viernes, 20 de octubre de 2023

Dos pelis sobre el conflicto en Palestina

La situación bélica actual de Oriente Próximo, o lo que es lo mismo, el poder de un Estado contra gentes indefensas, me ha traído a la memoria un par de películas sobre el conflicto que vi hace unos cuantos años, pero que hoy quiero acercar al blog para dar un enfoque de una historia, como la de David contra Goliat, en la que David no gana porque no puede ganar cuando Goliat, o lo que es lo mismo, el estado de Israel, tiene, aparte de la fortaleza física del gigante matón, al ejército, las armas más modernas, el ejército mejor provisto, el respaldo de la potencia mundial, un apoyo en pasta con el que Palestina no cuenta y, además, toda la prensa y los medios de información que no dudan en intoxicar y en hacer propaganda “goliatera” en detrimento de ese pastorcillo palestino que es David, que nunca será rey de Israel.


Hanna K. (1983)



Esta peli francoisraelí rodada por Costa- Gavras, director experto en tratar temas, digamos, históricos con gran sensibilidad social, como ya vimos en Missing (Desaparecido) sobre un periodista norteamericanoeliminado por el ejército chileno después de su golpe de Estadohace ahora 50 años (Os recomiendo el enlace), nos retrata en esta peli, rodada en inglés, (Enlace, aquí) la historia de Hanna Kaufman (Jill Clayburgh), una abogada israelí, hija de supervivientes de la soah que, actuando de oficio, debe representar a Salim, un detenido palestino, al que acusan de terrorismo por haber aparecido en un lugar concreto en el peor momento.


 

Detenido por ilegal, hecho pasar por terrorista.

La primera escena nos enseña una típica casa de campo palestina a la que, después de acabados los títulos de crédito, obligan a evacuar a sus moradores para dinamitarla. Es el ejército israelí el que lo hace. Están expandiendo sus dominios y toda esa gente estorba.


Expulsando, digo, evacuando a la población palestina.

Hanna tiene un romance con el fiscal del distrito (Gabriel Byrne) pero está casada con otro hombre, francés, con el que mantiene una buena relación y ello se ve cuando el francés viaja a Israel a visitarla.


El marido legítimo, francés católico, con el que sólo le queda la amistad.

 A todo esto viene a sumarse la relación con Salim (Mohammad Bakri), el palestino misterioso. Los israelíes lo detienen por haber inmigrado ilegalmente, todo y que puede demostrar que es nacido en Palestina y que puede probar, pues tiene documentos que lo acreditan, que hay una casa en un nuevo asentamiento de colonos israelíes que pertenece a su familia desde el siglo XIX. 


Salim (Mohammad Bakri) inmigrante ilegal en su tierra con derecho a...largarse.

Aquí la injusticia es que este señor va a la cárcel porque ha entrado ilegalmente en la tierra donde nació y vivió pero de la que no tiene pasaporte de ese estado nuevo fundado hace 35 años (Es 1983). Lo gracioso es que, ante esta situación tan chusca promovida por el nuevo Estado, proponen a Salim nacionalizarlo sudafricano para que pueda vivir, sin derechos, claro, en su tierra nativa.


Abogada y fiscal, Hanna y Joshua, una relación peligrosa.


Tampoco se reconoce su propiedad. Ese pueblo fue derruido, sus habitantes expulsados y los nuevos colonos, de origen ruso, por lo que parece, llaman a ese nuevo pueblo de otra manera. Pero la casa, existe y es un museo que se puede visitar.


Salim explica a Hanna qué pasa con los pueblos abandonadas y la gente expulsada para que vengan vecinos deseados por el Estado.

Por medio de la historia del triángulo amoroso, que realmente es un cuadrado, y sobre todo por los celos del fiscal sobre Salim, aprovecha su poder de miembro del Estado sobre un molesto inmigrante al que acusa de terrorismo para alejarlo de su obsesión amorosa, Hanna K. 


Cuadrado amoroso...Con odios incurables, también.

Por cierto, Mohhamad Bakri es un actor y director palestino-israelí, de estos que cuentan con la nacionalidad en regla, padre del también actor Saleh Bakri, actor de la peli "la banda nos visita" de la que hablamos hace unos meses.


Escenas diversas.



Los limoneros (2008)


Veinticinco años separan a la primera peli de esta que narra la lucha de Salma Zidane, una viuda propietaria de un limonar que plantó su padre, principal fuente de recursos de su subsistencia, contra el ministro de defensa israelí que, vaya por Dios, qué mala suerte para ella, es su nuevo vecino.


