujeres, se humilla sin piedad, se asesina con crueldad por el simple hecho de procesar una u otra religión.


Es mi primera incursión en la filmografía de este director, que comentan, nunca deja indiferente. Yo salí del cine totalmente impactada. Imposible no reaccionar a tanta barbarie. Y a pesar del mal rato, la considero una excelente película. Magnífico planteamiento, estructurando en paralelo, presente y pasado, donde madre e hija, de gran parecido físico, pisan el mismo suelo y recorren carreteras polvorientas. Espléndido trabajo de la actriz Lubna Azabal. Momentos de gran intensidad: la escena del autobús, la impotencia y el horror entre las paredes de la celda. Momentos conmovedores, ese abrazo de los gemelos en la piscina.



Una madre que supo sobrevivir al infierno, con dignidad, arropada por las canciones, sin resquebrajarse, soportando todo por amor. Una mujer que parece haber conseguido cierto alivio en la distancia, en el olvido, hasta que un día descubre… Y decide romper el hilo de la ira. ¿Lo conseguirá?


¿Alguien ha visto la representación teatral?



LU


viernes, 8 de abril de 2011

Sucedió una noche

Creo que realmente, sucedió una noche. No me sucedió lo mismo que en la película -¡ya me gustaría!- pero fue una noche.

El grupo de Zinéfilaz me invitó a unirme a ellas y, por supuesto, acepté de buen grado. Esa fue la parte fácil… ahora estoy en la parte menos fácil: mi primera entrada. No es una entrada más, sino que por ser la primera, no quiero desentonar entre aquellas que depositaron su confianza en mi.

Soy una apasionada del cine, especialmente de aquel tipo de cine que nos viene a la cabeza cuando decimos: cine clásico. De ese cine clásico saqué mi nombre.

Por cierto, mi nombre es Manderly.


Y ahora quiero contaros algo sobre uno de los grandes clásicos del cine americano. Se trata de una gran comedia que…




Sucedió una noche (1934)
Título original: It Happened One Night
Año: 1934
Productora: Columbia Pictures
Director: Frank Capra
Reparto: Clark Gable, Claudette Colbert, Walter Connolly, Roscoe Karns, Jameson Thomas, Ward Bond, Eddy Chandler, Arthur Hoyt, Alan Hale
Duración 105 minutos

Sinopsis: Ellie Andrews (Claudette Colbert), una joven y caprichosa heredera, consigue escapar del yate de su padre, que la había encerrado para evitar su boda con un hombre poco recomendable. A continuación, coge un autobús con destino a Nueva York. Uno de los pasajeros resulta ser Peter Warne (Clark Gable), un simpático y atractivo reportero, que busca una buena historia. El azar y las circunstancias unirán a Ellie y a Peter en un accidentado y divertido viaje.


El rodaje no comenzó con un buen ambiente. Claudette Colbert, no se llevaba bien con Frank Capra y Clark Gable, con problemas matrimoniales con Carole Lombard había sido cedido para esta película sin su aprobación. A pesar de este comienzo, los tres realizaron un trabajo brillante creando una comedia romántica muy dinámica que es toda una obra maestra.




Fue la primera película con este tipo de argumento llamado comedia romántica o guerra de sexos, tan característica, repetitiva y exitosa a partir de entonces. Sus protagonistas son un simpático sinvergüenza y una niña rica mimada pero encantadora en continua competición con unos diálogos sutiles y con mucha picardía que hicieron burla de la censura de entonces: una manta que haga de pared en la habitación que los protagonistas tienen que compartir sin estar casados.




Clark Gable, el Rey, había sido elegido en aquella época como uno de los hombres más influyentes del momento con una carrera en alza. Su ascendente popularidad quedó confirmada con una anécdota que ya forma parte de la historia del cine. En una de las escenas de la película se quita la camisa y se ve que no lleva camiseta. Esto provocó un noventa por ciento de descenso en la venta de camisetas, provocando la alarma en dicha industria. (Quiero recordar que diecisiete años después sucedería el efecto contrario gracias Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo).


Otra curiosidad sobre el personaje de Clark Gable es su influencia sobre el famosísimo Bugs Bunny. Sí, sí, como lo lees. De sobra conocida es la pose típica de Bugs Bunny masticando una zanahoria mientras habla rápidamente. Pues bien, los creadores del conejo desvelaron que se inspiraron en un momento de esta película en el que el personaje de Gable come una zanahoria mientras habla rápidamente con su compañera de fatigas.




Claudette Colbert creo muchos problemas durante el rodaje, simplemente porque estaba trabajando a disgusto. Al término del rodaje, comentaba que había hecho la peor película del mundo sin embargo al recibir el Oscar a la mejor actriz por su interpretación confesó que le debía el premio a Frank Capra.

Los actores con el director Frank Capra

Capra sigue una estructura lineal, contándonos simultáneamente lo que sucede en tres lugares diferentes: el viaje de Peter y Ellie, la búsqueda de Ellie por parte de su padre y la oficina del periódico de Peter. Todo está en orden cronológico. Es un reflejo de los problemas sociales de la época, de la amistad entre la gente humilde y de la diferencia de clases durante la Gran Depresión, siempre tratado con mucho optimismo. (Capra volvería a este tema en la magistral ¡Qué bello es vivir! en 1946).


Son muchos los momentos que merecen ser destacados pero me voy a quedar con la secuencia del autostop que es, si cabe, la más recordada de esta película. Yo la recuerdo así: después de caminar durante largo rato por la carretera, Ellie cansada propone sentarse en una valla y esperar a que pase un coche que se pare y los lleve. Es entonces cuando Peter le explica a Ellie que es un experto en todo lo referente a los autostopistas. Tras la burla de ella, él se dispone a enseñarle las diferentes técnicas del autostop, insistiendo en que la clave de todo está en el manejo del pulgar. El primer modo que le muestra es un movimiento rápido del pulgar, que según él, indica seguridad. El segundo, es un movimiento amplio acompañado de una sonrisa que indica que sabes chistes para el camino. El tercero, es un movimiento largo al que acompaña una cara triste…. Cuando comienzan a pasar los coches, ninguna de las técnicas da frutos. Ellie decide probar su propio método y sin utilizar el pulgar mientras Peter se burla de ella. Ante el primer coche que pasa, Ellie, se levanta un poco la falda y muestra su pierna izquierda... entonces oímos el frenazo de un coche.




                Ellie: Acabo de demostrar que la pierna es más fuerte que el pulgar.
                Peter: Desnudándose del todo se habrían detenido cuarenta coches.
                Ellie: Lo recordaré cuando necesite cuarenta coches.


Parece ser que a Colbert no le gustaba nada tener que enseñar su pierna, así que Capra propuso que utilizaran una doble de piernas bonitas para ese plano…. Al momento, Colbert aceptó hacerlo ella misma.




Sucedió una noche fue todo un éxito en 1934. Se convirtió en la primera película en ganar los cinco Oscars a los que estaba nominada: mejor película, mejor director (Frank Capra), mejor actor (Clark Gable), mejor actriz (Claudette Colbert) y mejor guión (Robert Riskin). Este hecho no se repetiría hasta 1975 con Alguien voló sobre el nido del cuco y 1991 con El silencio de los corderos.


Simpática, fresca, ágil, muy divertida, Sucedió una noche deja una sonrisa en los labios y muchas, muchas ganas de vivir.