Un día Salma se encuentra con que sus tierras son inaccesibles por orden del Estado.

La peli hablada principalmente en árabe y hebreo narra el proceso que sufre la pobre Salma (También llamada Um Nasser, ya que entre los árabes es común llamar a los padres y las madres algo así como progenitores del hijo y este se llama Nasser, es decir, “madre de Nasser”).


Los señores Navon son los vecinos que temen por su seguridad.

Salma recibe una carta en hebreo, idioma que no entiende, en el que le dicen que le van a talar los limoneros porque son un peligro para la seguridad de la vida de la familia del ministro de defensa, vecino suyo. Eso, sí, se puede felicitar porque va a cobrar indemnización, cosa que con la ley de intifada, el Estado israelí podría arrancárselos sin compensación alguna.


Salma entra ilegalmente en su limonar para regar, pero la pueden detener.

Salma acude a un joven abogado Ziad Daud para litigiar. Es, verdaderamente, una lucha de alguien insignificante contra el estado. La pobre Salma recibirá en su terca lucha por salvar sus limoneros legados por su padre, presiones, pero no solo del Estado israelí, que, de primeras le prohíbe acceder a su campo. Se lo vallan y le ponen un vigilante. También la autoridad nacional palestina le pone pegas, primero porque “hay cosas más importantes que tu pequeño campo” y segundo porque empiezan a ver con ojo moralizante la relación de ella, viuda, con el joven abogado.


Abú Hussam, Salma y Ziad Daud, el abogado, sorprendidos ante el despliegue militar.

El ministro de defensa, Israel Navon, es el típico político con cara para la prensa, pelín dictatorial con su esposa, e hipócrita de bandera cuando explica a la prensa que él estaba a favor de mantener los limoneros, o cuando dice que su padre le enseñó que “a los árboles había que tratarlos como a un ser humano y no tocarles ni un pelo”.


La esposa del ministro, Mira, empieza a comprender a su vecina. Intenta acercarse pero, resulta que en aras de la seguridad, el servicio secreto se lo prohíbe. La mujer del ministro es otra mujer dominada por el hombre, da igual si es judío o árabe.


La corte decide de manera un tanto salomónica, como no podía ser de otra manera en el estado confesional de Israel. Aunque la historia de los limoneros, gracias a la prensa, ya es algo que ha pasado de doméstico a internacional, la corte israelí no puede dar la razón a la dueña de los frutales a la que se le impide el acceso a ellos, ni siquiera para regarlos. Así que deciden hacerle cortar el 50% de ellos para ampliar la seguridad del vecino y ministro.


La gracia final es que la pobre Salma ha ganado bien poco, pero el abogado ahora trabaja para la autoridad nacional palestina, un salto cualitativo. El ministro, para su seguridad, ve cómo le plantan un muro de hormigón, justicia poética y su mujer decide abandonarlo.


Las vecinas, Salma y Mira, antes de la vista. Ellas llegan a comprenderse. El marido, no. (Por cierto, la foto es un descarte en la peli. No sale)


Ciertamente, hay más pelis sobre el eterno conflicto palestino-israelí que ya lleva 75 años de tensiones, pero estas son las que yo conozco y recomiendo ver. Las tenéis en el enlace en su versión original, antes de que Youtube o “quién sea” las borre.


Las similitudes de las pelis son, ciertamente, que en ambas existe el comodín del terrorismo para censurar legitimidades o detener a alguien, cosa que, por cierto, no hace sólo en estado de Israel. En ambas se deja ver qué estado es el que detenta la fuerza, esto es, el ejército. Y en ambas queda muy claro que, ante una situación en la que el ser insignificante me molesta, le mando al ejército a molestarle a su casa.


Obviamente, podéis estar de acuerdo o no, ahora bien, seguro que hay alguien -siempre lo hay- que no tolerará estas palabras aquí escritas. Antes de que opine lo que quiera quiero recordar que hablo de dos pelis que cuentan historias de ficción contextualizadas dentro de un conflicto extendido durante 75 años. Aparte de esto habría que repetir que son historias donde se narra la indefensión del débil frente al poderoso, y aquí ese David bíblico no tiene nada que hacer frente a Goliat con todos sus apoyos detrás.


Paz, salam, shalom.


Juli Gan.

viernes, 13 de octubre de 2023

The Split


Vengo hoy a hablaros de una serie británica, de la BBC, y de solo tres temporadas, lo cual es un dato importante para gentes vagas, como yo, a las que les da pereza hacer frente con retraso a más de cien episodios. No es el caso. The Split es asumible. Solo tres temporadas y, según he leído, parece ser que no tendrá ninguna más. Hay quien opina que la tercera y última no está a la altura de las otras dos, pero servidora de ustedes discrepa un tanto.

Bueno, os voy contando. Por empezar por el título, os diré que split significa ‘ruptura’. Pero no sé por qué lo digo, pues seguro que cualquiera de mi público lector sabe más inglés que yo.

El núcleo protagonista es una familia londinense de abogadas matrimonialistas: una madre y tres hijas.

La mayor de las hijas, la prota más prota, se llama Hannah, en un clarísimo homenaje a Hannah y sus hermanas; de hecho, The Split tiene bastantes ingredientes del universo de Woody Allen. Trata de una familia acomodada y poderosa que habita el centro de una gran ciudad y mantiene unas relaciones familiares y sociales en las que todo el mundo engaña a todo el mundo, todo el mundo esconde secretos y pretende difuminar un pasado, si no turbio, al menos sí azaroso.

El glamur, las clases altas londinenses, los modelitos caros, los tacones y los elegantes despachos de abogados de alto standing y las tramas de líos amorosos (luego os cuento) nos llevan sin remedio a acordarnos de The Good Wife y The Good Fight, pero con la sobriedad y la dramaturgia de las producciones británicas, alejadas por lo general de los retorcimientos de guion más típicos de los norteamericanos. Tampoco es que en The Split resulten necesarios: los divorcios en las clases adineradas tienen mucha literatura; una ruptura millonaria trae mucha cola y los guionistas lo saben, como saben que, cuando se mezclan trabajo, negocios y familia, algo estalla siempre.

Os adelanto un poco el argumento. Hanna Stern (interpretada por Nicola Walker) está en una fase delicada de su vida. Acaba de dejar el despacho de abogados familiar, dirigido por su madre y especializado en divorcios, para fichar por otro de más relumbrón de la city. Además, su padre, que las abandonó (a Hannah, a su madre y a sus otras dos hermanas) cuando eran pequeñas para fugarse a Nueva York con la niñera, infinitamente más joven, por supuesto, regresa a Londres y no precisamente para pedir perdón, sino para reclamar la mitad de la empresa familiar.

Por si fuera poco, en el despacho nuevo Hanna se reencuentra con un antiguo novio que parece no haberla olvidado. Y la relación con su marido no pasa por su mejor momento.

Todos esos detalles se nos van revelando a poquitines, en retazos de conversaciones, en frases que se dejan caer como si nada y hacen que a menudo te preguntes ¿he oído bien?,  ¿ha dicho lo que creo que ha dicho?

El resultado es un melodrama a veces intensito, tan intensito que hay quien lo califica de culebrón, pero con el acierto de invertir ciertos estereotipos de género. Se nota en eso la mano de la guionista Abi Morgan, que firmó La dama de hierro,  Shame y Sufragistas; está acostumbrada, pues, a que los personajes femeninos conduzcan el carro de la ficción.

Hablando de personajes femeninos, una de las críticas más repetidas contra The Split es que las tres hermanas protagonistas son demasiado arquetípicas. Y un poco verdad sí es esto. Hannah, la mayor, es la mujer aparentemente perfecta (un matrimonio duradero, tres hijos, un buenísimo currículum profesional…) que luego muestra raptos inesperados de vulnerabilidad, fragilidad y desequilibrio. Nina, la mediana, es la, de entrada, alocada, pero que va tomando decisiones que la hacen desembocar en lo presuntamente maduro y convencional. Y Rose, la pequeña, es la protegida de todas que no sabe qué hacer con su vida personal ni profesional y va dando tumbos de extremo a extremo.

¿Un poco prototípico todo? Pues sí, pero he de deciros que este esquema en principio simplón mejora con la técnica de la que antes os hablaba, de ir revelando detalles aclaradores, con un guion muy ágil y unas interpretaciones a la altura de lo que se espera de los británicos.

¿Estáis de acuerdo conmigo? Ya me contaréis. Recibid un saludo de vuestra amiga

 Noemí Pastor

viernes, 6 de octubre de 2023

Las dos caras de la justicia

Escrita y dirigida por Jeanne Harry —coguionista y directora de la serie Call my agent—, es una película que sorprende y engancha. Al verla he sentido algo muy parecido a la sensación que recuerdo cuando vi de pequeña por primera vez Matar un ruiseñor: un descubrimiento emocionante del mundo de la justicia penal; un atisbo de entender cómo funciona aquello; de ver que siempre hay intereses contrapuestos pero dignos de protección por las dos partes; una lección magistral de derecho penal y procesal, y la intuición de que es un asunto muy complicado en el que no hay certezas (por eso nos deslumbra Atticus, porque él sí lo tiene claro, la seguridad de su conciencia nos protege). Dirigida a todos, pero creo que en especial a los que no nos dedicamos al derecho penal ni tenemos alguien cercano involucrado en el sistema penitenciario, nos abre el mundo de la justicia restaurativa. Duro pero fascinante. Y lo trata con tal delicadeza e inteligencia que consigue involucrar al espectador y mostrar muy pedagógicamente de qué estamos hablando sin que se haga pesado, al contrario, te mantiene en vilo toda la película. Tú no sabes hacia dónde van los personajes ni en que va a acabar, pero te interesa. El título en español, Las dos caras de la justicia (traducción libre del original, Je verrai toujours vos visages), se puede interpretar como una doble dualidad. La de víctimas y delincuentes, por supuesto; pero también, justicia punitiva o tradicional frente a justicia restaurativa: un enfoque que se centra en el tratamiento individual, en la implicación de víctimas y delincuentes, comunidad y facilitadores, en la restauración del daño y la asunción de responsabilidad, en la posibilidad de llegar a mediación que no siempre tiene por qué ser y en el respeto a todos los participantes. Y parece que estos encuentros debidamente supervisados por facilitadores ayudan a todas las partes. En Francia ha comenzado a implementarse en 2014 siguiendo las recomendaciones de Naciones Unidas en sobre su aplicación como complemento a las medidas penales vigentes. Me consta que en España también se están propiciando diálogos entre víctimas y criminales, algunos muy famosos, pero prefiero centrarme en lo que se muestra en este film que refleja el sistema francés. Se ven dos procesos en paralelo. El primero es de un grupo de delincuentes que cumplen condena por delitos de robo, atraco, allanamiento, etc., con una selección de víctimas de esta clase de delitos. El otro es de violencia sexual, en este caso la víctima tiene necesidad de llegar a una serie de acuerdos con su agresor que le permitan vivir sin sobresaltos. Los dos son fascinantes. Por otra parte, es una obra coral en la que no hay un único protagonista. La interpretación de Adèle Exarchopoulos, como víctima de violación, es excelente, igual que las del resto del reparto. Por citar algunos, intervienen Giles Lellouche, Leïla Bekthti y Miou-Miou, también como víctimas; Dalí Benssalah y Birane Ba delincuentes, y Elodie Bouchez, Suliane Brahim y Denis Podalydés en el papel de mediadores. Desde el punto de vista formal, en algunos tramos adopta la estética de documental y prescinde incluso de la música, lo que potencia la sensación de estar acudiendo a sesiones reales. Dice la publicidad que esta película te devuelve la fe en la humanidad. Para mí lo hace en dos sentidos: pensando en individuos, me ha sorprendido y reconfortado la labor de los voluntarios en el sistema penitenciario y, como sociedad, me parece un avance esperanzador en uno de los campos más oscuros y obsoletos de nuestro sistema, instituido antes de la Edad Media, que considero imprescindible replantearnos en el siglo XXI. Almudena Fernández Ostolaza

viernes, 29 de septiembre de 2023

The Farewell



The Farewell
, la despedida ,es una película estadounidense de 2019. La veo por recomendación de la Tartaruga Máxica , antigua miembro de este blog en el que escribo, ex-zinéfila:))))

Su directora , Lulu Wang. se basa en una historia real para adentrarnos en una familia china cuya matriarca, la abuela, acaba de ser diagnosticada de cáncer de pulmón terminal. 


Sus hijos deciden ocultarle el diagnóstico y se desplazan con sus respectivas familias desde Estados Unidos y Japón hasta su China natal con la excusa de organizar la boda de uno de los nietos ,con el objetivo oculto de poder reunir a la familia en lo que podría ser la última ocasión para la abuela.

Un tema tan delicado como un diagnóstico terminal es abordado desde diferentes prismas según la cultura occidental y oriental, en la primera con las dudas de si es lícito ocultar un diagnóstico tan severo a la propia paciente, en la segunda con la convicción de que ese peso ha de ser soportado por la familia para evitarle el sufrimiento a la propia afectada.

La película tiene escenas de gran sensibilidad, con un uso muy acertado de la música y en un tono nada trágico , incluso por momentos ,cómico.

A continuación daré una relación de lo que más me ha gustado. Quien no quiera detalles, que deje aquí la lectura para después de haber visto la película



1) la relación de la nieta residente en Estados Unidos y la abuela,

Ambas tienen una relación muy cómplice y cercana.

La nieta criada en ya en la cultura occidental conserva recuerdos de su infancia con su abuela y se siente culpable de estar omitiéndole la verdad.

Es la más expresiva en sus emociones y de alguna manera, todos le temen por si en algún momento de flaqueza pueda sincerarse con su abuela y descubra todo el pastel.

2) el dilema moral que se plantea en torno al derecho de la persona de saber el diagnóstico o los beneficios de no saberlo a modo de placebo.

Hay estudios sobre el potente efecto placebo. En España por otro lado la legislación defiende al paciente del derecho a saber y conocer su diagnóstico. En Oriente, la responsabilidad , se entiende, la carga de esa dolorosa noticia , recae en la familia. Hay planteamientos que te hacen reflexionar.

3) la belleza de algunas imágenes.

- La sincronicidad del aleteo de una bandada de pájaros en China con el grito de taichí de la nieta en Nueva York.

- La repentina y rebelde decisión de la nieta de viajar a China contra la voluntad de su familia. El acompañamiento de la música en esa aparición paulatina de la arquitectura moderna china.


- La despedida de la abuela. El plano desde el taxi, la nieta y la nuera, muy apenadas. La nieta llorando.
La imagen de la abuela a medida que el taxi avanza se va haciendo cada vez más pequeña.

4) el ejercicio del matriarcado de la abuela en ese contraste de su aparente debilidad física con su fortaleza de carácter actuando en todo momento con determinación y sin pelos en la lengua en relación a sus hijos y sus nietos.

5) la contraposición de lo COLECTIVO y lo INDIVIDUAL

El eterno binomio de Oriente y Occidente y en general de todas las sociedades donde lo colectivo tiene mayor peso que lo individual.

El punto 6 contiene SPOILER, quien avisa no es spoiler;)

6) el maravilloso final, donde en los títulos de créditos aparece la protagonista real sobre la cual se ha inspirado la película LA ABUELA, 6 años después de haberle sido diagnosticada la enfermedad, vivita y coleando, con buen aspecto y feliz.


 No os perdáis esta maravillosa película. Para quienes me preguntáis siempre, ¿Dónde la puedo ver? esta vez lo tenéis muy fácil pues se encuentra disponible en la plataforma de RTVE de manera totalmente gratuita.

Feliz fin de semana

Troyana


viernes, 22 de septiembre de 2023

Adaptando lo desconocido: El Cortejo

La característica principal de los servicios de streaming, es que estas plataformas se intentan llenar de contenido regularmente. Esto puede ser una catástrofe, dando luz verde a proyectos que jamás debieron salir de la cabeza del guionista, o bien, una ventaja, cuando se nos permiten ver producciones que creemos que serían muy difíciles de llegar al circuito de cine más comercial.

Si quitamos los rellenos que hace Netflix (como esa época en la que se llenó de películas de los años 30 suecas), en general, quienes más reportan estas producciones extranjeras y de origen "oscuro", por decirlo de alguna manera, son Filmin y Prime Video. El primero, evidentemente, ha hecho su nombre entre los cinéfilos por justamente traer cosas de alta calidad, o difíciles de encontrar. En el caso del segundo, sigue teniendo una política de adquisición de títulos bastante "extraña", con grandes nombres comerciales (tanto en producciones propias como ajenas), clásicos o productos europeos y asiáticos algo "desconocidos". Especialmente interesante nos resulta, cuando tenemos epopeyas de Europa del este, o títulos más humildes como es "El Cortejo" ("The Romance of Ida").

Ida se libera

"El Cortejo" es una película húngara, hecha para televisión, en el año 2022. Está basada en una obra de un conocido escritor de esta nacionalidad, Géza Gárdonyi, y nos cuenta cómo un rico empresario, casa a su hija Ida (interpretada por Júlia Mentes y sus maravillosos ojos) con un respetable pero pobre pintor, Csaba Balogh (Barnabás Rohonyi), para librarse de la muchacha, que acaba de venir de un convento y que le molesta para su vida disoluta. Ida y Csaba, que acepta por su pobreza, acuerdan estar casados hasta que la dote de ella sea entregada. Obviamente, finjen un matrimonio en el exterior, que no es el reflejo de su vida en común, en la que viven como dos extraños.

Ida y Csaba, dos desconodidos en un "juego de azar", como bien se dice en las novelas románticas

La trama no es en sí ninguna novedad para los que estén acostumbrados a las novelas románticas, con matrimonios "fingidos", pero ver la historia en un contexto diferente, en la Hungría de principios de siglo, basándose en una novela popular de ese país, pero que ya tiene más de 100 años, resulta estimulante, y es lo que hace que esta producción, resulte más interesante. La verdad, es que el tono de comedia desde los títulos de créditos, ya nos adelanta que no vamos a estar delante de un drama oscuro y triste, viendo el modo en que está rodada a veces, y más con el papel que tienen algunos secundarios. Son los protagonistas los que resultan más "forzados" y serios, quizá demasiado él, al que le cuesta transmitir la emoción del momento. Ahora, eso sí, yo me planteo aquí si es un tema "cultural" y la gente en Europa del este/central, es menos "emocional" en sus caras que los que somos de la parte mediterránea, y es por eso, que los actores, en plena "emoción" pueden resultar algo rígidos. Por experiencia, sé que no es así, pero claro, parece que a estos pueblos les cuesta más mostrarse como son, hasta que no hay confianza, y quizá por eso Csaba actúa así frente a Ida, además de por ser un "señor de la época".

Ida juega a la "gallinita ciega" con Csaba (que es el único sin vello facial)

El resto de los valores de la producción son correctos y quizá limitados por el presupuesto de una producción televisiva, pero en general, pese a lo restringida que pueda estar, esto no se siente en ningún momento: los objetos, vestimentas, peinados y recreación están más que conseguidos. Quizá algunos se puedan quejar de la falta de música o de grandes planos visuales, al estar acostumbrados a las producciones televisivas de los últimos años, pero realmente, no se nota. En general, la directora y guionista, Krisztina Goda, parece haber hecho un trabajo más que correcto para una película de época romántica, en la que se resalta la búsqueda de la independencia de la protagonista sin caer en los tópicos que vemos al respecto en el cine de época. Probablemente gustará a los amantes del género y de las historias amables.

Termino este artículo añadiendo, que además de agradecer a estas plataformas que se llenen de "contenido" de esta manera, resulta muy refrescante ver adaptaciones de novelas de época que no son las que siempre vemos, y que incluso nos llevan a lugares, épocas y mentalidades diferentes. Y sobretodo, tener a nuestra disposición cosas dulces y agradables que nos permiten evadirnos de nuestra realidad diaria con humor y hasta amor.

Carmen R

Nota: Como curiosidad, el libro, por el que siento curiosidad y espero encontrar en algún idioma que no sea el húngaro, ya ha sido adaptado en dos ocasiones: en 1974 para la televisión húngara y en 1934 para el cine.

Nota 2: el doblaje de Prime es "latino".

viernes, 15 de septiembre de 2023

Lilyhammer

Después de la pausa del verano, la reincorporación a Zinefilaz me ha pillado por sorpresa y sin haber ido mucho al cine últimamente. Me he acordado entonces de una serie que he visto este verano y que me ha encantado: Lilyhammer. Es una serie noruega-estadounidense de 2011. Por lo visto tuvo muchísimo éxito tanto en Noruega como en EE. UU., pero yo no había oído hablar de ella hasta hace poco. Frank Tagliano, un capo de la mafia de Nueva York, entra en un programa de protección de testigos después de delatar a otro miembro de la organización. Cuando le preguntan dónde quiere instalarse, elige Lilyhammer porque recuerda las imágenes de las olimpiadas de invierno de 1994. Imaginad a un mafioso con abrigo de cuello de terciopelo y zapatos de punta en una ciudad nevada de la Noruega profunda. La serie es muy divertida, se nota que los guionistas son noruegos y se ríen de su propio país. Frank Tagliano adopta el nombre de Johnny Henriksen y pronto advierte las diferencias con su país de origen. Con todo, él consigue buscar atajos y solucionar los problemas como siempre ha hecho: extorsión, soborno y chantaje. El protagonista es Steven Van Zandt, que tenía un papel importante en Los Soprano (Silvio Dante, un consejero de Tony), pero no esperéis nada parecido las películas o series clásicas de la mafia. Es un tema que me gusta mucho, disfruté con la saga de El padrino y creo que aún más con Los Soprano, con toda esa galería de secundarios maravillosos. Aquí la base es el humor y, aunque se cometen delitos continuamente, le coges cariño y simpatía a Johnny y estás siempre de su parte. Supongo que los que somos ciudadanos muy respetuosos con la ley (o muy cobardes) siempre miramos con un punto de envidia a esos personajes que tiran por la calle de en medio y se saltan todas las normas. Es como los ladrones de bancos, un tipo de bandido que siempre gusta al público. Lo que no sabía es que Steven Van Zandt, además de actor, es músico y que es, o ha sido durante años, el guitarrista de la banda que acompaña a Bruce Springsteen. Ahora entiendo que en alguno de los momentos de la serie cante. Además, en la serie monta un bar, Flamingo, donde hay siempre actuaciones musicales fantásticas. Los actores son excelentes, me ha enamorado completamente Trond Fausa Aurvåg, director, actor y poeta noruego al que hemos visto recientemente en Oppenheimer. Aquí interpreta el papel de Torgeir Lien, un ayudante de Johnny que está al frente del Flamingo. Es un personaje tan tonto como entrañable, el guion es magnífico, pero él lo borda. También me encanta el personaje de Jan Johansen, que interpreta Fridtjov Såheim (un actor que también es director, por lo visto los noruegos son muy completos). Al contrario de Torgeir, este es un personaje al que quieres asesinar desde el minuto uno de la serie. Tiene una risa que saca de quicio y hace fenomenal de tipo denteroso. La serie tiene tres temporadas y parece preparada para una cuarta (dejan cabos sueltos) que por ahora no se ha rodado. Empiezan con la ambientación del protagonista en Lilyhammer, siguen con la persecución de la mafia que intenta encontrarlo, aparecen enemigos locales e internacionales. Incluso viajan a Brasil. Por supuesto, también hay historias de amor y Johnny será padre de unos gemelos que le darán muchos quebraderos de cabeza. Es una serie divertida, que en estos tiempos que corren, se agradece mucho.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Mientras dure la guerra.

 Alejandro Amenábar, cineasta español de origen chileno, dirigió hace un par de años una película que intentaba condensar en hora y tres cuartos las tribulaciones del escritor, intelectual y rector de la Universidad de Salamanca Miguel de Unamuno. Este señor tuvo fama de cascarrabias y pleiteador, no en vano fue desterrado a Fuerteventura por criticar al rey. Hombre culturalmente inquieto, se pasó la vida cambiando de parecer; fue vasquista, españolista, católico, agnóstico, ateo, comunista, socialista y finalmente coqueteó con el fascismo, como se puede vislumbrar en esta pincelada histórica que es esta peli llamada “mientras dure la guerra”.


La cinta empieza el diecinueve de julio del 36 en la majestuosa plaza mayor de Salamanca, cuando el ejército sublevado empieza a dictar normas y a detener al alcalde de la ciudad. Unamuno (Interpretado por Karra Elejalde) un señor septuagenario, hace lo de todos los días a pesar del ambiente turbio que se respira, va en busca de sus compañeros de tertulia para hacer sobremesa en el café Novelty de la plaza mayor. Sus amigos son Atilano Coco (Luiz Zahera), un pastor protestante criado en una de las pocas familias protestantes que había a comienzos del siglo XX, y Salvador Vila (Carlos Serrano-Clark) un joven intelectual salmantino, antiguo alumno de Unamuno y a su vez rector de la universidad de Granada que se hallaba veraneando en su localidad natal cuando se da el golpe de Estado.


Elejalde haciendo de Unamuno

A la par que Unamuno y sus amigos discuten sobre lo que este golpe de Estado representa: Unamuno se muestra partidario de la mano dura del ejército, Vila, socialista y conocedor de lo que representa el nazismo ya que estudió en Alemania en pleno apogeo hitleriano, se siente indignado y el reverendo intenta poner paz, la cinta de Amenábar nos muestra a los generales golpistas y sus desconfianzas entre ellos. Francisco Franco (Santi Prego) se muestra como un hombre con poco carisma, sin demasiadas simpatías entre el resto de los militares sublevados, asistido en todo momento por su hermano Nicolás (Luis Bermejo).


Los contertulios con poco futuro

El que tiene un papel bombón es Eduard Fernández que representa al histriónico general Millán-Astray. Tuerto, cojo, manco, brutal, apasionado, exagerado y peligroso. Así aparece arengando a las tropas y contando charcarrillos a los soldaditos. Otros generales como Cabanellas (Tito Valverde) se muestran desconfiados con ese líder improvisado que quieren imponer en la figura de Franco. Se supone que el general Mola (Luis Callejo en la peli, al que no acabo de encontrar parecido alguno con quien fue “el director”) tampoco es que fuera devoto del gallego africanista, pero Amenábar así lo ha contado en su peli.


Eduard Fernández haciendo del legionario.

Y eso es lo malo de tratar un hecho histórico relativamente reciente y que aún levanta ampollas en una peli. Amenábar intenta hacer funcionar un montón de hechos presumiblemente desligados y seguro que aburridos en una historia lineal y además que eso enganche a la audiencia. Así a Franco se le ocurre un buen día a él solo cambiar la bandera de la República, bandera bajo la que también luchaban al principio los sublevados, por la monárquica y a Millán Astray, en ese momento, se le ocurre azuzar a un soldado para que cante la marcha real (El himno oficial de España hoy día). La secuencia es curiosa porque cada uno empieza a cantar la letra que se sabe, hay varias, aunque la mayoría, como hoy, se dedican al consabido “lo, lo, lo” actual (Y sé que estáis pensando en la letra popular que habla del color de las posaderas del caudillo, pero dejemos el tema). Quizá Amenábar debiera haber zanjado la secuencia aquí, pero, no. La alarga enlazando la melodía a los colores de la bandera elegida por el golpismo, lo cual ha levantado cierta polémica ya que algunos piensan que esa escena es entre insultante y “bienqueda” para con el tufillo revisionista actual.


Escena de la banderita y el himno.


Y la peli va acentuando la gravedad de lo que parecía una breve algarada militar de verano y observamos como Unamuno comienza a darse cuenta de que lo que él creía que iba a apaciguar las cosas las ha empeorado, sobre todo cuando empiezan a desaparecer sus amigos. Supongo que a estas alturas no hago ningún espóler cuando explico que al pastor protestante y al joven rector universitario de izquierdas los detienen. Los personajes, para quien quiera conocerlos, son reales y tuvieron un final fatal a manos de los fusiles franquistas. Por cierto, esto no sale en la peli, pero os lo digo yo y lo podéis buscar. Perdonad si me explayo en algo externo a la peli, pero el contexto me lleva a ello y yo escribo apasionadamente y del tirón. Al joven Salvador Vila que menciona el fusilamiento de García Lorca ante lo que Unamuno cree un bulo, lo acabaron asesinando en el mismo barranco de Víznar, Granada, ya que Vila era rector de la universidad de la ciudad nazarí. Aún la cosa fue más cruel. Vila conocía el mal del nazismo porque lo vivió en la Alemania donde estudió. Casó con una joven alemana de familia hebrea, al dictarse leyes antisemitas los suegros de Vila vinieron a vivir a España y el miserable gobierno franquista los expulsó al poco de ser fusilado el joven rector universitario. La suegra de Vila murió en un pogrom en Viena. El suegro sobrevivió a Dachau. A la esposa de Vila, Gerda Leimdörfer, la detuvieron, la torturaron, la encarcelaron y la obligaron a convertirse al catolicismo con el nombre de María Angustias, quién sabe si con doble intención el nominativo de marras.

Unamuno en el Paraninfo y el horror de la violencia

Volviendo al film, Unamuno, disgustado, anciano, enfermo y vencido, es invitado, según la peli, con cierta dosis de mala leche por parte de Millán Astray, al acto en honor al día de la raza, 12 de octubre, en el paraninfo de la universidad salmantina. Es aquí, punto álgido de la peli después de intentar no aburrirnos con una sucesión de acontecimientos anodinos mezclados con el dramatismo de las escenas con las esposas, pero viudas, del alcalde y del pastor Coco (Nathalie Poza y Ainhoa Santamaría respectivamente) cuando Unamuno, mientras se suceden los ardientes discursos españolistas, encuentra la carta que la esposa del pastor protestante había querido hacer llegar a las autoridades para que soltaran a su esposo. Es entonces cuando Unamuno da el discurso famoso, aunque algo tergiversado, según dicen, en el que resuena el “venceréis pero no convenceréis” y tiene que salir de la mano de Carmen Polo, esposa del caudillo, porque si no los exaltados guerreros quizá lo hubieran, si no tiroteado, apalizado. El pequeño papel de Mireia Rey haciendo de Carmen Polo es breve, pero muestra al personaje como ese Pepito Grillo rancio de la España nacionalcatólica.



Échame una mano, prima.


Y la peli acaba mientras a Franco le pintan un óleo y nos cuenta que a los amigos del filósofo vasco se los cargó el franquismo por desafectos (Ser uno masón y protestante y el otro, izquierdista) que Franco mandó hasta su muerte, que las primeras elecciones libres fueron en 1977 y que Unamuno murió de un ataque al corazón en la nochevieja del 36, cosa que es muy cuestionable, ya que hay quien dice que pudiera haber sido envenenado. Recomiendo el libro "la doble muerte de Unamuno". Una pena haber hecho filigranas para entretener a la gente con una historia tan difícil de contar y acabar soltando la el mismo tipo de trola habitual de la transición que no fue.

Juli Gan